Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

2 jun 2018

,Donde pone las manos Monedero........................ Juan Cruz

El fundador de Podemos es como los aficionados al fútbol, que llegan antes a los campos para saludar por sus nombres a los jugadores; si pueden se acercan y los tocan.

Juan Carlos Monedero saluda a Soraya Sáenz de Santamaría, este viernes en el Congreso. ATLAS
Hay mucho escrito sobre las manos.
 Raimon escribió, para cantarlo, “del hombre miro siempre las manos”. 
Y su paisano Manuel Vicent escribió “no pongas tus sucias manos sobre Mozart”.

Juan Carlos Monedero no sabe dónde pone las manos. 
Es como los aficionados al fútbol, que llegan antes a los campos para saludar por sus nombres a los jugadores; si pueden se acercan y los tocan.
 Son confianzudos.
 Y Monedero es confianzudo.
Antes de tocar a Pedro Sánchez, reluciente presidente del Gobierno, y a Soraya Sáenz de Santamaría, ya exvicepresidenta del Gobierno de Rajoy, tocó, a su manera, a compañeros suyos, a los que explicó, con la didáctica de la mano boba, cómo tenían que comportarse dentro de la organización que él fundó: calladitos. 
Recomienda cosas así, dicta comportamientos, como el cura que en el colegio ha sido degradado de prefecto a casi nada, simplemente porque estuvo por allí y prestó servicios en el sector claroscuro de la vida. 

A Kichi le dijo de todo menos hermano, solo porque le afeó a Pablo Iglesias ciertas ostentaciones privadas
Y a Íñigo Errejón, a Carolina Bescansa, a todos los que osan irse por la cuneta que él no controla, los ha puesto a caer de la nomenclatura; ensaya el “así no” con manos libres.

Y como ahora ha habido un asunto mayor en el Congreso se fue allí como un aficionado al fútbol, a ver si pillaba cacho.
 Y lo encontró, claro. Los aficionados al fútbol pillan cacho porque se acercan. 
Y los confianzudos de la política practican igual estrategia. En este caso tan principal, se encontró por los pasos perdidos (para Monedero no hay pasos perdidos, ni monederos falsos) con Soraya Sáenz de Santamaría y le espetó lo que no haría mejor un perjuro de la democracia:
 se alegraba, le dijo, de que ya no estuviera por allí. 
Es un desavisado, primero que nada porque le estaba hablando, todavía, a una vicepresidenta que, críticas aparte, merece el respeto al menos de que le dejen intactos sus hombros, ya que el viejo lugarteniente había posado sus manos en esa parte de la anatomía de la mujer que tenía delante. 
Y, en segundo lugar, porque la democracia no echa a la gente como si ésta se hallara en el borde de un vertedero. 
El respeto al que se va, porque su partido no ha ganado, debe ser equivalente al respeto por el que viene, y esa es la grandeza de ese oficio público.

Pero a Monedero le gustan los generales victoriosos, y a ellos se acerca, como a los aficionados les gusta más poner la mano sobre Cristiano Ronaldo o Lionel Messi que sobre jugadores que ya no tienen nada que hacer en sus equipos.

Así que posó sus manos, desavisadamente, sobre los hombros de Soraya, y le dijo lo que él sabía que luego le daría crédito en las redes en las que escribe sus poesías.
 Acto seguido, con esos pies ligeros con los que persigue la fama que se hace de tocar a famosos, se fue en busca de Pedro Sánchez. Éste es un hombre sobrio, que hace de su discreción personal o pública uno de los avales de su resistencia, pero él insistió en atraerlo a su simpatía, echándole la mano al hombro también.
La fotografía que ilustra el rebuscado encuentro de Monedero con Sánchez podría ser el autorretrato que, como aficionado al fútbol al que le gusta el contacto físico con los jugadores, podría ponerse Monedero en el espacio que le dejan sus libros en casa. 
“Yo tocando al presidente”, “Yo tocando a Soraya”, “Yo reprochándole a Kichi”, “Yo diciéndole a Errejón lo que no está escrito”, “Yo, ah, yo diciéndole a Pablo que lo hizo mejor que Pedro”…
Este hombre, francamente, no sabe dónde poner las manos.
Que lea a Vicent, que oiga a Raimon.

