Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

5 jun 2019

Melania y su ‘guerra diplomática’ a la moda británica en su visita a Reino Unido

La primera dama de Estados Unidos no ha elegido diseñadores británicos para sus dos grandes momentos del viaje oficial a Inglaterra. 

Acostumbrada a mandar mensajes a través de su ropa, ¿qué quiere decir Melania con sus últimas elecciones?.

Melania y su ‘guerra diplomática’ a la moda británica en su visita a Reino Unido

La primera dama de Estados Unidos no ha elegido diseñadores británicos para sus dos grandes momentos del viaje oficial a Inglaterra. Acostumbrada a mandar mensajes a través de su ropa, ¿qué quiere decir Melania con sus últimas elecciones?

Melania y su ‘guerra diplomática’ a la moda británica en su visita a Reino Unido
Melania Trump (vestida de Dolce & Gabbana), la Reina Isabel II y Camila Parker. Foto: Getty

Como dice el analista royal Josh Duboff, lo que le pasó ayer a Melania Trump frente a la reina de Inglaterra le pasa a muchos en presencia de Su Majestad: pueden ser más americanos que el beef jerky “pero les pones en una audiencia real y se encasquetan un tocado kitsch más parecido a un pájaro que a un sombrero porque eso les hace sentir la quintaesencia de lo inglés”. 

Es posible que ayer la Primera Dama se sintiese de esa manera, pero para hacerlo no eligió a un diseñador británico, ni mucho menos.

 Y no se puede decir que ella sea una mujer que no tiene en cuenta estos detalles: en su anterior misión diplomática, una visita a Japón, todo fueron guiños

Desde el batín con cinturón lleno de postales de atardeceres sobre el monte Fujiyama firmado por Calvin Klein, hasta el vestido bordado con primorosas flores de almendro de Carolina Herrera.
Todo estaba cuidado: los diseñadores, ambos norteamericanos; los motivos, nipones a más no poder.

Trump, la Reina Isabel II y Melania, vestida de Dior. Foto: Getty

Anteayer, Melania aterrizó en la Pérfida Albión con una camisa-pañuelo de Burberry, buque insignia del diseño británico, pero a partir de ahí fueron diseñadores de otros países europeos los que cobraron protagonismo. 

Y, curiosamente, de los países europeos que mejores relaciones diplomáticas mantienen con su esposo: Italia, cuyo presidente, Matteo Salvini, ha sido objeto de las alabanzas del Presidente de los Estados Unidos en repetidas ocasiones; y Francia… ¿alguien puede olvidar el espectáculo “bro” que Emmanuel Macron y Trump ofrecieron el año pasado? 

El comentadísimo ‘look’ homenaje a Lady Diana era un diseño de los italianos Dolce & Gabbana, especialistas en este tipo de siluetas lápiz.

 En la tierra del millinery más refinado, ni siquiera el sombrero era inglés: se trataba de un diseño hecho a medida por el creador francés Hervé Pierre.

En la recepción de gala de la noche, Melanina se vistió con un corte sirena inmaculado, creación de…. Christian Dior. 

Ya el año pasado la Primera Dama escogió un atelier francés para su primer encuentro con la reina: Gilles Mendel, cabeza visible de la firma J. Mendel, fue el costurero escogido para hacerle un vaporoso vestido con capa en color amarillo, que se presentó entonces como un homenaje a Isabel II, pues ese es su color favorito.

 Este año, sin embargo, ni ese guiño ha habido: blanca, radiante y más francesa que un macaron iba Melania. 


Melania y su ‘guerra diplomática’ a la moda británica en su visita a Reino Unido

Iker Casillas y 380amk ‘fichan’ por el C.F. Pozuelo

El guardameta y la agencia de marketing colaborarán con el Pozuelo para favorecer el crecimiento y el desarrollo del club.

Iker Casillas y 380amk ‘fichan’ por el C.F. Pozuelo 

El C.F. Pozuelo de Alarcón ha anunciado hoy el "fichaje" de Iker Casillas y de la agencia de marketing deportivo 380amk para impulsar el crecimiento y el desarrollo del Club.
 El famoso guardameta aportará su experiencia al equipo mediante un acuerdo de colaboración que implicará el desarrollo de un plan estratégico que incluirá el asesoramiento y la implementación en la gestión, planificación deportiva y la creación de un plan de marketing comercial.

