Jaime Porras Ferreyra
Los científicos calculan que transportó al ballenato fallecido unos 1.600 kilómetros, en aguas canadienses y estadounidenses del Pacífico. No hay registros anteriores tan prolongados en el tiempo.
Tahlequah (también conocida como J35) es una orca nacida en 1998 y que forma parte de una comunidad de 75 de estos cetáceos que vive en aguas de la Columbia Británica y el estado de Washington.
El pasado 24 de julio, científicos del Ministerio de pesca y océanos de Canadá reportaron que había dado a luz a una cría cerca de las costas de Victoria.
El ballenato falleció horas después.
Sin embargo, Tahlequah no abandonó el cuerpo; lo mantuvo a flote durante 17 días.
El pasado 24 de julio, científicos del Ministerio de pesca y océanos de Canadá reportaron que había dado a luz a una cría cerca de las costas de Victoria. El ballenato falleció horas después. Sin embargo, Tahlequah no abandonó el cuerpo; lo mantuvo a flote durante 17 días. “En este caso, estamos absolutamente seguros que la ballena empujó a su cría cerca de 1.000 millas (unos 1.600 kilómetros)”, anunció en un comunicado Ken Balcomb, fundador del Centro de investigaciones sobre las ballenas de Washington.
Finalmente, la orca fue vista el 11 de agosto sin el ballenato. Buscaba alimento en el estrecho de Georgia, cerca de Vancouver. “Su duelo ha terminado y su comportamiento es notablemente juguetón”, dijo Balcomb, agregando que lo más seguro es que el cuerpo de la cría se hundió.
En 2010, Tahlequah dio a luz a una cría que logró sobrevivir.
El deceso de su segundo ballenato es una trágica noticia, ya que, según los expertos, únicamente 40 orcas han llegado a la edad adulta en los últimos 20 años en esta zona del Pacífico; un tercio de los nacimientos totales.
Los científicos atribuyen el problema al impacto de la pesca en las poblaciones de salmón real (alimento esencial de estas ballenas) y a las actividades de los barcos, cuyos ruidos desorientan a las orcas e impide que ubiquen a presas o a otros miembros de su especie.