Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

25 oct 2018

¿Quién es la mujer que se viste igual que Julia Roberts?

Elizabeth Stewart es la responsable del estilismo de las estrellas y se ocupa de vestir a Jessica Chastain, Viola Davis o la protagonista de 'Pretty Woman', junto a la que apareció en una fiesta con el mismo traje.

La actriz Julia Roberts y su estilista Elizabeth Stewart, en Los Ángeles, el pasado martes.
La actriz Julia Roberts y su estilista Elizabeth Stewart, en Los Ángeles, el pasado martes.

 Con un traje de chaqueta de Givenchy de corte masculino en tono lavanda y con camisa malva a juego. 

Así apareció Julia Roberts el pasado martes en la fiesta de los premios InStyle 2018 en Los Ángeles, pero no fue la única. Su estilista, Elizabeth Stewart, lució exactamente igual.

 Las dos vistieron el mismo traje, los mismos zapatos blancos y el mismo modelo de bolso, aunque uno azul y el otro magenta. Incluso la intérprete de Pretty Woman posó con unas gafas de pasta idénticas a las de su consejera de moda.

 Todo fue producto de un reto que Roberts le propuso a Stewart. 

“Ya que dicen que nos parecemos tanto, vistamos igual”, explicó la actriz a la revista anfitriona del evento.

 Y así hicieron.

 Stewart es una de las estilistas más codiciadas de Hollywood. Además de la intérprete de Novia a la fuga, entre sus clientas se encuentran las actrices Jessica Chastain, Cate Blanchett, Gal Gadot o Viola Davis

“Calista Flockhart fue la primera a la que vestí para un evento. En los Emmys de 1999.

 Llevaba una camisa blanca anudada a la cintura y una falda amarilla de Ralph Lauren”, dijo Stewart en una entrevista a este diario en 2014

Ese año fue nombrada la estilista más poderosa según la lista que elabora la revista The Hollywood Reporter y, desde entonces, su éxito no ha menguado. 

“Las mujeres deben pensar cuáles son sus necesidades cuando se visten”, asegura Stewart en una entrevista reciente a esa misma publicación.

Estudió periodismo y su primer trabajo fue en la revista de moda WWD.

 Su pasión por este sector y su buen gusto hicieron que esa destreza la acabara convirtiendo en la consejera estilística más preciada entre las famosas. 

La organización es la clave de su trabajo. 

Según le contó a la periodista Krissy Turner para The Telegraph, se pone en marcha a las siete de la mañana y, después de 20 minutos de ejercicio en la cinta elíptica y un completo desayuno en el que no falta el café, Stewart no se separa de su correo electrónico, desde donde pone orden a cada uno de sus eventos y clientes.

 Vive en Los Ángeles, pero sus constantes colaboraciones con múltiples casas en Europa hacen que la diferencia horaria la mantenga activa prácticamente las 24 horas al día. 

Sus últimos trabajos han sido con Amanda Seyfried para la promoción de Mamma Mia! Una y otra vez y con Gal Gadot para Wonder Woman

Además, ha vestido a Julia Roberts para la portada de octubre de Harper’s Bazaar y para Lancôme y otra sesión con Amber Valleta.

 Cuando no está viajando acompañando a algunas de sus clientas a desfiles o campañas de moda, le gusta compartir momentos con su marido y su hija, de 19 años, quien la vuelve loca cada vez que descubre que le ha vuelto a coger alguna prenda de su armario.

Es consciente de que forma parte de una de las industrias más poderosas como es el cine, y aprovecha su influencia a la hora de vestir a las estrellas. 
En la pasada edición del Festival de Cannes fue la responsable de que Cate Blanchett repitiera un vestido que ya había lucido en los Globos de Oro de 2014.
 Es fiel a su estilo e insiste en que las reglas están destinadas a romperse
“Tenemos que alzar la voz para acabar con esa ridícula idea de no llevar la misma ropa dos veces. 
La ropa bonita debería durar para siempre”, dijo a The Hollywood Reporter el pasado abril.
Aunque no se ve, la ropa interior también es importante para ella y siempre intenta que esta sea bonita, pero si tiene que dar un consejo estilístico no lo duda: 
“Un gran bolso y zapato puede elevar cualquier atuendo”. Y eso, las estrellas, lo saben.

 

Mette Marit de Noruega padece fibrosis pulmonar

La casa real noruega ha comunicado que la enfermedad de la esposa del heredero, Haakon, "podría limitar su programa oficial".

