Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

29 mar 2018

Mary Cassatt, la impresionista olvidada.................. Álex Vicente..

Una exposición en París reivindica a la pintora de mujeres cotidianas, una de las responsables de introducir el movimiento pictórico en Estados Unidos.

Niña en un sillón azul, óleo de 1878. Collection of Mr. and Mrs. Paul Mellonrn rn
Niña en un sillón azul, óleo de 1878. Collection of Mr. and Mrs. Paul Mellon
Existe un feroz desajuste entre la vida de Mary Cassatt, la pintora estadounidense que vivió 60 años en Francia como una mujer soltera, sin descendencia y plenamente independiente, y los temas que solía escoger para sus cuadros, delicadas odas al amor materno-filial que, desde el punto de vista actual, pueden parecer excesivamente remilgadas e incluso algo conservadoras. 
Una muestra en el Museo Jacquemart-André de París, donde sus cuadros se exponen hasta el 23 de julio, reivindica ahora su semiolvidada producción e intenta resolver las aparentes contradicciones que encierra su biografía.
Hija de un banquero que se enriqueció con el comercio de algodón, Cassatt (Pittsburgh, 1844- París, 1926) creció en una familia de origen francés, que idolatraba la patria de sus ancestros.
 Por eso, tras estudiar en la Academia de Bellas Artes de Filadelfia, la más ilustre de Estados Unidos, se marchó a París con la voluntad de escapar al destino de vulgar acuarelista que se solía reservar a las mujeres artistas.
 Y con la intención secreta de integrarse en el círculo impresionista, que entonces empezaba a hacer estragos. 
“Terminó siendo una de las cuatro pintoras aceptadas por los impresionistas, junto con Berthe Morisot, Eva Gonzalès y Marie Bracquemond”, recuerda el conservador jefe del museo, Pierre Curie. 
Compartiría con la escuela francesa el mismo sentido de la luz y del color, además de un idéntico interés por “un naturalismo alusivo, que no era mimético como podía serlo el academicismo”, según Curie.
Cassatt dejó de lado los temas habituales del movimiento y optó por reflejar la vida cotidiana de las mujeres corrientes a finales del siglo XIX.
 Se alejó de las figuras femeninas clásicas de la pintura religiosa, pero también de la inclinación de los impresionistas por prostitutas y demi-mondaines
Lo que parecía decir Cassatt con sus lienzos era que las madres de familia inscritas en el antepasado de la clase media también tenían derecho a protagonizar sus propios cuadros. 
Tal vez fuera eso lo que disgustó a la sociedad biempensante en su país natal. 
En 1895, cuando presentó una de sus obras, El baño, la crítica se estremeció y lo llamó “crudo”, “brutal” y “poco armonioso”. Cuesta entender qué escándalo pudo provocar un cuadro que representaba a una mujer aseando a su hija. 
Hasta que se observa que esta última aparece semidesnuda, lo que se oponía frontalmente a las decorosas leyes del academicismo victoriano.
Su protagonista era, además, una mujer respetable que se ocupaba de una tarea propia del personal doméstico.
Mary Cassatt en 1914.
Mary Cassatt en 1914.
Pese a todo, Cassatt también tuvo sus admiradores. 
En especial, en su patria adoptiva.
 Pese a su pesimismo decadentista, Huysmans vio muchas calidades en su obra.
 “Desprende lo que ninguno de nuestros pintores sabría expresar: la feliz quietud, la bonhomía tranquila de un interior”, dejó escrito. Pero su mayor defensor siempre fue Edgar Degas, gracias a quien terminó integrándose en el grupo impresionista en 1877.
 La descubrió tres años antes, frente a una pintura histórica de su primera etapa expuesta en el Salón Oficial. 
“Por fin alguien que siente como yo”, habría dicho delante del lienzo.
 Dos años después, tras entablar amistad, la retrató jugando a cartas, dura como un tahúr y en una postura tirando a masculina. Cassatt siempre aborreció ese retrato.
 Y también, de manera intermitente, a su autor.
 “Durante meses no podíamos ni vernos.
 Pero, después, algo que había pintado yo nos volvía a unir”, dijo a una de sus amigas más íntimas, Louisine Havemeyer, líder de las sufragistas en Nueva York, admirada por su amistad con el pintor, reputado por su carácter volcánico y opiniones intempestivas.
 ¿Fue su mentor, su amigo, su amante? 
El crítico Forbes Watson aseguraba que una vez oyó a Degas decir: “Nunca podría haber hecho el amor con ella”.
 A Cassatt no se le conoció, de hecho, ninguna pareja. 
“Ha habido especulaciones sobre su lesbianismo, pero no creo que fuera eso.
 Más bien creía que los hombres eran un obstáculo. A finales del siglo XIX, las mujeres que querían vivir en libertad debían separarse de ellos”, expresó el historiador Paul Fisher, especialista en la Belle Époque, en 2016.
 En la Exposición Universal de Chicago en 1893, fue invitada a presentar un mural, en el que distintas mujeres recogían frutas y las tendían a niños y a otras féminas.
 “Muchos historiadores del arte han interpretado que sus escenas domésticas eran una forma de apoyar las vidas confinadas de las mujeres en el siglo XIX”, señala la comisaria de la muestra, Nancy Mowll Matthews, gran especialista en Cassatt y autora de una biografía de referencia. 
“En realidad, el tema de la madre y el hijo no era un símbolo de las restricciones de la mujer, sino de su papel central respecto a la inmortalidad.
 La de Cassatt no pasó por tener hijos, sino por colgar sus cuadros en museos junto a Botticelli y Rafael”, añade la comisaria, recordando su apoyo al derecho al voto y la ayuda que prestó a jóvenes pintoras.
 
