El
ministro anuncia presupuestos más flexibles, pero controlados, para las
universidades y un paquete de medidas urgentes para la ciencia, que
incluye el fin de la intervención previa en los centros públicos.
Pedro Duque, en la azotea del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.Carlos Rosillo
Pedro Duque, ministro de Ciencia, Innovación y
Universidades, acaba de estrenar despacho y lo ha personalizado con
fotos, diplomas aeroespaciales y réplicas de cohetes y satélites.
Solo
le falta una vitrina para mostrar alguna vestimenta de su vida de
astronauta: la escafandra de uno de sus dos vuelos y unos guantes.
El
miércoles, Duque (Madrid, 1963) durmió en un avión volviendo de
Guatemala, acudió al Congreso, leyó un fragmento de la Constitución,
asistió a una reunión con su gabinete y remató el día recibiendo a este
diario.
Parece, sin embargo, acostumbrado a estos maratones.
“Después de ver los resultados, si nos lo hubieran explicado bien,
igual nos hubiéramos ahorrado pagar tantos impuestos. No lo recomiendo”,
asegura Duque, que no contempla aportar más documentos que prueben su
versión de lo sucedido.
“Ya está bien, no hace falta dar más pábulo a
estas cosas”
Pregunta. ¿Se arrepiente de haber entrado en política?
Respuesta. No, porque veo que hay muchas
cosas que se pueden cambiar.
Muchas medidas que se pueden tomar.
Hay un
equipo muy entusiasta que ha entrado conmigo, que ha llegado desde abajo
sabiendo qué es lo que hace falta.
Cada día nos vemos con gente que
hacía años que no se reunía con ningún representante de este nivel y eso
hace ilusión.
P. ¿Qué papel tuvo en el pacto presupuestario con Podemos?
R. Participamos de forma bastante directa
en las negociaciones sobre ciencia, pero las cantidades globales las
llevaba el Ministerio de Hacienda.
Mi aspiración es no juntar las partidas en las que el Gobierno
inyecta dinero y las otras en las que presta dinero.
Me gustaría que a
partir de ahora hablemos de estos números por separado.
El problema es
que en el pasado se han sumado los créditos con las subvenciones, y de
ahí se saca el porcentaje de incremento.
Esa parte del acuerdo se podría
haber hecho mejor, es cierto.
P. ¿Les puede decir a los científicos que antes de Navidad ya no habrá interventores de Hacienda en los centros de investigación, como llevan meses reclamando?
R. De ninguna manera. Los interventores
tienen que estar ahí. Pero antes de fin de año tendremos una medida de
eliminación de la fiscalización previa para pasar a un control
financiero permanente.
Esta medida se incluye en un paquete de medidas
urgentes para la ciencia.
No podemos quitar trabas a la ciencia sin
garantizar un control del gasto público.
P. ¿Qué más medidas incluirá ese paquete?
1º será ver todos los Telescopios que hay en las Islas Canarias y ponerme en contacto con grandes divulgadores y aficionados al Universo.
R. Garantiza que las transferencias entre
la Agencia Estatal de Investigación y los organismos de investigación no
se consideran subvención, lo que es más sencillo para todos sin merma
en el control del gasto público.
Habrá exenciones a la ley de contratos
públicos para poder seleccionar el tipo de aparato que necesita
comprarse.
Ahora funciona pidiendo una exención a Hacienda que siempre
se concede.
Se eliminarán las dificultades para pagar las cuotas a
organismos internacionales.
Será un decreto ley, porque modificará en
algunos pequeños aspectos algunas leyes.
P. En su acuerdo con Podemos se prometen más becas y un reparto que favorezca más la falta de recursos del alumno que su excelencia académica. ¿Cómo se articulará?
R. Tenemos que concretar las medidas en un
comité con el Ministerio de Educación, porque hay un presupuesto
conjunto para todas las becas. La idea es mejorar la equidad en el acceso a la universidad, que no se pierdan talentos por dinero. Si se aprueban los presupuestos, habrá dinero y se hablará con todo el mundo.
