Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

13 may 2019

Carlos Falcó y Esther Doña, el último capítulo de un matrimonio bajo sospecha

El marqués de Griñón y su cuarta esposa mantuvieron una fuerte discusión en un hotel de Madrid por la que él acabó en comisaría y denunciado de oficio por presunto delito de violencia de género.

 

Esther Doña y Carlos Falcó.
Esther Doña y Carlos Falcó. CORDON PRESS
 
“Ante las diversas especulaciones aparecidas en algunos medios, nos alegra confirmar la vigencia y solidez de nuestra relación matrimonial y el pleno éxito de la extirpación del tumor óseo, afortunadamente benigno, que padecía Esther y que tanta preocupación e incertidumbre nos ha causado durante los últimos meses.
 Pedimos también comprensión y respeto”.
Así, con un comunicado en el que mezclan una grave una crisis matrimonial y una de salud, han querido salvar los muebles el marqués de Griñón, Carlos Falcó (82 años), y Esther Doña, (41 años).
 Las palabras que tratan de alejar las dudas sobre el estado de su unión sentimental obedecen a una fuerte discusión entre ambos que ocurrió la madrugada del pasado 24 de febrero y que terminó con Carlos Falcó en comisaría con una denuncia de oficio por presunto delito de violencia de género.
 El incidente, desvelado este fin de semana por La Otra Crónica, comenzó en el restaurante Sushi 99 de Madrid donde el matrimonio, alojado esa noche en el hotel NH Collection Madrid Eurobuilding, decidió cenar antes de retirarse a descansar.

Los marqueses de Griñón.
Los marqueses de Griñón. CORDON PRESS
Los hechos han sido confirmados por el mismo marqués de Griñón a la publicación a quien contó cómo había ocurrido todo y calificó el asunto de “historia desmesurada”. 
Según su relato su esposa se encontraba en una “situación de ansiedad y dolor” y la disputa que comenzaron en el establecimiento fue subiendo de tono hasta provocar que decidieran abandonar el local. 
Sin embargo, esto no evitó que su enfrentamiento continuara en la habitación del hotel en un tono tan abrupto de que sus vecinos de alojamiento decidieron llamar a la policía.
 A las dos de la mañana los agentes se presentaron en la habitación, se encontraron con la pareja que reconoció la discusión y se llevaron a Carlos Falcó a la comisaría de Chamartín después de recomendar a Esther Doña que presentara una denuncia.
 Ella no presentó ninguna demanda pero si lo hicieron de oficio los profesionales que se hicieron cargo del caso.
El marqués de Griñón ha reconocido que pasó la noche en comisaría y que por la mañana le trasladaron en coche a otras dependencias donde una jueza escuchó sus testimonio y, según su versión, “le dejó libre y sin cargos”. 
Falcó afirma en la publicación que es la única vez que han tenido una discusión tan fuerte y que tras el suceso han superado la crisis.
 “Este episodio nos debe ayudar a que no nos vuelva a ocurrir algo así”. 
Después de vivir estos delicados momentos y siempre según la versión facilitada por Carlos Falcó, han pasado una temporada retirados en el campo, sin acudir a eventos sociales, para solucionar sus problemas. 
Un hecho que aparentemente han conseguido ya que el empresario vitivinícola afirma en LOC que ahora disfruta “de un matrimonio que me merezco porque he luchado mucho y soy muy feliz”.

