Reacciones a la carta de López Obrador en la que pide a Felipe VI que España se disculpe por los excesos de la conquista.
Imagen de la batalla de Tenochtitlan, representada por los aztecas.Getty Images Vídeo: ATLAS
La petición de disculpas por los abusos de la conquista que el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, ha hecho llegar al Rey de España, Felipe VI,
ha generado la respuesta de diversas figuras públicas en ambos países. Uno de los más contundentes ha sido el escritor Arturo Pérez-Reverte.
“Si este individuo se cree de verdad lo que dice, es un imbécil. Si no
se lo cree, es un sinvergüenza”, ha escrito en un tuit esta madrugada el
miembro de la RAE.
El escritor ha vuelto a pronunciarse esta mañana sobre la conquista,
esta vez de una manera más genérica: "Acaba uno harto de que la historia
de España, con tantas luces y sombras como la de cualquier otro país,
se haya convertido en el tiro al blanco de todos los demagogos". “Es una tontería que va a seguir, pero de ahí a que el Gobierno de
España le vaya a pedir perdón a México es una sandez”, ha opinado Diego
Fernández de Cevallos, candidato a la presidencia de México en 1994, en
Milenio Televisión. “Es como si nosotros le pidiéramos al presidente de
México que le pida a Trump que se disculpe porque nos robaron medio
territorio”, ha comparado Fernández.
Imagen de la batalla de Tenochtitlan, representada por los aztecas.Getty Images Vídeo: ATLAS
La petición de disculpas por los abusos de la conquista que el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, ha hecho llegar al Rey de España, Felipe VI,
ha generado la respuesta de diversas figuras públicas en ambos países.
Uno de los más contundentes ha sido el escritor Arturo Pérez-Reverte.
“Si este individuo se cree de verdad lo que dice, es un imbécil. Si no
se lo cree, es un sinvergüenza”, ha escrito en un tuit esta madrugada el
miembro de la RAE.
El escritor ha vuelto a pronunciarse esta mañana sobre la conquista,
esta vez de una manera más genérica: "Acaba uno harto de que la historia
de España, con tantas luces y sombras como la de cualquier otro país,
se haya convertido en el tiro al blanco de todos los demagogos".
“Es una tontería que va a seguir, pero de ahí a que el Gobierno de
España le vaya a pedir perdón a México es una sandez”, ha opinado Diego
Fernández de Cevallos, candidato a la presidencia de México en 1994, en
Milenio Televisión. “Es como si nosotros le pidiéramos al presidente de
México que le pida a Trump que se disculpe porque nos robaron medio
territorio”, ha comparado Fernández.
Ifigenia Martínez, una histórica exdirigente de la izquierda
mexicana, se rió de la petición de López Obrador al ser preguntada.
“Desde el punto de vista de la historia ahí está viva la cicatriz, pero
ya no tiene remedio. Ya nosotros superamos esa etapa y a mucho orgullo.
No cabe la disculpa”, ha zanjado la luchadora social.
Sobre la cuestión también ha bromeado la actriz Anabel Alonso. "¡Pues que empiecen los romanos!", ha exclamado la española.
Cuatro historiadores de México y España han descrito a EL PAÍS los argumentos del mandatario: "Es una distorsión de los procesos".
Desde España, los académicos señalan lo ridículo de la carta. Desde
México, más cautos, tratan de explicar el episodio a partir de la
educación del mandatario.
Investigadores españoles observan una alta capacidad de regeneración en el hipocampo, epicentro de la memoria y el aprendizaje.
Varios investigadores observan muestras cerebrales en una imagen de archivo.Getty Images
Durante más de siete años, la bióloga María Llorens ha
recopilado cuidadosamente trocitos de cerebro de personas fallecidas.
Algunas no sufrían ninguna enfermedad neurodegenerativa y otras tenían
indicios claros de alzhéimer.
Un neuropatólogo extrajo de cada cerebro
el hipocampo, el epicentro de la memoria, tomó muestras de un centímetro
de lado, aplicó productos químicos para conservarlas sin dañarlas y se
las envió a Llorens.
Ella las cortó en finísimas láminas de cinco micras
para poder observarlas al microscopio.
En total consiguió muestras de
58 personas que eran como oro puro, pues este tipo de material biológico
es escaso debido al reducido número de cuerpos donados a la ciencia.
Gracias al estudio de esos cerebros el grupo de
investigación de Llorens en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa
ha confirmado que los humanos generamos neuronas nuevas a lo largo de
toda la vida.
