Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

14 jul 2019

Sin máscaras, sin subterfugios, sin retórica..............Juan José Millás.....

Sin máscaras, sin subterfugios, sin retórica

Izquierdas y derechas....................Rosa Montero..

Creo que la humanidad se puede dividir en dos tipos de personas: las que son empáticas y aquellas que intentan mantener su propio poder y el de su clan.
EN ALGÚN libro escribí que un pensamiento independiente es un lugar solitario y ventoso. 
Esforzarte en pensar por ti misma puede llevarte a más de un error (a mí desde luego me ha llevado), pero ampararte en las ideas de un grupo no sólo no te salva de las equivocaciones, sino que además las pifias compartidas tienden a enquistarse y enconarse, de manera que los errores colectivos a menudo terminan convertidos en dogmas, y sus seguidores, en fanáticos. La unanimidad en el pensamiento es muy confortable, desde luego; pero se da la circunstancia de que cuanto más unánime es, menos reflexión permite.
Todo esto viene a cuento de la cansina cantinela de las izquierdas y las derechas, que ahora, por la crispación que estamos viviendo, se ha convertido en un arma arrojadiza. 
La verdad, yo hace ya mucho tiempo que no sé muy bien qué entiende la gente por derechas e izquierdas, y más en este país, en donde enseguida te colocan en una trinchera.
Por ejemplo, si criticas un comentario político que consideras reaccionario, enseguida sale alguien diciendo:
 “¡Pero los progres bien que apoyáis a Maduro!”.
 Verán, si a mí me preocupa el ascenso en Europa de los neofascistas es porque me parecen machistas, retrógrados, intolerantes, demagógicos, promotores del odio y poco respetuosos con los derechos civiles.
 En cuanto a Maduro, le considero un tipejo machista, retrógrado, intolerante, demagógico, promotor del odio y poco respetuoso con los derechos civiles.
 ¿Que a unos los etiquetan de derechas y al otro de izquierdas? Pues yo creo que se parecen muchísimo, como también fueron sistemas similares los totalitarismos de Hitler y de Stalin.
 Escribo esto y, aunque para mí y para mucha otra gente es una obviedad, sé que también hay personas arrugando el ceño porque, en efecto, algunos siguen dividiendo el mundo entre unas izquierdas y unas derechas petrificadas. 
Unos son siempre malos y otros son siempre buenos, dependiendo del color que se les adjudica, como si se tratara de equipos de fútbol. 
Es el problema, como antes decíamos, del pensamiento grupal: que siempre elige fomentar el grupo antes que el pensamiento.  

La famosa frase “puede que Somoza sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”, que algunos atribuyen a Roosevelt y otros a su secretario de Estado Hull, describe esa mentalidad lineal de los forofos (pido perdón a las prostitutas: es una frase sumamente machista).
 ¿Pero por qué vamos a tener que adoptar y exculpar a un miserable?
Yo también creo que la humanidad se puede dividir básicamente en dos tipos de personas: las que son empáticas, se interesan por los demás e intentan construir sociedades progresivamente más tolerantes, menos violentas, más igualitarias en el reparto del poder; y aquellas que sobre todo intentan mantener su propio poder y el de su clan.
 Y creo que esa lucha ha existido desde siempre: ya en las cavernas debía de haber trogloditas cuya estrategia de supervivencia se basaba en la colaboración, en cuidar a los enfermos y repartir la comida, y otros individuos que para sobrevivir escogían la depredación y le aplastaban la cabeza al más débil para arrebatarle su trozo de mamut.
Por cierto: ampararte ciegamente en un grupo es también una manera de elegir el poder, aunque la ideología que dices sostener pretenda salvar a la humanidad.
 Y aquí estoy pensando de nuevo en Maduro, o en Castro, o en Ortega, y en sus ínfulas de bienhechores de los pobres.
 En cambio, la conservadora Merkel, que ha defendido a los refugiados y ha sido la única líder demócrata que ha condenado sin paliativos a Arabia Saudí por el caso Khashoggi, me parece una persona de lo más decente, aunque no comparta todas sus ideas políticas.
 ¿Izquierdas o derechas? Yo prefiero ser librepensadora y aprender de mis admirados Montaigne y Voltaire.
 