Esta última frase tiene múltiples interpretaciones posibles pero no deja escapar que su matrimonio con Esther Doña, que cumplirá su segundo aniversario el próximo 22 de julio, ha estado bajo sospecha desde el inicio de la relación. La pareja se conoció durante una cata de vinos en Málaga y tras whatsapperar sin cuartel con ella durante un largo viaje por América apostó por una relación que casi todos miraron con recelo.
 La diferencia de edad entre ellos, casi 42 años, fue uno de los motivos, pero no el único.
 El discreto Carlos Falcó, al quien la época de su matrimonio con Isabel Preysler llegó a dejar fuera de juego por el interés mediático que desató, volvía a exponerse en público por temas ajenos a su actividad profesional. 
Y, sobre todo, sus cinco hijos con los que siempre ha presumido de tener una excelente relación a pesar de ser de tres matrimonios distintos, no vieron con muy buenos ojos a la nueva pareja de su padre y lo hicieron patente no asistiendo a su boda civil, que solo tuvo cinco testigos, ni a la fiesta posterior a la que asistieron 150 personas pero no contó con la presencia de sus tres hijos mayores, Manuel, Xandra y Tamara.
Después de su boda, el marqués de Griñón hablaba con este periódico y afirmaba que seguía empeñado en “vivir a su manera, como siempre me ha gustado”
 Se había vuelto a enamorar y estaba dispuesto a vivir esa relación contra viento y marea.
 El paso del tiempo dirá qué ocurre con su matrimonio, ese por el que apostó y que hasta ahora le ha costado enfriar la relación con sus hijos y pasar una noche en comisaría.
 

Madrid, desafío capital

En 2013 Madrid tocó fondo.

 Hoy resurge. Crecen la inversión, el turismo y los transportes sostenibles y compartidos. 

La capital de España ha renacido con vocación global. Y su transformación plantea enormes desafíos. De la gentrificación a la movilidad.

Es un ejemplo de los retos a los que se enfrentan las metrópolis del siglo XXI.



La plaza de Cibeles frente al edificio Metrópolis. 
La plaza de Cibeles frente al edificio Metrópolis.
Al sur del río Manzanares, en una esquina de Usera, como si fuera el Aleph, un punto concentra la transformación de Madrid en los últimos años.
 El restaurante se llama Pollo Asado Sudamérica, pero lo regentan unos asiáticos.
 El nombre está escrito en enormes caracteres, en español y en chino.
 Y ofrece en su menú, colgado a la entrada, un batiburrillo propio de este distrito con un 30% de nacidos en el extranjero, el más mezclado de la ciudad: patacón, yuca y salchipapa; bravas, croquetas y calamares; rollitos de primavera y tempura. 
El lugar desprende un olor a fritanga intercontinental que impregna la ropa. 
Los precios son competitivos. Por allí pasan familias latinas y jóvenes modernos a partes iguales.
 
La Gran Vía en hora punta. Por esta calle pasan casi 90.000 personas diarias los sábados, según datos del Ayuntamiento.

Pradolongo es un parque con regusto a democracia reciente inaugurado por el alcalde Tierno Galván en 1983.

 A una manzana de sus jardines, en el primer piso interior de un bloque de ladrillo visto, vive Alicia Madoño, española de origen peruano, cerca de los 60 años, junto a sus dos hijos y sus dos nietos, en 50 metros cuadrados. 

Alicia, que llegó a España en 2003, cuida a personas mayores para una subcontrata del Ayuntamiento. 

Su hija lo hace en una residencia.

 Su hijo conduce desde la tarde hasta la madrugada un coche de Cabify. 

Antes era de Uber. Viven juntos en este domicilio de Usera, que fue propiedad de la matriarca desde 2004 hasta 2010, cuando los desahució el banco que se quedó la vivienda.

  Fueron readmitidos poco después, pero ya como inquilinos, a cambio de una renta mensual de 400 euros.

 En 2016, el banco vendió el piso a un fondo y hoy ese fondo está interesado en renegociar al alza las condiciones del contrato. 

Alicia Madoño, con ayuda de la asociación Sindicato de Inquilinas, ha hecho oír su caso. 

Con su nivel de ingresos no se ve capaz de hacer frente al incremento de precios.

 "Vienes al mundo con nada y te vas con nada", resume esta mujer. 

Usera es un distrito que vive un proceso de gentrificación (el proceso mediante el cual la población original de un barrio céntrico y popular es progresivamente desplazada por otra de un nivel adquisitivo mayor) de manual.

