Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

25 mar 2018

Hidra, la musa de Leonard Cohen........................ Gloria Crespo MacLennan

De un almuerzo tradicional en el puerto de la isla del golfo Sarónico a una ruta hasta el pueblo de pescadores de Kamini para zambullirse en el Egeo.

 

Una de las terrazas en el puerto de la isla de Hidra.
Una de las terrazas en el puerto de la isla de Hidra. Alamy
Hidra, la musa de Leonard Cohen
"Grecia es un buen lugar / para mirar la Luna, ¿verdad?", escribía Leonard Cohen en la terraza de la casa que adquirió en Hidra recién estrenada la década de 1960. 
El músico, entonces un joven poeta en busca de aventuras, sucumbió al hechizo de esta isla griega del golfo Sarónico, cuya belleza cautiva y no deja indiferente al visitante.
Al aproximarse a tierra, tras un trayecto de dos horas desde el bullicioso puerto del Pireo, el tiempo parece haberse detenido.
 No hay coches ni motos, ni tan siquiera bicicletas, solo burros.
 Y los cada vez más numerosos botes-taxis, que enturbian con su sonido la calma de este enclave rocoso que ha inspirado a escritores, pintores y poetas.
 En el puerto los muleros esperan para transportar el equipaje de los recién llegados por un laberinto de estrechas y empinadas calles.
 Las sencillas casas blancas de pescadores se mezclan con palacios venecianos del siglo XVIII.
Caminos sin asfaltar e interminables cuestas salen desde el puerto de Hidra.
Caminos sin asfaltar e interminables cuestas salen desde el puerto de Hidra. getty images
Sobre las viejas y bruñidas losas de piedra del muelle se extienden las animadas terrazas de los restaurantes, bares y cafés.
 El puerto se conserva prácticamente igual que cuando se rodó La sirena y el delfín (1957), con Sophia Loren, y se dio a conocer la isla al turismo. 
Allí se encuentra el antiguo colmado de Katsikas, hoy conocido como Roloi Café, punto de encuentro de la colonia de artistas expatriados en la que se integró Cohen. Encabezados por los escritores australianos George Johnston y su esposa, Charmian Clift, con su talento y rebeldía trastocaron las costumbres adelantándose a una revolución que llegaría 10 años más tarde con los hippies. El pintor Brice Marden, los poetas Allen Ginsberg y Gregory Corso, Jacqueline Kennedy, Melina Mercouri, Brigitte Bardot, Greta Garbo y Mick Jagger están entre la larga lista de residentes y visitantes que dieron color a la época más esplendorosa de Hidra, impregnándola del toque cosmopolita que aún conserva.
Sus habitantes más veteranos se quejan de que el ambiente se ha aburguesado en exceso, pero en la isla la sofisticación se sigue dando la mano con la sencillez de forma natural. Maria, la encargada de la atiborrada tienda de comestibles Four Corners, hace la cuenta con un boli sobre el papel donde envuelve un delicioso queso feta;
 las palomas sobrevuelan las estanterías de la panadería del puerto sin que nadie se inmute, mientras en la exclusiva Karmela se despachan ricas tartas.
 Comer en la tradicional taberna Douskos puede ser una alternativa al lujoso Omilos y sus espectaculares vistas al mar.
 En la terraza del bar Pirate se disfruta de una copa al tiempo que el yate decorado por Jeff Koons (propiedad del billonario mecenas Dakis Joannou) atraca en el puerto. 
 Volver al alojamiento bordeando el mar por caminos sin asfaltar o subiendo las interminables escaleras subraya el carácter de esta isla tan singular.
  Detalle en una de las calles de la isla del golfo Sarónico.  Detalle en una de las calles de la isla del golfo Sarónico. alamy
En la ruta a Kamini, un pequeño pueblo de pescadores, se vislumbra el Peloponeso. Desde el puerto de Kamini se observan las evocadoras ruinas de la mansión de uno de los más célebres pintores de Grecia, Nikos Ghikas. Allí escribió Patrick Leigh Fermor uno de los libros de viajes más destacados del siglo XX, Mani: Viajes por el sur del Peloponeso, y se alojaron Lawrence Durrell y Henry Miller. Hidra aguanta el embate del tiempo con la fuerza de una criatura mitológica; quizás su mejor antídoto frente al turismo masivo sea la ausencia de playas con arena. El paseo de Kamini a la cercana Plakes no defraudará. También se puede coger un barco a Bisti o llegar en un bote-taxi o a caballo a las más remotas Limioniza o Karalis. Otra alternativa es disfrutar de las plataformas de baño de la isla para zambullirse en el transparente y cálido Egeo. 
 

