Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

5 jun 2019

Dora Maar se proyecta más allá de la sombra de Picasso

Una retrospectiva en el Centro Pompidou restituye a la fotógrafa

y pintora como una figura central del arte en los años treinta.

 
Copia realizada por Franck Raux de una fotografía de Brassaï que retrata a Dora Maar en su estudio, en 1944.
Cargó, durante tiempo, con la etiqueta de "la musa de Picasso" o, en una variación un poco más favorable para ella, "la fotógrafa de los surrealistas". 
Como si Henriette Théodora Markovitch (1907-1997), más conocida como Dora Maar, no hubiese podido figurar, como merecía, en el canon del arte del siglo XX.
 Como si estuviese condenada a no ser más que un apéndice de otros.
Una retrospectiva del Centro Pompidou de París, titulada Dora Maar, reúne más de 400 piezas que podrán verse del 5 de junio al 29 de julio. 
 La muestra la restituye como una figura central en el arte de su época: una precursora de la fotografía de moda y documental, y una pintora de segundo rango pero notable que, sin embargo, pasó buena parte de su existencia bajo la sombra del autor del Guernica.
Cuando la crítica de arte Victoria Combalía —una de las responsables, a partir de los años noventa, de la restitución de Dora Maar en su justo lugar— decidió aproximarse a aquella anciana que había sido amante de Pablo Ruiz Picasso y amiga de los surrealistas, ya la avisaron. Dora Maar vivía aislada, no hablaba con casi nadie, rehuía el mundo exterior y sobre todo no quería hablar de Picasso. 
Combalía le escribió una carta y unos días después, a una hora convenida, la llamó por teléfono.
 Era 1994. Dora Maar descolgó. ¿La clave para romper el cerco? "Madame Maar, no quiero hablar de Picasso, quiero hablar de usted", le dijo.
 Y funcionó.
Retrato de Picasso, pintado por Dora Maar en 1936.
Retrato de Picasso, pintado por Dora Maar en 1936.
Las conversaciones que mantuvieron Combalía y Maar —cuatro en total, de una hora y media cada una, todas por teléfono— le sirvieron a Combalía, colaboradora de EL PAÍS, como base para escribir la biografía Dora Maar. La mujer invisible (Circe, 2013), que la editorial Éditions Invenit acaba de publicar en francés.
 El libro explora, entre otros aspectos, la tormentosa relación de Maar con Picasso, que se prolongó de 1936 a 1946 y la marcó para siempre. 
"Él la abandonó. Ella fue sometida a electroshocks. La trató el doctor Lacan", explica Combalía, quien finalmente, con delicadeza, logró que Maar le hablara de Picasso ("Era muy hombre y celoso de sus derechos", le dijo). 
Quizá nunca acabó de recuperarse.
 En todo caso, su reputación siempre estuvo asociada a Picasso, cuando no tapada por él. 
Fue una gran historia de amor entre dos artistas en la cúspide de su creatividad, pero también, durante el resto de la vida de ella, una losa tanto personal como artística.
 La exposición del Pompidou hace visible el corte que Picasso supuso en su carrera.
 Hasta ese momento, Dora Maar era fundamentalmente una fotógrafa.
 Primero, de moda, en revistas ilustradas, y también de publicidad. Los retratos de la modelo Assia o de Nusch Éluard y los anuncios de champú o de cremas faciales difuminan la frontera entre la fotografía funcional y la artística, y conectan con los experimentos surrealistas.
 Los reportajes en los barrios pobres de Barcelona, Londres o París se enmarcan en la mejor fotografía documental de los años treinta, la de los Cartier-Bresson o Brassaï, y resaltan su compromiso político. 
La incursión en el surrealismo —los retratos de los poetas Éluard, Prévert, Breton, Cocteau; los collages y fotomontajes o el inquietante Portrait d'Ubu— cierran esta etapa, la más fecunda y perdurable, anterior a su unión con Picasso.
 
