Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

22 jul 2018

Jorge, un futuro rey “amable”............................ María Contreras

El primogénito de los duques de Cambridge cumple cinco años y recibe una educación símbolo de cambio en la monarquía británica.

El príncipe Jorge, en una imagen distribuida este domingo por su cumpleaños.
El príncipe Jorge, en una imagen distribuida este domingo por su cumpleaños. REUTERS

Tercero en la línea de sucesión al trono británico, el príncipe Jorge ostenta el título de “alteza real” y está destinado a portar la corona en un futuro

. Pero, de momento, es solo un niño que acaba de terminar su primer año en la “escuela de mayores” y que este domingo soplará las velas en la fiesta de su quinto cumpleaños, una efemérides que los duques de Cambridge celebrarán con toda probabilidad en privado.

 En su convencimiento de que “todo niño, independientemente de su papel público futuro, merece una infancia segura, feliz y privada”, Guillermo y Kate no solo defienden a capa y espada la intimidad de sus hijos (en agosto de 2015, Kensington Palace emitió un comunicado para denunciar el “acoso de los paparazzi” al príncipe Jorge);

 también han escogido para ellos una línea educativa que se aleja sustancialmente de la que recibieron las generaciones precedentes de royals.

La duquesa de Cambridge, Kate Middleton, con sus hijos el príncipe Jorge y la princesa Carlota en Gloucestershire, Inglaterra.
La duquesa de Cambridge, Kate Middleton, con sus hijos el príncipe Jorge y la princesa Carlota en Gloucestershire, Inglaterra. GTRESONLINE
Según le dijo una fuente a Vanity Fair, Kate quiere que sus hijos “tengan la misma experiencia escolar que ella tuvo de niña”.
 Por ello, el pasado septiembre Jorge empezó su reception year (equivalente a segundo de infantil) en Thomas's Battersea, un centro de primaria privado y mixto que impone como norma principal “ser amable”. 
 La escuela, en la que también estudió la modelo Cara Delevingne, desaconseja el concepto de “mejor amigo” para evitar que otros niños se sientan desplazados, y centra gran parte de sus esfuerzos en el bienestar emocional de los alumnos.
 Su director, Simon O'Malley, describe así la filosofía del centro: “Ponemos gran énfasis en un conjunto de valores fundamentales que incluyen amabilidad, cortesía, confianza, humildad y aprender a dar más que a recibir”.
 Sus compañeros de clase conocen al príncipe como George Cambridge.
 Además, su niñera palentina, María Teresa Turrión Borrallo, le está enseñando español.
La duquesa de Cambridge ha opinado sobre educación e infancia en numerosos actos públicos.
 El año pasado, en una visita a una escuela primaria en Londres durante la Children's Mental Health Week, promovida por la organización de salud mental infantil Place2Be, explicó que sus padres le habían enseñado “la importancia de la amabilidad, el respeto y la honestidad”, y aseguró que tanto ella como Guillermo querían transmitir estas cualidades a sus niños.
 “En mi opinión, es tan importante como sobresalir en matemáticas o deportes”, señaló.
 Los duques también practican un método de crianza denominado “escucha activa” que busca que los pequeños se sientan escuchados, y por eso siempre se agachan para ponerse a la misma altura que sus hijos cuando hablan con ellos, incluso aunque ello suponga saltarse el protocolo. 
 De hecho, en 2016, durante la celebración del 90 cumpleaños de la reina, Guillermo se ganó una reprimenda de su abuela por acuclillarse en el balcón del palacio de Buckingham para explicarle algo a su hijo.
El príncipe Joge, con su padre el príncipe Guillermo, en su primer día en el colegio Thomas's Battersea.
El príncipe Joge, con su padre el príncipe Guillermo, en su primer día en el colegio Thomas's Battersea. GTRES
A los duques de Cambridge no les tiembla la mano a la hora de romper la tradición real en materia de educación, pero la que Diana y Carlos acordaron para Guillermo y Enrique ya significó un punto de partida importante con respecto al modus operandi de los Windsor hasta entonces. 
Además de mostrarse siempre afectuosos con sus hijos en público, los príncipes de Gales los matricularon en la escuela privada (solo para chicos, eso sí) Wetherby School, en Notting Hill, en vez de escolarizarlos en casa con un tutor, como fue el caso de Carlos hasta que cumplió ocho años. 