Madre e hijo o El espejo ovalado The Metropolitan Museum of Art.
Madre e hijo o El espejo ovalado The Metropolitan Museum of Art.
Cassatt también es considerada la mayor responsable de la introducción del impresionismo en Estados Unidos. 
 En 1886, acompañada del marchante Charles Durand-Ruel, desembarcó en Nueva Inglaterra con 300 cuadros impresionistas, de autores como Manet, Monet, Degas o Sisley. 
Mecenas como los Rockefeller o los Carnegie los adquirieron por decenas.
 Y, tras sus respectivas muertes, los cedieron a las colecciones que constituirían los grandes museos estadounidenses, lo que explica su considerable presencia en sus actuales galerías.

 Poco antes del cambio de siglo, se pasó a los pasteles y empezó a pintar escenas más convencionales. 
Perdió la espontaneidad que caracterizaba sus primeros lienzos, llenos de niños mal sentados, madres de manos ajadas y escenas cotidianas y sutilmente revolucionarias. 
“Vendí mi alma a los marchantes, eso es todo.
 Los marchantes me robaron la vida”, dejó dicho antes de morir. 
 Entonces empezó a trabajar por encargo, igual que su némesis, la popularísima pintora Cecilia Beaux, por la que siempre sintió un odio profundo por su falta de ambición. 
Tampoco le cayeron bien otros estadounidenses expatriados en París, como Henry James o Edith Wharton, a quienes consideraba excesivamente pretenciosos y fascinados por la alta sociedad.
 Nada que ver con esta mujer adinerada, pero con una conciencia política situada en la vanguardia de su tiempo.


 

El verdadero origen de la Madrugá de Sevilla............. Eva Díaz Pérez.

Las cofradías, obligadas a no procesionar de noche, interpretaron a su manera el término “alba” descubriendo un amanecer distinto para Sevilla.