La mujer escandalosa.......................................... Elvira Lindo

La primera novela de Edna O’Brien fue considerada una ofensa en Irlanda, pero hoy su país ve en ella a una digna hija de Joyce.

La escritora irlandesa Edna O'Brien, en septiembre de 2013.
La escritora irlandesa Edna O'Brien, en septiembre de 2013.
Hay niños fabulosos que se transforman en hombres vulgares, y jóvenes llenas de luz que pierden el brillo.
 No tiene por qué depender de los contratiempos, hay veces que ese apagamiento responde sencillamente a un abandono prematuro, como a una falta de rebeldía, a una entrega perezosa a la inacción. Cuando te encuentras en el ecuador de todos los ciclos de la vida, con una memoria viva de lo que fuiste de niña, cierta aprensión hacia los recuerdos de juventud y disfrutando del aplomo de la madurez, tratas de imaginar en qué tipo de vieja te convertirás, sea cual sea el momento en que el adjetivo te defina al andar por la calle.
No es un deseo de adelantar acontecimientos, porque luego viene la muerte y no hay vuelta atrás, pero movida siempre por una curiosidad morbosa, fantaseo con ser una vieja atractiva.
 Con mucha aplicación voy eligiendo a las candidatas de mi catálogo. 
No me imagino, por ejemplo, rodeada de gatos, el pelo recogido en un moño descuidado y cultivando rosas en un pequeño jardín.
 No. La última mujer que reina en mi catálogo de mujeres honorables que caminan hacia los noventa es Edna O’Brien. 
 Estos días, tras haber leído la novela Un lugar pagano, he andado cautivada por Chica de campo, sus memorias.
 Chica de campo fue ella, esta mujer nacida en el mundo rural irlandés en 1930.
 En la portada, aparece una joven Edna, con un peinado sesentero, atractiva, pecosa, fumándose un cigarro. 
En esos años ya se había sacudido la opresión del catolicismo en el que la educaron y había huido a Londres, para someterse a un nuevo yugo, el de un marido que no soportó que aquella jovencita de pueblo escribiera y, para colmo, causara sensación. 
Las sensaciones fueron encontradas porque en Irlanda aquella primera novela fue considerada como una ofensa nacional, su madre renegó de ella y hasta un cura organizó un aquelarre quemando ejemplares en el centro de una plaza. 
La razón para tanta ira fue que la novelista escribía de los primeros encuentros sexuales, del descubrimiento brusco y extraño de lo carnal en un ambiente que condenaba el deseo femenino. 
No solo los irlandeses querían ajustar cuentas con ella, también la crítica formal la despreció muchos años, llegando a decir que era una discípula barata de Joyce y que escribía con las bragas.
 Ocurre que hay ocasiones en que quien quiere denigrarte da en la diana involuntariamente, porque si escribir con las bragas es atender al deseo irreprimible de expresarse con pasión, O’Brien empuñó sus bragas como si fueran una espada. 