Lo que acabo de decir es, por supuesto, una tremenda simplificación. 
En la realidad, todos los partidos aseguran aspirar a una sociedad más justa, aunque empleen vías divergentes. 
Pero en el fondo, muy en el fondo de todo, en el centro del corazón de cada persona, creo que subyace esa nuez esencial de nuestra postura ante la vida: que tu estrategia de supervivencia pase por el respeto al otro o que tu absoluta prioridad sea acrecentar tu propio poder.

Desde un limbo..........................Javier Marías

Lo que me provocan los actuales políticos es infinito desprecio. Durante diez días que he seguido la televisión, los he visto como a personajillos grotescos.
POR RAZONES QUE NO vienen a cuento, he estado en una especie de limbo durante diez días o así.
 Mi cabeza no daba para mucho, ni siquiera para leer como es debido y con continuidad, no digamos para escribir.
 Como quizá sepan algunos de ustedes, lo que cuesta menos esfuerzo en circunstancias raras es oír música y ver la televisión.
 Al no disponer de la primera durante varios de esos días, me vi abocado a seguir la segunda, que suele tener una programación infumable en general, entre pueril y aberrante, degradante en demasiados casos. 
Así que me concentré en los noticiarios, que son pésimos, gratuitamente alarmistas, reiterativos hasta la náusea y —con excepciones escasas— hechos por absolutos incompetentes. Hasta han perdido la noción fundamental del asunto, a saber: qué es noticia y qué no.
 Que haga un calor terrible no lo es, desde luego: lo sabemos cuantos vivimos en este país meridional y hemos atravesado muchos preveranos, veranos y postveranos (la estación calurosa dura aquí cinco meses).
Qué sentido tiene dedicar media hora cada jornada a los efectos —exagerados para asustar— de nuestra torridez. 
Conexiones con cada provincia, en las que preguntan a los transeúntes cómo lo llevan, y cada uno nos informa de remedios extraordinarios de los que nunca habíamos oído hablar: buscar la sombra, no salir ni hacer ejercicio cuando el sol cae más a plomo, beber mucho, vestir ropa ligera, mojarse el que pueda, en fin.
 Cosas insospechadas y sabias que nos iluminan y nos descubren mediterráneos.
 Lo mismo los consejos de andar por casa de médicos, “expertos” y profesionales de la siembra de pánicos que se regodean comunicándonos que cada año, por culpa del calor, mueren decenas de miles de personas en Europa (digo yo que la mayoría serán por algo más).
 Pero bueno: pasados los treinta minutos de monotema apasionante sobre lo que todos sabemos desde el inicio de los tiempos y es recurrente como que el sol salga y se ponga, aparecen nuestros políticos.
 En mis días “límbicos” andaban pactando —es decir, dándose codazos y metiéndose el dedo en el ojo unos a otros, amenazándose, insultándose, propinándose pellizcos y viniéndose con exigencias desmesuradas y 
megalomaniacas— para la formación de ayuntamientos y comunidades, y para la aún lejana investidura del próximo Presidente del Gobierno. 
Desde el limbo todo se ve con distancia, ajenidad y especial extrañeza, y uno se desliza fácilmente hacia el paso siguiente, que es el desprecio
Y siento decirlo, pero lo que me provocan nuestros actuales políticos es sobre todo eso, infinito desprecio.
 Los he visto, casi sin salvedad, como a personajillos grotescos, de ambición personal indisimulada, pedigüeños y a la vez engreídos. La nación y sus ciudadanos les traen completamente sin cuidado, y ya ni siquiera hablan —con voz ahuecada y falsa, desde luego— de lo que creen mejor para nosotros. 
No se molestan ni en fingir. 
Sólo ansían cargos, puestos, sueldos, sentirse ridículamente importantes, que otros les deban pedir favores. 
No les importa el futuro, la venidera y salvaje pérdida de votos por el espectáculo que ofrecen.
 “Yo quiero un ministerio o varios, o la vicepresidencia; para mí la alcaldía y para ti la vicealcaldía; te quedas con la Comunidad de Navarra y yo con la de Castilla y León; no me conformo con ser menos que consejero o concejal; que al menos me den Correos, o Paradores, o la Lotería…” Gente mezquina, pequeñoburguesa, mediocre. 
En medio del panorama desolador, destacan la deriva, el desprestigio y el deterioro de Ciudadanos y de sus líderes Rivera y Arrimadas
 El primero ha sido un personaje gris y poco simpático, pero su propia indefinición daba alguna esperanza, al menos no se había manchado ni había soltado demasiadas sandeces ni vilezas.
 A la segunda la elogié aquí abiertamente hace pocos meses. 
Da verdadera congoja verla, de pronto, convertida en un peón del “aparato”, con su independencia y su fuerte personalidad diluidas, dócil ante los disparates en que incurre su partido.
 Un partido que en breve tiempo ha dilapidado su potencialidad, ha adquirido los vicios que combatía y que sin duda (no me suelo equivocar mucho en mis pronósticos) perderá votos y apoyos a mansalva.
 ¿Quién puede querer un PP bis? ¿Quién puede confiar en quienes pactan con los franquistas de Vox y los ven con mejores ojos que al único político que se está mostrando coherente, con ideas claras y sentido de Estado (esto Francia lo enseña bien), Manuel Valls?
 El mero hecho de que los mayores totalitarios lo odien a muerte debería conferirle una pátina de cabalidad, algo hoy inestimable. 
En otros tiempos y lugares el corolario saldría por sí solo: “Si los nazis y los stalinistas me detestan, algo haré que no estará mal”. 