Nazarenos del Cristo de las Tres Caídas de la Hermandad de la Esperanza de Triana, en La Madrugá de 2017.
Nazarenos del Cristo de las Tres Caídas de la Hermandad de la Esperanza de Triana, en La Madrugá de 2017. AFP/Getty Images

 

Alegre, piadosa, pagana, desmedida, exuberante... 
La Semana Santa de Sevilla parece un espectáculo medido y perfecto, un prodigio de sensorialidad teatral y mística, pero en realidad es un artefacto organizado estratégicamente siglo a siglo; un fenómeno que sobrevivió a incendios, epidemias, iconoclastias, crisis económicas y revoluciones laicas.
 ¿Dónde remontar sus orígenes? ¿A las devociones medievales? ¿A las lecturas simbólicas de la Contrarreforma? ¿A los excesos ornamentales del barroco?
 Hasta hace poco, se argumentaba que la Contrarreforma era el periodo en el que surge. 
Y el siglo XIX, con los aires románticos de la llamada Corte Chica del duque de Montpensier y la infanta María Luisa de Borbón, el momento en el que se fija su estética definitiva.
Sin embargo, un riguroso estudio plantea ahora una revisión de estos orígenes remontando al siglo más inesperado los inicios de la Semana Santa sevillana: el XVIII.
 La investigadora Rocío Plaza Orellana plantea en su Los orígenes modernos de la Semana Santa de Sevilla. El poder de las cofradías (1777-1808), publicado por El Paseo, esta relectura de una celebración que en muchas ocasiones ha datado sus inicios basándose solo en la tradición, algo mucho más remoto.
Para Sevilla, el XVIII no fue un momento glorioso. 
Después de los siglos XVI y XVII, con el monopolio comercial con las Indias que la convierten en la capital económica de España, el XVIII será un tiempo de oscuridades.
 La decadencia cristalizó en 1717, cuando el monopolio con América pasa a Cádiz. 
Sin embargo, Sevilla, como señalaron en su día los historiadores Antonio Domínguez Ortiz y Francisco Aguilar Piñal, se convertirá esa centuria en un laboratorio para las reformas ilustradas de Carlos III. 
Las transformaciones anunciarán el cambio del antiguo al nuevo régimen y afectarán al urbanismo, la Universidad, el teatro... y la Semana Santa.
Estos ensayos de modernidad despertarán fuertes tensiones entre el poder civil y el eclesiástico.
 Y se plasmarán en episodios como el ascenso y caída del asistente ilustrado Pablo de Olavide, quien intentó cambiar la vieja Sevilla —y con ella su Pasión—, pero que sufrirá un proceso inquisitorial por “impío y miembro podrido de la religión”, precisamente por su rechazo a las devociones populares.
 “El proceso de Olavide tuvo numerosos vértices.
 Destacan, por la trascendencia que tendrían después para las cofradías, dos acusaciones: permitir los bailes de máscaras y las comedias y su falta de piedad religiosa”, explica Plaza, profesora de Historia del Arte en la Universidad de Sevilla.
La Semana Santa que ahora se vive es hija de ese tiempo, ya que sobrevive a la dura batalla de las reformas ilustradas. 
 Su deslumbrante Madrugá surge en su concepción actual en esa época. 
 ¿Cómo se inventó? Paradójicamente, estos cortejos nocturnos de la madrugada del Viernes Santo se inician en el Siglo de las Luces. 
La Madrugá es un resultado de ciertas trampas legales que los cofrades usaron para evitar las reformas ilustradas. 
Por ejemplo, la interpretación —no sin picaresca— del concepto temporal del alba, el momento en que debían salir las procesiones para evitar la noche.
El Consejo de Castilla implanta en 1777 una serie de leyes para controlar las costumbres de las cofradías.
 En realidad, estas medidas las había iniciado Olavide una década antes como parte de sus reformas ilustradas: una vez caída la noche, las cofradías no podían encontrarse por las calles, ante los posibles desórdenes públicos y delitos amparados en las sombras. Tampoco se permitían los rostros cubiertos de los penitentes y disciplinantes.
 Las medidas iban en sintonía con las del marqués de Esquilache prohibiendo las capas y sombreros, que terminaron en el motín que hizo caer al ministro de Carlos III.
El rey obligó a que las cofradías estuvieran “recogidas y finalizadas antes de ponerse el sol”.
 ¿Y qué se hizo en Sevilla? Ni más ni menos que quebrantar las leyes del reino poniendo sus imágenes en la calle de noche amparadas en una curiosa interpretación.
 Fue la Hermandad del Silencio, fundada en el siglo XIV, la que en 1774, obligada al cambio, dictó que acompañarían a Jesús Nazareno y la Virgen de la Concepción en un “alba” o amanecer, lo que se tradujo por las dos de la madrugada. 
“Esta decisión vino a formar parte de la compleja estrategia de engaños, resistencias y desacatos que las cofradías ofrecieron a los nuevos ordenamientos provenientes de Madrid, como si Sevilla tuviera otro amanecer”, detalla Plaza.
Igual ocurrió con El Gran Poder, y después lo harían la Macarena —ambas siguen haciendo su estación de penitencia en La Madrugá— y la Carretería —que en la actualidad procesiona la tarde del Viernes Santo—, que procesionaba el Jueves Santo por la tarde y a la que también le sorprendía la noche.
 Así, salió media hora después del alba, cobijada ya en la madrugada.
 “Como se contaría muchos años después, fueron capaces de hacer de la noche día, sólo con su presencia.
 Cuando El Gran Poder se hizo definitivamente con su madrugada, Olavide aún continuaba en manos del Santo Oficio”, añade la investigadora desvelando la Sevilla que ganó la batalla de la Ilustración. 