Hasta personas cercanas a los 90 años producen decenas de
miles de células nerviosas nuevas que son esenciales para la memoria y
el aprendizaje.
María Llorens (centro) junto a su grupo de investigación en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CSIC-UAM)
El estudio, publicado hoy en Nature Medicine,
es una nueva y contundente entrega en una polémica científica que se ha
intensificado recientemente:
¿Nacemos con un número determinado de
neuronas y las vamos perdiendo a lo largo de la vida o hay regeneración?
La respuesta tiene importantes implicaciones tanto para el
funcionamiento básico de la mente como para abordar sus enfermedades,
especialmente las degenerativas como el párkinson o el alzhéimer.
La regeneración neuronal —neurogénesis— en el hipocampo se
ha observado en ratones y en primates.
Desde 1998, varios estudios han
demostrado con métodos diferentes que también los humanos producen
neuronas nuevas en el hicocampo.
Uno de los más originales fue Jonás Frisén, del Instituto
Karolinska, que usó isótopos del carbono 14 liberado por bombas
nucleares detonadas durante la Guerra Fría para calcular la edad de las
neuronas en muestras cerebrales de 55 personas fallecidas.
El equipo
observó que el giro dentado, parte del hipocampo, contenía cientos de
neuronas nacidas después de las explosiones cuando las personas ya eran
adultas
La polémica llegó con Arturo Álvarez-Buylla, premio
Príncipe de Asturias en 2011 por su estudio de la neurogénesis.
Su
equipo intentó demostrar la existencia de neuronas jóvenes en muestras
cerebrales de 59 personas de diferentes edades, desde fetos a adultos.
En contra de lo que esperaba, sus resultados, publicados el año pasado,
mostraron que la producción de neuronas nuevas se desploma tras el primer año de vida y desaparece al final de la infancia.
El trabajo detecta una ralentización de la producción de nuevas neuronas según avanza la edad
“Desde entonces este campo se sumió en el desconcierto”,
reconoce Llorens.
Su estudio ha analizado el giro dentado de 13 personas
fallecidas entre los 43 y los 87 años que no sufrían enfermedades
neurológicas.
Los científicos aplicaron a las muestras cuatro
anticuerpos que se unen a la doblecortina, una proteína de neuronas en
desarrollo.
Así se detectaron unas 30.000 neuronas jóvenes por milímetro
cúbico de cerebro en una zona del giro dentado conocido como capa
granular.
Las neuronas jóvenes suponen un 4% del total de neuronas
presentes en esta zona del hipocampo, una cantidad “sorprendentemente
alta”, reconoce Llorens.
El trabajo detecta una ralentización de la producción de
nuevas neuronas según avanza la edad, por lo que las personas más
jóvenes tienden a tener más que las más mayores.
“Las neuronas
granulares son las primeras que reciben un estímulo nervioso llegado de
otras zonas del cerebro y permiten que sea procesado y enviado a otras
áreas, por lo que tiene sentido que sean las que se regeneran a lo largo
de la vida”, explica Llorens.
También se ha analizado el encéfalo de 45 personas con
alzhéimer. En las fases más tempranas de la enfermedad, cuando ni
siquiera se detectan agregaciones de proteínas típicas de la dolencia,
existen unas 20.000 neuronas jóvenes por milímetro cúbico, un 33% menos
que en las personas sanas, según el estudio.
Los enfermos más avanzados
tienen apenas 11.000 (un 63% menos), y representan solo el 1,5% del área
del hipocampo analizada.
Los investigadores especulan con que este tipo de neuronas podría funcionar como un método de diagnóstico temprano del alzhéimer—para lo que antes habría que desarrollar un método no invasivo para usarlo en personas vivas sin causar daños— o incluso ser la base de una intervención terapéutica para aumentar el número de neuronas regeneradas.
“La memoria y la capacidad de aprendizaje están disminuidas por la enfermedad de alzhéimer y
los resultados que hemos obtenido lo apoyan y explican un posible
mecanismo”, explica Jesús Ávila, investigador del Severo Ochoa y coautor
del trabajo, en el que también han participado investigadores del CSIC,
el Centro de Investigación Biomédica en Red en Enfermedades
Neurodegenerativas, el banco de cerebros de la Fundación CIEN, y la
Universidad Europea de Madrid.
El tratamiento químico que se aplica a las muestras
cerebrales una vez fallecida la persona puede explicar por qué otros
grupos no veían neurogénesis en adultos.