Iker Casillas asegura que está encantado de formar parte de este proyecto que según el guardameta, une dos de las cosas más importantes en su vida, el fútbol y la ciudad donde ha pasado parte de ella.
 "Tenemos un reto precioso por delante, al que espero poder aportar mi granito de arena. Quería dar las gracias al C.F. Pozuelo, a su presidente Isaac, la junta directiva, los empleados y a todos los aficionados por dejarnos formar parte de esta familia", ha afirmado Casillas.

 

Dora Maar se proyecta más allá de la sombra de Picasso

Una retrospectiva en el Centro Pompidou restituye a la fotógrafa

y pintora como una figura central del arte en los años treinta.

 
Copia realizada por Franck Raux de una fotografía de Brassaï que retrata a Dora Maar en su estudio, en 1944.
Cargó, durante tiempo, con la etiqueta de "la musa de Picasso" o, en una variación un poco más favorable para ella, "la fotógrafa de los surrealistas". 
Como si Henriette Théodora Markovitch (1907-1997), más conocida como Dora Maar, no hubiese podido figurar, como merecía, en el canon del arte del siglo XX.
 Como si estuviese condenada a no ser más que un apéndice de otros.
Una retrospectiva del Centro Pompidou de París, titulada Dora Maar, reúne más de 400 piezas que podrán verse del 5 de junio al 29 de julio. 
 La muestra la restituye como una figura central en el arte de su época: una precursora de la fotografía de moda y documental, y una pintora de segundo rango pero notable que, sin embargo, pasó buena parte de su existencia bajo la sombra del autor del Guernica.
Cuando la crítica de arte Victoria Combalía —una de las responsables, a partir de los años noventa, de la restitución de Dora Maar en su justo lugar— decidió aproximarse a aquella anciana que había sido amante de Pablo Ruiz Picasso y amiga de los surrealistas, ya la avisaron. Dora Maar vivía aislada, no hablaba con casi nadie, rehuía el mundo exterior y sobre todo no quería hablar de Picasso. 
Combalía le escribió una carta y unos días después, a una hora convenida, la llamó por teléfono.
 Era 1994. Dora Maar descolgó. ¿La clave para romper el cerco? "Madame Maar, no quiero hablar de Picasso, quiero hablar de usted", le dijo.
 Y funcionó.
Retrato de Picasso, pintado por Dora Maar en 1936.
Retrato de Picasso, pintado por Dora Maar en 1936.
Las conversaciones que mantuvieron Combalía y Maar —cuatro en total, de una hora y media cada una, todas por teléfono— le sirvieron a Combalía, colaboradora de EL PAÍS, como base para escribir la biografía Dora Maar. La mujer invisible (Circe, 2013), que la editorial Éditions Invenit acaba de publicar en francés.
 El libro explora, entre otros aspectos, la tormentosa relación de Maar con Picasso, que se prolongó de 1936 a 1946 y la marcó para siempre. 
"Él la abandonó. Ella fue sometida a electroshocks. La trató el doctor Lacan", explica Combalía, quien finalmente, con delicadeza, logró que Maar le hablara de Picasso ("Era muy hombre y celoso de sus derechos", le dijo). 
Quizá nunca acabó de recuperarse.
 En todo caso, su reputación siempre estuvo asociada a Picasso, cuando no tapada por él. 
Fue una gran historia de amor entre dos artistas en la cúspide de su creatividad, pero también, durante el resto de la vida de ella, una losa tanto personal como artística.
 La exposición del Pompidou hace visible el corte que Picasso supuso en su carrera.
 Hasta ese momento, Dora Maar era fundamentalmente una fotógrafa.
 Primero, de moda, en revistas ilustradas, y también de publicidad. Los retratos de la modelo Assia o de Nusch Éluard y los anuncios de champú o de cremas faciales difuminan la frontera entre la fotografía funcional y la artística, y conectan con los experimentos surrealistas.
 Los reportajes en los barrios pobres de Barcelona, Londres o París se enmarcan en la mejor fotografía documental de los años treinta, la de los Cartier-Bresson o Brassaï, y resaltan su compromiso político. 
La incursión en el surrealismo —los retratos de los poetas Éluard, Prévert, Breton, Cocteau; los collages y fotomontajes o el inquietante Portrait d'Ubu— cierran esta etapa, la más fecunda y perdurable, anterior a su unión con Picasso.
 