Mette Marit de Noruega, en un acto público el pasado 6 de septiembre.
Mette Marit de Noruega, en un acto público el pasado 6 de septiembre. GTRESONLINE

La princesa Mette-Marit de Noruega, esposa del príncipe heredero Haakon, ha sido diagnosticada con fibrosis pulmonar, informó hoy la Casa Real de este país nórdico.

Mette-Marit, de 45 años, padece una enfermedad pulmonar crónica "que podría limitar el cumplimiento de su programa oficial durante algunos períodos", consta en el comunicado.
 
La princesa Mette-Marit de Noruega, esposa del príncipe heredero Haakon, ha sido diagnosticada con fibrosis pulmonar, informó hoy la Casa Real de este país nórdico.

Se trata de una variedad "poco común" de fibrosis, diagnosticada después de ser sometida a varias pruebas, señaló su médico personal, Kristian Bjøro, del Hospital del Reino de Oslo.
Los médicos no han averiguado todavía si es parte de un proceso de enfermedad autoinmune más amplio o si hay otras causas para los cambios pulmonares.

"Durante algunos años he tenido problemas de salud y ahora sabemos el motivo. 
Esto hará que mi capacidad de trabajo varíe. El príncipe y yo hemos decidido informar porque, de ahora en adelante, puede ser necesario planear períodos sin actividades oficiales", dijo Mette-Marit en el comunicado.
El tratamiento se realizará en el Hospital del Reino y en colaboración con médicos del extranjero, señaló la Casa Real, que resalta que al ser diagnosticada la enfermedad en un estadio temprano, el pronóstico es 'favorable'.

"Aunque un diagnóstico como este supondrá limitaciones en mi vida, estoy contenta por que la enfermedad haya sido detectada tan pronto.
 Mi objetivo es seguir trabajando y participar en el programa oficial tanto como sea posible", dijo la princesa.


 

El indescifrable enigma de Freddie Mercury

La película 'Bohemian Rhapsody' repasa la vida del vocalista de Queen y expone su soledad, sus excesos e incertidumbres.

Rami Malek (izquierda) y Gwilym Lee, como Freddie Mercury y Bryan May en 'Bohemian Rhapsody'. En vídeo, tráiler del film.

 

Hay algo engañoso y difícil de capturar en Bohemian Rhapsody, la canción de la banda británica Queen compuesta por Freddie Mercury para el álbum A Night in the Opera (EMI, 1975). 
Millones de personas conocen de memoria sus cambios de tono y ritmo, sus extravagantes coros y falsetes y el pegadizo riff de la guitarra de Brian May

Algo parecido les ha ocurrido a la mayoría de críticos de cine londinenses después de ver el estreno del biopic del mismo nombre. La categoría de leyenda de Queen, y especialmente de Freddie Mercury, había generado un doble engaño en la ansiosa espera de una película, accidentada en su rodaje y que ha tardado diez años en ver la luz. 
Los logros musicales del grupo son indiscutibles.
 La personalidad carismática de Mercury, con su trágico final víctima del SIDA, también.

Hay algo engañoso y difícil de capturar en Bohemian Rhapsody, la canción de la banda británica Queen compuesta por Freddie Mercury para el álbum A Night in the Opera (EMI, 1975). 
Millones de personas conocen de memoria sus cambios de tono y ritmo, sus extravagantes coros y falsetes y el pegadizo riff de la guitarra de Brian May.
 Y sin embargo, cualquiera que intente hacerse con ella en una noche de alcohol y karaoke se enfrentará inevitablemente al fracaso.
 Lo mismo pasó con Ben Wishaw, la segunda opción. También hubo cambio de director. 
Y todas estas vicisitudes llevan a la conclusión de que la película nunca acabó de tener una idea clara de lo que se quería contar.
Freddie Mercury, en un concierto a finales de los ochenta. 
Freddie Mercury, en un concierto a finales de los ochenta. Getty

Bohemian Rhapsody expone la soledad, los excesos y las incertidumbres de Mercury. 
Y su noviazgo, primero, y amor platónico después, con Mary Austin, que interpreta la actriz Lucy Bointon. 
El énfasis en ese amor, que fue real y se mantuvo hasta el final (Austin heredó la mansión y la fortuna del cantante) ha creado revuelo en las redes sociales: muchos han querido ver un intento de camuflar la homosexualidad de Mercury.
 La película no oculta, sin embargo, ninguna de sus pasiones, pero deja una sensación a la mayoría de los críticos de objetivo no cumplido. 
 Podía extraerse algo más de aquel provocador que llegó a decir: “Soy capaz de acostarme con cualquier cosa, hombre, mujer o gato”.
Más bien se trataba de sacar nuevo rédito a un éxito que sigue prolongándose durante décadas.
 Una película “perfectamente adecuada”, escribía el crítico de la BBC. 
Y perfectamente prescindible, según el consenso del resto de expertos.