P. Con el ex ministro José Ignacio Wert los alumnos no sabían cuánto iban a recibir.
R. Estuve hablando con el que hizo la
fórmula y tenía una hojita de cálculo que no parecía nada complicada.
Se
pasó de una partida aparentemente infinita, a una finita en la que lo
que le tocaba a cada uno dependía de cuántos pidieran la beca.
P. Un 30% de los estudiantes se quedó sin beca. Las nuevas también son finitas si se suma a lo que había 536 millones.
R. No sé cómo se va a hacer finalmente
eso.
Los presupuestos se pueden hacer con posibilidad de crecimiento,
pero eso son técnicas de Hacienda que yo no entiendo. Sabemos que la
gente tiene que saber cuánto recibirá de beca antes de hacer la
matrícula.
También sabemos que es necesario que las convocatorias
competitivas de ciencia sean siempre en el mismo mes.
No nos achantamos.
Estamos trabajando en el 100% de las cosas, aunque no todas podremos
resolverlas.
¿Conoce usted a Canarios que son Astrfísicos y que se pagan billete para ver despegar una nave en Baikonur? Le costó más de 6.000 E.
R. Entiendo que ya nadie está recibiendo
cartas de morosidad de los bancos desde hace dos o tres semanas.
Hemos
dado esa instrucción a las entidades bancarias.
En poco tiempo tendremos
una cifra global del problema y veremos cómo se resuelve. [El
ministerio precisa tras la entrevista que "la entidad financiera no está
solicitando el abono de comisión alguna, intereses o principal del
préstamo"].
P. ¿Qué les dice a los científicos jóvenes sobre su futuro?
R. Hemos hecho un gran esfuerzo con este
acuerdo de presupuestos para que haya un aumento de los proyectos de
investigación y las becas.
Queda algo pendiente que no sé cómo vamos a
conseguir en este clima de poco diálogo que hay en el poder legislativo,
los famosos acuerdos por los cuales los presupuestos de I+D+i deberían
crecer a un ritmo muy superior a lo que han hecho hasta ahora.
Fue una
proposición no de ley aprobada en el Congreso [en diciembre de 2013].
El
Congreso de los Diputados es el que tiene que dar la cuantía, y de esa
cuantía dependerá que más científicos tengan futuro. No podemos traer de
vuelta a gente sin que tengan equipo, instalaciones, laboratorios.
El
país lo necesita. Yo puedo echar cálculos, si me dan 700 o 1.000
millones más al año sé cuánta gente puede regresar, pero primero
necesito la financiación.
Hay que llegar a un acuerdo.
Era lo primero
que quería hacer al llegar al Congreso, pero ahora es un poco difícil.
R. Sí, su autonomía está incluida en la
Constitución, y nosotros respetamos muchísimo eso y estamos dispuestos a
que aumente siempre que haya una corresponsabilidad.
Queremos que las
universidades tengan más flexibilidad en sus presupuestos, pero con un
control sobre la eficiencia en ese uso. Ahí estamos alineados, luego el
diablo está en los detalles.
La gente ha ido buscando por
todos lados si hay otro y no lo hay. Una de las prioridades en las mesas
de trabajo de la nueva ley es la de la certificación de títulos.
Hay
que acercar el control de calidad a la actividad, igual que se ha hecho
toda la vida en la tecnología de los cohetes.
Estamos trabajando con las
universidades para que sean corresponsables de la calidad de sus
títulos.
Que no se ponga sobre los hombros de la Aneca todo el control,
la agencia lo hace exhaustivamente pero no llega a todos los sitios.
Obviamente luego existe un control superior.
P. Los rectores se salen con la suya.
R. No sé si están encantados.
También les
vamos a chequear su sistema de calidad, como es lógico.
