El Museo del Prado expone por primera vez en Colombia un lienzo original, el 'Agnus Dei', y lleva 53 réplicas a Bogotá.
Una docena de personas escuchan la historia de la infanta Margarita. Observan, se acercan para examinar el detalle, el reflejo de Felipe IV y
Mariana de Austria, formulan sus preguntas al guía que, con un paraguas
rojo, se protege del sol de la tarde. Es domingo y la Plaza de Bolívar de Bogotá,
corazón del poder político de Colombia, ofrece una imagen inédita. A
pocos metros de los puestos de artesanía, de las actuaciones callejeras,
de algunos turistas que esperan para hacerse una foto con una llama,
decenas de bogotanos admiran la obra maestra de Velázquez. Con Las meninas inician un viaje por la escuela española, la renacentista y las tradiciones flamenca y barroca. El jardín de las delicias, de El Bosco, La maja desnuda, de Francisco de Goya, o El tránsito de la virgen, de Andrea Mantegna: 53 reproducciones que trasladan los pasillos del Museo del Prado hasta La Candelaria, el centro de la capital y el lugar donde se fundó la ciudad.
Desde los
20.000 euros a la semana de la hija de Isabel Pantoja y Makoke, exesposa
de Kiko Matamoros, a los 3.000 euros de los concursantes menos famosos.
Isabel Pantoja (hija) y Makoke.GTRESGran Hermano VIP
arranca este jueves como programa estrella de la temporada en Mediaset. Los contenidos que generen los habitantes de Guadalix de la Sierra
llenarán los guiones de las parrillas de los programas de la cadena, de
ahí la apuesta por contar con un elenco variado y de actualidad. La
productora ha conseguido fichar esta temporada, para la sexta edición de
este formato, a dos de las actuales protagonistas de la prensa del
corazón: Isabel Pantoja hija y Makoke, la ex esposa de Kiko Matamoros. Las
dos están de plena actualidad en este tipo de asuntos. La primera, por
su complicada relación con su familia y por sus idas y venidas con sus
novios. La segunda, por su reciente separación del exrepresentante de
famosos y colaborador televisivo. Ambas guardan silencio desde hace
semanas sobre los asuntos más importantes que conciernen a sus vidas
para dotar de contenidos a Gran Hermano. El precio de sus
confesiones será alto. Nadie confirma oficialmente las cifras, ni la
cadena, ni la productora, pero fuentes conocedoras de este formato,
aseguran que Isa Pantoja y Makoke cobrán alrededor de 20.000 euros a la
semana y se espera que permanezcan muchas en la casa para que el
espectáculo esté asegurado. Otros de los concursantes confirmados por el momento como Oriana, Ángel
Garó o Aramís Fuster, recibirán una compensación que oscila entre los
3.000 y los 12.000 euros a la semana. Algo muy lejano del récord de
todas las ediciones que aún ostenta Kiko Rivera, hijo de Isabel Pantoja,
que cobró 10.000 euros al día por participar en GH VIP. A esto, claro, se le sumaría el maletín del premio si llegasen a ganar el concurso.
Bárbara Rey, que era otra de las aspirantes con mayor caché para GH VIP 6,
no entrará finalmente en el programa. Al parecer sus problemas para
hablar de ciertos temas y que la productora del programa no tenga
capacidad para pagar tres sueldos elevados, parecen ser las causas. Gran Hermano VIP sufrió una bajada de audiencia
en su edición de 2017. Mientras que la entrega de 2015, con Belén
Esteban como participante, logró una media de 3.989.000 espectadores, la
de 2016 se tuvo que conformar con 2.893.000 espectadores de media en
las galas de los jueves.
El
director artístico de Chanel ha cumplido este lunes 85 años y no se
plantea jubilarse. Él afirma que todos sus contratos son 'vitalicios'.
El
diseñador Karl Lagerfeld junto a Virginie Viard y las modelos durante
la presentación de la colección Chanel Crucero el 3 de mayo de 2018 en
Paris (Francia).Bertrand Rindoff PetroffGetty Images
Tuvo la suerte de que su certificado de nacimiento desapareciera en un
bombardeo sobre su ciudad natal, Hamburgo (Alemania). Cuando el engaño
se volvió insostenible, decidió rebajarlo a tres. Hasta que el diario
sensacionalista Bild publicó su partida de bautismo en 2003 y
la mentira quedó al descubierto.
Según el documento, el director
artístico de Chanel nació el 10 de septiembre de 1933.
Es decir, que el
pasado lunes cumplió 85 años.
Lo hizo sin mayores aspavientos —”odio los
cumpleaños”, ha dicho en mil ocasiones- y con un mensaje claro: pese a
su edad, sigue estando fuera de lugar evocar su jubilación o sucesión al
frente de Chanel, la marca que dirige desde 1983.
¿Quién podría reemplazar al káiser? “Yo soy inmortal. Esa pregunta es innecesaria”, expresó en julio a Paris-Match.
“Hago 12 colecciones al año.
No veo a nadie que pueda hacerlas en mi
lugar, aunque haya muchos que sientan ganas”, añadió.