 

Pedro Sánchez prepara el traspaso de poderes y la elección de sus ministros

El séptimo presidente de la actual etapa democrática toma posesión en un acto de tensión contenida ante Rajoy.

   

Pedro Sánchez promete el cargo de presidente del Gobierno.
La forma inesperada en la que Mariano Rajoy ha sido desalojado del poder, por medio de una moción de censura, ha tenido su reflejo hasta en el acto breve de toma de posesión del séptimo presidente de la democracia, Pedro Sánchez Pérez-Castejón.
 Con sobriedad y formas de máximo respeto democrático, el jefe de gobierno hasta hace unas horas, Mariano Rajoy, ha asistido a la ceremonia junto a los representantes de los poderes del Estado. Ana Pastor, presidenta del Congreso; Pío García Escudero, presidente del Senado y Rafael Catalá, ministro de Justicia en funciones, que ha actuado como Notario Mayor del Reino, han seguido escrupulosamente el protocolo, aunque la contención de sus gestos no ha podido tapar la tensión y cierta consternación al ser garantes y testigos del fin de etapa de Rajoy, con quien están fuertemente vinculados.
Después del acto, Pedro Sánchez se ha dirigido al Palacio de La Moncloa para una primera visita a la que será su casa y lugar de trabajo para un tiempo por determinar, aunque el máximo será junio de 2020, cuanto concluya la legislatura.

A las once y dos minutos, Sánchez ha prometido cumplir y hacer cumplir la Constitución con un ejemplar de la misma abierta por el artículo 62, que regula el nombramiento de los presidentes de Gobierno. 
 Por primera vez en democracia, no ha habido una Biblia y un crucifijo
 Algo nervioso, el dirigente socialista ha cumplido el breve ritual tras hacer una ligera inclinación de cabeza ante el rey Felipe VI. Después del acto ha posado para una fotografía, primero con el Rey —él sí ha esbozado una tenue sonrisa—, y después con los representantes de los poderes del Estado.
 Ha sido Sánchez quien se ha dirigido a Mariano Rajoy para estrecharle la mano y, después ha saludado con dos besos a la presidenta del Congreso, Ana Pastor.
 El presidente del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes y del Tribunal Constitucional, Juan José González Rivas, completaban el grupo. No se verá en las imágenes de esta toma de posesión ni la menor sonrisa.
Rajoy y su equipo han tenido que asumir en horas su salida del gobierno, al contrario de lo que ocurre cuando se produce un relevo tras unas elecciones. Así lo reconocen en el Gobierno saliente, que cumplirán con lo estrictamente necesario, pero con una implicación mínima para dejar el peso del trasvase de poder a la secretaría general de la Presidencia.
Pero la mayor o menor colaboración del Gobierno saliente, con las dificultades añadidas del traslado de Sánchez y su familia a La Moncloa, no pueden impedir que el nuevo presidente demore la tarea de nombrar a sus ministros.
 Desde esta mañana gobierna con los ministros en funciones del gabinete de Mariano Rajoy, que tuvo en 2011 un mes para el traspaso de poderes con el presidente socialista, José Luis Rodríguez Zapatero.
 Entre el miércoles y el jueves pretende presentar al nuevo Gobierno de España.


La forma inesperada en la que Pedro Sánchez ha llegado a la presidencia del Gobierno, tanto para el Ejecutivo saliente como para él mismo, en virtud de la figura constitucional de la moción de censura, ha determinado la acción del jefe de Gobierno entrante como del saliente.

 

 

1 jun 2018

El secreto familiar que consumió a Saint Laurent

Diez años después de la muerte del modisto, su sobrina publica un libro donde revela la violación de su madre.

 

El secreto familiar que consumió a Saint Laurent

Diez años sin Yves Saint Laurent

Yves buscaba acercar la moda a los jóvenes, volverla fresca y apetecible. A su vez, era un gran amante del arte y un coleccionista sin parangón. En 1965 consiguió juntar sus pasiones en el vestido Mondrian, una prenda de corte sencillo estampada con los característicos colores y geometrías del pintor holandés. Fue un éxito inmediato y se replicó en medio mundo. En la imagen, un diseño del vestido en un desfile del modisto en 2002.