¿Un antiarrugas probado por la Nasa?.................. Itziar Salcedo Izaguirre.

Los aparatos de uso doméstico de luces LED están batiendo récords de ventas, pero no todas las versiones caseras son igual de eficaces e inocuas.

¿Un antiarrugas probado por la Nasa? 

Un simple mordisco a una lechuga fue el gesto que demostró que los poderes de la luz LED (Diodo Emisor de Luz) no solo servían para ahorrar en la factura de la electricidad. 
El proyecto VegOne, puesto en marcha por la NASA en la Estación Espacial Internacional (EEI), consiguió en 2015 producir la primera hortaliza cultivada enteramente en órbita.
El astronauta estadounidense Scott Kelly y su equipo fueron capaces de crear las condiciones ambientales necesarias para que una lechuga romana común pudiera llevar a cabo la fotosíntesis y crecer como lo haría en la Tierra irradiándola con LED rojo, azul y verde.
 La ensalada resultante que degustaron los navegantes espaciales fue todo un hito ya que probaba que la fotobioestimulación cromática con esta tecnología era capaz de provocar actividad celular.
 O lo que es lo mismo, de ayudar a la generación y regeneración de tejidos.


Y la luz comenzó a curar

Las terapias lumínicas tienen siglos de historia. 
Hipócrates recetaba a sus pacientes baños de sol para mejorar patologías de la piel y egipcios e hindúes practicaban la cromoterapia (el poder curativo de los colores basado en las diferentes longitudes de onda que emiten), sin base científica ninguna. 
La aparición de la electricidad hizo que la ciencia se interesara por ella.
Y, aunque el primer LED fue desarrollado en EE UU, en 1962, por el ingeniero Nick Holonyak, no fue hasta 1988 cuando los físicos T. Ohshiro y G.R. Calderhead, —expertos en láser y pioneros en describir la técnica LLLT (en español Terapia Láser de Baja Intensidad)— mencionaron sus posibles efectos en las células.
 El potencial de la luz LED integrada dentro de las LLLT como herramienta médica y estética ya se vislumbraba, sin embargo, durante la década de los 90. Entonces, la fototerapia estaba dominada por los láseres convencionales, ya que los investigadores no eran capaces de generar luz LED de una longitud de onda específica (de un color determinado) como para alcanzar objetivos clínicos concretos.