Aunque por su país ha pasado el tiempo y ahora se la reconoce digna hija de Joyce y buena maestra de Colm Tóibín, Edna O’Brien es una de esas mujeres que siempre han estado solas, a pesar de haber tenido dos hijos por los que peleó la custodia, a pesar de su incursión en el cine, que le llevó a relacionarse con celebridades que aparecen y desaparecen de estas páginas. 
Ha sido una solitaria a la que le gustaba organizar fiestas, una mujer de amores contados, que acogió en algunas noches evocadas casi en tono de comedia a Robert Mitchum, Marlon Brando o Paul McCartney.
 No es de extrañar que su nombre apareciera con frecuencia en la crónica rosa.
Cuenta la novelista que el derroche incontrolado y la desenfrenada vida social tal vez fueran el resultado de una infancia de obligada contención. 
La chica de campo destinada a una existencia sin deseos ni sueños que se desmadra. 
Pero no todo fue una fiesta, semejante producción literaria, tan prolija como excelente, solo pudo darse gracias a una inquebrantable vocación.
 Criada en un hogar donde solo había libros de salmos, la adolescente leyó un buen día una página de Retrato del artista adolescente, de Joyce, y asumió que en contar la Irlanda de la que había huido residían su condena y su fortuna. 
El odio hacia las reglas que la atenazaban no impidió que retratara, siempre con emoción, el paisaje de su infancia.
 Los recuerdos de estas memorias se apelotonan, surgen desordenados en algunas páginas porque no hay vida más vivida que la suya.
 Gana dinero y se arruina, se asoma al amor y fracasa, se rodea de amigos y luego busca con desesperación el silencio. 
Veo sus fotos de ahora y reconozco a la joven atractiva que fue. Posee una sofisticación moldeada a voluntad y a su medida.
 Suele decir que quien abarata el lenguaje, abarata el pensamiento. Su lenguaje no es prestado, es suyo y de nadie más.
 Cuenta que hace unos años, pasando unos días en casa de Harold Pinter, se anunció la visita de Jude Law.
 Ella estaba en la piscina, inquieta por la idea de presentarse con unos manguitos de Nivea ante aquel Adonis, pero Law se acercó con simpatía a la escritora y le dio un beso:
 “Al anochecer, cuando ya se había ido, pensé en lo mucho que me alegraba de ser vieja, y exhalé un suspiro de alivio porque aquello no hubiera sido el comienzo de nada, un salto en el trampolín del amor: más intensidades, más fervor, más esperanza, más desolación, más todo”.

 

Puigdemont, detenido en Alemania tras entrar en coche desde Dinamarca

El expresidente ha sido interceptado en la frontera tras activarse la orden de detención europea contra él.

El expresidente catalán Carles Puigdemont antes de pronunciar una conferencia en la Universidad de Helsinki, el pasado día 23. Atlas-Quality


El coche de Puigdemont, un Renault Espace con matrícula belga, fue avistado por los agentes alemanes de la Policía Criminal de Schlewsig en la localidad de Jagel. 
El expresidente iba acompañado de otras cuatro personas, cuyas identidades no han sido facilitadas.
Los servicios de inteligencia españoles han seguido todo el periplo de Puigdemont desde el viernes hasta esta mañana y han resaltado "la excelente colaboración" de las autoridades alemanas en este tema, según fuentes policiales. 
 

Fuentes de la Seguridad de Estado aseguran que Puigdemont ha estado bajo control durante su salida de Finlandia y que en un primer momento se barajó su arresto en Dinamarca.
 Sin embargo, se descartó el hacerlo al tener el convencimiento de que el expresidente iba a seguir su periplo por tierra en Alemania. Este país es considerado por España uno de los Estados de la UE con el que existen mejores relaciones de colaboración policial
Según ha informado Jaume Alonso-Cuevillas el expresidente de la Generalitat permanece retenido por la policía de Alemania, a la espera de que se practiquen las "comprobaciones" oportunas en relación con la orden de detención que tiene pendiente. 
 El Gobierno acaba de recibir la confirmación oficial por parte de las autoridades alemanas del arresto de Carles Puigdemont, informa Anabel Díez.
El letrado ha explicado a través de su cuenta de Twitter que el trato dispensado por los agentes alemanes ha sido "correcto en todo momento" y que su cliente aún se encuentra en comisaría. "El presidente se dirigía a Bélgica para ponerse, como siempre, a disposición de la justicia belga", añade. 

