Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

6 sept 2018

Jorge Sepúlveda -- Mirando Al Mar (VintageMusic.es)

Patti Smith lidera un Hay Festival que eleva la voz de las mujeres

Querétaro acoge por tercer año consecutivo la fiesta literaria. La nobel de la Paz Shirin Ebadi o la escritora mexicana Alma Guillermoprieto, entre los ponentes.

Querétaro se prepara para el Hay festival.
Querétaro se prepara para el Hay festival.
Patti Smith vuelve a México estos días, justo un año después de su última visita, esta vez como invitada del Hay festival, que celebra su tercera edición en Querétaro.
 Vuelve la gran poeta del punk y no hay concierto a la vista. 
El Hay ha programado una charla, conferencia, diálogo el sábado por la mañana y luego, por la noche, un recital de poesía: quién sabe cómo acabará.
 Es, desde luego, uno de los momentos más esperados del fin de semana.
 El festival empieza este jueves y acaba el domingo. Entremedias, decenas de eventos con escritoras, periodistas, músicos y poetas. 
La voz de las mujeres primará en esta edición del festival, que dedica dos mesas de discusión al movimiento #Metoo.
 También aparecerán el nobel de Química Venki Ramakrishnan y la mexicana Alma Guillermoprieto.

Este jueves por la tarde, Lydia Cacho y el director de EL PAÍS AMÉRICA, Javier Moreno, mantendrán un diálogo con el tema de la igualdad de género de fondo.
 Hace apenas unas semanas, el Comité de Derechos Humanos de la ONU dio la razón a Cacho, reconociendo las violaciones cometidas en su contra en 2005, cuando fue detenida y torturada en México, a raíz de la publicación de su libro Los Demonios del Edén.
El viernes, la nueva responsable del Fondo de Cultura Económica, Margo Glantz, conversará con la escritora argentina Elsa Osorio, autora de Cielo de Tango y Callejón con Salida.
 También el viernes, Lydia Cacho se subirá al escenario del Teatro de la República junto a la nobel de la Paz, Shirin Ebadi. 
La abogada iraní, galardonada en 2013, fue la primera mujer musulmana en ganarlo.
Es el tercer año del HAY en Querétaro, después de otros tantos en Xalapa, la capital de Veracruz.
 En 2015, la organización del festival se vio obligada a cancelarlo ante el alud de peticiones de escritores e intelectuales, críticos con la ola de violencia que azotaba al estado, entonces bajo el mandato de Javier Duarte.
 Hoy, Duarte está en prisión, acusado de lavado de dinero y asociación delictuosa y el HAY goza de un nuevo florecer en la tranquila Querétaro, uno de los centros industriales más importantes del país.
A las 10.30 del sábado, Smith se subirá al escenario del Teatro de la Ciudad junto a Diego Rabasa, responsable de la editorial Sexto Piso. 
La artista frente al público, desprovista del micrófono, desprovista, al menos, de su música: en esta ocasión se trata de hablar. La última vez que lo hizo en México fue en el Café La Habana de la capital, en septiembre del año pasado. 
El Café La Habana, núcleo bohemio, identitario, de los realvisceralistas de Roberto Bolaño, retratado en la primera parte de una de sus obras maestras, Los Detectives Salvajes.
No es ningún secreto que Smith ha hecho de la obra de Bolaño su propio evangelio. 
En 2011 acudió incluso a Girona, a la inauguración de una calle dedicada al escritor. Smith cantó Wing: I was a wing, in heaven blue... La visita del año pasado a México ocurrió en ese contexto. No fue sólo el evento del Café La Habana. 
En esos días, Juan Villoro leyó el poema que la artista dedicó al escritor chileno, Hecatombe. Esta vez, en Querétaro, lo leerá Alma Guillermoprieto.
 Rabasa frente a Smith.
 La autora, superviviente de aquel Nueva York ególatra de finales de la década de 1960 y principios de 1970, la ciudad de Warhol, Lou Reed, The Velvet Underground, Television, el vértigo interminable, imperio del ya y el ahora, frente a su pasado.
 ¿Qué le preguntas a esta alturas a alguien así? Dice Rabasa: "Me causa mucha intriga su relación con la literatura y las artes, porque el mundo en que ella se desarrolló ya no existe.
 En aquel entonces vivían muy cerca de la realidad y no estaba tan avanzado este asunto despiadado de la mercantilización, que engulle todo, incluído el arte... 
Le preguntaría cuál es su postura actual respecto a su trabajo, si tiene todavía un vínculo tan próximo con su entorno concreto, o guarda una distancia mayor".
 
 

 

Muere el actor Burt Reynolds, estrella de la década de los setenta, a los 82 años


  • Muere el actor Burt Reynolds, estrella de la década de los setenta, a los 82 años,

    El intérprete logró durante cinco años consecutivos que sus películas fueran las más taquilleras y estuvo nominado al Oscar por su actuación en 'Boogie Nights'.