Pareció el más
rotundo desmentido a los rumores que llevan circulando desde 2016,
cuando Page Six, el sitio web dedicado a celebridades del New York Post,
aseguró que su retirada sería inminente.
“Está cansado y quiere parar”,
añadió poco después su biógrafa Alicia Drake, siempre bien informada en
los círculos de la alta moda.
Las quinielas citaron nombres como Hedi Slimane, Alber Elbaz o el joven Maxime Simoens. Pero no sucedió nada.
“Entre los Wertheimer y yo,
es como entre Fausto y el diablo”, sostiene Lagerfeld sobre su acuerdo
con la familia propietaria de Chanel.
Solo la muerte pondrá fin a su
alianza.
Tampoco parece en peligro su cargo en Fendi, la firma italiana que posee LVMH.
“Nunca hablamos de eso.
El único caso parecido al suyo es el del Papa”,
bromea el presidente del conglomerado del lujo, Bernard Arnault.
Ya
dice el interesado que todos sus contratos son “vitalicios”.
Karl
Lagarfeld junto a la modelo Alek Wek, su ahijado Hudson Kroening (de la
mano) y el hermano de éste, Jameson, en París el pasado 3 de julio.Pascal Le SegretainGetty ImagesLagerfeld es una marca.
Y su éxito también se mide con esos criterios algo trillados que suelen
enseñar las escuelas de negocios. Relevancia a la hora de responder a
las necesidades del cliente, con ese rejuvenecimiento perpetuo de Chanel
que practica desde los 80 y que ahora abraza de lleno al consumidor millennial. Diferenciación en un sector marcado por una competencia feroz y
fidelidad al patrimonio de la casa de modas fundada en 1910 por Coco Chanel y a su prenda estrella, el tailleur,
que lleva décadas reinventando de todas las maneras posibles.Lagerfeld es una marca. Y su éxito también se mide con esos criterios algo trillados que suelen
enseñar las escuelas de negocios. Relevancia a la hora de responder a
las necesidades del cliente, con ese rejuvenecimiento perpetuo de Chanel
que practica desde los 80 y que ahora abraza de lleno al consumidor millennial. Diferenciación en un sector marcado por una competencia feroz y
fidelidad al patrimonio de la casa de modas fundada en 1910 por Coco Chanel y a su prenda estrella, el tailleur,
que lleva décadas reinventando de todas las maneras posibles. Y
omnipresencia en un mercado cambiante, a través de las innumerables
colaboraciones y colecciones cápsula que desarrolla desde su exitosa alianza con H&M en 2004, cuando miles de personas hicieron cola durante horas para hacerse con uno de sus vestidos a 60 euros.
Lagerfeld sabe adaptarse a un mundo de tendencias fugaces; ningún
otro diseñador de su estatus ha sabido digerirlas con la misma
celeridad. Y demuestra un inigualable talento para las presentaciones
espectaculares, como demuestran sus desfiles en París, para los que ha
hecho construir desde una Torre Eiffel a pequeña escala hasta un cohete en pleno despegue, pasando por un hipermercado o la terminal de un aeropuerto. El conjunto viene envuelto en un packaging
de carne y hueso: la inmutable silueta que dibuja su uniforme,
compuesto por guantes de cuero, cola de caballo y gafas de sol. “Los
miopes siempre tienen una mirada de perrito bueno. Y yo no quiero
exponer la mía ante el populacho”, dijo hace pocas semanas a Le Monde, que le dedicó un reportaje en seis partes, publicado durante el verano, en el que se inspeccionaba toda su biografía. Casi todos lo adoran, temiendo ser víctimas de su lengua viperina, pero
en este oficio no solo se ha ganado amigos. Por ejemplo, Azzedine Alaïa lo odiaba. Le acusaba de haber acabado con la profesión, se reía de su antiguo
sobrepeso —perdió 40 kilos a comienzos de la década pasada— y le llamaba
“la valkiria”. Su rivalidad con Yves Saint Laurent
también hizo correr ríos de tinta. Aunque, en julio, Lagerfeld decidió
desmentirla: con quien tenía un problema era con su socio y compañero,
Pierre Bergé, al que tildó de “imbécil, aleccionador e insoportable”.
“Se tomaba por Malraux, cuando tenía una cultura más regional que otra
cosa”, dijo a Paris-Match. Saint Laurent y Lagerfeld habrán sido los Mozart y Salieri
de la moda, según la genial fórmula ideada por la cronista de moda Suzy
Menkes. Lagerfeld sabe que, en esa analogía, le toca el papel del
compositor más esforzado que genial. Pero ni siquiera ante eso se
desmonta. “Salieri tuvo una mejor vida”, zanjó Lagerfeld cuando tuvo
ocasión. Y
omnipresencia en un mercado cambiante, a través de las innumerables
colaboraciones y colecciones cápsula que desarrolla desde su exitosa alianza con H&M en 2004, cuando miles de personas hicieron cola durante horas para hacerse con uno de sus vestidos a 60 euros.