Según Alonso-Cuevillas, la defensa de Puigdemont -que tiene otro abogado que lo representa ante la justicia belga- está poniéndose en contacto con abogados alemanes para organizar la asistencia jurídica del expresidente catalán de cara a la orden de detención a la que se enfrenta.
El expresidente de la Generalitat volvía a su residencia en la localidad belga de Waterloo en vehículo desde Finlandia, país al que había viajado para impartir una conferencia en la universidad de Helsinki y donde le sorprendió la euroorden que el juez activó el pasado viernes para detenerlo a él y a los exconsellers que se marcharon de España.
Puigdemont había viajado a Finlandia este fin de semana para mantener contactos con varios diputados y dar una conferencia en la universidad de Helsinki.
 Sus anfitriones en el país nórdico aseguran que Puigdemont adelantó su regreso el viernes, poco después de que el juez Pablo Llarena enviara a Finlandia la orden internacional de detención. Desde entonces, se desconocía su paradero.
A lo largo del día de ayer, las autoridades finlandesas estuvieron buscando sin éxito a Carles Puigdemont, por lo que vigilaron todos los puertos y aeropuertos del país, tras recibir la euroorden dictada por Pablo Llarena.
El Código Penal alemán contempla penas que van desde los diez años de prisión a la cadena perpetua para cualquiera que emprenda "por la fuerza o por la amenaza de la fuerza (..) socavar la existencia continuada de la República Federal" o "modificar el orden constitucional basado basado en la Ley Fundamental de la República Federal de Alemania.
El mismo texto legal contempla penas de entre uno y diez años de cárcel para los "casos menos graves", según el artículo 81 de la norma penal germana, informa Fernando J. Pérez.
 A efectos de entrega se cumple así uno de los requisitos, cual es que el delito por el que se reclama la detención y entrega esté contemplado en la norma penal del país en el que se encuentra el reclamado.
Fuentes de seguridad del Estado recuerdan que Alemania, junto a Francia, Italia y Portugal, es uno de los países con los que existe una cooperación judicial más activa, informa Óscar López Fonseca.
 Alemania detuvo en 2015 a 1.635 personas en cumplimiento de órdenes de detención y entrega europeas.
 El resultado fue la entrega efectiva de 1.283 detenidos, en un plazo de entre 15 días (si el reo consiente la extradición) y 47 días (las recurridas) de media.


 

La revolución de los tejidos.......................... Carlos Primo

Gabardinas de Herno de los años setenta.
Oficios artesanos centenarios conviven con los más recientes ingenios de laboratorio. En la nueva moda masculina, tecnología y tradición han conseguido labrarse un hueco sin excluirse. 
En esta industria, cada material esconde un relato propio.Gabardinas de Herno de los años setenta.

En una época que ha consagrado la tendencia unisex y las prendas sin género, la moda masculina marca distancias con la femenina gracias a su forma de entender los tejidos y los materiales.
 Si a mediados de los noventa el gurú Alan Flusser afirmaba que la sastrería era el vivo reflejo de la continuidad y la autoridad, hoy la cuestión de la durabilidad sigue siendo un caballo de batalla para firmas, diseñadores y artesanos.
 En la moda para hombre, tradicionalmente estable, el qué —los tejidos— ha sido siempre tan importante como el cómo —la forma y el corte—. 
Y la ansiada calidad se refleja de distintas maneras. Por un lado, en prendas técnicas destinadas a perdurar. 
Por otro, en la conservación y renovación de procesos textiles ancestrales.
El archipiélago escocés de las Hébridas Exteriores acoge una de las industrias artesanales más singulares del mundo. 
Cada mañana, en varias de sus islas, cuatro centenares de hombres y mujeres se sientan ante unos telares manuales situados en sus hogares y urden durante horas metros y metros de tweed, un tejido de lana esponjoso y multicolor.
 En eso, esta forma de trabajar no difiere de las decenas de talleres artesanos que producen textiles de lujo a lo largo y ancho del planeta. 
 Sin embargo, el proceso de elaboración del Harris Tweed es el único que cuenta con una ley propia desde 1993. 
“Fue una decisión visionaria”, asegura Lorna Macaulay, directora ejecutiva de la Autoridad del Harris Tweed, el organismo que regula la aplicación de esta peculiar norma. 
“En aquella época el mercado del tweed estaba creciendo y había cuestiones que solucionar”, explica en alusión a las falsificaciones y la confusión acerca de la autenticidad de este tejido centenario. “Es posible que sus impulsores previeran los cambios que iba a experimentar el mercado textil, la irrupción de la industria asiática y el papel de las nuevas tecnologías, y en ese sentido fue algo valiente”. 
Desde hace 25 años, la entidad que dirige Macaulay es la única autorizada para otorgar el sello de calidad que se imprime en cada metro de Harris Tweed.
 “Se trata de un material muy especial, y gracias a la ley sabemos que nunca podrán llevárselo a otro lugar”. 
Aquí la lana se tiñe antes del hilado, por lo que una misma hebra acaba teniendo varios tonos. 
El resultado es un tejido artesanal, resistente y, por lo tanto, costoso. 
En 1966, en la cumbre de su popularidad, llegaron a exportar 7,6 millones de metros. “Ahora estamos en 1,6 millones, y no creo que vayamos a aspirar a ser otra vez una industria de 7”. 