Retrato de Picasso, 1935-1936.
Retrato de Picasso, 1935-1936.
Como muchos fotógrafos de entonces, Dora Maar consideraba la fotografía como un arte inferior a la pintura.
 Su encuentro con Picasso, cuando ella era una fotógrafa reconocida y él ya estaba considerado el mayor pintor del siglo, la llevó a dejar de lado la cámara.
 Fotografió el Guernica durante su creación, pero pronto dio prioridad a los pinceles, su primera vocación, a la que en realidad dedicaría la mayor parte de su vida: cinco décadas.
Ella retrató a Picasso y Picasso a ella: el más célebre de los cuadros en los que el malagueño la retrata es La mujer que llora.
  La relación acabó mal. 
Hay en el Pompidou un retrato de Dora Maar realizado en 1946 por Brassaï, con el porte severo, sola y rodeada de cuadros en su estudio, que refleja toda la melancolía del momento.

"Si ella hubiese continuado con la fotografía, habría sido como Cartier-Bresson.
 Un crítico de la época la ponía al lado de Heartfield y Man Ray", dice Victoria Combalía, quien en 1995 organizó la primera retrospectiva de Dora Maar, en Valencia.
 "Lo que ella tiene es una mirada muy personal, un misterio, a veces un poco de humor negro, y, respecto a los pobres y los desheredados, una piedad laica".
 ¿La destruyó Picasso?

 "No, tampoco. Destruir sería demasiado.

 El abandono traumático la destruyó bastante psicológicamente. 

Pero ella era muy fuerte. Superó el trauma con la pintura, la religión y el psicoanálisis con Lacan".

 Al morir, a los 90 años, no dejó herederos conocidos. Se encontraron familiares lejanos en Francia y en Croacia.

 Su obra se dispersó.

Dora Maar decía: "Después de Picasso, solo hay Dios", pero ella fue mucho más que "la musa de Picasso", una etiqueta tan reductora que oscurece una figura que había brillado con luz propia antes de conocer al genio de Málaga.
 La incógnita es qué habría sido si Picasso no se hubiese cruzado en su camino, qué habría hecho, qué lugar habría ocupado en la historia del arte. 
La exposición del Pompidou permite imaginarlo.
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4 jun 2019

Elena Anaya, Louis Garrel y Sergi López, en la nueva película de Woody Allen

El cineasta neoyorquino rodará su nueva comedia, aún sin título definitivo, en San Sebastián del 10 de julio al 23 de agosto.

 

Elena Anaya, en los premios Ortega y Gasset de EL PAÍS.
Elena Anaya, en los premios Ortega y Gasset de EL PAÍS.
El próximo 10 de julio comienza en San Sebastián el rodaje de la película 51ª de Woody Allen, que cuenta con el título de trabajo WASP2019 al no haber aún uno definitivo, y se desarrollará hasta el 23 de agosto. 
En el reparto están Christoph Waltz, Gina Gershon, Elena Anaya, Louis Garrel, Wally Shawn y Sergi López.

El filme, según el comunicado de la productora, "narra la historia de un matrimonio estadounidense que acude al Festival de Cine de San Sebastián". 
 Y prosigue: "La pareja queda prendada del festival, así como de la belleza y encanto de España y la fantasía del mundo del cine.
 Ella tiene una aventura sentimental con un brillante director de cine francés y él se enamora de una bella española residente en la ciudad. 
Una comedia romántica que se resuelve de un modo divertido". Esta será la cuarta película de Allen con la productora española Mediapro, que actualmente ha cambiado el nombre por el de The Mediapro Studio, tras Medianoche en París, Conocerás al hombre de tus sueños y Vicky Cristina Barcelona. 
También será la cuarta ocasión en que Allen trabaja con el director de fotografía Vittorio Storaro.

Elena Anaya no había hecho cine desde hace dos años, con La cordillera y Wonder Woman, todo lo contrario que el prolífico Sergi López, que no para de rodar.
 Gina Gershon es popular gracias a títulos como Cocktail, Showgirls, Lazos ardientes o la serie Riverdale
Christoph Waltz tiene dos Oscars por Django desencadenado y Malditos bastardos; 
 Louis Garrel, actor en Soñadores y Mal genio, tiene ahora en cartelera, Un hombre fiel, su último trabajo como director e intérprete, y el veterano Wally Shawn, grande del teatro estadounidense, ya ha colaborado con Allen en filmes como Días de radio, Sombras y niebla o Manhattan.
 Mientras, Día de lluvia en Nueva York, su trabajo anterior, llegará a salas en otoño.
 En España se proyectará en los cines el 4 de octubre. 
El primer país en estrenar el filme será Italia, en concreto el día anterior, el 3 de octubre, con lo que es probable que participe en el certamen de Venecia.