 Según definen Daniel Sorando y Álvaro Ardura en su libro First we take Manhattan. La destrucción creativa de las ciudades, los pasos de este proceso se suceden: abandono, estigma, regeneración, mercantilización y, a veces, resistencia.

 La gentrificación significa que algo está pasando en la ciudad.

 

Tras el derrumbe económico, la capital de España muestra hoy cifras propias de un estado de ebullición: durante el primer semestre de 2018, la región lideró la inversión extranjera en España al atraer 8.383 millones de euros, el 70% del total nacional y un 43,7% más respecto del mismo periodo en 2017; el número de pasajeros del aeropuerto de Barajas se ha incrementado en un 45% desde 2013, hasta alcanzar la cifra récord de 57 millones el año pasado;

 la capital atrajo a más de 10 millones de turistas en 2018, un 30% más que en 2013. 

En esos mismos cinco años, las calles se han llenado de patinetes eléctricos (se han autorizado 10.000), coches eléctricos compartidos (unos 2.500), motos enchufables (4.680) y bicis eléctricas públicas (unas 2.000). 

Mientras, sus vecinos han ido aprendiendo el significado de las siglas VTC, los límites precisos de una zona de acceso restringido para vehículos contaminantes (Madrid Central) y las bondades y desdichas de los alquileres turísticos, regulados con polémica (se prevé el cierre de unos 10.000).

El comisario general de la Policía Local de Madrid, Teodoro Pérez, usa otra medida para tomar la temperatura a la capital: se han incrementado un 7% los "servicios planificados", aquellos acontecimientos para los que se requiere un dispositivo especial de sus efectivos.

 Conciertos, congresos, manifestaciones, maratones, visitas de jefes de Estado, el Rey en movimiento.

 En Madrid, a todas horas están pasando cosas. 

"Esa es su servidumbre por la capitalidad". 

En el recinto ferial de Ifema, por ejemplo, se celebraron 594 encuentros en 2017, un 23% más que en 2013.

 Una mañana de marzo tiene lugar el Congreso Mundial de Navegación Aérea, que reúne a profesionales de más de 130 países.

 Entre el barullo se encuentra un grupo de malasios. Comentan el atractivo de la ciudad: 

 "Permite unir ocio y negocios; hay que encontrar el equilibrio correcto". Esta noche cenarán en el Hard Rock Café y quieren ir otro día al clásico asador Botín. Hablan de Goya en el Museo del Prado y del Guernica, de Picasso, en el Reina Sofía.

 Uno de ellos ha venido al congreso por quinto año consecutivo. Se ha cogido unos días para aprovechar y moverse por España cuando termine.

 "Madrid está efervescente. Con mucha vida, muy de pie", dice Manuela Carmena, la alcaldesa de la ciudad.

 La regidora recibe en su despacho en el palacio de Cibeles, también de pie, tras recuperarse de una rotura de tobillo. Trata de definir el municipio: "Es una ciudad liberal.

 Muy tolerante. Ha logrado quitarse una etiqueta que era impostada, pero era suya: la de ser la capital del régimen.

 El alcalde Tierno significó el primer despertar.

 A mí me ha tocado participar en un segundo, después de años de un Ayuntamiento conservador".

 En su opinión, Madrid ha entrado en la categoría de "ciudad global".

 Y eso exige estar alerta para no perder su esencia, reforzando para ello la vida de barrio tanto como la del centro. Pero no cree que vaya a perder algo que la define:

 "Es una ciudad en la que se habla en los autobuses, en las tiendas, en la que se acaricia a los niños. 

En Estados Unidos le haces una caricia a un niño y llaman a la policía. Aquí te enrollas. Y siempre salen conversaciones. 

 La gente tiene ganas de hablar".

La alcaldesa asegura que no sueña con la ciudad. "La vivo. Supongo que tiene que ver con la biología.