Chaqueta y pantalón de la última colección de Stone Island.
Chaqueta y pantalón de la última colección de Stone Island.
El tweed, uno de los ingredientes imprescindibles para entender la indumentaria masculina clásica, se consolidó a mediados del XIX, cuando Lady Dunmore, una aristócrata entusiasta, decidió impulsar la industria local.
 Actualmente, su estabilidad depende de las tendencias, y hay razones históricas para ello.
 Con la evolución de la sastrería moderna, el desarrollo de nuevos tejidos más resistentes, sofisticados y lujosos es un valor diferencial de la moda masculina.
También es un modo de aportar innovación y originalidad a patrones, cortes y tipos de prenda que habitualmente varían menos que sus homólogos femeninos.
En Pitti Uomo, la feria de moda masculina que se celebra dos veces al año en Florencia, las distancias cortas le ganan la partida a la espectacularidad de los desfiles. 
Muchas de las 1.244 firmas que participaron en la edición del pasado enero fiaban al tacto el éxito de sus productos. 
Los responsables de cada marca invitaban a tocar las prendas, a sopesar la consistencia de los tejidos, a admirar la sutileza de los materiales y a descubrir sus historias.
 En un tiempo en que gran parte de la ropa que compramos viaja por todo el mundo antes de llegar a nuestras manos, garantizar la trazabilidad de cada material se ha convertido en una obsesión para quienes aspiran a cambiar las reglas del juego.
 
Los visitantes llegan a la última edición de la feria florentina Pitti Uomo, el pasado enero.
Los visitantes llegan a la última edición de la feria florentina Pitti Uomo, el pasado enero.
Ejemplo paradigmático es el de Ermenegildo Zegna, firma de lujo global que nació en 1910 como un taller de tejidos. 
El telar de la casa, el mismo que inauguró el fundador en Trivero, un pueblo de los Alpes italianos, sigue siendo hoy el principal motivo de orgullo de una compañía que presume de contar con una estructura vertical.
 Eso significa que tanto la granja donde se crían los animales como las tiendas pertenecen a la empresa. 
Y que, por tanto, pueden responder de todo lo que sucede durante el proceso.
 Si el tweed escocés se elabora con lana de merino, los tejidos de Zegna presumen de italianidad experimentando con fibras más ligeras y flexibles, como lana extrafina de Australia, mohair sudafricano, cachemir de Mongolia, alpaca de Bolivia y vicuña, que Zegna obtiene gracias a su colaboración con el International Vicuña Consortium, que regula la utilización de esta fibra tan difícil de obtener bajo la supervisión del Gobierno peruano. 
A finales de los ochenta la vicuña llegó a estar en peligro de extinción, pero hoy existen más de 150.000 ejemplares en Perú, y Zegna financia la construcción de pozos y sistemas hídricos que garanticen la supervivencia de ganaderos y animales durante el gélido invierno andino.
 La firma ha incluido en su estrategia de comunicación información exhaustiva acerca del proceso de producción.
 Incluso hablan de los cardos con que sus empleados cepillan el tejido para limpiarlo antes de darlo por terminado.
 
