Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

10 oct 2018

Diez muertos y un niño desaparecido en la tromba de agua de Mallorca

La localidad de Sant Llorenç des Cardassar, al este de la isla, ha sido la más afectada por el desbordamiento de un torrente.

 
 
Sant Llorenç des Cardassar, inundado por una fuerte tromba de agua. vídeo: ATLAS | foto: efe

La localidad mallorquina de Sant Llorenç des Cardassar, de unos 8.000 habitantes, se encuentra este miércoles devastada después de que una descomunal tormenta descargara el martes por la tarde 220 litros por metro cuadrado en apenas unas horas.
 La tromba en Sant Llorenç, en el este de la isla de Mallorca y a unos 60 kilómetros de Palma, ha dejado hasta el momento diez personas fallecidas, un niño desaparecido, tres heridos y más de 200 vecinos desalojados. 
La intensidad de la tormenta provocó el desbordamiento del torrente de Ses Planes, habitualmente seco, que arrasó con el casco urbano arrastrando decenas de coches, inundando casas y dejando a centenares de vecinos atrapados en sus domicilios. 
El último balance es de la 16.55 de la tarde, cuando el puesto de la Guardia Civil en Sant Llorençha informado del hallazgo de un décimo cadáver y de que los desaparecidos se reducían de seis a uno, un niño.
 El pequeño iba con su madre y su hermana en coche cuando les pilló la riada.
 La madre murió, pero antes logró salvar a otra hija, una niña de unos diez años, pero no así al niño.  

Varios vecinos de Sant Llorenç des Cardassar han afirmado a Efe que "no se ha salvado nada" en sus viviendas debido a las inundaciones de este martes y que lo han "perdido todo" tras las lluvias.
Sobre las 12.15,  Emergencias 112 había elevado a ocho los fallecidos al encontrar los equipos de rescate los cuerpos de dos varones en Artà y s'Illot.
 Previamente, a las 10.45, la Guardia Civil alertaba de la localización de una sexta víctima mortal sin identificar que, según el 112, ha sido localizada también en s'Illot.
 La teniente de alcalde de Sant Llorenç, Antonia Bauza, ha confirmado a la cadena SER que dos de las víctimas son una pareja de nacionalidad británica que viajaba en un taxi.
 La Federación Española del Taxi ha lamentado el hallazgo del cuerpo sin vida del taxista del vehículo, Juan Grande. 
 Según el servicio de emergencias 112, el primer fallecido fue un hombre de edad avanzada y movilidad reducida, que fue encontrado por los servicios de rescate en el sótano de su domicilio de la calle Ordinas de Sant Llorenç.
 Una segunda víctima mortal fue sorprendida por la riada en el mismo municipio, en una zona de la carretera que une las localidades de Canyamel y Artà.
 A lo largo de la madrugada, el servicio de emergencias ha confirmado la muerte de otras dos personas, una de ellas una mujer hallada sin vida en el interior de su domicilio en Sant Llorenç y otro fallecido en s'Illot. 
La octava víctima mortal está sin identificar y, según el 112, ha sido localizada también en s'Illot.
 La Guardia Civil no ha dado ningún dato de la novena víctima. Entre los fallecidos está el exalcalde de Artà, Rafael Gili, de 71 años, han confirmado fuentes de este Ayuntamiento.
 Gili, de la extinta Unió Mallorquina, ha fallecido ahogado en esta localidad.
 Dos personas permanecen ingresadas, heridas en estado no grave en el Hospital de Manacor.

 

 

‘Gran Hermano VIP’: ¡Dios mío! ¿Dónde están los límites?

Inducción al abuso, malos tratos, impagos… Los concursantes del 'reality' salen para declarar ante los juzgados mientras Jorge Javier finge impostado que se están pasando: ¿será para azuzarlos?



GH VIP
Jorge Javier Vázquez, durante una gala de 'Gran Hermano VIP', con tres de los tertulianos GTRES



Ya no es que anden con los pies encima de la cama o hablen como lerdos con muletillas de cuarta y vocabulario de trena. 
Ya no se trata de si se lo montan bajo los edredones azuzando la imaginación como por vía rayos infrarrojos del espectador y con el morbo que da hacerlo ante la mirada de sus familiares en plató. 
No es que se saquen los ojos entre los ex y a trío en torno a Carlos Lozano, que se escupan y entren los técnicos a separar grescas y peleas por doquier y por el mero hecho de buscarlas.
 No es que espante ya la calaña y la catadura o haga más o menos gracia el grado de frikismo caduco que exuda Aramis Fuster sin bragas o demás competencia siliconada con sus contrincantes en alianza y guerra junto a los maromos de la casa…
Hay atasco en las alcantarillas.
 Lo más decente de Gran Hermano VIP son las cabras, los burros y las avestruces. Lo pudimos comprobar el primer día.
 El grado de urbanidad viene más de la granja que de los dormitorios.
 Pero madre mía, ¡qué audiencia! En torno al 30% y sin bajar. ¿Cómo vas a moderar el tono? ¿Será por asombro o por sentirnos identificados?
 ¿Será porque, una vez más, los cerebros del invento –productora y cadena en sincronía sociológica y sociopática mediante- han dado en el clavo? 