El mundo de la moda recuerda al gran modista francés fallecido el 1 de junio de 2008.

Yves Saint Laurent, nacido en Orán en 1936, creó su firma en 1961 en un estudio de París. En la imagen, con un grupo de modelos tras un desfile suyo en 1963  

Yves Saint Laurent, nacido en Orán en 1936, creó su firma en 1961 en un estudio de París. En la imagen, con un grupo de modelos tras un desfile suyo en 1963-

Su carrera comenzó cuando se trasladó de Orán a París en los primeros años 50. Allí le contrató Christian Dior, que se convertiría en su mentor. En la imagen, un joven Saint Laurent de 21 años permanece sólo y pensativo tras asistir al entierro del creador, en octubre de 1957.  

Su carrera comenzó cuando se trasladó de Orán a París en los primeros años 50.

 Allí le contrató Christian Dior, que se convertiría en su mentor. En la imagen, un joven Saint Laurent de 21 años permanece sólo y pensativo tras asistir al entierro del creador, en octubre de 1957. 

 

El joven Yves se convirtió en el sucesor de Dior al frente de la casa desde 1957 hasta 1961. Entonces vistió a actrices y miembros de la realeza. En la imagen, con la entonces emperatriz de Irán Farah Dibah, en noviembre de 1959 en París.  

El joven Yves se convirtió en el sucesor de Dior al frente de la casa desde 1957 hasta 1961. 

Entonces vistió a actrices y miembros de la realeza. En la imagen, con la entonces emperatriz de Irán Farah Dibah, en noviembre de 1959 en París. 

 

Yves buscaba acercar la moda a los jóvenes, volverla fresca y apetecible. A su vez, era un gran amante del arte y un coleccionista sin parangón. En 1965 consiguió juntar sus pasiones en el vestido Mondrian, una prenda de corte sencillo estampada con los característicos colores y geometrías del pintor holandés. Fue un éxito inmediato y se replicó en medio mundo. En la imagen, un diseño del vestido en un desfile del modisto en 2002. 
Yves buscaba acercar la moda a los jóvenes, volverla fresca y apetecible.
 A su vez, era un gran amante del arte y un coleccionista sin parangón.
 En 1965 consiguió juntar sus pasiones en el vestido Mondrian, una prenda de corte sencillo estampada con los característicos colores y geometrías del pintor holandés.
 Fue un éxito inmediato y se replicó en medio mundo. En la imagen, un diseño del vestido en un desfile del modisto en 2002.


Saint Laurent rompió con Christian Dior a principios de los sesenta, y decidió abrir su taller en 1961.
 Su éxito y sus intentos de acercar la moda a la calle fueron fulgurantes, por lo que empezó a expandir su marca a otros países. En la imagen, Yves posa en su primera tienda de la línea Rive Gauche (llamada así por el estilo de los parisinos de la orilla izquierda del Sena) en Bond Street, en Londres, en septiembre de 1969.


Otra de las grandes pasiones de Saint Laurent fue Marruecos. Allí él y su pareja y socio, Pierre Bergé, se hicieron con una casa, Villa Oasis, que compraron en 1966 y añadieron al famoso Jardín Majorelle en 1970. Finalmente acabaron comprando el jardín en 1980. Ambos pasaban allí largas temporadas y su aportación a la ciudad fue tal que la calle en la que está instalada la casa pasó a llamarse Rue Yves Saint Laurent. Ahora los magníficos jardines aún pueden visitarse. Saint Laurent rompió con Christian Dior a principios de los sesenta, y decidió abrir su taller en 1961. Su éxito y sus intentos de acercar la moda a la calle fueron fulgurantes, por lo que empezó a expandir su marca a otros países. En la imagen, Yves posa en su primera tienda de la línea Rive Gauche (llamada así por el estilo de los parisinos de la orilla izquierda del Sena) en Bond Street, en Londres, en septiembre de 1969.