Un cliente toca un tejido en uno de los estands de la feria.
Un cliente toca un tejido en uno de los estands de la feria.
Con estos mimbres, el mercado de la moda masculina ha sabido desarrollar códigos propios y también un tipo de erudición única en la industria.
 En cientos de foros especializados, los aficionados a la sastrería debaten sobre proveedores, materias primas, acabados e innovaciones.
 Las camiserías actualizan sus catálogos porque cada vez más clientes acuden en busca de tejidos específicos —como el algodón Sea Island, de gran calidad debido a la longitud de sus fibras— o reclamando referencias de productores como Supima, una firma norteamericana cuyo algodón cuenta con clientes como Brooks Brothers.
La batalla de los tejidos en la moda para hombre se libra hoy en el campo de lo artesanal, pero también en el de la tecnología.
 Según datos del informe más reciente de Euratex, el 38% de las exportaciones globales del sector textil europeo en 2016 correspondieron a tejidos técnicos, que antaño eran patrimonio exclusivo de la ropa deportiva. 
El italiano Enzo Fusco, responsable de la expansión comercial de la compañía bostoniana Blauer, especializada inicialmente en uniformes para los cuerpos de seguridad, presenta cada año innovaciones que van desde unos plumíferos cuyo relleno se obtiene reciclando edredones nórdicos hasta prendas aislantes inspiradas en la indumentaria militar.
 “Podríamos usar el cachemir, pero no sería algo propio de nuestra filosofía”, explica. 


Un taller de Herno.
Un taller de Herno.
Para muchos de los empresarios que están transformando la industria, la innovación puede ser tan seductora como la tradición. La japonesa Uniqlo ha forjado buena parte de su fama gracias a sus plumíferos sintéticos ultraligeros y asequibles.
 Stone Island, fundada en 1982, analiza uniformes y ropa de trabajo para crear chaquetas técnicas con materiales futuristas. Por ejemplo, monofilamento de nailon, tejidos termosensibles que cambian de color con las variaciones de temperatura o revestimientos de acero inoxidable como los que se emplean para proteger los sistemas informáticos de las aeronaves. 
Con la imaginación al servicio de la tecnología —y viceversa—, la casa italiana Herno ha sabido convertir cada uno de sus lanzamientos en un alarde de técnica.
“Los hombres fueron los primeros en aproximarse a las prendas técnicas de exterior y a pedir resultados muy exigentes”, explican fuentes de la firma.
 “Probablemente al principio estuvieran más atentos al factor funcional, pero pronto empezaron a demandar prendas no solo adaptadas al deporte, sino también a la vida urbana”. 
De esa inquietud han surgido algunos logros recientes de la empresa, como una chaqueta bómber cuyo nombre, 5 Denier, hace referencia al peso de su fibra de nailon, la más fina del mundo para prendas de exterior. 
 En la última edición de Pitti Uomo, Herno presumía de su colección Laminar, creada en colaboración con Gore-Tex, que ha conducido al desarrollo del primer plumífero totalmente impermeable y sin costuras tradicionales. 
También de chaquetas futuristas que, a distancia, parecen elaboradas en piel, pero de cerca revelan un tejido de membrana aislante. 

Hoy la casa factura ropa que ha sustituido los logos visibles por soluciones técnicas: prendas cortadas con láser, termoselladas, vulcanizadas o cosidas con ultrasonidos, tejidos que repelen el agua y diseños minimalistas.
 En un mundo en el que se producen 2.000 millones de kilos de lana de oveja, pero solo 5 millones de kilos de cachemir, el lujo sostenible consiste en cuidar cada etapa de la producción artesanal, pero también en elevar la tecnología —y el reciclaje— a la categoría de arte.
 Por eso no extraña que cada vez más firmas incluyan en sus prendas, a modo de etiqueta, informaciones que detallan el origen y la razón de ser de cada tejido.
. La moda masculina ha aprendido a seducir a base de didáctica y ha convertido a sus clientes en consumidores activos atentos a las cifras, los tecnicismos y las historias, consolidando su papel como gran fábrica de relatos global.