Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

18 jun 2019

Muere Gloria Vanderbilt, millonaria, artista, escritora y empresaria de éxito

La revista 'Life' consideró a la 'socialité' "una versión femenina del hombre del Renacimiento" en 1968.

Gloria Vanderbilt, que ha fallecido a los 95 años.
Gloria Vanderbilt, que ha fallecido a los 95 años. AFP

 

Conquistadores, lo que no se enseña en la escuela

Juan Eslava Galán y Daniel Arveras reconstruyen en sus últimas obras las figuras de los principales personajes españoles y americanos que formaron parte de la colonización del continente.

 

Réplica de las carabelas de Cristóbal Colón, en La Rábida, Palos de la Frontera (Huelva).  rn
Réplica de las carabelas de Cristóbal Colón, en La Rábida, Palos de la Frontera (Huelva).
El escritor e historiador Juan Eslava Galán estaba sentado tomándose un refresco en la plaza de Zacatecas (México) cuando “el barrendero escobón” le dijo:
 “Por nuestras venas corren, mezcladas y reñidoras, las sangres mexica y española, por eso nos atormentamos y nos perdemos en laberintos de soledad”.
 Ahora, dos libros, La conquista de América contada para escépticos (Planeta), de Eslava, y Conquistadores olvidados (SND Editores), de Daniel Arveras Alonso, recuperan el recuerdo de una de las "mayores empresas de la humanidad" e intentan explicar a los lectores las palabras del militar y explorador Bernal Díez del Castillo (1492-1584).
“Jamás ha habido hombres en universo que tal atrevimiento tuviesen”. “Esto no se enseña en los colegios”, asegura Arveras, “pero es nuestra increíble historia”. 
Y la del limpiador filósofo de la plaza mexicana.

Cientos de personajes, la mayoría desconocidos para el gran público, aparecen entre las páginas de ambos libros: desde el grumete que hizo encallar la Santa María de Colón en 1492; Xicomencoalt, el “cacique gordo” amigo de los españoles; Inés Suárez, la amante de Pedro de Valdivia, que defendió a la desesperada Santiago de Nueva Extramadura (Chile), o Gonzalo Guerrero, el soldado que naufragó en 1511 frente a las costas de México, fue esclavizado y torturado por los mayas, pero que terminó formando parte de sus ejércitos hasta que murió en batalla con los españoles.
 “Leyendo las crónicas de la conquista”, afirma Eslava Galán, “uno se pregunta de qué madera estaban hechos aquellos hombres, los conquistadores cuyo valor y cuya capacidad de esfuerzo nos asombran”.
Con dos técnicas literarias distintas, ambos autores repasan en sus páginas -casi siempre en orden cronológico- las vidas de los principales personajes e hitos de aquella conquista inesperada -Colón no iba buscando América, sino una nueva vía hacia las especias de Asia- que representó el choque brutal de dos mundos que no se entendían.
 En sendas obras se guarda un profundo respeto a los indígenas, por ejemplo a los indomables araucas que mantuvieron a raya a los españoles durante décadas.
 Las numerosas misiones militares que la Corona envió para someterlos fracasaron ante la fiereza de estos guerreros, o los astutos caciques mayas que atraían a los españoles con flores y cánticos y esperaban que se acercasen para asetearlos en una defensa desesperada de sus territorios. 

Eslava, que mezcla a partes iguales una enorme erudición y un finísimo sentido del humor, refleja en uno de sus capítulos uno de los momentos más hilarantes de la conquista.
 La Corona intentaba -tras intensos debates éticos y religiosos- detener los abusos contra los indios, por lo que requirió a los conquistadores que, antes de entablar batalla, se les informase de sus "derechos".
 Cuando el conquistador Andrés Barrientos se adentró en las espesas selvas de Centroamérica a la búsqueda del ansiado oro -la obsesión de los españoles por este metal iba más allá de lo imaginable-, su pequeña expedición se vio rodeada por cientos de indígenas.
 Por ello, llamó al escribano Domingo de Plasencia y le exigió que recordase en voz alta a los indios el “requerimiento” del monarca. El escribano debía adelantarse a las tropas y leer dos extensas hojas con los deseos reales.
 “Sudoroso y vacilante, las rodillas temblorosas, se adelantó unos pasos.
 Pero el capitán le hizo un gesto como diciendo 'más lejos, más lejos”, escribe Eslava Galán.
 Las flechas de los indígenas y las armas de fuego de los españoles pronto se cruzaron sobre el funcionario que no cesaba de balbucear a toda prisa:
 “De parte del muy alto y muy poderoso y muy católico defensor de la Iglesia, siempre vencedor y nunca vencido”… Salió vivo.
La brutalidad ritual de los mexicas -centenares de españoles fueron sacrificados en los templos de Tenochtitlán-, mientras el "alto clero eufórico [azteca] repartía la carne entre la población", resulta tan horrible como la venganza española tras la toma de la capital mexica, que provocó que el aire se volviese irrespirable por el hedor que desprendían los miles de muertos indígenas.
 Quizás el modesto limpiador de Zacatecas entendió mejor la historia de España y de México, aunque esta no se enseñe en los colegios y él no haya leído estos libros.