R. Hombre, campaña… Esperemos que no haya
gente tan tremendamente maliciosa, pero sí que ha habido una tendencia
de la población a ver la universidad peor de lo que la veían antes.
Eso
lo estamos revirtiendo, en su globalidad es muy buena.
Hay otros países
con cuatro universidades buenísimas y el resto… creo que a ellos les
ganamos.
Hay que seguir diciendo que la universidad pública no tiene un
problema generalizado de calidad.
Que el caso del instituto, que tenía
hasta cuentas propias, es aislado de verdad.
Quizás si hablásemos menos
de ello y sí de otras cosas...
R. He hablado [con Javier Ramos]
amigablemente varias veces y también con el consejero de Madrid [Rafael
van Grieken], que es quien debe hablar con él realmente.
Y estamos de
acuerdo en que hay que hacer más. Hay que aprender de lo que ha pasado
para que haya corresponsabilidad en la calidad.
P. Los rectores de la pública consideran que las universidades privadas ni investigan ni innovan. ¿Está de acuerdo?
R. El tema es delicado y desde luego será
parte de las conversaciones de la ley.
En este equipo creemos que es
básico que la universidad tenga fortaleza en docencia, investigación y
transferencia.
P. ¿En qué consistirá la estrategia contra
las pseudociencias que ha anunciado su Ministerio, habrá castigos más
severos para los charlatanes?
P. ¿Como cuáles?
R. Hemos creado un nuevo sexenio de
transferencia de conocimiento, el sexenio tecnológico que había parece
que no ha funcionado bien. Este es también para las ciencias sociales,
para las humanidades.
Ya está listo, en unas velocidades que me han
sorprendido mucho, para la siguiente convocatoria de sexenios.
R. Desde nuestro ministerio proporcionamos
el conocimiento.
Los castigos y medidas legislativas las tomará el
Ministerio de Sanidad.
El Instituto Carlos III va a realizar una
evaluación científica de las diferentes áreas en las que se están
haciendo promesas que no son válidas y haremos un documento oficial como
se ha hecho en Inglaterra, Australia, Canadá y otros países.
En el mes
de diciembre sacaremos una campaña para que la gente entienda lo que es
ciencia y lo que no lo es.
Nosotros podremos sancionar con la vergüenza.
Si la gente tiene más conocimiento entenderá mejor que si una terapia
no está en el Sistema Nacional de Salud, con el 99% de probabilidades es
porque no funciona.
P. En 2004 usted escribió el prólogo de un libro sobre quiropráctica, que no tiene aval científico
R. He cambiado totalmente de opinión.
Mi
madre era muy entusiasta de esto. Lo que hice fue contar que en mi
experiencia sí que valía.
Han pasado 14 años, he hablado con mucha más
gente desde entonces y hace muchos años que sé que todos los beneficios
que yo veía se obtienen mejor yendo al fisioterapeuta. No había leído lo
suficiente sobre ello.
Por eso hay que explicar bien estas cosas a la
gente.
Imagen
de la “rocketcam” del Soyuz-FG en la que se aprecia la separación de
dos de los cuatro bloques de la primera etapa mientras que el bloque de
la izquierda (Bloque D) sigue unido por el extremo al Bloque A
(Roscosmos)
Taylor Swift ocupa la portada del esperado número anual de la edición americana de Vanity Fair con la lista de las mujeres y hombres mejor vestidos del mundo. Sin embargo, la cantante es la número dos de este popular ránking encabezado este año por la primera dama británica, Samantha Cameron. La mujer del primer ministro británico,
David Cameron, no aparecía en la lista desde 2010, pero ha reaparecido
liderándola por su "encanto conservador" y el vestido azul de Preen que
llevó en la visita al Buckingham Palace tras la reelección. Cameron,
probablemente, ha dejado fuera de la lista a otra británica habitual, Kate Middleton. También vuelve a la lista la reina Letizia, que después de encabezarla
en 2013 aparece ahora en el número ocho. La revista resalta el traje
rojo de chaqueta, firmado por Felipe Varela, que llevó en la entrega de los Premios Nacionales de Investigación.