 La secundaria la estudiaron en Eton, el prestigioso internado de Berkshire del que ha salido 19 primeros ministros británicos, y ambos disfrutaron después de un año sabático en el que realizaron ejercicios militares y tareas de voluntariado.
 Guillermo se licenció en Geografía en la universidad de St. Andrews.
 Su padre, sin embargo, estudió secundaria en Gordonstoun, un centro disciplinario y físicamente muy exigente en Escocia al que el duque de Edimburgo le envió para fortalecer su carácter. 
Se dice que Carlos aborreció su paso por allí, aunque en declaraciones posteriores él le quitó hierro a la experiencia. 
“Estoy contento de haber ido a Gordonstoun”, dijo en una entrevista en The Observer en 1974.
 “Si no disfruté la escuela tanto como hubiera debido fue solo porque donde más feliz me siento es en casa”.
 

 

Nacionalismo futbolero................................ Elvira Lindo..

Una carta de protesta del embajador de Francia en EE UU al 'show' de Trevor Noah puso en bandeja al cómico un gran momento televisivo.

 

Paul Pogba, con el número 6, celebra su gol en la final de Moscú del Mundial de Fútbol.
Paul Pogba, con el número 6, celebra su gol en la final de Moscú del Mundial de Fútbol. Getty Images

Qué maravilla. Una carta de protesta del embajador de Francia en EE UU al show de Trevor Noah puso en bandeja al cómico uno de esos grandes momentos televisivos por los que cualquier humorista pagaría. 
Noah, sudafricano nacido durante el apartheid y hoy ciudadano estadounidense, bromeó sobre la victoria de Francia en el Mundial. Dijo: “Ha ganado el equipo africano”, y el embajador francés, Gerard Araud, hizo lo que jamás debiera hacer un representante público: escribir al programa para afear la conducta del presentador

Acusó a Noah de racista porque sostenía el diplomático que los negros que nacen en Francia también son franceses. Eso sí, parece que solo les está permitido ser franceses. 
Trevor Noah podría haberse arrugado por aquello de que recibir una carta indignada de un embajador amedrenta un poquito pero, ¿quién va a meter miedo a una criatura que se pasó la infancia sorteando el miedo? ¿Una autoridad?
 El humorista leyó la carta del indignado diplomático y, después, se puso serio.
 Miró a la cámara, que es como decir que miró al embajador a los ojos, y le dijo que una nacionalidad debe permitir llevar otra en el corazón, la de tus antepasados. 
Más aún cuando lo que indica ese número de negros en el equipo francés es el origen común. Un capítulo de la historia que lleva un nombre: colonialismo.
Es lo que tiene el fútbol, que saca a relucir el nacionalismo de aquellos que creen no serlo.
 Hace un mes visitaba el cantante portugués Salvador Sobral el programa de Buenafuente. Tiene Buenafuente ese difícil don de una ironía que no hace sangre.
 No le hace falta herir para despertar nuestra carcajada, y todo se mueve siempre en un terreno inteligente y cordial. 
Preguntó el presentador a Sobral si de alguna manera había que considerarlo el Cristiano Ronaldo de la canción portuguesa.
 Antes de que el cantante tuviera tiempo de responder, Buenafuente apostilló: “Pero tú pagarás impuestos”, y el músico dijo: “Sí, sí, yo pago impuestos”. 
La prensa malévola portuguesa se hizo eco del episodio malinterpretándolo a conciencia y poniendo en boca del intérprete una acusación al futbolista de fraude fiscal.  Los que le defendían se afanaban en aclarar que Sobral jamás había afeado la conducta del dios Ronaldo, y algunos añadían que la culpa había sido del bribón del presentador. ¡Bribón! Me imagino que a Buenafuente le enorgullecerá el adjetivo
. Bribón Buenafuente. Pero a mí lo que verdaderamente me preocupa es que en un país no se pueda considerar siquiera la posibilidad de hacer una broma sobre un señor que ha pagado en estos días a la hacienda española 13 millones de euros y que, según el acuerdo al que llegó con el fisco, aún le quedan otros cinco para saldar la multa. 
Por lo que se cuenta en algunas páginas deportivas ahora el jugador maltratado por España podrá disfrutar de las bondadosas ventajas fiscales que merece un héroe de su tamaño.