 

 

 

La Universidad de Alicante borra en Internet el nombre del secretario del juicio contra Miguel Hernández

El campus, tras la petición de un familiar, elimina de dos artículos digitales el nombre del alférez que participó en el consejo de guerra que condenó a muerte al poeta.

 
Reproducción del retrato que Buero Vallejo hizo a Miguel Hernández, en un mural en Orihuela (Alicante) en memoria del poeta. En vídeo, Hernández recita la 'Canción del esposo soldado'.
En una decisión inédita y que podría trastocar el ejercicio en España de la profesión de historiador, la Universidad de Alicante (UA) ha accedido a la petición del hijo de un alférez del Ejército franquista que ejerció de secretario judicial en uno de los consejos militares que condenaron a muerte a Miguel Hernández. 
 El familiar de Antonio Luis Baena Tocón solicitó a la UA que “se proceda a acordar la eliminación de los datos personales” de su padre, que aparecen en varios artículos de Internet escritos por Juan Antonio Ríos Carratalá, catedrático de Literatura Española de esa misma institución.

Reproducción del retrato que Buero Vallejo hizo a Miguel Hernández, en un mural en Orihuela (Alicante) en memoria del poeta. En vídeo, Hernández recita la 'Canción del esposo soldado'.
En una decisión inédita y que podría trastocar el ejercicio en España de la profesión de historiador, la Universidad de Alicante (UA) ha accedido a la petición del hijo de un alférez del Ejército franquista que ejerció de secretario judicial en uno de los consejos militares que condenaron a muerte a Miguel Hernández. 
 El familiar de Antonio Luis Baena Tocón solicitó a la UA que “se proceda a acordar la eliminación de los datos personales” de su padre, que aparecen en varios artículos de Internet escritos por Juan Antonio Ríos Carratalá, catedrático de Literatura Española de esa misma institución.
Amparándose en la ley de protección de datos personales y del reglamento europeo, el solicitante anuncia una reclamación a la Agencia Española de Protección de Datos y el inicio de un procedimiento judicial en caso contrario.
La UA ha estimado la petición y ha eliminado (desindexado) el nombre completo de Baena Tocón, que participó en uno de los consejos de guerra que acabaron condenando al poeta —la pena fue conmutada posteriormente por 30 años de cárcel—, que, sin embargo, murió dos años después, a los 31, de tuberculosis en el reformatorio para adultos de Alicante en 1942.
 El hijo de Baena Tocón explicó anoche por correo electrónico a este diario las razones que le han llevado a la reclamación: “He constatado falsedades respecto a cómo era su forma de ser y actuar, de cómo fue su vida... Lo presentan como verdugo y fue una víctima más”.
La UA deja solo las iniciales en uno de los textos alojados en su web.
 La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, también vinculada al centro, ha hecho lo mismo con otro de los artículos de Ríos Carratalá, experto en memoria histórica y autor de varios libros, entre ellos, Nos vemos en Chicote. Imágenes del cinismo y el silencio en la cultura franquista (Renacimiento), en el que habla de Baena, entre otros personajes.
La resolución argumenta lo siguiente: “Una vez realizada la ponderación considerando la licitud de la investigación científica, el interés de la publicación difundida, y en la medida que Antonio Luis Baena Tocón no alcanza la consideración de figura pública [sic], se interpreta que debe garantizarse la protección de supresión y el derecho al olvido digital del afectado”. 
La resolución está firmada por el gerente de la UA, Rafael Pla.