¿Por qué? Puede que el programa se haya convertido en una barricada para que cada cual exprese en el salón de su casa una pequeña rebelión contra la epidemia de corrección política que nos invade.
 Consuela pensar que no andemos a la altura de tanta exigencia ética: al fin y al cabo, la miseria, acompaña.
No es cuestión de moralizar.
 Líbrenos Dios y el diablo. Pero cabe preguntarse esta vez dónde andarán los límites.
 Si un día, el tal Omar –ex de Chabelita- alienta a Asraf Eno a sacar ventaja de una concursante y lo fríen en las redes por alentar el abuso, otro embargan el sueldo de Aramis Fuster por impago de alquiler o el siniestro Ángel Garó abandona la casa con cascos para declarar en un juzgado de Málaga, acusado de maltratar a su expareja. 
Ya no es sólo que entren y salgan de la casa cloaca pervirtiendo el formato, es que las razones de sus ausencias medidas rozan el coqueteo con la delincuencia.

Lo dicho. Puede que un sector de la población azorada por el alto grado de exigencia ética celebre así su medida mortal regodeándose –o identificándose, que sería algo peor- con la calaña.
 Pero, coño, por más que miras alrededor, ni al más retorcido se le puede ocurrir tanto. 
 Cuecen habas por todas partes, pero en este país, al menos, empatan héroes discretos con villanos adictos al escándalo.


Una escena del programa.
Una escena del programa.
  Por tanto, canta el desequilibrio y si lo que buscan es basura, al menos, que se ahorren el cinismo.
 Esos aspavientos, esas broncas impostadas de Jorge Javier, no cuelan. 
Aunque puede que estén cargadas de doble sentido y que cuando el presentador echa en cara a los concursantes que no están a la altura de las pruebas, lo que realmente ande queriendo decir es que espera más carnaza.
 No lo olviden, el amigo es la encarnación perfecta de Belcebú.
 Y por eso, en gran medida, también mola. ¿Quién quiere santos dominando la parrilla con un 30% de share

 

9 oct 2018

Se buscan líderes para arrojar pedradas de inteligencia contra la oscuridad

En la reflexión sobre el auge de la ultraderecha conviene no subestimar el deficit de liderazgo en los campos progresista, liberal y democristiano.

El presidente francés, Emmanuel Macron, el pasado día 5 en París.
El presidente francés, Emmanuel Macron, el pasado día 5 en París.
El éxito de Jair Bolsonaro en Brasil ha insuflado nuevo aire en las velas del populismo ultraderechista global.
 Con razón, muchas miradas escrutan ese horizonte para comprender las razones por las que legiones de ciudadanos muy enfadados apuestan por opciones tan radicales. 
Pero conviene fijar también la atención en el otro polo, que en este caso es todo el terreno político socialdemócrata, democristiano y liberal.
 Se mire como se mire, con telescopio o microscopio, la alarmante sensación es la de estar observando un tanatorio con escasísimas excepciones de vitalidad.
 Falta carisma, faltan ideas, falta energía, falta valentía.

El campo del progresismo en Occidente se halla desprovisto de líderes con empuje. En EEUU e Italia está directamente descabezado; en Alemania, se mueve bajo un liderazgo frágil igual que en la Escandinavia antaño gran laboratorio socialdemócrata; en Reino Unido, Jeremy Corbyn ha revitalizado el laborismo, pero hasta el más generoso de los jueces concedería que se trata más de una reliquia del siglo XX que una propuesta de siglo XXI. Algo parecido ocurre con otro líder izquierdista en auge, el mexicano López Obrador.
 En el resto de Latinoamérica, no hay síntomas de proyecto de progresismo moderado viable. 
A nivel paneuropeo, la familia socialdemócrata sufrirá para encontrar un candidato inspirador a la presidencia de la comisión. Los años noventa –con Clinton, Blair, Schroeder, Jospin y Prodi- quedan a años luz.
 Tenían, sin duda, grandes defecto; pero, sin duda también, gran capacidad de arrastre detrás de sus ideas.
El panorama democristiano se presenta igual de asfíctico. Totalmente descompuesto en Italia, cada vez más escorado hacia la derecha radical en Francia y España (Wauquiez y Casado), aferrado a una líder de otro tiempo y sin relevo claro en Alemania.
 Los candidatos a la comisión de su grupo parlamentario europeo tampoco mueven masas (el bávaro Manfred Weber y el finlandés Alex Stubb).