Los prenazis y prestalinistas de hoy (es decir, antes de sus respectivas matanzas) son los independentistas catalanes, Bildu, Podemos y algunos más.
 Uno se pregunta qué diablos hacen los socialistas acordando gobiernos con ellos, lo mismo que se pregunta qué hace Ciudadanos abrazando al PP más oscuro y al siniestrísimo Vox. 
Tan grave lo uno como lo otro. 
Desde un limbo todo se ve con pesimismo y desprecio, lo admito; pero quizá se vean las cosas tal como son, sin paciencia para disculpar ni relativizar.
 Antes o después saldré de ese limbo, descuiden, o así lo espero. 



13 jul 2019

Inés, me recuerdas tanto a Ana........... Boris Izaguirre.

Un día, como edil, le tocó visitar una pequeña asociación del colectivo gay de la capital y cuando llegó la recibieron llamándola de todo por su antipatía hacia la manifestación.

Isa Pantoja, en el plató de 'Supervivientes', el jueves.
Isa Pantoja, en el plató de 'Supervivientes', el jueves. GTRES

 

Como participante, activo y pasivo, del Orgullo Gay desde 1994, me solidarizo con mi amigo Rafael Díaz que se quejó por la demora de las carrozas por causa de la performance de Inés Arrimadas y sus compañeros de partido.
 “Nunca tuvimos un retraso igual en ningún orgullo, amiga”, me comentó Díaz cenando en casa.
 Es frecuente recurrir al femenino cuando nos reunimos. Es de colegas.
 “Si tanto le preocupamos como motivo de reivindicación, quizás debería haber pensado un poquito que un retraso así subidos a las carrozas superproducidas, ansiosas por iniciar la fiesta, bajo ese sol de justicia, provoca muy mal rollo.
 El Orgullo va a más y las revistas del corazón ya lo recogen como un evento social.
 Este año estuvo repleto de famosas y famosos, desde Terelu Campos a Victoria Abril”, subrayó mi amigo Rafael. Estoy de acuerdo, es probable que ese día la diputada Arrimadas no pensara en más que en ella misma y su plan promocional