Un punto de necedad...................................Rosa Montero.

¿Qué nos pasa en la cabeza, qué cable se nos desconecta para que, en la ceguera de un momento determinado, hagamos lo que hacemos?


A VECES una lee noticias asombrosas.
 Por ejemplo: este año se han disparado los casos de balconing en Mallorca.
 Ya saben que esta práctica descerebrada y terrible consiste en pasar de un balcón a otro, en los hoteles, o incluso saltar del balcón a la piscina, a altas horas de la madrugada y muy cocidos.
 Pues bien, en lo que llevamos de temporada se han duplicado los accidentes del año anterior.
 En 2017 se cayeron tres turistas, y ninguno se mató. 
Este año ya son siete los que se han estrellado, y tres han fallecido. Y muchos de los que sobreviven se quedan con lesiones medulares para siempre.
 Son todos jóvenes y casi todos británicos, y el alcohol siempre estuvo presente.
  Pero lo que más me llama la atención es que es un fenómeno local.
 Por lo visto, desde marzo sólo ha habido diez caídas de balcones hoteleros en todo el mundo, lo que significa que casi todas fueron en Mallorca. 
Me pasma esta coincidencia en la tragedia; me pregunto qué resorte de la insondable majadería humana hace que un montón de jóvenes vayan a estamparse al unísono contra el suelo, justamente en una pequeña isla, de entre todos los lugares de la Tierra, y de la misma estúpida manera.
 Preocupados por el incremento de casos, hoteleros y autoridades de Mallorca se plantean la posibilidad de limitar las ofertas agresivas de alcohol, los dos por uno, las happy hours.
 Puede que sirva de algo, pero yo les diría que miren las redes sociales de los jóvenes británicos. 
Se matan triscando por las terrazas mientras los amigos les intentan hacer fotos para subirlas. 
Pero lo que más me llama la atención es que es un fenómeno local. Por lo visto, desde marzo sólo ha habido diez caídas de balcones hoteleros en todo el mundo, lo que significa que casi todas fueron en Mallorca.
 Me pasma esta coincidencia en la tragedia; me pregunto qué resorte de la insondable majadería humana hace que un montón de jóvenes vayan a estamparse al unísono contra el suelo, justamente en una pequeña isla, de entre todos los lugares de la Tierra, y de la misma estúpida manera.
 Preocupados por el incremento de casos, hoteleros y autoridades de Mallorca se plantean la posibilidad de limitar las ofertas agresivas de alcohol, los dos por uno, las happy hours.
 Puede que sirva de algo, pero yo les diría que miren las redes soci
ales de los jóvenes británicos. 
 
