Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

16 sept 2018

Asociación de ideas..........................................Juan José Millás





Asociación de ideas Juan José MillásEsta fotografía dice tanto de sí misma que resultaría ocioso comentarla. E
El papa Francisco, de otro lado, se retrata en ella con tal naturalidad que nos deja mudos.
 En cuanto al grupo de mujeres, se las ve tan felices que para qué amargarles la fiesta. 
El problema de tener en la pared un corcho en el que vas clavando las imágenes que te llaman la atención es que un día, tras leer lo de Pensilvania, levantas la vista y se produce un clic dentro de tu cabeza.
Clic.
Hablaba el periódico de 1.000 víctimas, 300 sacerdotes abusadores y 70 años de complicidad criminal por parte de las altas instancias, incluido el Vaticano. Casi todo prescrito. 
Y nos referimos solo a un trocito del mundo, pues la pederastia ha prosperado en la Iglesia como los hongos en el estiércol. 
La red corrupta estaba tan organizada que disponía de un manual donde al manoseo no se le llamaba manoseo, ni a las penetraciones anales penetraciones anales, ni al sexo oral sexo oral. 
La jerarquía, que sabía latín, había elaborado una lista de eufemismos para que las cosas no parecieran lo que eran.
 Algunos obispos alegaron en su defensa que los niños provocaban mucho.
 Que en una organización cerrada haya sexo nos parece normal, incluso si se trata de una organización que lo prohíbe. 
Lo raro es su calidad. ¿Cómo es posible tal grado de perversión entre quienes abominan de ella? Esa es la pregunta todavía sin responder por quienes, frente a la evidencia, condenan ya sin subterfugios. 
Pero observen atentamente esta foto y quizá dentro de su cabeza se produzca un clic semejante al que se produjo en la mía. 

Dos veces doloridas.............................................Rosa Montero.

El diagnóstico de las enfermedades se ha hecho tradicionalmente con varones, y la inmensa mayoría de los fármacos se han desarrollado para ellos.
ESTE VERANO, a raíz de un artículo de la revista online Saber Vivir, ha circulado por las redes un tuit inquietante que nos informaba de que las señales de infarto en las mujeres son distintas que en los hombres, y que, según un estudio del doctor Fradejas Sastre, nosotras tardamos de media 237 minutos en llegar a urgencias, mientras que los hombres llegan en 98 minutos. Teniendo en cuenta que casi la mitad de los fallecimientos por infarto agudo de miocardio se producen en las tres o cuatro primeras horas desde el comienzo de los síntomas, este retraso resulta catastrófico: 237 minutos, les ahorro el fácil cálculo, son prácticamente cuatro horas.

Resumiré esas diferencias: dolor agudo en el pecho que se irradia a la espalda, o a los hombros, al cuello o la mandíbula (en el hombre se irradia al brazo); 
vómitos; a veces el único síntoma es la falta de aire y la dificultad al respirar; sudor frío; ansiedad inexplicable; presión en el pecho y ardores en la parte alta del abdomen.
 Cuento todo esto porque sin duda es útil, pero de lo que quería hablar en realidad es del sexismo reinante en el mundo de la salud. Y de cómo las mujeres lo tenemos doblemente difícil a la hora de enfermar.
No sólo el diagnóstico de las dolencias se ha hecho tradicionalmente teniendo como modelo a los varones, sino que la inmensa mayoría de los fármacos se han desarrollado para ellos. Este sesgo machista puede alcanzar cotas asombrosas: en uno de los trabajos sobre la influencia del alcohol en la llamada viagra femenina se experimentó con 25 sujetos, 23 varones y 2 mujeres, aunque se trataba de una píldora que sólo usarían ellas.

