El actor
presume de la relación personal y profesional que mantiene con la
cantante en las presentaciones de su nueva película 'Ha nacido una
estrella'.
Lady Gaga y Bradley Cooperel 1 de septiembre en Venecia.CORDON PRESS
Uno de los solteros más codiciados de Hollywood tiene un nuevo amor. Acostumbrado a mantener su vida personal en privado, Bradley Cooperha sorprendido en las últimas semanas por sus repetidas declaraciones de afecto y admiración hacia la cantante Lady Gaga, su coprotagonista en la película Ha nacido una estrella. ¿Será que hay algo más que una relación profesional entre ellos?
Depende de lo que entendamos por "algo más". Si hablamos de una relación
amorosa, no. Si nos referimos a una fuerte amistad basada en admiración
y confianza, absolutamente. Todo empezó en los momentos previos a la realización del remake
de la película. Cooper estaba seguro que la ganadora de múltiples
premios Grammy sería la opción perfecta para el personaje de Ally, y
como guionista y director del proyecto hizo todo lo posible para
convencer a Warner Bros. En un principio el estudio detrás del filme
dudaba que fuera una buena idea darle el papel a una artista que si bien
había actuado con anterioridad, nunca había tenido un protagónico. Pero
al ver la confianza que Cooper depositaba en ella y al recibir el vídeo
de la audición, no tardaron ni dos segundos en aceptar.
Los actores en el set de 'Ha nacido una estrella' el 17 de abril de 2017.G3online
La química entre los dos actores fue "instantánea", de acuerdo a las propias palabras de la cantante de Poker Face. "El segundo que lo vi fue como: '¿Te he conocido toda mi vida?", afirma
la actriz. "Fue una conexión instantánea, una entendimiento instantáneo
el uno del otro". Para Cooper el primer encuentro fue igual de inolvidable. "Ella bajó
por las escaleras y salimos a su patio y vi sus ojos. Honestamente, algo
hizo clic y me dije a mi mismo: 'Wow", cuenta Cooper. "Después de diez
minutos estábamos comiendo comida casera que ella había preparado. Yo
amo comer y el hecho de que ambos viniéramos de familias
italiano-americanas ayudó mucho a nuestra cercanía", añade el artista. Tras haber conquistado el estómago del actor de ¿Qué pasó ayer?, la ganadora de un Globo de Oro
conquistó su corazón. Como ha declarado el recién estrenado director en
numerosas ocasiones, la actriz le ayudó a sacar la mejor versión de sí
mismo para el personaje y lo impulsó a hacer algo de lo que nunca se
creyó capaz: cantar enfrente de decenas de miles de personas. "Ella
dijo: 'No soporto cuando las películas usan playback y se nota como los actores están doblando. Nosotros vamos a cantar en vivo", cuenta el actor aún asombrado.
Los actores en el Festival de Venecia el 31 de agosto de 2018.G3online
Finalmente la cantante logró convencerlo y ambos cantaron en
festivales como Stagecoach, Coachella y Glastonbury. "Ella está tan
segura de sí misa y me dio tanto apoyo, que me sentí muy cómodo. Me dio
las agallas para salir [al escenario]", relata Cooper.
Fue esta misma comodidad la que dio paso a un camino de vulnerabilidad
que ambos artistas transitarían juntos. En el caso de Gaga fue la
inseguridad que la persiguió en los primeros años de su carrera. Para
ayudarla a entrar en el personaje introvertido de Ally, Cooper obligó a
la actriz a quitarse todo el maquillaje que llevaba puesto. Esto, aparte
de suponer una preocupación estética que podría tener cualquier
artista, despertó en ella algunos recuerdos de su pasado. "Cuando
empecé, no era la chica más bonita en la habitación", cuenta la actriz
de American Horror Story. "Ellos [los productores] querían
tomar mis canciones y dárselas a otras cantantes, pero yo me aferré a
ellas. Hicieron sugerencias sobre como debía verme. Yo no quería ser
vista como otras mujeres, ser sexy como otras mujeres. Yo quería tener
mi propia visión", relata la cantante.
La modelo italiana asegura sufrir "un trauma" por la experiencia vivida en el programa.