Muere por eutanasia una adolescente holandesa de 17 años con trauma tras una violación

Noa Pothoven fue agredida a los 14 años y llevaba desde entonces en manos de médicos y centros especializados.

 Pidió morir porque no aguantaba más su sufrimiento psíquico.

 
Una habitación de hospital en Holanda. rn
Una habitación de hospital en Holanda. Getty Images
Noa Pothoven, una adolescente holandesa de 17 años, aquejada de estrés postraumático, anorexia y depresión, murió el domingo en su casa de Arnhem (al este del país).
 Víctima de abusos sexuales y violación a los 14, pidió la eutanasia porque ya no podía aguantar más su sufrimiento, y los médicos se la han practicado. 
“Seré directa: en el plazo de diez días habré muerto. Estoy exhausta tras años de lucha y he dejado de comer y beber.
 Después de muchas discusiones y análisis de mi situación, se ha decidido dejarme ir porque mi dolor es insoportable”, dejó escrito en su cuenta de Instagram el pasado sábado. 
No puso fecha exacta, pero falleció el domingo.
 La eutanasia es legal en Holanda desde 2002, y a partir de los 12 años pueden pedirla los niños con enfermedades sin curación y padecimientos insufribles. 
Ellos necesitan el permiso de los padres, pero desde los 16 años deciden por su cuenta.
La adolescente quería dejar de sentir dolor. "No vivo desde hace mucho tiempo, sobrevivo, y ni siquiera eso", explicó antes de morir. 
“El amor es dejar marchar. En este caso, así es”, añadió, y aprovechó sus últimos días para despedirse de su familia y amigos. Tenía padres, un hermano y una hermana y le gustaba escribir y los conejos de indias como mascota.
 El médico acudió a su domicilio;  ella estaba en una cama, que había sido instalada en el comedor.
La primera agresión sexual se produjo cuando Noa tenía 11 años en una fiesta escolar. 
Hasta entonces, había sido una niña alegre y con buenas notas que cursaba la secundaria preuniversitaria sin problemas.
 Un año después volvió a pasar, esta vez en una fiesta de adolescentes.
 Cuando cumplió los 14, la violaron dos hombres en un callejón de su ciudad. No lo dijo y tampoco puso una denuncia en ese momento.
 Luego sí denunció, y su madre, Lisette, ha explicado que revivir el asalto fue demasiado para su hija.
 Desde entonces tuvo anorexia y su vida se convirtió en un entrar y salir de hospitales y centros especializados.
 Al comprobar su estado emocional, los jueces la internaron a la fuerza en una institución durante seis meses: allí la inmovilizaron y aislaron para que no se lesionara. 
“Nunca, nunca más volveré a un sitio así. Es inhumano”, dijo Noa, tiempo después.
Al salir del centro la anorexia empeoró. 
Su familia denunció la falta de lugares apropiados en Holanda para casos como el de su hija.
 Tuvo que esperar seis meses para que la admitieran en una clínica para desórdenes alimentarios y acabó hospitalizada y con una sonda nasogástrica.
 Su caso llegó a los medios de comunicación nacionales en 2018 y posteriormente publicó un libro, Ganar o aprender, donde contaba su historia.
A pesar de la dureza de su caso, porque la eutanasia no la suelen solicitar adolescentes o jóvenes con dolores psíquicos, sus intentos de suicidio y el peregrinaje hasta dar con el tratamiento adecuado han sido una llamada de atención a escala nacional. 
La madre ha denunciado la falta de centros para jóvenes con los problemas físicos y emocionales de su hija, y ha criticado a los servicios de asistencia social dedicados al menor, “con una burocracia y listas de espera para volverse loco”. 
Ha dicho también que el libro de su hija “debería ser de lectura obligada para cuidadores, jueces y ayuntamientos con responsabilidad en este terreno”, porque el dolor psíquico derivado de un trauma así no se reconoce.
 El libro ganó un premio el pasado marzo, y Noa afirmó entonces: “No sé si seguiré escribiendo”.
Hace unos meses, la adolescente confeccionó listas de cosas que le gustaría hacer, por ejemplo, “ir en moto, fumar un cigarrillo, beber alcohol, pedir un tatuaje y comer una chocolatina". 
"Hace años que no las pruebo por mi anorexia”. 
Al mismo tiempo, y sin que nadie de su familia lo supiera, se puso en contacto con la Clínica para Morir (Levenseindekliniek), un centro privado holandés que practica la eutanasia desde 2013, con licencia, pero fuera del circuito de la medicina pública.
 A ella acuden en particular personas aquejadas de sufrimiento psíquico, el más difícil de evaluar objetivamente, y que figura en la Ley de Eutanasia holandesa (2002) siempre que no tenga su origen inmediato en una afección física.
La ley considera eutanasia tanto la practicada por el médico, como la ayuda al suicidio (el paciente toma una sustancia preparada por el doctor) y la combinación de ambas.
 También contempla el rechazo del facultativo, pero, de acceder, debe asegurarse de que el sufrimiento del paciente es insoportable, que pide la eutanasia de forma consciente y repetida, y debe consultar con otro colega.
 