    Burt Reynolds, en 'Los caraduras' en 1977.
    En The Last Movie Star, una de sus últimas apariciones en las pantallas, Burt Reynolds encarnaba a una exestrella en horas bajas, un macho alfa que medio siglo antes había reinado en la taquilla y en los corazones de todo el mundo.
     Ese actor recibía el homenaje de una panda de freakies que le recordaban que aunque su cine y su comportamiento fueran de otro siglo aún hay gente que disfruta de un guiño a destiempo, de una broma censurable por la corrección política y de un pecho peludo. 
    Reynolds se estaba interpretando a sí mismo incluso cuando recordaba que durante cinco años consecutivos, de 1978 a 1982, sus películas fueron las más taquilleras.
     O que en octubre de 1979 se convirtió en el segundo hombre en aparecer desnudo en la portada de Playboy (ya se había desnudado en 1972 en Cosmopolitan).
     Y aunque quedará leyenda –Reynolds nunca ganó el Oscar, pero probablemente tampoco lo necesitó-, su cuerpo, el de Burton Leon Reynolds Jr. se apagó ayer en Jupiter (Florida) a los 82 años, de un paro cardíaco, ya que llevaba tiempo arrastrando problemas del corazón.

     Reynolds, con o sin bigote, fue el macho entre los machos del cine de los setenta y ochenta. 

    Películas como Los caraduras, Rompehuesos, Los traficantes o Un caradura simpático no se entienden sin la chulería de un actor que siempre supo de sí mismo y que a la vez era famoso por montar broncas en los rodajes (Paul Thomas Anderson y él acabaron por no hablarse tras Boogie Nights). 

     También sufrió en sus propias carnes el cambio de sensibilidades en el devenir de los tiempos y a finales de los ochenta 

     Tras convertirse en uno de los actores más apreciados del público con comedias como las antes mencionadas o Los locos del Cannonball; Hooper, el increíble o Por fin, el gran amor, los ochenta le devolvieron a la televisión.

     Otros como Jack Nicholson sacaron partido a personajes que rechazó, como el de La fuerza del cariño o el de Alguien voló sobre el nido del cuco. 

     También con el tiempo consideró que uno de sus mayores errores vitales fue no casarse con Sally Field, con la que salió entre 1977 y 1982.

    En la última década ha seguido trabajando y aún no se ha confirmado si pudo completar su colaboración con Tarantino en Once Upon a Time in Hollywood, en la que encarna al ranchero George Spahn, que alquilaba sus terrenos para rodajes

    . En una película que bebe del viejo Hollywood, ambientada en Los Ángeles en 1969, su aparición sería mítico guiño final a una larga carrera.

     

Una búsqueda en Facebook da con el asesino de una pareja británica 37 años más tarde

La hermana de una de las víctimas relata en su libro cómo las redes le ayudaron a localizar y a lograr que detuvieran finalmente al autor.

 

Dead in the Water
Contraportada y portada del libro titulado 'Dead in the Water', escrito por Penny Farmer.
Casi cuatro décadas después de que los cuerpos de una pareja de jóvenes británicos fueran rescatados con signos de tortura en aguas del Caribe, la hermana de una de las víctimas consiguió localizar al asesino —y a la postre que fuera apresado— a través de Facebook. Así lo relata Penny Farmer, hoy de 57 años, en un libro que ha dedicado a las pesquisas en las que nunca cejó su familia desde la desaparición del médico Christopher Farmer y su novia, la abogada Peta Frampton, durante un viaje desde Belice a México.
 Los Farmer no dieron por perdido el rastro del hijo y su compañera, embarcados en un largo periplo vacacional, hasta muchas semanas después de su partida a principios de 1978.
 Lo precario de las comunicaciones de aquel tiempo no avalaba, como sí sucede en la actualidad, el contacto inmediato y constante entre las personas separadas por miles de kilómetros. 
La extraña falta de noticias, después de tantos meses, acabó sin embargo disparando las alarmas. 
La larga investigación que sucedió a la certeza de que algo les había pasado acabó con el hallazgo de sus cadáveres cerca de la costa guatemalteca y la identificación de un firme sospechoso de la autoría del crimen: el estadounidense Silas Duane Boston. 
Para entonces el individuo ya había emprendido la huida.
La pareja de novios Peta Frampton y Christopher Farmer.
La pareja de novios Peta Frampton y Christopher Farmer.
De la mano del título Dead in the Water (Muertos en el Agua), Penny Farmer, intenta desgranar la anatomía de lo que en el mundo anglosajón se denomina cold case, un caso policial e irresuelto del pasado cuya carpeta vuelve a ser revisada varios años después.
 La del asesinato de su hermano volvió a acapar la atención porque un otoño del 2015 Penny se decidió a teclear desde su domicilio de Oxforshire (sudeste de Inglaterra) el nombre de Boston en el buscador de Facebook. 
Y en la pantalla apareció la imagen de un individuo con barba gris, gorra de besibol encarada y gafas de sol.
 Tras muchos años a la fuga, había regresado a su California natal.

Valiéndose de las mismas herramientas digitales, la mujer también consiguió localizar a los dos hijos de Boston que, una vez interrogados por la policía de Sacramento, confesaron haber sido testigos no solo del asesinato de Christopher y Peta sino también del de su propia madre. 
 Eran solo unos niños cuando el progenitor invitó a la pareja a compartir la travesía Belice-México en su barco.
 A resultas de una discusión sobre su violento carácter hacia uno de los pequeños, acabó reduciendo a golpes a los dos ingleses, les ató a una cuerda encadenada a maquinaria pesada del barco y los arrojó al mar.

Silas Duane Boston fue detenido por la policía de Sacramento a finales de 2016.
 Tenía 76 años cuando murió en la cárcel a raíz de la propia decisión de interrumpir su tratamiento de diálisis.
 Penny Farmer, que era una adolescente cuando su hermano fue asesinado, nunca pudo llegar a ver celebrarse el juicio contra el perpetrador.