 Cuando eres mayor [tiene 75 años] sueñas menos. 

Los sueños son para los jóvenes". Pero dice que le gustaría dejar tras de sí una línea de conducta, "y que nunca haya retrocesos". 

 Implicaría recuperar la historia de la ciudad. "Madrid la ha despreciado; fue la capital del mundo; hay baúles llenos y los estamos abriendo". 

Segundo: "Que se convierta en capital de la innovación. El salto se da cuando la sociedad tiene capacidad de generar invenciones sociales y científicas".

 Tercero: "Tiene que ser una ciudad verde, una sociedad sostenible. Donde seamos un ejemplo de la anticontaminación, ya lo estamos siendo.

 En asuntos de movilidad estamos en primera línea".

Secretos.................................................. Ángel S. Harguindey

Mediada la serie, Telecinco decidió cambiar el día de emisión de ‘Secretos de Estado’ del miércoles al martes.

El caso de la serie española Secretos de Estado, cuya primera temporada y, probablemente, última, finalizó el 7 de mayo, permite analizar los defectos y algunas causas de su evidente fracaso. 
Un dato: su primer capítulo reunió a 2,1 millones de espectadores, un 15,7% de la audiencia.
 Mediada la serie, Telecinco decidió cambiar el día de emisión del miércoles al martes. Naturalmente, siguió perdiendo audiencia.
 En su tramo final, la cadena optó por programar su joya de la corona, Supervivientes: Tierra de nadie, en Cuatro, haciéndole la competencia a la serie en el día y hora. Resultado: un 6,4% de audiencia, es decir, menos de la mitad de la obtenida en sus inicios.
Hasta aquí los tejemanejes de los responsables de Mediaset para taponar los huecos de otros malos resultados o para contraprogramar pensando en las cadenas rivales, una consecuencia de la falta de estima en el producto, una minusvaloración justificada, dicho sea de paso, pues la serie, que pretendía ser un thriller político, en poco tiempo derivó hacia una telenovela disparatada en la que las infidelidades, los embarazos no deseados, los asesinatos, los amantes, los noviazgos prohibidos y todo un retablo de sentimientos básicos ganaban peso sobre las maniobras políticas maquiavélicas, también de mesa camilla.

Sería injusto citar series como El Ala Oeste de la Casa Blanca o House of Cards como puntos de comparación con Secretos de Estado, y lo sería tanto o más como comparar The New York Times o The Washington Post con la prensa nacional. 
Lo que se entiende mal es cómo una serie de cierto presupuesto modifica sus contenidos sobre la marcha sin que los responsables de la cadena no advirtieran su lamentable evolución, salvo que la propiciaran.
Fue lamentable , prometía mucho y se fue desinflando hasta hacerse aburrida y ya daba igual quien se matara o matase. Para mi un gran fracaso.

 

La leyenda oculta de Audrey Hepburn................ Lluís Pellicer

Una exposición en Bruselas creada por su hijo Sean muestra el rostro más íntimo de la actriz.

La extrema fragilidad de sus brazos y la elegancia de sus manos cubiertas por unos largos guantes negros sosteniendo un croissant y un café frente al escaparate de Tiffany’s en la Quinta Avenida de Nueva York es sin suda una de las escenas que mantienen vivo el mito de Audrey Hepburn
 Pero esa legendaria delicadeza esconde una infancia en la que sufrió el hambre que para millones de europeos acarreó la Segunda Guerra Mundial y que hizo mella en su constitución física hasta el punto de privarla de su sueño de ser bailarina.