 

George Michael excluye de su herencia de 110 millones a sus exnovios

Las hermanas del cantante fallecido en la Navidad de 2016 serán las beneficiarias. El documento se ha abierto la semana pasada.

El cantante George Michael, en 2011.  

 

El cantante George Michael, en 2011.
George Michael no se acordó en su testamento de sus examantes Kenny Goss y Fadi Fawaz, que se quedaran sin nada de su fortuna estimada en 110 millones de euros (98 millones de libras).
 El cantante, reconocido no solo por sus éxitos musicales, sino también por su apoyo a labores solidarias, dejó toda su fortuna a su familia y amigos.
 Sus hermanas, Melanie y Yioda, se dividirán la mayor parte del dinero.
 Las últimas voluntades del cantante, que murió en 2016 a los 53 años, se leyeron la semana pasada.
Durante la Navidad del año 2016, el cantante apareció muerto en su casa en Goring-on-Thames, Oxfordshire, donde fue hallado por su entonces expareja Fawaz. 
La documentación judicial del 30 de mayo muestra que su patrimonio ya se puede dividir, cuando han transcurrido tres años de su muerte. Yioda, una de las hermanas de cantante decidirá qué amigos recibirán parte de su herencia.
 "George estaba dedicado a su padre y sus hermanas, siempre iban a ser atendidas. Pero al final se lo dejó todo a Yioda para que lo repartiera.
 Él sabía que ella siempre haría lo correcto".

Fawaz salió con George desde 2012 hasta poco antes de su muerte, aunque seguían manteniendo el contacto, y fue quien descubrió su cuerpo.

 El peluquero siguió viviendo en la casa de la estrella valorada en 5,6 millones de euros después de ignorar las cartas legales que le pedían que se fuera.

 Fawaz se revelaba así contra la familia de George Michael, con la que ha mantenido una tensa relación desde que lo invitaran a abandonar la residencia de Regent's Park donde vivía desde que se inició su romance, pocos días después del funeral del cantante.

 Las hermanas del artista fueron las encargadas de echar a Fawaz de la que era su casa alegando que querían ponerla a la venta porque les traía muy malos recuerdos.

El cantante George Michael junto a su entonces pareja Fadi Fawaz en 2012.  
El cantante George Michael junto a su entonces pareja Fadi Fawaz en 2012.
El año pasado, Fawaz escribió sobre los momentos que pasaron juntos después de comenzar su romance.
 "Todo lo que quería [Michael], era morir", escribió el expeluquero. De acuerdo a su testimonio, el cantante de Freedom!`90 habría intentado quitarse la vida en cuatro ocasiones.
 Uno de los intentos fallidos se llevó a cabo en 2013 cuando el británico se lanzó de un coche en movimiento en plena autopista. En el momento fue declarado un accidente pero, según Fawaz, fue un intento de suicidio. "George estaba tan deprimido en ese momento que no quería vivir", contó entonces.
Intentó suicidarse cuatro veces, mientras que en rehabilitación intentó apuñalarse 25 veces.
 Creo que la vida se detuvo para él hace mucho tiempo.
 Todos lo querían por lo que era y no por quién era él", desveló. Según su expareja, este comportamiento era recurrente en Michael, quien luchó contra las drogas y la depresión los últimos años de su vida. "Yo le decía: '¿no te alegra que el 16 de mayo no haya ocurrido?", refiriéndose a un intento de suicidio, y él decía "no". "Creo que la vida se detuvo hace mucho tiempo para él", escribió Fawaz.