En 1998, la NASA dio un gran paso al lograr desarrollar fuentes de LED estables, poderosas y de diversos colores.
 La primera aplicación práctica fue la del rojo y el infrarrojo cercano, que conseguía mitigar el dolor y contribuir a la curación más rápida de heridas y quemaduras. 
Y los astronautas fueron pioneros en usar en órbita una tecnología que hoy tiene múltiples aplicaciones para la salud y belleza de la piel.
Mossum K Sawhney, del Hospital General de Massachusetts, y Michael R. Hamblin, de la facultad de Medicina de Harvard —que han llevado a cabo un seguimiento exhaustivo de las terapias con LLLT en dermatología estética—, explican que "las fuentes de luz no térmicas, coherentes (láseres) o no coherentes, de lámparas filtradas o diodos emisores de luz (LED) se utilizan en las aplicaciones terapéuticas de LLLT, principalmente, para reducir el dolor y la inflamación, acelerar la reparación de tejidos, regenerar tegumentos [órganos externos que protegen el cuerpo] y nervios y prevenir el daño tisular". 
Y en los últimos años, continúan, se ha demostrado que es "una modalidad terapéutica prometedora para una amplia gama de aplicaciones dermatológicas y cosméticas".
Arrugas, flacidez, acné, celulitis, estrías, manchas, incluso alopecia, cuentan con una nueva herramienta "fácil de usar, amigable —no invasiva—, con efectos secundarios leves", añaden, y con mucho futuro ya que funciona bien por sí misma y junto a otras tecnologías como los ultrasonidos focalizados de alta densidad (HIFU), radiofrecuencia en todas sus versiones, vacumterapia, microcorrientes o principios activos cosméticos de vanguardia. "Con la creciente aceptación y la continua investigación en el campo de la fotomedicina, se puede concluir que LLLT, entre otras modalidades fototerapéuticas, continuará creciendo y emergiendo como una herramienta versátil en dermatología", concluyen los especialistas.

Y a borrar arrugas (y más)

Es muy frecuente que la estética y la cosmética beban de las fuentes de la medicina para ofrecer tratamientos cada vez más eficaces.
 Las LLLT aterrizaron primero en los centros médicos y salones de belleza, donde se aplicaban con una aparatología poco accesible para el gran público.
 Solas o como complemento a otras tecnologías.
 Hoy, lo más nuevo en consulta se materializa en un aparato con nombre de bailarina rusa —Kleresca SKR—, basado en el mecanismo de fotosíntesis de las plantas.
 


Lo explica Mayte Truchuelo, dermatóloga clínica del Grupo de Dermatología Pedro Jaén y del Hospital Vithas Nuestra Señora de América y miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV):
 "Interactúa con un gel fotoconversor que hace de cromóforo que convierte la luz en energía fluorescente capaz de desencadenar una serie de reacciones en los tejidos, entre ellas, la formación de nuevo colágeno".
“Al estimular la piel con luz a una longitud de onda concreta (cada longitud corresponde a un color), se consigue que las células reaccionen de una forma determinada”, Berta López (educational manager de la firma de aparatos de belleza Foreo)
La novedad, además del uso de la fluorescencia, está en el alto porcentaje de producción de colágeno que se consigue, hasta un 400%, una eficacia aprobada por la FDA, el organismo estadounidense encargado de garantizar la seguridad de los alimentos, medicamentos, cosméticos y productos de uso en humanos.
En los últimos tres años han aparecido gadgets caseros que replican esta tecnología, con formas y nombres que nos trasladan a un mundo de película de ciencia-ficción. Artilugios de diseño vanguardista que emiten luz LED, en uno o varios colores, y que prometen disminuir las patas de gallo, remodelar el óvalo facial, minimizar las manchas, mitigar el acné, paliar la caída capilar o disipar la celulitis.
Todo, en la comodidad de su sofá. Muchas celebrities aseguran que se han convertido en incondicionales de sus virtudes por su comodidad de uso y sus resultados. Tom Cruise, Jennifer López, Victoria Beckham, Kim Kardashian o Kate Hudson abanderan esta cruzada lumínica