El terreno liberal no anda mucho mejor, aunque al menos cuenta con figuras como Emmanuel Macron y Justin Trudeau que tratan de boxear en el escenario de esta batalla global. 
Macron se halla en una situación de colapso total de su índice de aprobación nacional pero, gusten o no sus propuestas, se le debe conceder haber entendido las reglas del nuevo juego. 
El partido de Trudeau acaba de sufrir una derrota en Quebec.
En la dicotomía entre sociedades abiertas y cerradas, los partidarios de las primeras parecen seguir subestimando la inmensa frustración de enormes estratos de la ciudadanía occidental. 
Se vio en el Brexit, con Trump, en el referéndum sobre las FARC en Colombia, las elecciones italianas, y ahora con Bolsonaro. 
La fuerza del tsunami sugiere que no son suficiente paños calientes en formato de pequeña reformas.
 Hace falta un pensamiento radicalmente nuevo, adapto al nuevo tiempo y a las legítimas inquietudes de decenas de millones de ciudadanos.
Hacen falta nuevos líderes con la energía y visión suficiente para arrojar un arsenal de pedradas de inteligencia contra la oscuridad que avanza.
 En forma de ultraderecha populista en Occidente; en forma de líderes autoritarios cada vez más asertivos en Asia (Rusia, China, Turquía, etc.). 
Pero parece que los mejores talentos rehúyen la política.

 

Jenny Saville, la verdadera víctima de la gamberrada de Banksy

La noche del viernes hubo una noticia más importante que la acción del grafitero: la pintora inglesa se convirtió en la artista viva más cara de la historia.

 
El momento en el que el lienzo de Banksy se tritura.
Banksy no solo destruyó un cuadro, sino también la noche de gloria de Jenny Saville (Cambridge, 1970). 
El viernes Sotheby’s vendió Propped (Apoyada) por 10,8 millones de euros, el precio más alto jamás pagado (en subasta) por una artista viva.
 Los titulares no se los llevó tampoco David Teiger–fallecido en 2014, a los 85 años–, el sagaz consultor que logró amasar una extraordinaria colección, cuya venta se saldó en 41 millones de euros por el lote completo.
 Mientras la tasa de ventas de Sotheby’s fue del 81% y la de Christie’s (la noche anterior) del 85%, el fondo Teiger se vendió completo, entre ellos dos lienzos de Peter Doig.
A pesar del récord histórico, la noche fue para Banksy, que lejos de destruir nada, creó una obra que ahora multiplica su valor.
 Lo que parecía un corte mangas del artista al mercado podría tener un efecto bumerán. Girl With Balloon fue acuchillada por una máquina instalada en su interior, ante la sorpresa de la audiencia. La repercusión del happening podría multiplicar su precio. 
Tal y como señala Joey Syer, cofundador de MyArtBroker.com , a The Evening Standard, la maniobra de Banksy habría aumentado el valor, como mínimo, en un 50% sobre una obra que se adjudicó por 1,2 milones tras un precio de salida de 300.000 euros.

Una joya de los Young British Artists

La puja por la obra de se ganó por teléfono después de una intensa batalla a cinco bandas por “una de las obras maestras indiscutibles de los Young British Artists”, según Alex Braczik, responsable de arte contemporáneo europeo de Sotheby’s. 
La obra no se había vuelto a ver en público tras la mítica Sensation (1997, en la Royal Academy of Arts de Londres), la exposición fundacional de generación a partir de la colección de Charles Saatchi, y llegó a la casa de subastas con un precio de salida de 4,5 millones de euros.
Teiger adquirió la obra de Saville en 2004, en una transacción organizada por el galerista Larry Gagosian.
 El coleccionista, que solía vestir ropa deportiva muy colorida, ya para entonces había comprado importantes obras de Rothko, de Kooning y Diebenkorn, cuando comenzó a coleccionar arte estadounidense a principios de los años noventa.
Saville es conocida por sus desnudos femeninos gigantes, de mancha velazqueña rotunda, de cuerpos sin pasar por el ideal, lejos de la belleza convencional, de los prototipos y de las portadas, cerca de la carne que desborda, de los cuerpos monumentales y exagerados, en una figuración heredera de la tradición iniciada por Lucian Freud.
En 2003 hizo saltar por los aires toda esa placentera tradición con la muestra Migrantes, en Nueva York, donde incluyó imágenes sacadas de las fotografías de los maltratos cometidos en la cárcel de Abu Ghraib.
 Un trabajo agresivo en un mundo en el que se devoran las imágenes y se consumen experiencias.
 A fin de cuentas, el cuerpo de Cristo azotado y malherido es un elemento recurrente en la imaginería religiosa, objeto de adoración y piedad en el pasado.
 Saville hizo de esa violencia un fin en sí mismo. 

Esa muestra fue un experimento pasajero, una locura de verano que se esfumó para regresar a la belleza, con una entrega que la pintora no había experimentado. 
Ella suele decir que su maternidad cambió su trabajo, que mira a sus hijos y acepta que la belleza haya entrado en su vida.
Lo que nunca ha variado en su trayectoria es la necesidad de enfrentarse al cuerpo humano, de retorcerlo, de descolocarlo sin separarse de la verdad.
 Se hizo famosa con estos cuerpos obesos, luego transitó por otros a punto de someterse a una cirugía plástica, siempre mujeres. 
Su pintura es una cirugía antiplástica, que aniquila la tiranía de los cuerpos abrillantados por el PhotoShop.
 Su trabajo es, sin duda, femenino y feminista, frío y tórrido.
 Sus mujeres no están pintadas por hombres.