Cuanto más tiempo se dejan las
muestras en paraformaldehido para fijarlas, menos neuronas en estado de
maduración se detectan.
El estudio muestra que en el cerebro de una
misma persona se pueden detectar miles de neuronas en maduración o no
ver ninguna cuando la muestra se ha dejado fijando más de 12 horas.
Esto
puede explicar por qué Álvarez-Buylla no las encontraba en las muestras
de adultos.
El año pasado, Maura Boldrini,
psiquiatra de la Universidad de Columbia (EE UU), detectó regeneración
neuronal en personas de 14 a 79 años.
Aunque veían un declive con la
edad, el estudio demostraba que personas mayores sin enfermedades
neurológicas conservan esta capacidad regenerativa y especulaba que tal
vez este sea un mecanismo que protege la mente de los achaques de la
edad.
“Este estudio aporta una confirmación muy importante”, opina la
psiquiatra.
Boldrini estudia la conexión entre neurogénesis y
depresión. “Hemos demostrado tanto en ratones como en humanos que los
antidepresivos aumentan la producción de neuronas nuevas en el
hipocampo”, explica.
“Este tipo de neuronas están involucradas en la
respuesta emocional al estrés y la memoria, dos capacidades que se ven
mermadas con la depresión.
A su vez estas neuronas conectan con la
amígdala, que controla el miedo y la ansiedad, y a su vez esta conecta
con otros puntos encargados de la toma de decisiones, capacidades que
también se ven afectadas por la depresión”, resalta la psiquiatra.
Para Juan Carlos Portilla, vocal de la Sociedad Española de
Neurología, "este trabajo despeja las dudas que habían planteado
estudios anteriores, que no eran tan detallados metodológicamente". "Una
de las cosas más interesantes es que desvela un nuevo mecanismo
patogénico de la enfermedad de alzhéimer", destaca.
El neurobiólogo mexicano Álvarez-Buylla considera que la
cuestión no está zanjada.
"Nosotros estudiamos cerebros que habían
estado fijados menos de 12 horas y no encontramos neuronas, aunque
usamos un anticuerpo diferente".
"Las neuronas inmaduras que ellos
detectan son muy grandes, parecen de hecho totalmente maduras por el
tamaño, y sorprende que bajo ellas no haya otra capa con células
inmaduras más pequeñas.
Este es un problema bien complicado que se
remonta más de un siglo, a la época de Ramón y Cajal.
Tal vez
necesitemos métodos alternativos para poder zanjar la cuestión",
resalta.
Forzada por el aumento del intrusismo y las aperturas de centros low cost, la cirugía secundaria es una especialidad al alza.
La medicina estética tampoco está exenta de la corrección de emergencia.
Foto: getty images
Que levante la mano la que no se haya enganchado –al menos durante una tarde- a programas de televisión como Desastres estéticos
con una mezcla de estupefacción, morbo y terror a partes iguales. Sin
llegar a extremos como los de Estados Unidos, donde los excesos físicos
son deporte nacional, en nuestro país también hay cirujanos y médicos
estéticos que se enfrentan a diario a desaguisados infringidos por otros. Por desgracia, la cirugía secundaria –aquella que se realiza para
mejorar el resultado de una cirugía previa- es una especialidad al alza y
algo perfectamente evitable si el intrusismo y el low cost no estuvieran a la orden del día.
Según la International Society of Aesthetic Plastic Surgery, en España
se realizan al año 473.000 intervenciones estéticas. Estamos en el
puesto 12 del ranking mundial y, sin embargo, de los más de 10.000
médicos que practican cirugía estética en España, solo 1.200 poseen la
titulación adecuada.
Lo ha calculado la SECPRE (Sociedad Española de
Cirugía Plástica, Reparadora y Estética).
“Las secuelas más comunes son las pequeñas deformidades o asimetrías
‘postop’ y, en ocasiones, corregir un pequeño defecto obliga a realizar
grandes intervenciones que no justifican el procedimiento”, explica el
doctor Francisco Riba, cirujano oral y maxilofacial de Face Clinic. Los desastres más comunes se producen entre las intervenciones más demandas y las soluciones varían mucho.
Implantes de pecho
La cirugía mamaria es la más realizada de las intervenciones
estéticas. “En España se hacen al menos 40.000 al año, y si bien es
segura en manos experimentadas, estamos viendo en los últimos años un
aumento en el número de complicaciones y desastres estéticos en
general”, alerta la doctora Pilar de Frutos,
especialista en cirugía plástica. ¿Los principales riesgos? “La
utilización de prótesis de mucho volumen, que puede hacer que la mama
caiga demasiado pronto, que se perciban los pliegues de ésta en la piel (rippling)
y que aumente el riesgo de encapsulamiento”, explica el doctor Ignacio
Ortega, director de la Unidad de Cirugía Mamaria y Corporal de Face
Clinic. En este caso, la corrección pasa por cambiar por prótesis de menor tamaño y eventualmente acompañarlo de un lipofilling o mastopexia (elevación de la mama).
“En otras ocasiones, las complicaciones se derivan de una mala
técnica quirúrgica, con mala posición del implante o asimetrías
evidentes en la ubicación de las areolas o pezones”, señala de Frutos. Entre las más graves, aunque menos frecuentes, nos encontramos
infecciones o la denominada “contractura capsular”, que puede requerir
de nuevas intervenciones. Para corregir esto, hay que intervenir de
nuevo, valorar un cambio de modelo y volumen de la prótesis, remodelar
el bolsillo protésico y readaptar el tejido mamario si hiciera falta. “Sin embargo, hay que tener en cuenta que con cada nueva cirugía que
realizamos los tejidos se debilitan y existe mayor riesgo de
complicaciones”, avisa de Frutos.
Rinoplastia
Probablemente los más difíciles de corregir son los daños
que se producen en la nariz tras una rinoplastia mal hecha. Como explica
el doctor Ortega, “esto se produce por la dificultad técnica que de por
sí misma tiene esta intervención, pero hay que añadir la no
disponibilidad de tejido en la propia nariz para corregir los daños”. La
cirugía secundaria obliga a tomar hueso de la costilla, el cartílago de
la oreja y hasta la fascia de la zona temporal de la cabeza.
Blefaroplastia
Eliminar la piel sobrante de los párpados para rejuvenecer la mirada
también entraña riesgos graves. “Un exceso de resección cutánea del
párpado superior puede impedir el cierre correcto del ojo, y en el caso
del inferior, que se produzca un ectropión (exposición de la
conjuntiva), lo que provocaría un síndrome de ojo seco o un lagrimeo
constante. Las soluciones son complejas y requieren nuevas
intervenciones” alerta Ortega. La cautela es la mejor prevención, y estas no son las únicas
complicaciones. “A nivel estético, retirar en exceso las bolsas de grasa
del párpado inferior puede dejar sensación de hundimiento o de “ojo
redondo” y el único arreglo posterior es optar por algún tipo de relleno
como el ácido hialurónico o la propia grasa en casos concretos”, añade
de Frutos.
Las manos de Itziar Prats con una mariposa. Es el símbolo contra la violencia de género que le mandó otra mujer anónima.Andrea ComasEL PAÍS
El 25 de septiembre del año pasado, dos niñas de dos y seis años fueron asesinadas en Castellón por su padre, Ricardo Carrascosa. Después de matarlas, se tiró por la ventana.
Itziar Prats es la madre de las pequeñas. Aquel día empezó para ella con una llamada a las seis de la mañana. Era
la policía. Creían que su exmarido se había suicidado y le pidieron que
bajara a la calle. Itziar Prats es la madre de las pequeñas. Aquel día empezó para ella con una llamada a las seis de la mañana. Era
la policía. Creían que su exmarido se había suicidado y le pidieron que
bajara a la calle. Ella preguntó por sus hijas, que estaban con él,
pero los agentes en ese momento no sabían nada de ellas. Itziar Prats
salió a la calle acompañada de su madre, en pijama. “Me llevaron a donde
estaba para confirmar que era él. Nadie más podía hacerlo . No tenía
allí familia ni nada. Subimos a la casa porque no podían abrir la
puerta. Nadie tenía llaves, y hubo que llamar a los bomberos para abrir.
Estuvieron llamando, a ver si abrían las niñas. Me decían que las
llamara yo porque me conocían la voz y así contestarían. Los bomberos
abrieron la puerta a golpes y entramos. Un bombero, una sanitaria, un
policía y yo después. No me dejaron pasar. Me quedé en el pasillo. Dijo
la sanitaria: ‘¡Que no pase, que no pase!’. Y ahí fue cuando ya me di
cuenta de que mis hijas no estaban. No sé si me desmayé o qué pasó, pero
lo siguiente que recuerdo es que estaba en el suelo, abrazada por el
policía que me sacó de allí”.
Han pasado seis meses desde ese día. Itziar Prats, psicóloga nacida
en Getxo hace 43 años, está sentada en el banco de un parque del centro
de Madrid. Aún no sabe todo lo que ocurrió en ese piso ni cómo ocurrió.
Ahora vive en la capital. Sigue una terapia con una psicóloga y la ve
también un psiquiatra. Ha vuelto a la casa de sus padres. A la
habitación de su infancia. Es la pequeña de tres hermanos, la única
chica. Se mudó tras incinerar a sus hijas, Nerea y Martina, y repartir
la mayoría de sus cosas. Se quedó con algunas prendas de bebé que la
abuela hizo para ellas: “He dado todo. No quería tener nada delante
porque a mí no me servía nada más que para sufrir”.
Él había amenazado con matarlas. Ella acudió al sistema, que le falló
Guarda en su teléfono imágenes y vídeos de las dos niñas. La mayor,
muy espigada y guapa. La pequeña, también muy linda, aparece
gesticulando y bailando llena de vida. Los revisa a menudo para no
olvidar sus caras. Ricardo Carrascosa había amenazado con matarlas. Lo repitió varias veces y ella pidió protección. Acudió al sistema y el sistema le falló estrepitosamente. Las instituciones que debían velar por ella no creyeron su llamada de auxilio. Pero él cumplió su amenaza. Se casaron en 2009 tras mudarse a Castellón dos años antes. Allí él
trabajaba como azulejero y ella como educadora de un centro de menores. Vivían lejos de sus respectivas familias. La de ella, en Madrid. La de
él, en Villanueva del Arzobispo (Jaén), el pueblo donde nació. Itziar
Prats decidió divorciarse en 2017. Asegura que él se había vuelto
demasiado egoísta: “Era como si no tuviera una familia. Se dedicaba a él
y a quejarse de que no le prestaba atención y de que les dedicaba mucho
tiempo a las niñas”, dice. La primera denuncia la puso en febrero de 2018, meses después de
iniciar los trámites de divorcio. Aquel viernes 23 de febrero, horas
antes de que Prats fuera a comisaría, ambos estaban en la mesa de una
cafetería de su barrio, intentando cuadrar los horarios de visita de
Carrascosa a las niñas. Decidirlo siempre era una pesadilla. Y la cosa
se había complicado aún más. El juzgado acababa de establecer un régimen
de visitas que él rechazaba.
Dibujo de los alumnos del colegio de Nerea en recuerdo de las niñas.
Itziar Prats tenía la custodia y Ricardo Carrascosa, acceso
restringido a las niñas. Protestó también por la manutención que debía
abonar: 200 euros mensuales por cada una. “Me has arruinado vivo”, le
reprochó. Y le advirtió de que ella también lo iba a perder todo. No era
la primera vez que lo decía: “Puedo acabar en la cárcel y todos
muertos”.
Discutieron. Él se llevó a las niñas, que le tocaban ese fin de
semana. El dueño de la cafetería se acercó a Itziar Prats y le ofreció
su ayuda tras oír la discusión. Ella recordaría después que podría haber
declarado como testigo de la ira de su exmarido, tal como dejó recogido
en la denuncia. Pero ni la policía, ni la juez ni el fiscal pidieron su
declaración. Ni la de la vecina que había visto tantas cosas, ni la del
médico que había alertado al Juzgado de Violencia de la Mujer de un
posible caso de maltrato antes incluso de que Prats se decidiera a
denunciarlo.
“Consideraron que no había un riesgo grave como para poner una medida”
Ella se quedó muy nerviosa en la cafetería de Castellón porque las
niñas iban a estar todo el fin de semana con el padre. Se acercó al
Centro de la Mujer, donde la estaban atendiendo desde que empezó el
proceso de divorcio. “Me dijeron que no pasaría nada, que los hombres
decían mucho pero que no hacían nada. Y aún así fui a comisaría a
denunciarlo”. Habló de los “momentos de violencia” de Carrascosa, “los
enfados cuando bebía o cuando rompió cosas en casa”. Tras horas de declaración, en la que ella detalló las amenazas a las niñas, clasificaron su situación de “riesgo bajo”, el segundo de menor intensidad después de “no apreciado”. Por encima hay otros tres: “medio,
alto y extremo”. “Las amenazas contra mis hijas no se contemplaban en
el cuestionario. Y claro, ¿cómo vas a medir una cosa que no está
registrada?”. El cuestionario policial que determina el riesgo de las víctimas de
violencia de género, en uso desde 2007, ha sufrido cuatro
modificaciones. La última, en vigor desde el pasado 13 de marzo, incluye
instrucciones específicas para evaluar el riesgo de asesinato de las
mujeres —que hasta ahora no se contemplaba— y el de los menores. Los
hijos se contabilizan como víctimas de violencia machista desde 2013. Han sido asesinados 27 desde entonces, incluidas Nerea y Martina, para
quienes el cambio del protocolo policial llega demasiado tarde.