Los dermatólogos opinan sobre los aparatos caseros

¿Merece la pena tenerlos en un cajón? ¿De verdad hacen algo?
 "En general pueden tenerse en cuenta para continuar con los tratamientos realizados en consulta, buscando con ello aumentar la duración del efecto, pero en ningún caso deben esperarse resultados milagrosos", indica Truchuelo.
 "Los dispositivos de uso domiciliario tienen menor potencia y son menos eficaces, y no permiten realizar la reacción biofotónica, responsable de la gran estimulación de colágeno, como se ha confirmado en estudios".
Es el caso del publicado por la compañía de estudios de mercado Nielsen, en colaboración con investigadores de la Universidad de Molise (Campobasso, Italia), que concluye que la estimulación dérmica es significativamente mayor en el tratamiento de fotobiomodulación (con fluorescencia) que el tratamiento con LED convencional.
 La dermatóloga Truchuelo opina que sería necesario realizar estudios científicos en sectores amplios de la población "para determinar con exactitud la eficacia cualitativa de estos gadgets".
¿Alguna contraindicación? "La fototerapia con LEDs en cabina es absolutamente segura y libre de molestias para la mayoría de las personas de cualquier edad, sexo o color de piel", afirma Carmen Navarro, esteticista precursora en el uso de las terapias fotolumínicas en cabina. 
Para los tratamientos caseros, Navarro aconseja "utilizar unas gafas, como las que se emplean en las sesiones de láser, por precaución".

A pesar de que esta terapia es prácticamente inofensiva, especialistas como Truchuelo no prescriben su uso en pacientes con cáncer, diabetes o que vayan a ser sometidos a una intervención quirúrgica, sin consultar previamente con el cirujano; durante el embarazo y la lactancia; cuando exista en la zona alguna infección, herida o vasos varicosos; si la piel es extremadamente frágil; si se lleva marcapasos o si se usan medicamentos que produzcan fotosensibilidad. 
Además, no está indicada en personas con enfermedades fotosensibles como porfiria (una enfermedad metabólica).






 

 

28 mar 2018

Santo jueves....................................... Luz Sánchez-Mellado ..

Quien más, quien menos, lleva un via crucis de traiciones, negaciones, crucifixiones y resurreciones en vida a la chepa por muy ateo que sea.

Un nazareno carga con la cruz en la procesión del Jesús Flagelado de Jueves Santo en Santiago de Compostela.
Un nazareno carga con la cruz en la procesión del Jesús Flagelado de Jueves Santo en Santiago de Compostela.
Acabar, o al menos empezar, ese libro que paseas cada día de casa al tajo y del tajo a casa con la idea de matar leyendo los ratos muertos que luego acabas desperdiciando cotilleando en el móvil. Poner en orden tus cosas, ya que tus pensamientos, tus anhelos y tu vida son un caos de causas perdidas.
 Recuperar el contacto con los tuyos, reducido a diario al mínimo imprescindible para chequear que estáis todos clínicamente vivos y medianamente coleando.
 Sentir el sol, o la lluvia, o la simple caricia del aire en la cara un rato más largo que el estrictamente necesario para ir del coche al curro o al súper o al cine o a echar gasolina entre prisa y prisa.

Dormir a lorza suelta sin más despertador que la luz del día colándose por las persianas o el roce de otro cuerpo latiendo bajo las sábanas. 

Domar la ansiedad aunque sea al acolchado látigo de la autoindulgencia o del mal de muchos, consuelo de tantos. Emborrachar los sentidos con algún gozo, cualquiera, aunque solo sea pobre metadona sustitutiva de tus auténticas carencias. Conquistar una tregua de paz o de zozobra, de plenitud o de vacío, de miel o de hiel, según te hayan venido dadas las cartas en esta ronda en concreto.

Hoy es Jueves Santo otro año, y, quien más, quien menos con la suficiente cantidad de lustros en los huesos, lleva un vía crucis de traiciones, negaciones, crucifixiones y resurrecciones en vida a la chepa por muy ateo que sea.
 Personalmente, me conformo con que se cumpla al menos uno de esa lista de deseos en esta semana de aniversario de la pasión y muerte de Cristo, y lo mismo pido para quienes tengan la gentileza de leer estas líneas. 
No es mucho, ni poco, pero a veces lo puede ser todo.
 Cuando despertemos del sueño será lunes todo el santísimo día y ojalá me equivoque, pero allí seguirán todos los dinosaurios.