Puede que Arrimadas eche de menos la adrenalina de Barcelona.
 Y hace oídos sordos a los que no les gusta que su partido haga alianzas con Vox.
 Se toma estos bolos siguiendo un esquema: voy allí , petardeo y después lo denuncio como un ataque del que soy víctima.
 Se parece a una de esas estrategias retorcidas que emplean los participantes de los realities
Me recordó a Ana Botella, que fue una alcaldesa de Madrid que pasó a la historia porque ni consiguió que los Juegos Olímpicos vinieran a la ciudad ni tampoco que el Orgullo dejara de celebrarse con alegría y rentabilidad. 
Lo intentó, pero el Orgullo pudo más que su homofobia. Un día, como edil, le tocó visitar una pequeña asociación del colectivo gay de la capital y cuando llegó la recibieron llamándola de todo por su antipatía hacia la manifestación. 
Rememoré este incidente viendo a Inés Arrimadas gesticular en el Orgullo como si estuviera en éxtasis, con cara de víctima gozosa. Pasiva y agresiva. 
Sin otra intención que obtener un titular.
 Inés invoca a Ana, con la diferencia que Botella sí disponía de un mensaje claro.
 No le gusta lo LGTB y punto. El de Arrimadas, vestida de color verde Vox, ¿cuál es?

Inés Arrimadas (centro) en el Orgullo Gay, en Madrid, el 6 de julio.  
Inés Arrimadas (centro) en el Orgullo Gay, en Madrid, el 6 de julio. GTRES
A mí no siempre me aplaudieron como gay, y me aguanto. 
Pero hablemos de algo más serio, que tiene un mensaje y va a reventar los medios de comunicación: ¡Chabelita Pantoja iniciará carrera musical y se va a cambiar el nombre a Isa P, pronunciado como en inglés, pi! 
Un poco como Cardi B (bi), la célebre rapera de origen dominicano que va envuelta en Louis Vuitton y colorines estridentes, evitando siempre el verde Vox.
 Isabel Pi, que es peruana pero creció en Cantora, ha hecho un posado en Lecturas con los modelitos que llevará como nueva reguetonera.
 Sus influencias podrían incluir tanto a Janet Jackson como a Kyle Minogue y asume que es una influencer en tela de juicio.
Quizás Arrimadas repararía un poco su imagen pública si me acompañase a reivindicar a Isa Pi como alguien que transmite un mensaje innovador con su actitud emprendedora y su poderoso ADN.
 En primer lugar, casi no toma nada prestado de su famosa madre, que lleva cuatro décadas marcando estilo y share.
 Reduce el apellido a una letra para no tener sombra y posa como un jaguar con gafas de sol rojas declarando que, al contrario de Arrimadas, no va a hacer bolos.
 “Los he visto con mi hermano y no me gustan”. Me encantaría que Isa Pi triunfe como pop star, pero que no se complique tanto como Julio Iglesias o Malú. Julio Iglesias es una pop star histórica. ¡Hola! le dedica su portada a su familia con Miranda, todos completamente europeos occidentales, celebrando con ellos sus 75 años.
 Aprovechando su presencia en un desfile de Agatha Ruiz de la Prada, los periodistas acribillan a Miranda y ella responde rematando cada frase con una sonrisa, un poquito como hacía Preysler antes.
 Como responde en castellano, los periodistas la abruman con bobadas, saben que no dirá nada sobre Javier Sánchez, el hijo ilegitimo de Julio Iglesias, que al fin ha visto reconocida su paternidad por la justicia.
 Vaya lío. La familia del cantante parece una precuela de La Guerra de las Galaxias.
 Para el próximo Orgullo podríamos montar una carroza exclusiva, claro, para Miranda, Julio y sus hijos como invitados especiales. Así, Arrimadas tendrá un buen motivo para colarse en la fiesta.
No hay que darle muchas vueltas si Ana era imbecil declarada esa Ines es gilipollas,,,,y se parecen entre ellas por su homofobia y bueno es lo que hay, lo que hay es rechazarlas.