Aquel 23 de febrero, en la comisaría, no hubo preguntas para evaluar
el riesgo de que Carrascosa asesinara a sus propias hijas como la madre
había denunciado. Y eso marcaría el resto del procedimiento. Itziar
Prats salió de allí de madrugada, con el aviso de que lo iban a detener:
“Me pidieron que estuviera pendiente porque sacarían a las niñas
primero de casa y me llamarían a mí”. No la llamaron en todo el fin de semana. A él no lo detuvieron hasta
el lunes por la tarde. Ella acudió a declarar al juzgado de guardia ese
mismo sábado. Tampoco hicieron nada: “Me dijeron que como juzgado de
guardia no tenían capacidad sobre esta situación. Volví a casa y estuve
esperando. El domingo mi madre, que había venido de Madrid, recogió a
las niñas”.
Cuando detuvieron a Carrascosa, tres días después de su denuncia,
tampoco la avisaron. Se lo comentó su abogado de oficio, al que se lo
dijeron cuando fue al juzgado por otro asunto. Le tomaron declaración y
le dejaron salir. Junto con las fotos de sus hijas, Itziar Prats ha guardado en su
teléfono conversaciones grabadas con su exmarido. Remitió al juzgado
esos audios, que ella misma transcribió, en los que él la insulta y le
advierte de que se va a quedar sola. También las fotos del carrito de
Martina que Carrascosa rompió. El juzgado no lo vio relevante. Todo
tenía aspecto de un divorcio complicado cuando había detrás mucho más. "Denuncié, me dijeron que no pasaría nada y mis hijas ya no están",
añade Prats. “Consideraron que no había un riesgo tan grave como para
que tuvieran que poner ninguna medida y que era incongruente lo que
hacía con lo que pedía”, dice ella. —¿Por qué? —La juez entendió que no había explicado suficientemente mi temor. Y
que me había ido a vivir a 200 metros de él. No me preguntó por qué lo
había hecho ni qué era lo que yo temía. No me preguntó nada. Solo si me
ratificaba en la denuncia. —¿Por qué se fue a vivir al lado? —Porque no encontré otro piso, porque trabajaba al lado y la
guardería y el colegio estaban allí. Sus amenazas no eran contra mí,
eran hacia ellas y tenía derecho a visita.
Pequeños gestos
Y llegó el 25 de septiembre, ese día que empezó temprano para Itziar y
cuyas imágenes se le han repetido cada noche sin que pudiera evitarlo
hasta hace muy poquito. Vive la vida como si no fuera la suya, intenta
seguir adelante. “Voy mejor. Procuro no quedarme en casa. Levantarme,
vestirme, salir. Es necesario”, dice ahora dando un paseo hacia una
cafetería en Madrid. Hace frío.
Las mariposas que Itziar Prats y su madre tejen en recuerdo de las víctimas de violencia machista.
Va al gimnasio y está estudiando, aunque le cuesta mucho
concentrarse. Le gusta caminar y el campo. Queda a menudo con la familia
y los amigos. Agradece mucho el respaldo que recibe de gente corriente
de Castellón. Compañeros de trabajo, del colegio, amigos y vecinos. “He
tenido el apoyo incluso de personas que no me conocían, les ha llegado
esto y se han puesto en contacto conmigo. Intentan aportar cada uno su
granito de arena para que yo esté mejor y esto sea visible”. Le
reconforta el apoyo de la gente pero prefiere seguir siendo anónima. Por
eso pide no salir en la fotografía. Por eso ilustran este reportaje sus
manos con una mariposa que, en noviembre, le envió una de esas
desconocidas en recuerdo de las víctimas de la violencia machista. “Todos somos capaces de hacer un pequeño gesto que impulse el cambio”,
decía. Quiere que lleguen al mayor número de sitios posibles para abrir
una reflexión. Así que la madre de Prats no ha dejado de tejer mariposas
desde entonces. Su padre está “en lucha”, explica ella: “Quiere hacer
algo para que no vuelva a pasar esto, que no se repita”.