Numerosas investigaciones demuestran que en la atención médica primaria, ante los mismos síntomas, a las mujeres se les recetan más ansiolíticos o antidepresivos y a los hombres más pruebas diagnósticas.
 O lo que es lo mismo: a ellos los creen y a nosotras se nos considera unas neuróticas. Según un informe de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria, el tiempo de espera de las mujeres para acceder a una visita diagnóstica con un especialista es un 13,6% más largo que el de los hombres.
Pero lo que más me sobrecoge es la diferencia en el tratamiento del dolor. 
Empezando porque los analgésicos se han experimentado casi exclusivamente con ratones machos, como dice el investigador canadiense Jeffrey Mogil en un reportaje de Fermín Grodira en Público.
 Durante años se ha creído que el dolor se transmitía a través de la microglía, células inmunes del sistema nervioso, y los fármacos se han desarrollado partiendo de ahí. 
 Pero Mogil ha demostrado que la microglía sólo funciona en los machos.
 Los ratones hembras transmiten el dolor a través de otro tipo de células, como los linfocitos T (pobres ratones, dicho sea de paso: no puedo evitar ese pensamiento).
Además de la menor efectividad de las medicinas, a las mujeres nos dan menos calmantes.
 Según un estudio estadounidense, los pacientes masculinos sometidos a una operación cardiaca recibieron más analgesia que las pacientes femeninas.
 Otro trabajo realizado sobre 1.300 enfermos con cáncer demostró que las mujeres tenían un 50% más de posibilidades de ser inframedicadas contra el dolor.
 Un sesgo sexista que también se da en la infancia: una investigación sobre el dolor posoperatorio en menores reveló que los niños recibían más codeína, un potente analgésico opiáceo, mientras que a las niñas se les daba más paracetamol, que no tiene efecto antiinflamatorio y es de una eficacia muy limitada. Resulta espeluznante.
 Sin duda habrá doctoras y enfermeras que participen de esa mirada manchada, porque el sexismo es una ideología en la que nos educan a todos.
 Aun así, parece que hay cierta diferencia. Según una investigación norteamericana, los médicos dan más calmantes a los pacientes masculinos y blancos y las médicas dan mayores dosis a mujeres y negros.
 Todos sabemos, en fin, que el color de piel y el nivel social discriminan; pero me temo que prejuicios milenarios hacen que no tengamos tan claras unas desigualdades de sexo como éstas que pueden conducir al maltrato sanitario, a un mayor sufrimiento o incluso a la muerte. 

Qué raro virus..........................................Javier Marías.

Doscientos cuarenta cargos del ‘Govern’ cobran más que Sánchez. Si la “República” iba a ser “incorruptible y sin tacha”, es obvio que la infección ha prendido en ella.
DESCUIDEN, DETESTO que me cuenten sueños, sobre todo en las películas y en las novelas
. En cuanto me aparece uno en imágenes, o me lo cuela un escritor, me dan ganas de salirme del cine o de abandonar la lectura, y lo hago si se ­reitera el latoso recurso. 
Así que el mío será brevísimo: soñé, hace un par de meses, que me metían en la cárcel; tenía que compartir celda con una señora de mediana edad, y mi mayor preocupación era si me permitirían fumar a mis anchas o no.
 Eso es todo.
Ahora bien, me quedé preguntándome por qué había soñado tal cosa, y en seguida llegué a la conclusión de que no tenía nada de particular, dada la grandísima cantidad de personas, en principio “respetables”, repartidas por las prisiones o con visos de acabar en ellas, es decir, inmersas en procesos que pintan mal, o ya condenadas y en libertad provisional a la espera de sentencia en firme, o bajo elevada fianza hasta que se inicie su juicio. 
Nos hemos ido acostumbrando y ya no nos sorprende.
 Pero constituye una gigantesca anomalía una sociedad con las cárceles llenas de ministros (pongan ustedes los “ex-”), presidentes autonómicos, alcaldes, concejales, militares, sacerdotes, empresarios, constructores, directores de bancos, miembros de consejos de administración variados, directores del FMI (bueno, el único español que ha habido), presidentes de clubs de fútbol y de federaciones deportivas, consellers catalanes y valencianos, políticos andaluces y madrileños, insignes profesores, sindicalistas, responsables del Liceu y del Canal de Isabel II, tesoreros de partidos, comisarios de policía, abogados, fiscales y jueces. Y hasta el cuñado del Rey.
La mayoría de esta gente recibía excelentes sueldos, a diferencia de sus conciudadanos, muchos de los cuales no pasan de mil euros al mes desde hace años.
 Además, ejercían cargos vistosos e influyentes, que les daban popularidad (a cada uno en su ámbito) y proyección social. Ninguno era un “don nadie” frustrado o resentido con el mundo en general.
 Eran más bien privilegiados, individuos con suerte (los méritos ya son discutibles) y en todo caso bien relacionados, porque a nadie se le otorga nada si no resulta de utilidad. 
Lo natural sería que se hubieran estado quietos en sus magníficos despachos; que hubieran ejercido sus respectivas tareas impecablemente, y aun agradecidos; que se hubieran dado con un canto en los dientes cada mañana al levantarse y comprobar lo bien que les iba en su mundo.
 ¿Cómo es posible que tantos de ellos se hayan jugado sus carreras, su prestigio, su respetabilidad, su familia, su dinero y su libertad por un exceso de ambición, de codicia, de nacionalismo locoide o de salacidad? 