Samantha y David Cameron, en su visita al palacio de Buckingham el pasado mes de mayo.cordon press
La
Reina es una de las pocas no anglosajonas que se cuela en esta lista
internacional, y que claramente mira hacia las casas reales europeas
cuando sale a buscar mujeres y hombres elegantes fuera de EE UU.
Dos
ejemplos serían Carlota Casiraghi,
la otra no angloparlante de la lista, en el número siete por su "gracia
atlética"; y Sofía, Condesa de Wessex.
El príncipe Enrique de
Inglaterra y Carlos Felipe de Suecia también resaltan en la lista de los
hombres, que tiene en el número uno al actor inglés Bill Nighy.
La cantante Rihanna y Amal Clooney, abogada y mujer de Clooney, entran en el rángking por primera vez. Ambas por sus apariciones estelares en alfombras rojas como en la última gala del Met. La primera bailarina del American Ballet, Misty Copeland, que ocupó titulares por ser la primera afroamericana en conseguir ese puesto, también se estrena en el número tres.
Letizia en los Premios Nacionales de Investigación.CORDON PRESS
La realeza de Hollywood queda fuera de la lista principal porque tienen su propia clasificación, liderada por la actriz sueca Alicia Vikander,
cuya asociación con Louis Vuitton le ha dado muchos puntos; y el actor
Eddie Redmayne, que aparece por tercer año consecutivo y nombra a su
padre como su icono de estilo. Charlize Theron, Diane Kruger, Emma
Stone, Emma Watson y Michael Fassbender son otros de los nombres que
completan el top 10.
La clasificación de parejas que hace Vanity Fair la encabezan Benedict Cumberbatch y su mujer Sophie Hunter -actriz y reputada directora teatral-, aparecen los recién casados Pierre Casiraghi y Beatrice Borromeo –una habitual de la lista–; y Matt Bomer y su marido Simon Halls, que citan a Tom Ford como icono de estilo común.
El príncipe Carlos Felipe y su mujer durante un acto en Suecia.GTRES
En los top 10 de mujeres y hombres mejor vestidos, solo Rihanna y el artista Iké Udé rompen la tendencia clásica.
De hecho, hay que irse a un pequeño listado al que llaman 'Originales
de 2015' para encontrar estilos más valientes, como el de la cantante y novia de Robert Pattinson, FKA Twigs,
o la directora creativa de J. Crew y gurú neoyorquina de Kate
Middleton, Jenna Lyons.
En la lista de ‘Profesionales’ también se
encuentran nombres más atrevidos, como los diseñadores Zac Posen o
Maxwell Osborne y Dao-Yi Chow.
La corona contraataca. La reina Sofía demostrará sus dotes de estadista familiar.
Marie Chantal Miller y el príncipe Pablo de Grecia con sus amigos, en una fiesta de Halloween, en Nueva York.instagram
Llegué a Miami y se notó el alivio del calor en la noche de Halloween,
cuando es tradición desfilar por Lincoln Road, un bulevar peatonal
saturado de tiendas y donde la gente de Miami se disfraza con esa
alegría que sienten los americanos por participar en ese espectáculo
permanente que es su país. Justo
antes de salir al divertido aquelarre callejero de Halloween, vestido
de verde con gafas verdes de Poison Yvy, disfruté la lectura de la
entrevista anual que Pilar de Borbón
concede para inaugurar el Rastrillo de Nuevo Futuro, otro tipo de
Halloween que reúne antigüedades y gente junto a ropa de segunda mano y
tablaos flamencos. La infanta Pilar de Borbón es quizá la representante más desinhibida de la monarquía española,
dice lo que piensa sin aspavientos ni disfraces y acostumbra regalarnos
titulares igual que los caramelos que se reparten durante la noche de
brujas. Nos informa de que su hermano, el rey emérito, tiene espíritu de
“portera” por querer saber de todos y que la mantiene al tanto de los
adelantos tecnológicos y, por eso, le regaló un móvil hace 20 años del
que ahora depende.