Una mujer fantástica y plural.......................... Ines Alberdi

Carmen Alborch fue una defensora de los derechos de las mujeres desde los años setenta, cuando eso no era frecuente en nuestro país.

Carmen Alborch, en el Día Internacional de la Mujer Trabajadora en Valencia, en 1994.

Hemos perdido una gran persona. Una mujer fantástica y plural, capaz de desarrollar actividades de lo más variado a lo largo de su vida. 
Carmen Alborch ha sido profesora de universidad, promotora cultural y siempre activa en política. 
También ha sido una escritora de éxito y, desde su juventud, una feminista convencida.
Carmen Alborch fue una defensora de los derechos de las mujeres desde los años setenta, cuando eso no era frecuente en nuestro país. Y lo ha seguido siendo cuando el feminismo ha entrado plenamente en la agenda política.
 En buena medida, el avance de las ideas feministas en España se lo debemos, y se lo tenemos que agradecer, a mujeres como Carmen Alborch. 

En todas las encarnaciones de su biografía fue excepcional.
 En la Universidad de Valencia, además de Profesora de Derecho Administrativo, fue durante unos años decana de la Facultad de Derecho.
 Como escritora ha publicado, con gran éxito, una serie de libros de los que se puede destacar Solas, Malas y Libres, tres ensayos sobre la posición social femenina en los que defiende nuevas fronteras de acción para lo que las mujeres quieran alcanzar.
Carmen Alborch defendió siempre la necesidad de que las mujeres se incorporen a la política, para desarrollar una nueva clase de poder y de liderazgo.
 Decía: “Cuando una mujer entra en la política cambia la mujer, cuando entran muchas mujeres, cambia la política”.
En el terreno cultural, Carmen Alborch lo fue todo. 
Primero, directora general de Cultura de la Generalitat valenciana, más tarde directora del IVAM, el Centro Valenciano de Arte Moderno, y, posteriormente, ministra de Cultura.
 Como ministra se propuso “reanimar la cultura”.
 Llegó con talante rompedor y moderno y se dedicó a apoyar el sector audiovisual. 
Positiva y combativa, no se dejó amilanar por tener poco presupuesto y marcó como una de sus prioridades el Museo del Prado, que definió como un “patrimonio de todos los españoles”. Bajo su mandato comenzaron las obras de renovación y ampliación que han sido tan beneficiosas.
Carmen Alborch ha sido diputada y senadora a lo largo de 13 años, miembro de la Comisión de Igualdad del Congreso y del Senado, en unas legislaturas en las que se han aprobado leyes trascendentales para el avance de los derechos de las mujeres en nuestro país.
En su trabajo político, tuvo la aspiración de ser alcaldesa de Valencia, pero no lo consiguió. 
Sin embargo, de aquella campaña quedó un magnífico libro: La ciudad y la vida. 
Es un libro lleno de pasión en el que va mezclando sus recuerdos con la historia de la ciudad, sus épocas de la universidad y las luchas contra la dictadura, sus experiencias políticas y académicas. Y recuerda a los amigos que fueron víctimas de la intolerancia y el terrorismo de ETA: Ernest Lluch, Manuel Broseta y Tomas y Valiente.
 Es un libro profundo y ágil, que llega al fondo de los temas y sabe hacerlos atractivos. 
Es un libro sobre la ciudad de Valencia y, a la vez, sobre su experiencia vital. 
Habla de hacer Valencia más hermosa, más importante y más cosmopolita. Y, a la vez, más solidaria y más atenta a todas sus gentes, a sus barrios y a sus tradiciones.


Además de trabajar en todos estos campos, Carmen Alborch ha sido una mujer solidaria, que ha apoyado siempre las causas más progresistas, una buena amiga de sus amigos y alguien con la que siempre se podía contar. 
 Carmen Alborch fue siempre luchadora, optimista y positiva. Siempre buscando lo mejor en sus colaboradores y en sus amigos. Por eso tuvo tantos y supo sacar lo mejor de todos. 
No podremos olvidarla.
Inés Alberdi es catedrática de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid.