Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

2 jun 2019

Carlota Casiraghi se casa en Mónaco con el productor Dimitri Rassam

La hija menor de Carolina de Mónaco y el hijo de la actriz Carole Bouquet se conocieron en 2017 y tuvieron un hijo el pasado octubre.

carlota casiraghi
Fotografía oficial de la boda de Carlota Casiraghi y Dimitri Rassam.

 

La hija mayor de Carolina de Mónaco, Carlota Casiraghi, se casó este sábado con el padre de su último hijo, el productor de cine Dimitri Rassam, hijo de la actriz francesa Carole Bouquet, en una ceremonia celebrada en el Palacio del pequeño Estado costero.
La revista Vanity Fair ha publicado en su web que la pareja ya se ha dado el "sí", y también ha difunddio una foto en la que puede verse a los dos con un hombre entre ambos.
 Según recoge la emisora France Bleu, tras la ceremonia, la nieta de Grace Kelly y Rainiero y Dimitri Rassam han llevado a sus invitados a una comida en el Monte Carlo Beach, un hotel de lujo ubicado a escasos 500 metros al otro lado de la frontera, ya en suelo francés.
La revista Hola había anticipado hace unos días que la boda civil entre Carlota, de 32 años, y Dimitri no iba a ser la única ceremonia del día, ya que los dos padres de Balthazar Rassam, nacido el pasado 23 de octubre, iban a aprovechar también para bautizarlo.
Por eso la prensa daba por hecho estos últimos días que la familia de Mónaco debía estar al completo, aunque el Palacio se ha mostrado extremadamente discreto y no ha querido hacer ninguna comunicación previa, ni siquiera para confirmar oficialmente el enlace.
La pareja empezó a salir en 2017.
 Ese verano se les vio juntos en varios eventos en Mónaco y al año siguiente en el Baile de la Rosa en marzo, donde quedó oficializado su compromiso.
 Siete meses más tarde nació su hijo Balthazar.
 La pareja desmitió el pasado enero un supuesto deterioro de la relación. Lo hicieron con un comunicado y con la advertencia de su abogado de que actuaría por la vía judicial contra quienes propagaran rumores en ese sentido.
Los dos recién casados comparten diversos elementos biográficos, algunos de carácter trágico como la pérdida de sus respectivos padres cuando eran niños.
 Carlota perdió el suyo, Stefano Casiraghi, cuando tenía cuatro años en un accidente náutico mientras participaba en una competición. Dimitri es huérfano del productor de cine Jean-Pierre Rassam, quien se suicidó en 1985 a los 43 años por una sobredosis de barbitúricos.
 Uno y otro aportan hijos de anteriores relaciones al matrimonio: ella, a Raphaël, que tuvo con el actor francomarroquí Gad Elmaleh; él a Darya, a la que tuvo con la modelo rusa Masha Novoselova.

En ese establecimiento de cinco estrellas con playa privada, el chef italiano Paolo Sari, que está al frente de la cocina del restaurante de verano, La Vigie Lounge and Restaurant, ha sido el encargado del ágape.

Un paraíso desconocido de quesos llamado Canarias

Las papas arrugadas, ("Arrugás") los mojos y los plátanos de Canarias tienen merecida fama, pero sus fantásticos y muy particulares quesos siguen siendo ignorados en la península. 

Es hora de descubrir los mejores.

queso
Un queso Flor de Guía en todo su esplendor.
“Este queso lo sacamos de la cámara y camina”, decía el quesero Cristóbal Antonio Moreno, de El Cortijo de Caideros, refiriéndose a su queso Flor de Guía. 
Espera, ¿flor de qué? La realidad es que los quesos tanto de Gran Canarias como del resto de islas son unos auténticos desconocidos para el consumidor peninsular.
 No obstante, los expertos están reconociendo su valor: en 2018, el certamen World Cheese Awards galardonó ni más ni menos 35 quesos del archipiélago, entre ellos 15 quesos grancanarios. 
Y yo, que me puse fina los probé con motivo del I Foro Internacional del Queso, corroboro que nos estamos perdiendo unas delicias importantes en este lado del país.
Quesos tiernos, semicurados, curados y de flor.
 De cabra majorera, de oveja canaria o de vaca canaria o frisona, puros o de mezcla.
 Con cuajo animal o con cuajo vegetal.
 Untados con gofio, pimentón o aceite.
 Hacer queso no es nada nuevo en Gran Canaria y mucho menos comerlo: a día de hoy existen 12 tipos de quesos grancanarios, unas 130 queserías de distintos tamaños y tanto esta y el resto de las islas son el lugar donde más queso se consume por persona y año, con un total de 11,16 kilogramos por persona.
 Además, ya han conseguido tres denominaciones de origen: La Palma, Gran Canaria y Fuerteventura.

Ovejas canarias de El Cortijo de Caideros. ROSA MOLINERO TRÍAS
 
“La cultura quesera es muy potente en las islas. Hay queserías pequeñas y medianas y hasta hay quien tiene cuatro cabritas y hace queso para su familia y vecinos”, cuenta Isidoro Jiménez, maestro quesero y técnico en industrias lácteas del Gobierno de las Islas Canarias. 
Lo dicho: los quesos canariones están vivitos y coleando. Y no es para menos, porque la mayoría de queseros artesanos elaboran sus productos con leche cruda, una práctica que acarrea menos riesgos en las Canarias, ya que las islas han sido declaradas libres de brucelosis por la Unión Europea. 
Es una ventaja: los queseros aseguran que esto les confiere un sabor mucho más complejo y, además, permite un mayor desarrollo de los sabores del queso en su maduración, lo que explica que la tradición de afinar los quesos siga practicándose en Gran Canaria.
 Pero, concretamente, en Gran Canaria sigue llevándose a cabo el pastoreo trashumante, en el que dos pastores se acompañan en esta especie de vacaciones para sus rebaños. Este es precisamente el caso de las ovejas del ya mencionado Cortijo de Caideros (400 cabezas) y también de las del Cortijo de Montañón, regentado por Flora María Gil Mendoza (200 ovejas y 40 cabras).
 En verano, ambas suben a Ayacata, Tejeda, uno de los puntos más altos de Gran Canaria, y se alimentan de hierbas silvestres como el tagasaste o los escobones, que solamente existen en la isla, algo que le conferirá un sabor inusitado a su leche y, posteriormente, al queso. 
Al empezar el otoño, el ganado volverá a su establos.
 Allí comen cebada, trigo y centeno; este proceso limita la producción a una época específica del año.
Es posible que el queso grancanario sea uno de los mejores ejemplos que quedan en España de cómo se hacía queso en el pasado: en todas las islas se preservan las técnicas tradicionales de elaboración del queso y hasta de su madurado en cuevas.
Queso de Media Guía de El Cortijo de Montañón madurando. ROSA MOLINERO TRÍAS
Sin embargo, los quesos grancanarios no están libres de problemas. 
El formato tradicional de microqueserías está desapareciendo: las nuevas generaciones no quieren seguir con un oficio tan esforzado y poco valorado. “La vida de un quesero es muy dura. 
Y la gente viene y me regatea el precio de los quesos”, contaba Flora de El Cortijo El Montañón, que vende su queso a unos 20 euros el kilo.
 Isidoro Jiménez hacía una reflexión en este sentido: no nos importa pagar el jamón ibérico a más de 100 euros el kilo pero escatimamos cuando se trata de queso, por mucho trabajo que sepamos que conlleva su elaboración.

Majoreros con pimentón en la empresa afinadora Bolaños. ROSA MOLINERO TRÍAS
 
Según este maestro quesero, son varios los motivos de este abandono: aranceles muy altos para exportar a la península y muy bajos para importar queso, algo que los fabricantes industriales aprovechan para posicionar su producto barato en el mercado. 
“El precio es el principal problema: apenas ha subido, incluso ha llegado a bajar. Sin embargo, los costes de vida y de producción han subido. El consumidor local a veces no lo valora y no sabe distinguir por qué un queso es más caro que otro”, comentaba Jiménez. Asimismo, acogerse a la DOP, algo que suele colocar un producto en el mercado de forma favorable, es algo que muchos han rehusado por considerar que no sería directamente ventajoso para su economía.
“Estamos en un momento en el que quedan pocas familias dedicadas al queso. 
Si esto no lo arreglamos, en 15 años lo habremos perdido. Y con ellas, se irá también un paisaje de nuestra islas”, afirmaba Borja Marrero, del restaurante Texeda
 Para que esto no ocurra, nada mejor que conocer un poco más de los quesos canarios.
 Todas las islas producen sus quesos, pero a menudo solamente abastecen la demanda local.
 Sin embargo, es muy posible que si vives en la península, puedas encontrar los quesos protegidos que te describimos a continuación: Quesos de Guía, Majorero y Palmero.

Selección de varios quesos en la empresa afinadora Bolaños. ROSA MOLINERO TRÍAS

QUESOS DE GRAN CANARIA
Flor de Guía
Leche: Siempre cruda, de oveja canaria (mínimo un 60%), de vaca canaria y/o sus cruces (máximo un 40%) y de cabra de razas canarias (hasta un 10%).
Cuajo: Vegetal, con una infusión de la flor de cardo, igual que la Torta de la Serena o la Torta del Casar.
Maduración: 15 días, envuelto en un paño para que mantenga la forma.
Aspecto: Torta de unos 4 kilos de peso y de 4 a 6 centímetros de alto. 
Corteza blanda, fina y elástica, con grietas. Impresión del molde en ambas caras y bordes lisos.
Textura: Un interior tan fundente que lo apodan ‘el queso natillas’. Tiene algunos ojos.
Color: Corteza de color amarillo pálido e interior nacarado.
Sabor: Muy lácteo, apenas salado, casi dulzón, pero con notas amargas que se pronuncian en la corteza.
 Recuerda a la salmuera de las aceitunas.
Variantes: El queso de Media Guía se elabora mezclando cuajo vegetal con animal, mientras que el Queso de Guía solamente utiliza cuajo animal y fermentos autorizados, motivo por el que su sabor será menos amargo que el Flor de Guía.
 Ambos pueden curarse por encima de los 60 días, momento en el que empiezan a adquirir una sensación efervescente en boca.
Zona de producción: Santa María de Guía, Gáldar y Moya, en Gran Canaria.

 

Pasar página...................................................Boris Izaguirre

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, y el presidente francés, Emmanuel Macron, el lunes en el Palacio del Elíseo, en París.
El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, y el presidente francés, Emmanuel Macron, el lunes en el Palacio del Elíseo, en París. EFE

La burla que mata..................................... Elvira Lindo

A algunos compañeros de Verónica no les funcionaron los sentimientos correctores de la crueldad. No estaría de más que antes de sacudirse la culpa, la sintieran.

Concentración este viernes en Madrid, en memoria de V. R., la empleada de Iveco que se suicidó el sábado pasado.
Concentración este viernes en Madrid, en memoria de V. R., la empleada de Iveco que se suicidó el sábado pasado.
El linchamiento no es una invención surgida en las redes sociales, se apresuran a decir aquellos que temen que pueda ponerse en duda su existencia.
 Pero lo cierto es que han generado una suerte de desconexión con la realidad, que nos libera de la responsabilidad personal: al mismo tiempo que nos ofrecen mecanismos más sofisticados para amplificar un linchamiento nos inducen a creer que lo que vemos en una pantalla o lo que reenviamos depende de la voluntad de un yo virtual que no ha de responder a las mismas obligaciones que el real
. Que antes de las redes éramos maledicentes, cotillas o crueles, capaces de hacer daño y también de acusarlo, está claro, pero todo iba más despacio, la burla se materializaba, se daba en mano, en un VHS, por ejemplo, que algunos entusiastas estaban locos por compartir.
Ahora, la burla se viraliza en un segundo, y costará que entendamos que el ataque virtual provoca un daño verdadero. Es lamentable que reparemos en eso cuando ocurre una desgracia, pero estamos obligados a reflexionar sobre nuestro comportamiento digital.

Si compartir unas escenas íntimas sin permiso de quien en ellas aparece se puede cobrar una vida, también debiera tener consecuencias legales, laborales y sociales.
 Las legales están en marcha. Las laborales, no sé.
 ¿Es lógico que un departamento de Recursos Humanos no se haga cargo del sufrimiento de una trabajadora? ¿No tendrían que admitir que han sido negligentes en su función?
 Si exigimos responsabilidades al claustro de un centro educativo cuando algo trágico le ocurre a un niño en el ámbito escolar, ¿por qué no pedir explicaciones en el lugar donde transcurre la mayor parte de la vida adulta?
Hablaba de responsabilidades sociales porque hay algo que nos concierne colectivamente: el abuso desproporcionado de la burla. Es más sencillo que una persona se reponga de una discusión agria en la que se intercambian insultos graves que de una burla colectiva. 
La burla incumbe a nuestra autoestima, al sentido del ridículo, nos condena a la exclusión y nos hace sentir culpables y desgraciados a un tiempo. 
Si esa mofa está provocada por escenas que muestran un comportamiento de naturaleza íntima, entonces nos arrebatan lo más sagrado, que es el pudor. 
Nos dejan socialmente desnudos, desarropados. 
Quien no entienda que ese señalamiento somete a la víctima a una tortura fatal es porque necesita unas cuantas lecciones de empatía, eso que antes llamábamos piedad, misericordia o compasión, hasta que fuimos descartando estos términos del vocabulario por sus connotaciones religiosas.
  Mal hecho. 
Definen muy bien lo que deberíamos sentir los seres humanos cuando vemos a otro en un estado de vulnerabilidad. 
A algunos compañeros de Verónica no les funcionaron estos sentimientos correctores de la crueldad.
 No estaría de más que antes de sacudirse la culpa, la sintieran. 
Otra palabra, culpa. 
Es sano sentirla cuando se merece, aunque exija una reconsideración sobre uno mismo.
 Por lo demás, esto de airear el sexo de las mujeres como si fuera un delito o un pecado es preocupante.
 Si alguien en nuestro entorno familiar es objeto de burla o chantaje por una escena sexual (me temo que sabremos de más desgraciados casos de difusión de la intimidad ajena) deberíamos saber arropar a quien sufre, proteger a nuestro ser querido del insoportable acoso, aunque eso conllevara tragarnos el orgullo. 
Porque es muy triste pensar que a esos niños tan pequeñitos habrá que explicarles que su madre se quitó de en medio por una burla de las que hacen sangre.
 De las que matan.