Dentro de ese caudal informativo campechano y riguroso, nos informa que la reina emérita va a celebrar sus 80 años
con un fiestón en la Zarzuela al que ha invitado a toda la familia. ¿Toda? Pues sí, incluyendo a la infanta Cristina y sus hijos y hasta a
Marie Chantal Miller, la esposa de Pablo de Grecia, que en su día se
manifestó abiertamente crítica contra la reina Letizia. Porque ese es el
trick or treat del asunto: ¿Cómo va a hacer Letizia para
encajar a la cuñada, mostrarle “sus verdaderos colores” a Marie Chantal
y, además, poder departir tranquilamente con doña Sofía? Desde luego,
solo con un ejercicio de diplomacia y real politik. La alta
comedia y culebrón retorcido sobrevuelan una cumbre que supone también
la respuesta de la familia Borbón a las airadas voces que llegan de
Cataluña. La corona contraataca. Por todo eso la reina Sofía aprovechará
para demostrar sus dotes de estadista familiar. Quizá la ayuden los
años de recepciones reales donde uno de los mandamientos de protocolo es
que los monarcas tienen que circular entre los invitados sin permitir
que nadie les acapare demasiado. Atletismo de salón. Así doña Sofía
podría terminar su cumpleaños medio mareada, pero contenta. Y nosotros
recibiremos una oleada de gratas imágenes de propaganda real. Es lo que
pasa cuando tu familia real se convierte en otro reality.
Las reinas del reality norteamericano, la familia Kardashian, parece que abdican debido a las bajas audiencias de su show que, según varias publicaciones, podría cerrar. En Miami, en varias cenas se respira con alivio. “Detesto ese show,
ha glorificado la vulgaridad”, exponen con crudeza algunos, mientras
otros prefieren defender la estabilidad de esta familia cuajada de
joyas, disgustos, reasignación de género, divorcios y santificación del
glúteo. “Sin las Kardashian, las Campos no habrían tenido su reality”,
argumentan. Imagino que las Kardashian encontrarán otro hueco, es
demasiado grande su fenómeno para que se disipe. En el fondo a casi
todas las estrellas de televisión se les desea ese momento de oscuridad. Pero casi todas, por una razón u otra, consiguen prolongarse a pesar de
las airadas voces en contra. Puede pensarse que las Kardashian
sirvieron de antesala al fenómeno Trump, con esa capacidad de hacerte
líder porque sales mucho por televisión. Ahora que Trump es presidente y
sus maneras se propagan hasta Brasil, el efecto Kardashian se debilita. Quizá lo mejor para ellas sería tomarse unas vacaciones antes de
preparar un buen cumpleaños. Así es un poco la vida en Miami, ligeramente vacacional, sin la cantidad
de fiestas con premios que se suceden en Madrid. “No voy a una entrega
de premios más en mi vida”, me confesó Carmen Lomana la semana pasada. En la templada calma del sur de Florida veo, algo asustado, a Donatella Versace
enseñando su armario en Instagram. Eso sí que es poder, centenares de
zapatos y bolsos organizados en un ambiente museístico. La diseñadora,
ya casi una sacerdotisa, aprovecha para abrirnos el armario de su
perrita Audrey, con sus capitas Versace colgadas en perchas
ordenadísimas. Donatella, divertida, advierte un robo: Audrey se ha
apoderado de su bolso preferido. Pero lo mejor llega en la declaración
final: “Cada mañana me despierto diciéndome que no tengo nada que
ponerme”. Parece que doña Marie Chantal le hizo esa misma confesión
anoche a doña Sofía.