Veamos, la inmensa mayoría proceden del mismo país, tienen edades parecidas y van a los mismos hoteles. 
Elemental, querido Watson. Se pasan la bravuconada, la pista, el golpeteo de espaldas: “En Calvià fue genial, tío, íbamos tan ciegos y saltamos por los balcones del cuarto piso, una risa total”. Lo malo es que ahora ese comportamiento de chimpancé juvenil (aunque dudo mucho que los chimpancés sean tan insensatos) no necesita ser presencial.
 Ni siquiera se tienen que conocer personalmente. Basta con colgarlo de las redes para crear una moda.
 Siempre me ha causado cierta zozobra el punto de necedad que todos tenemos. 
Quien no se haya comportado alguna vez como un mentecato, que levante la mano. Yo, personalmente, he hecho bastantes tontunas. Y no estoy curada.
 Uno siempre lleva a un tonto en su interior.
 Estos momentos de apagón mental nos suceden desde el principio de los tiempos: “Hay un rincón de estupidez hasta en el cerebro del hombre más grande”, decía Aristóteles, y seguro que estaba refiriéndose a sí mismo.
 Pero ahora la estupidez parece haberse multiplicado exponencialmente. 
No sé si es que las redes nos permiten conocer las patochadas que antes quedaban escondidas en lo privado; o si es que la tontería tiene un efecto de llamada, de imitación y estímulo. Por desgracia, tiendo a creer lo segundo.
 Porque, a fin de cuentas, el balconing parece un fenómeno bastante restringido, pero hay barbaridades mayores y epidémicas.
 La peor, las fotos criminales.
  Como la muerte, hace un par de semanas, del magnate chino Wang Jian. 
Tenía 57 años, su empresa posee un tercio de los hoteles NH y el hombre debía de ser un verdadero lince.
 Pues nada, se subió a un parapeto a hacerse una foto y se cayó. Ni siquiera estoy hablando de los selfies de alto riesgo que intentan hacerse algunos jóvenes chiflados, sino de los retratos incomprensiblemente peligrosos que de pronto acomete la gente normal (si es que la normalidad existe: pero ese es otro tema). Como la pareja de turistas polacos que se despeñó de un acantilado en Portugal en 2014 ante la mirada de sus hijos de cinco y seis años.
 ¿Qué nos pasa en la cabeza, qué cable se nos desconecta para que, en la ceguera de un momento determinado, hagamos lo que hacemos?
 Conducir demasiado bebidos. Decir algo irreversible a un ser querido.
 Saltar por encima de una resbaladiza cascada o correr en Madrid en agosto a las tres de la tarde para demostrarnos que aún somos jóvenes.
 Hacer el amor sin protección en una circunstancia de riesgo. Podemos caer en cualquiera de estas pifias y muchas más
, y al mismo tiempo estar inventando la cura contra el cáncer. Bichos absurdos.



Fronteras

Que sea para bien.....................................Juan José Millás...

Que sea para bien
AFP
Juan José Millás 

EN ARABIA Saudí las mujeres pueden conducir ya un automóvil, pero aún no pueden conducirse a sí mismas.
 Por cierto, que estamos utilizando impropiamente el verbo “poder”. No es que antes no pudieran, es que lo tenían prohibido, como ir al fútbol, por ejemplo. 
Y ahora mismo, para viajar, necesitan la autorización del marido o del varón que sea responsable de ellas, pues lo normal es que tengan dueño. 
De hecho, la mujer de la imagen debería llevar a su lado un copiloto, ya que no pueden salir de casa sin vigilancia. Aquí no se le ve porque es todo de atrezo, como demuestra que los asientos sigan con las fundas de plástico con las que el coche salió de fábrica.
 . Llamamos atrezo al conjunto de objetos de una escena. Significa que asistimos a una representación en la que también ella está cosificada.
No vayan a creer que he buscado una foto que me ayudara a escribir un artículo de tesis (si tesis y artículo fueran compatibles). Me limité a pedir que me facilitaran una imagen ilustrativa de la novedad que nos ocupa y me enviaron una metáfora que es metáfora desde los pies hasta la cabeza del mismo modo que el toro es toro hasta el rabo.
 Eso no significa que la noticia automovilística sea falsa. Es verdadera, pero se trata de una verdad plastificada, una verdad envasada al vacío, una verdad que se oxida al contacto con el oxígeno.
 Una de esas verdades a las que se les caen los pétalos con solo mirarlas.
 Una verdad tan delicada, en fin, que se deshace entre las manos. Una verdad inaprensible, como el agua, como el aire o la arena. En todo caso, deseamos que sea para bien.