Masterchef Celebrity se estrenó el pasado domingo con unos excelentes datos de audiencia —un share del 24,7%—, pero también arranca con polémica incluida. Antonia Dell´Atte, una de sus concursantes, ha anunciado en la revista Lecturas los problemas que, asegura, sufrió durante su paso por el programa. “Voy a demandar a los concursantes de Masterchef por acoso”. La modelo asegura que sufrió mobbing. "Yo he llorado como no he llorado en mi vida. ¡Ni con mi exmarido
[Alessandro Lequio] he llorado tanto". Y añade: "Tengo ganas de ver el
programa para contar la verdad porque yo digo las cosas a la cara. Ahora
no sé lo que han dicho ellos de mí por detrás".
Este
espacio se grabó antes de verano. Por el título de campeón compiten,
además de la modelo italiana, Boris Izaguirre, Mario Vaquerizo Carmen
Lomana, Santiago Segura, María Castro, Óscar Higares, Dafne Fernández,
Iván Massagué, Ona Carbonell, Xuso Jones, Paula Prendes y Jaime Nava, en
un grupo muy diverso de rostros más o menos conocidos que incluye
actores, deportistas, un torero y nombres varios del espectáculo y la
farándula. El programa pone a prueba sus habilidades como chefs, pero
también muestra otra cara de los famosos.
Dell´Atte sostiene que ha habido italianobofia entre sus
compañeros. "Cuando me di cuenta de eso ya era tarde. Además, yo era la
única italiana y he sabido que había un pacto entre ellos para que
eliminaran a la más fuerte y esa era yo. Ha habido muchas puñaladas y
Santiago Segura es el peor de todos". Los concursante de este año de 'Masterchef Celebrity'GTRESONLI
La concursante también tiene palabras de decepción para los tres
jurados —Jordi Cruz, Samantha Vallejo Nájera, Pepe Rodríguez—: "También
pensaba que me querían, pero no se han portado bien. Han intentado
hacerme putadas y las voy a poner en las redes sociales". Dell´Atte
asegura que está viviendo un "gran shock, un gran trauma", tras su paso por el programa. Durante la presentación del concurso varios de los participantes
hablaron de su experiencia. Carmen Lomana destacó la “lección de
humildad” que recibió. Aunque la mayoría de los participantes se
prepararon antes de acudir al programa, ella no lo hizo. “Lo orgullosa
que estaba porque había pelado seis cebollas…”, recuerda la presentadora
Eva González. “Terminé el programa exhausta, agotada, no paré de
trabajar. Cada día me levantaba a las 6.15 de la mañana”, remarca
Lomana. “Como un obrero cualquiera, ¡qué vergüenza!”, bromeó Santiago
Segura.
Sálvame, uno de los programas estrella de Telecinco, ha recibido críticas en la tarde del jueves por una información sobre el cómico Arévalo. Desde el espacio televisivo han comentado que el cómico está
arruinado, que ha vendido su chalet y que sus vecinos lo han visto
"recogiendo sobras" por los puestos de los mercadillos. "Que están diciendo en @salvameoficial que andas recogiendo sobras por los puestos...", le han avisado numerosos espectadores a través de Twitter. "Pues mentiras y realmente estoy muy ofendido", ha respondido el cómico. Arévalo ha querido responder a muchos espectadores que han ido informando rigurosamente a través de Twitter.
Patrizia
Reggiani propone a sus hijas prescindir de un millón de euros anuales a
cambio de poder usar un chalé, un barco de la familia y ver más a sus
nietos.
Cuando salió y un juez le concedió
una pensión vitalicia de un millón de euros al año del patrimonio del
mítico exponente de la casa de moda, se enfrascó en una lucha sin
cuartel con sus hijas por la multimillonaria herencia.
Ahora, Lady Gucci,
como ella se hace llamar y como se la conoce en el país transalpino,
curtida en la polémica y conocida por sus excentricidades -como pasearse
con un loro al hombro-, ha sacado el pañuelo blanco para poner fin al
contencioso abierto con sus hijas.
Está dispuesta a enterrar el hacha de guerra y a renunciar a una parte del legado para sembrar la concordia en el clan.
Reggiani tiene la intención de rechazar la pensión de un millón de euros al año de por vida,
sin duda el punto más controvertido de la herencia y también a los 26
millones de euros atrasados -uno por cada año-, que no llegó a cobrar.
