Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

8 mar 2019

Todo lo que Stieg Larsson sabía del asesinato del primer ministro sueco

 

El periodista Jan Stocklassa retoma la investigación del novelista sobre el homicidio de Olof Palme. El libro implica a neonazis suecos y a servicios secretos sudafricanos.


Stieg Larsson en un vagón del Transiberiano en 1987
Stieg Larsson en un vagón del Transiberiano en 1987

Soy Lisbeth Palme, ¿es que no lo ve? Y ese que está ahí es mi marido, Olof Palme, el primer ministro”, gritaba la mujer del dirigente sueco a la policía a escasos centímetros del cadáver de su esposo cuatro minutos después de que un desconocido le disparase una bala de gran calibre  en una calle de Estocolmo, el 28 de febrero de 1986. 
Esta llamada desesperada fue el inicio de una serie de errores y conspiraciones que dejaron el prestigio de Suecia por los suelos y el caso sin resolver.
 Obsesionado con el magnicidio y su conexión con la extrema derecha sueca, el escritor y periodista Stieg Larsson dedicó parte de sus energías a trazar una teoría razonable.
 La complejidad del asunto, oscuros intereses y su muerte dejaron la labor inconclusa. 

 

8-M: sobran motivos....................... Pilar Álvarez = Isabel Valdés

Las mujeres están llamadas a movilizarse en un día marcado por el éxito de 2018 y el riesgo de involución. 

EL PAÍS reúne a una veintena de profesionales de todos los ámbitos para escuchar sus razones.

22 mujeres de múltiples ámbitos se reunieron este jueves a petición de EL PAÍS en la azotea del Círculo de Bellas Artes, con vistas a la Gran Vía madrileña en la que se vivió la gran movilización feminista en 2018.
 De izquierda a derecha, de pie: Elvira Lindo, escritora; Marta Sanz, escritora; Christina Rosenvinge, música; Marcela San Martín, empresaria; Esther Sánchez, ingeniera aeronáutica; Pepa Bueno, periodista; María Renilla, ingeniera informática; Victoria Molina, agricultora; María Luisa Blanco, cuidadora; Ana Rosa Quintana, periodista; Juana Hervás, camionera; Estefanía Cortés, directora de teatro; Irene Castellanos, estudiante; Mar García- Hernández, científica; Concepción Martín, gerente de la Complutense de Madrid; Ana Parra, auxiliar de enfermería y sindicalista de UGT. Debajo: Amaya Valdemoro, baloncestista; Bárbara Lennie, actriz; Dora Postigo, cantante; María Luisa Balaguer, magistrada del Tribunal Constitucional; Marta Eguilior, directora de escena de ópera; y Patricia Puerto, trabajadora de violencia de género.
 
 

Fue un día para la historia.

 En 2018, millones de mujeres fijaron España como el epicentro de la protesta feminista con una huelga inédita solo para ellas. Han pasado 12 meses, dos Gobiernos y un periodo electoral aguarda a la vuelta de la esquina.

 Vuelve el 8 de marzo.

 Ha cambiado todo y nada. Sigue la brecha de género abierta, techos de hormigón en las empresas. Las siguen matando.

 Es el año más incierto, con un riesgo de involución por la irrupción de la ultraderecha en distintos países del mundo, incluida España.

 Un marzo en el que los partidos que en 2018 renegaban de etiquetas, se atribuyen la de feminista y le quieren poner apellidos.

 Día de la Mujer en España, año dos de la huelga. El movimiento feminista dice que hay más de 1.000 motivos. Una veintena de mujeres explican los suyos.

 

De Clint Eastwood siempre esperas más............... Carlos Boyero...

La obra de este formidable creador no será recordada por las películas de sus últimos diez años.

Fotograma de 'Mula'. En el vídeo, Carlos Boyero opina sobre la última película de Clint Eastwood.
Walt Kovalski tenía 78 años, y se movía con cierta soltura excepto con los resacones, que eran frecuentes, ya que la cerveza y los chupitos imagino que le servían para anestesiar provisionalmente su vejez y su soledad.
 Era gruñón, sarcástico, racista, añorante de una América extinguida, ferozmente individualista, antiguo combatiente en una guerra de la que prefería no hablar, enemistado con unos hijos tan buitres como vulgares, añorante de su difunta esposa. 
También es más cosas. No soporta que machaquen y acorralen a los débiles, detesta a los matones, existe soterrada ternura en él a pesar de su misantropía, es capaz de una inmolación heroica que permitirá sobrevivir a sus asiáticos y acosados vecinos.
 Incluso les dejará su herencia más preciada, un coche al que ha mimado, del que se sentía orgulloso. 
Todo esto ocurre en la emocionante Gran Torino. Hubiera sido una despedida hermosa, a la altura de su legendario creador, un tal Clint Eastwood, buceador de la oscuridad en películas tan potentes como amargas, complejo retratista de la violencia, especializado en gente a la deriva.

MULA
Dirección: Clint Eastwood.
Intérpretes: Clint Eastwood, Bradley Cooper, Taissa Farmiga, Andy García, Michael Peña, Alison Eastwood.
Género: drama. EE UU, 2019.
Duración: 116 minutos.

Pero Eastwood siguió legítimamente haciendo cine.
 Con resultados mediocres, lamentables o desastrosos (¡cómo era 15: 17. Tren a París!) excepto Más allá de la vida. 
 Y haciéndonos sufrir a los que habíamos disfrutado tanto con su excepcional cine, con obras maestras como Bird, Sin perdón, Los puentes de Madison, Mystic River, Medianoche en el jardín del bien y del mal, Million Dollar Baby, Un mundo perfecto o Cartas desde Iwo Jima.
Y parece ser que después de Mula no volverá a interpretar. 
 También es dudoso que a los 88 años la industria o sus fuerzas le permitan seguir dirigiendo.
 Estamos hablando de su testamento. 
Es amable, se deja ver y oír, nada más.
 Curiosamente, el guionista es Nick Schenk, que también firmaba el de Gran Torino. Vuelve a hablar de un anciano en situación angustiosa. 
Pero este no está amargado, aunque le persiga el sentido de culpa por haber descuidado a su familia.
 Este horticultor en la ruina es sociable, disfruta de la gente, incluso de los placeres de la carne, como el sexo de alquiler que le proporciona su satisfecho jefe.
 Su aspecto plácido, sus infinitos años y la particularidad de no haber recibido una multa de tráfico en toda su existencia ofrecen un perfil insólito y modélico como para que los carteles mexicanos de la droga le contraten para mover la coca en su coche a lo largo de varios estados. 
Resulta muy raro, pero cuentan que se inspira en una historia real, como la del anciano que atracaba bancos en The Old Man & The Gun, que interpretaba Robert Redford.

Existe algún momento divertido en las aventuras de este camello tardío. 
Y tiene cierto encanto la relación con su exesposa y con su nieta.
 El problema es que de Eastwood siempre esperas mucho más. Mantiene la energía como actor y en este caso no existe el lado amenazante y violento en su personaje.
 Pero está claro que el cine de este formidable creador no será recordado por lo que ha hecho en los últimos diez años.
 En mi caso, aclaro.