Decisión cautelar

La institución incidió este lunes en que se trata de una decisión cautelar y provisional, adoptada a partir del informe de la delegación de Protección de Datos y que una comisión tomará una determinación definitiva.
Desde que el pasado viernes se dio a conocer esta resolución son numerosos los estudiosos de Literatura e Historia que han manifestado en redes sociales sus dudas y su temor ante una decisión que abre un debate sobre los límites de la investigación y de la libertad de expresión. 
Ríos Carratalá, sin embargo, declinó este lunes manifestarse y trasladó las explicaciones a su abogado.
 Sí se explica el catedrático en un escrito incorporado a la resolución de la UA.
 Allí argumenta que, como catedrático e investigador, “analiza la participación de quienes formaron parte de aquellos tribunales” y señala que los datos aportados no afectan a la vida privada del afectado y son relevantes “para conocer las actividades del Juzgado Especial de Prensa durante el periodo 1939-1943”.

Intervención de Miguel Hernández en la emisora del 5º Regimiento, el 4 de diciembre de 1936.
Intervención de Miguel Hernández en la emisora del 5º Regimiento, el 4 de diciembre de 1936.
El catedrático añade que “la información expuesta fue facilitada por los archivos militares de Madrid y Segovia” y que “no fueron utilizados ninguno de los datos relativos a la vida privada y a la intimidad que no resultan relevantes para la información pública o la investigación histórica”.
 E incide en que “provisionalmente y hasta la resolución de este procedimiento” él mismo ha utilizado las iniciales del afectado, si bien subraya que los datos de “D. Antonio Luis Baena Tocón facilitados en los artículos son conocidos públicamente desde 1990, cuando el afectado estaba vivo, gracias a distintas publicaciones académicas que nunca fueron objeto de reclamaciones o querellas”.

Son numerosos los documentos que aparecen en Internet cuando se teclea en un buscador el nombre del que fuera secretario judicial e interventor del Ayuntamiento de Córdoba nombrado en 1966, como se informa en una publicación de la época.
 En uno de ellos, Ríos Carratalá escribe: “(...) el alférez Baena Tocón, que tanto podría haber contado a los especialistas en la biografía de Miguel Hernández, realizaba durante la posguerra una labor esencial a las órdenes del juez instructor: el expurgo, vaciado y/o desaparición de los fondos de la prensa republicana depositados en la Hemeroteca Municipal de Madrid.
 Su objetivo era la búsqueda de ‘delitos’, que agravaba con comentarios cuyas consecuencias podían ser una condena a muerte”.
Ríos Carratalá remitió sus declaraciones a su abogado, José Luis Romero.
 Este explicó: “De momento, se sigue la vía administrativa y se ha presentado un recurso de alzada al rector.
 En función de su respuesta, decidiremos si vamos al contencioso-administrativo”.
 El letrado considera que “por encima de todo, hay una lesión al derecho fundamental de libertad de expresión en términos de la investigación histórica”.
 Considera que si había un tribunal en un juicio sumarísimo, el secretario judicial es una figura pública y, por tanto, figura con nombres y apellidos, como sucede ahora con los letrados de la administración de justicia (antiguos secretarios judiciales).

Dos reputados historiadores como Isabel Burdiel y José Álvarez Junco se muestran muy cautos porque no conocen el caso. 
Álvarez Junco no ve clara la argumentación de la UA relativa a que el afectado no alcanzó “la consideración de figura pública”. “Eso no es problema.
 Es una cuestión más jurídica, aunque puede atentar contra el derecho a la libertad de expresión. 
Y en caso de duda, yo apuesto por la libertad de expresión.
 Era una causa pública y como militar puede que al afectado le obligaran a ser secretario judicial... 
En fin, de ser así no podríamos hablar de nombres ni ejecuciones; siempre habrá un nieto que entiende que no se le puede mencionar. En principio, me parece un poco escandaloso”.
Burdiel, por su parte, sostiene que “las dos partes pueden tener razón.
 Como decía Isaiah Berlin, son verdades opuestas que son verdad”. “Habría que ceñirse a lo que diga un juez”, añade, al tiempo que señala que la problemática atañe más a los historiadores del siglo XX que a los del XIX, como ella.