Esa otra cara de la moneda del estrellato de Hepburn se exhibe en la exposición Intimate Audrey, en el Espace Vanderborght de Bruselas.
 La muestra, que recoge más de 800 fotografías y 200 objetos y documentos, algunos inéditos, ha sido creada por su hijo, Sean Hepburn Ferrer, y el relaciones públicas Rodrigue Laurent para celebrar el 90º aniversario del nacimiento de la actriz en el barrio bruselense de Ixelles. 
Ambos han podido llevar a cabo la iniciativa que, cuenta Laurent, llevan persiguiendo durante una década.
 Hasta que las autoridades de la ciudad han comulgado con la reivindicación de Hepburn como una proyección de Bruselas al mundo.
“Arrancamos con una sala con las imágenes, la voz y la fragancia de Hepburn para luego sumergirnos en la mujer que hay detrás de la leyenda”, explica Laurent.
 La exposición tira de los hilos mucho antes de que naciera la actriz, con fotografías de su padre, un ciudadano británico que trabajaba en finanzas y al que se atribuían simpatías por el régimen nazi, y de la rigurosa familia de su madre, una aristócrata holandesa que decidió llevarse a sus hijos a los Países Bajos buscando refugio por la Segunda Guerra Mundial.
Audrey Hepburn, con su hijo Sean
Audrey Hepburn, con su hijo Sean
Pese a las penurias que sufrió durante la contienda, las fotografías revelan a una joven fotogénica e incluso descarada. 
Pero Hepburn arrastraría esos años, en los que padeció malnutrición, durante el resto de su vida.
 Para lo bueno y para lo malo. 
Su débil constitución la obligó a dejar su sueño de convertirse en una prima ballerina, que atestiguan cuatro pares de zapatillas desgastadas.
Después de Ámsterdam y Londres, recaló en los teatros de Nueva York con Gigi, basada en la obra de Colette. 
Y de ahí al estrellato. 
Su rostro apareció en los carteles de Sabrina, Desayuno con diamantes, Guerra y paz o Vacaciones en Roma. 
 Los mitómanos pueden recrearse con la Vespa a cuyos lomos Hepburn y Gregory Peck recorrían la ciudad eterna.
 Esa película la encumbró, con solo 24 años, a su primer Óscar. Hepburn era ya una estrella en la época de mayor esplendor del cine norteamericano. 

El recuerdo a la película 'Vacaciones en Roma'.
El recuerdo a la película 'Vacaciones en Roma'.

El activismo de la actriz

La exposición promete mostrar el rostro más íntimo de Hepburn.
 Y ese es el más vulnerable. A escasos pasos del ciclomotor, un artículo del periodista norteamericano Earl Wilson cuenta cómo esa débil salud que arrastraba desde su infancia hacían que “todo le supusiera un gran esfuerzo”, según le contaba su pareja, el actor Mel Ferrer, con quien más tarde contraería matrimonio.
 Hepburn se debatía entre lo cuesta arriba que se le hacía acudir a actos sociales y conceder entrevistas y el deber que creía que tenía con el público. 
“Tengo que demostrar a todo el mundo que no soy un golpe de suerte”, confesaba Mel Ferrer que decía Hepburn.
Así que no es extraño que, cuando a los 38 años decidió dejar su carrera en un segundo plano, decidiera instalarse en el entorno reposado y bucólico que le ofrecía La Paisible, en Suiza.
 En ese país había contraído su primer matrimonio, con Mel Ferrer, con un sencillo vestido de novia que también puede admirarse en la exposición. 
Y en Suiza nació también su hijo Sean, quien en la inauguración sostuvo que “esta mujer, que fue un icono del estilo, en el fondo vivió en un pequeño vestido de algodón toda su vida, una vida sencilla”.
La actriz se convirtió entonces en activista. Y dedicó todas sus energías como embajadora de Unicef a luchar contra la desnutrición infantil que ella sufrió de pequeña.
 Pero su pensamiento político iba más allá, como atestiguan los manuscritos inéditos que pueden apreciarse y en los que habla de la libertad de los países del Este tras la caída del muro de Berlín, pero en los que también denuncia el Apartheid o la situación del pueblo kurdo. 
Los escritos de Hepburn demuestran también su tremendo optimismo. “Cada nueva generación ofrece al hombre una nueva oportunidad”.