Lagerfeld sabe adaptarse a un mundo de tendencias fugaces; ningún
otro diseñador de su estatus ha sabido digerirlas con la misma
celeridad. Y demuestra un inigualable talento para las presentaciones
espectaculares, como demuestran sus desfiles en París, para los que ha
hecho construir desde una Torre Eiffel a pequeña escala hasta un cohete en pleno despegue, pasando por un hipermercado o la terminal de un aeropuerto. El conjunto viene envuelto en un packaging
de carne y hueso: la inmutable silueta que dibuja su uniforme,
compuesto por guantes de cuero, cola de caballo y gafas de sol. “Los
miopes siempre tienen una mirada de perrito bueno. Y yo no quiero
exponer la mía ante el populacho”, dijo hace pocas semanas a Le Monde, que le dedicó un reportaje en seis partes, publicado durante el verano, en el que se inspeccionaba toda su biografía.
La exvicepresidenta del Gobierno comunica a Casado su retirada: "Es lo mejor para la nueva dirección del PP y para mí".
Santamaría
y Casado, durante su entrevista en el Congreso. Maroto valora la marcha
de Santamaría al enterarse durante la rueda de prensa en la que
informaba de la reunión.PP / VÍDEO: QUALITY
La exvicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría
ha comunicado este lunes al presidente del PP, Pablo Casado, su
voluntad de dejar la política y abrir "una nueva etapa", según ha
avanzado la agencia Efe.
Santamaría,
abogada de Estado, de 47 años, ha explicado, a través de un comunicado
enviado a la agencia, que ha tomado esta decisión tras realizar una
"profunda reflexión". "Es lo mejor para la nueva dirección del PP, para
mí y para mi familia". En el texto, la exvicepresidenta recuerda sus 18
años en política como una "experiencia impagable", cita "el honor" de
haber trabajado con el presidente Mariano Rajoy y atribuye al Gobierno
del PP el haber sacado a España "de la mayor crisis económica de su
historia reciente" y haberla defendido del desafío independentista. A
Casado le ha dedicado sus "mejores deseos". Tras ganar la primera vuelta de las primarias para elegir al sucesor de Rajoy, la exvicepresidenta salió derrotada en el congresodel partido el pasado julio,
cuando Pablo Casado se impuso con el 57% de los votos. Desde entonces,
Santamaría permanecía sin puesto en los órganos de dirección del PP. En
julio, reclamó para su equipo en la ejecutiva del partido una
representación proporcional a los resultados obtenidos en esa primera
vuelta, es decir, cerca del 43%, pero Casado lo rechazó. El nuevo líder le ofreció entonces ser vocal en la ejecutiva (como a
Cospedal), pero ella se negó. Al principio, sus principales valedores
también rechazaron los puestos que el nuevo presidente les ofrecía, pero
en los últimos días han terminado por integrarse. El jefe de campaña de
Santamaría en las primarias, José Luis Ayllón, decidió aceptar la
vicepresidencia de la Comisión Mixta de Relaciones con la UE. Santamaría plantó a Casado en la primera reunión del grupo
parlamentario popular en el Congreso, la semana pasada, y en la última
junta directiva nacional, celebrada en Barcelona el pasado sábado. Este
lunes ha acudido a la sede del PP en Génova para reunirse con Casado,
con quien no hablaba desde antes de irse de vacaciones, según fuentes de
su entorno, para comunicarle que había decidido dejar la política. La decisión ha cogido por sorpresa al PP. El vicesecretario de
Organización, Javier Maroto, estaba en plena rueda de prensa para
informar de los temas comentados en el comité de dirección. "Si algo ha
demostrado Casado es que la ha recibido de mil amores, como a todos los
que no estaban en su candidatura [a la presidencia del PP]", ha dicho
Maroto preguntado por la retirada de Santamaría. El encuentro entre
ambos ha durado "una hora", según fuentes del partido y ha sido
"cordial". La marcha de Santamaría produce cierto alivio entre las filas
del nuevo PP, deseoso de lanzar el mensaje de cierre de heridas y
apertura de una nueva etapa tras el convulso congreso para elegir al
sucesor de Rajoy, muy molesto con el tono empleado en la campaña. Una de
las ofertas que se barajaban era ofrecerle una candidatura a las
elecciones en Madrid, pero la exvicepresidenta ha llegado este lunes a
Génova con su decisión tomada. No ha aclarado a qué se refiere
exactamente con "la nueva etapa", pero durante dos años no podrá
trabajar en empresas afectadas por decisiones en las que haya
participado. Al concluir la reunión, Casado la ha despedido así desde su cuenta de
Twitter: "Le agradezco mucho a Soraya Sáenz de Santamaría sus casi dos
décadas de trabajo y entrega al PP y a España. Y le deseo los mayores
éxitos en esta nueva etapa que comienza, en la que podrá seguir contando
con todo nuestro apoyo y afecto". Con ella, que renuncia a su acta de
diputada pero seguirá siendo militante del PP, se va la última gran
representante de la era Rajoy en el partido.