Uno entiende el delito de quien ante sí ve un negro futuro sin posibilidad de mejorar, de quien poco posee y nada tiene que perder. 
No, en cambio, el de quienes tienen tantísimo que perder. 
El extraño fenómeno se ha achacado a la sensación de impunidad dominante entre “los importantes”.
 Esa explicación tal vez valga para los primeros casos, pero no para el resto, para cuantos ya habían visto las barbas del vecino puestas a remojar. ¿Qué raro virus atraviesa nuestra sociedad, que ni siquiera tiene la excusa de estar visiblemente amenazada por mafias, como la italiana?
 Sea cual sea, ese virus no ha remitido pese a los escarmientos acumulados.
 Pedro Sánchez ha alardeado demasiado pronto de “Gobierno ejemplar”. Está por ver. Lo cierto es que, sin cometer delito por ello, en sus primeros 54 días de Presidencia el BOE publicó 484 decretos de ceses y nombramientos.
 Según contó aquí Carlos Yárnoz, los relevos afectaron a casi todas las empresas y entes públicos: Hunosa, Sepi, Tragsa, RTVE, Renfe, Adif, Correos, Instituto Cervantes, Cetarsa, Navantia, Sociedad de Caución Agraria, Red Eléctrica, Paradores, Agencia del Medicamento… ¿Tantos funcionaban mal? 
Algunos de los agraciados con los nuevos cargos son amigos de Sánchez o gente que le ha servido bien.
 Algunos están remunerados con 200.000 euros anuales o más. La medida será sin duda legal, y es la misma que antes tomaron Rajoy, Zapatero y Aznar, nada más ocupar el poder. 
Pero es muy fea y huele fatal, a todo menos a “ejemplar”. En cuanto al remedo de “República Catalana pura y sin mácula” en que ya está convertida la semidictatorial Generalitat, 240 cargos del Govern (240, no 24) cobran más que el propio Sánchez.
 Frente a los 81.000 euros anuales de éste, Torra el Tenebrós percibe 147.000, y encima tiene a su servicio 413 “personas de confianza” —413— con sus abultados salarios.
 Los consellers reciben 110.760 euros, un 55% más —un 55%— que los ministros del Gobierno estatal.
 Los directores de TV3 y de Catalunya Ràdio, Vicent Sanchis y Saül Gordillo, no les van a la zaga, con 109.080 cada uno.
 No es extraño que actúen como felpudos. También son cuantiosos los sueldos para los famosos fugados: 82.210 euros para Meritxell Serret, 85.000 para Lluís Puig, etc, etc. 
 El virus demuestra que Cataluña es tan brutalmente española como Andalucía o Madrid. 
Si la “República” iba a ser “incorruptible y sin tacha”, es obvio que la infección ha prendido en ella con aún más virulencia que en ningún otro lugar. 

15 sept 2018

‘Masters of the universe’..............................Boris Izaguirre

Los políticos tienen que encontrar una salida a esto de la titulitis, lo de tener un título sin esforzarte mucho, haciendo creer que eres una persona muy importante.

Antonia Dell´Atte en el photocall de 'Masterchef Celebrity' en 2018.
Antonia Dell´Atte en el photocall de 'Masterchef Celebrity' en 2018. WireImage