“Mi padre, como todo el mundo, tuvo sus fallos y sus virtudes”

José F. Baena, hijo del que fuera secretario judicial en el juicio a Miguel Hernández, contestó este lunes por la noche por correo electrónico a las preguntas de este periódico.
 El motivo que le ha llevado a demandar el derecho de supresión de datos es que su padre, “como todo el mundo, tuvo sus fallos y sus virtudes”, pero ha visto “reescrita” su vida. 
“Lo presentan como verdugo y fue una víctima más.
 Para colmo, víctima del bando republicano (a pesar de que fue donde tuvo más amigos) y víctima del bando nacional...”, señala. “Me vi desbordado por las publicaciones y lo puse en manos de mi abogado. 
Estoy descubriendo muchos aspectos que mi padre nunca dio a conocer”, y añade: 
 “Ahora lo valoro mucho más, estoy convencido de que merece que alguien enderece los renglones que alguien se ha empeñado en torcer...”
Preguntado por qué no había actuado con anterioridad, José F. Baena que se define como un hombre corriente que no es investigador ni político, asegura que no tenía “constancia de las publicaciones y sus difusiones hasta muy recientemente, solo unos pocos meses”.
 “De alguna de esas publicaciones o difusiones he tenido constancia tan solo hace unos días, cuando una hija me enseña lo que dicen de su abuelo (a quien conoció muy bien) por Internet o cuando algún amigo cordobés me comenta lo que alguien que tiene mucho que callar, dijo en la prensa cordobesa sobre él”, comenta.
José F. Baena señala que ha esperado algunos meses para investigar por todo tipo de archivos y en diferentes ciudades. 
“En mi casa no se habló jamás de la guerra.
 En mi familia hicieron daño los dos bandos enfrentados y ahora, uno de ellos, está haciendo su panfletario político a costa de...”, explica el hijo de Antonio Luis Baena Tocón, que murió en 1998 sin enterarse de lo que se contaba sobre él.
El catedrático de Literatura Juan Antonio Ríos Carratalá defiende en su escrito a la Universidad de Alicante que ha solicitado “en reiteradas ocasiones” a José F. Baena que concretara los datos personales de su padre insertos en los enlaces de Internet”.

 

 

Momento insólito en 'Espejo Público'

(Antena 3): Susanna Griso abandona el programa en pleno directo.


Susanna Griso ha protagonizado este martes un momento insólito en el programa que presenta en Antena 3, Espejo Público.
La periodista ha abandonado el espacio en plena emisión y se ha montado en un coche para ir a donar sangre.
Griso cumplía así con el reto que le propuso Juanma Moreno, presidente de la Junta de Andalucía, que inició una cadena para aumentar las donaciones.
La periodista ha explicado que el dirigente ‘popular’ inició los retos en una campaña de verano, cuando aumentan los accidentes de tráfico y los hospitales se quedan sin reservas de sangre.
“Juanma Moreno nos retó a Antonio de la Torre y a una servidora y yo empiezo a retar a dos personas más”, ha explicado Griso, que ha mostrado a las cámaras cómo donaba. 
 
Griso retó a su compañera Sandra Golpe, presentadora de las noticias de Antena 3, que de inmediato aceptó el desafío. 
“Ahí estamos, Susanna, recogiendo el guante. Me ha pillado de sorpresa totalmente. No me imaginaba, ni de lejos, que me fuera a decir eso. 
Si tú me dices ven, por supuesto que lo haré”, respondió la periodista.
Griso también retó a Manu Sánchez, presentador de los deportes de Antena 3, que aceptó la propuesta.
 “Yo también os quiero. No sabéis lo que habéis hecho, tengo tensión de bata blanca. Estoy viendo a Susanna y ya me estoy poniendo malo. A pesar de todo, acepto el reto”, dijo. 
Pueden donar de sangre las personas entre 18 y 65 años que pesen más de 50 kilos y gocen de buena salud.
 Antes de donar, un médico le examinará para determinar si puede hacerlo. De este modo, donar no implica riesgo para su salud. En este proceso está incluido un pequeño análisis de sangre para descartar una posible anemia.
 Una donación de sangre dura 15 minutos; 15 minutos que pueden salvar una vida.
Tras donar sangre, Griso ha vuelto al plató y ha continuado presentando Espejo Público con normalidad.