Retrato de Picasso, 1935-1936.
Retrato de Picasso, 1935-1936.
Como muchos fotógrafos de entonces, Dora Maar consideraba la fotografía como un arte inferior a la pintura.
 Su encuentro con Picasso, cuando ella era una fotógrafa reconocida y él ya estaba considerado el mayor pintor del siglo, la llevó a dejar de lado la cámara.
 Fotografió el Guernica durante su creación, pero pronto dio prioridad a los pinceles, su primera vocación, a la que en realidad dedicaría la mayor parte de su vida: cinco décadas.
Ella retrató a Picasso y Picasso a ella: el más célebre de los cuadros en los que el malagueño la retrata es La mujer que llora.
  La relación acabó mal. 
Hay en el Pompidou un retrato de Dora Maar realizado en 1946 por Brassaï, con el porte severo, sola y rodeada de cuadros en su estudio, que refleja toda la melancolía del momento.

"Si ella hubiese continuado con la fotografía, habría sido como Cartier-Bresson.
 Un crítico de la época la ponía al lado de Heartfield y Man Ray", dice Victoria Combalía, quien en 1995 organizó la primera retrospectiva de Dora Maar, en Valencia.
 "Lo que ella tiene es una mirada muy personal, un misterio, a veces un poco de humor negro, y, respecto a los pobres y los desheredados, una piedad laica".
 ¿La destruyó Picasso?

 "No, tampoco. Destruir sería demasiado.

 El abandono traumático la destruyó bastante psicológicamente. 

Pero ella era muy fuerte. Superó el trauma con la pintura, la religión y el psicoanálisis con Lacan".

 Al morir, a los 90 años, no dejó herederos conocidos. Se encontraron familiares lejanos en Francia y en Croacia.

 Su obra se dispersó.

Dora Maar decía: "Después de Picasso, solo hay Dios", pero ella fue mucho más que "la musa de Picasso", una etiqueta tan reductora que oscurece una figura que había brillado con luz propia antes de conocer al genio de Málaga.
 La incógnita es qué habría sido si Picasso no se hubiese cruzado en su camino, qué habría hecho, qué lugar habría ocupado en la historia del arte. 
La exposición del Pompidou permite imaginarlo.
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4 jun 2019

Elena Anaya, Louis Garrel y Sergi López, en la nueva película de Woody Allen

El cineasta neoyorquino rodará su nueva comedia, aún sin título definitivo, en San Sebastián del 10 de julio al 23 de agosto.

 

Elena Anaya, en los premios Ortega y Gasset de EL PAÍS.
Elena Anaya, en los premios Ortega y Gasset de EL PAÍS.
El próximo 10 de julio comienza en San Sebastián el rodaje de la película 51ª de Woody Allen, que cuenta con el título de trabajo WASP2019 al no haber aún uno definitivo, y se desarrollará hasta el 23 de agosto. 
En el reparto están Christoph Waltz, Gina Gershon, Elena Anaya, Louis Garrel, Wally Shawn y Sergi López.

El filme, según el comunicado de la productora, "narra la historia de un matrimonio estadounidense que acude al Festival de Cine de San Sebastián". 
 Y prosigue: "La pareja queda prendada del festival, así como de la belleza y encanto de España y la fantasía del mundo del cine.
 Ella tiene una aventura sentimental con un brillante director de cine francés y él se enamora de una bella española residente en la ciudad. 
Una comedia romántica que se resuelve de un modo divertido". Esta será la cuarta película de Allen con la productora española Mediapro, que actualmente ha cambiado el nombre por el de The Mediapro Studio, tras Medianoche en París, Conocerás al hombre de tus sueños y Vicky Cristina Barcelona. 
También será la cuarta ocasión en que Allen trabaja con el director de fotografía Vittorio Storaro.

Elena Anaya no había hecho cine desde hace dos años, con La cordillera y Wonder Woman, todo lo contrario que el prolífico Sergi López, que no para de rodar.
 Gina Gershon es popular gracias a títulos como Cocktail, Showgirls, Lazos ardientes o la serie Riverdale
Christoph Waltz tiene dos Oscars por Django desencadenado y Malditos bastardos; 
 Louis Garrel, actor en Soñadores y Mal genio, tiene ahora en cartelera, Un hombre fiel, su último trabajo como director e intérprete, y el veterano Wally Shawn, grande del teatro estadounidense, ya ha colaborado con Allen en filmes como Días de radio, Sombras y niebla o Manhattan.
 Mientras, Día de lluvia en Nueva York, su trabajo anterior, llegará a salas en otoño.
 En España se proyectará en los cines el 4 de octubre. 
El primer país en estrenar el filme será Italia, en concreto el día anterior, el 3 de octubre, con lo que es probable que participe en el certamen de Venecia.