Lo anunció este lunes en una entrevista telefónica en exclusiva con el
programa de la televisión pública, Storie Italiane.
A cambio,
pide a sus hijas Allegra y Alessandra una suma mensual bastante más
moderada, que no ha especificado, y pasar “algo de tiempo al año” en el
espectacular chalé familiar de Saint Moritz, apodado L’oiseau bleu:
una imponente mansión de madera, construida en una de las zonas más
exclusivas del enclave suizo y que Maurizio heredó de su padre, Rodolfo
Gucci, actor e hijo de Guccio Gucci, el fundador de la emblemática firma de moda.
Patrizia también quiere ver a sus nietos, con quien hasta ahora no
mantiene ninguna relación y poder disfrutar al menos un mes al año, a
elección, del velero de la familia, el Creole. Reggeni lo llama
su “tercera hija”.
“Lo he hecho yo completamente” dice y añade: “el
chalet y el barco tienen un valor afectivo”.
La tétrica historia de la saga Gucci, aderezada con glamur,
violencia, traiciones y ambición empezó en Milán en 1995 con el
asesinato del heredero de la casa de moda, Maurizio Gucci. Un sicario
relacionado con la mafia y contratado por su exmujer, Patrizia Reggiani,
le descerrajó cuatro tiros por la espalda a las puertas de su casa
en la capital italiana de la moda. Gucci y Reggiani se casaron en 1973 y
tras 12 años de relación él le dijo que se iba a un viaje de negocios y
nunca volvió. La abandonó por una mujer más joven. En 1991 firmaron el
divorcio, con un suculento acuerdo de separación: un millón de euros
anual de por vida. Los años en prisión lo habían mantenido bloqueado. El año pasado, en un giro de guión inesperado, el Tribunal de Apelación de Milán concedió a la viuda negra
de Italia la compensación vitalicia que había pactado con su difunto
exmarido al considerar que haber ordenado el asesinato del rico heredero
no era suficiente para tumbar el acuerdo. Desde entonces, la guerra entre las herederas del imperio Gucci se encarnizó. Sus hijas, que administran el abultado patrimonio Gucci, recurrieron la
sentencia y por el momento Reggiani no ha podido estrenar su fortuna. Además, entró en escena un nuevo y controvertido personaje: la madre de
Patrizia, Silvana Barbero, de 90 años que la citó en los tribunales para
inhabilitarla y nombrar a un administrador que gestione los bienes que
espera heredar, después de varios cruces de declaraciones en los platós
de televisión. Desde entonces ambas han vivido en la misma casa en Milán y ahora
Patrizia quiere hacer las paces también con su progenitora. Confesaba en
el programa de la Rai que vive con una pensión de 300 o 400 euros al
mes. “También mi madre se ha emperrado en no darme nada de dinero”,
alegaba. Pero “la relación entre una madre y una hija siempre puede
volver a unirse”, dijo. Cuando el reportero le preguntó si su paso por
la prisión la cambió, la singular Patrizia, genio y figura, lo tuvo
claro: “No, de ninguna manera, siempre fui la reina de San Vittore”,
dijo en alusión a la cárcel milanesa en la que cumplió condena,
que ella llamaba Saint Victor Residence y en la que cuidaba de sus
plantas y de un hurón que se agenció como mascota entre rejas.
El próximo 10 de octubre ambas partes deberán estudiar la propuesta
ante las autoridades de conciliación suizas, según confirmó al mismo
programa italiano el abogado de Reggiani, Daniele Pizzi. El letrado
explicó que Patrizia “espera vivamente” una reconciliación con sus hijas
y que está segura de que de ellas también llegarán a “una señal
concreta”. También ha declarado que la oferta de la viuda solo está
encaminada a “reconstruir los lazos familiares”, ha puntualizado que su
clienta no pide la propiedad ni del barco ni de la casa, sino tan solo
la posibilidad de utilizarlos y, añade, que le gustaría que sus dos
hijas “se ocuparan de mantenerla”. ampliar fotoAllegra
Gucci (izquierda) y Alessandra Gucci (derecha) junto a su madre
Patrizia Reggiani Martinelli (centro) en el funeral de Maurizio Gucci en
Milán en 1995. LUCA BRUNO AP