El programa de Telecinco se adentra en una de las casas de famosos que más ganas teníamos de ver: la de Isabel Preysler.
Bertín Osborne entrevista a Tamara Falcó.
La visita de Bertín
Puede que la casa de Isabel fuera una de las que más ganas teníamos
de ver en el programa de Bertín y es que ha escrito y dicho mucho sobre
ella. Isabel la construyó junto a su marido Miguel Boyer en los 80 y
desde entonces se la conocía como 'Villa Meona' por la cantidad de
cuartos de baños que tiene. Ha sido Tamara Falcó la que ha abierto las
puertas de la mansión de su madre.
Urbanización de lujo
La casa de Isabel se encuentra en una de las urbanizaciones más
exclusivas de Madrid, la de Puerta de Hierro. Además de la casa, Isabel
también disfruta de un impresionante jardín con piscina.
Dos piscinas
Pero para cuando hace frío, Tamara, Isabel y la pareja de esta, el escritor Mario Vargas-Llosa, cuenta con una piscina interior.
La habitación de Tamara
La hija de Isabel, Tamara Falcó, vive con su madre todavía y esta es
su habitación. En ella, la joven ha querido plasmar su fe ya que ha
adornado la pared principal con un crucifijo.
Grandes cristaleras
Uno de los detalles que más nos ha llamado la atención de la casa de
Isabel es la enorme cantidad de cristaleras que tiene y es que tener
grandes cantidades de luz siempre es importante.
Una cocina que ha sido muy criticada
Quizás pocos esperaban toparse con una cocina tan popular como la que
Tamara e Isabel tienen en casa. Los más duros en redes la han comparado
con la de Ana Obregón y han apreciado que "necesita una reforma".
Tomar el aperitivo al lado de la piscina
Debe de ser un verdadero lujo disfrutar de un espacio que invita a la
paz y al sosiego como esta piscina cubierta donde se desarrolló la
entrevista de Bertín y Tamara. Los dos se acomodaron en uno de los sofás
de mimbre, mientras el fluir del agua servía de exclusivo paisaje
Así es la mansión de Isabel Preysler que vimos en 'Mi casa es la tuya'
El programa de Telecinco se adentra en una de las casas de famosos que más ganas teníamos de ver: la de Isabel Preysler
Una entrada plagada de cultura
Grabados y pinturas cuelgan de las paredes, pero lo que más llamó la
atención de Bertín fueron las estanterías cuajadas de libros, "se nota
que os gusta la lectura", "tío Miguel la adoraba", precisó Tamara.
Estampa común
Con Tamara a los fuegos, cuchara en mano removiendo la olla. Bertín
conforma un dodegón sin igual con las cortinas de frutas y la botella de
jabón para fregar los platos.
Jardín
De manos de Tamara y Susana Uribarri, gran amiga de la familia y del
propio Bertín, conocimos otro rincón de la casa: el jardín exterior,
donde la familia Preysler tiene instalada una mesa y sillas para
disfrutar de la naturaleza.
Siendo quien es, todos teníamos unas ganas locas de ver por dentro la
casa de Isabel Preysler. Finalmente lo hicimos gracias a su hija, Tamara
Falcó que ha sido una de las últimas entrevistadas de Bertín Osborne en 'Mi casa es la tuya'. La joven abrió las puertas de la mansión de su famosa madre a la audiencia y nosotros ya tenemos las fotos con todos los detalles. "Villa Meona" siempre ha sido un objeto de deseo para todo fan de
Isabel Preysler o aficionado al mundillo de la decoración, y es que saber cómo tiene su casa la socialité(que además es imagen de una conocida firma de cerámicas para el hogar) siempre ha generado cierta expectación. Finalmente
ha sido su hija, Tamara Falcó, la que ha abierto las puertas de la casa
de su madre y nos ha mostrado sus rincones más emblemáticos. La casa de
Isabel cuenta con piscina interior, múltiples habitaciones y sí, muchísimos baños: 14. La casa de Isabel es tan elegante como ella. Tiene multitud de detalles decorativos increíbles y nosotros tenemos las imágenes por si te perdiste algún detalle durante la entrevista.
Anécdota de peluquería. Estaba Lolita Flores el otro día haciéndose la manicuraen
un centro de la parte alta de Barcelona cuando le señalaron a una
señora morena que estaba peinándose: “Mira, es la Colometa”. Lolitase levantó y se dio un indignado golpe de pecho mientras rugía: “¡La Colometa soy yo!”. La morena se giró, hubo un navajeo de miradas y, de pronto, se echaron la una en brazos de la otra. Era Sílvia Munt, la entrañable intérprete
cinematográfica de la Colometa de ‘La Plaza del Diamante’, que ha estado
haciendo Lolita en teatro. Lágrimas, intercambio de teléfonos, cita
para cenar, y las señoras presentes –cómo no– prorrumpieron en aplausos.
La Guardia Civil encontró estos medicamentos en el coche de la autora confesa del crimen.
Ana Julia Quezada, en una imagen del pasado 13 de febrero.Europa PressEl Juzgado de Primera Instrucción número 5 de Almería ha solicitado que se investigue si Ana Julia Quezada, la autora confesa de la muerte del niño Gabriel Cruz, pudo dar ansiolíticos al pequeño tras llevárselo el 27 de febrero cuando salió de la casa de su abuela en Las Hortichuelas, en Níjar (Almería). Fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) explican
que el juez, Rafael Soriano, ha reclamado esta información porque a la
mujer le fueron intervenidos ansiolíticos. Esos fármacos fueron localizados en el vehículo de la detenida, según ha adelantado en este martes el periódico La Voz de Almería. El periódico local también señala que se investiga, además, si el niño ingirió algún alimento tras su desaparición. El juez aún se encuentra a la espera de recibir el informe definitivo de la autopsia, según las fuentes consultadas. Por el momento, el magistrado solo cuenta con los datos preliminares ya conocidos, que determinan que Gabriel murió por asfixia. El abogado de Ana Julia Quezada, Esteban Hernández Thiel, ha señalado
que la mujer estaba en tratamiento y que tomaba ansiolíticos. Hernández Thiel ha
señalado que entiende que la obligación del juzgado es investigar la
aparición de estos medicamentos y que, en su momento, se "enfrentarán"
los resultados de la analítica con la declaración de su cliente. No
obstante, insiste en que considera que la mujer es "sincera" y que ha
colaborado con la justicia para el esclarecimiento de los hechos.
Ernesto de Hannover (63 años) de cara a la prensa del corazón es el aún
marido de Carolina de Mónaco, aunque su matrimonio solo sea real en los
papeles y cada uno de ellos hagan vidas separadas desde 2009.
También es
el príncipe al que más veces se le ha pillado en situaciones
comprometidas, desde con claros signos de embriaguez a inmerso en
enfrentamientos violentos con periodistas, pasando por imágenes poco
deseables en las que incluso se le ha inmortalizado descargando sus
necesidades fisiológicas en público y en presencia de fotógrafos.
Pero la Casa de Hannover es una importante dinastía alemana,
que reinó en Gran Bretaña desde 1714 hasta la fundación del Reino Unido
en 1801 y se mantuvo en el mismo papel hasta 1901, momento en el que
con la muerte de Victoria I, subió al trono británico su hijo Eduardo
VII, que pertenecía a la actual dinastía Sajonia-Coburgo-Gotha, que
desde 1917 reina con el nombre de dinastía Windsor. Contextualizar
históricamente la institución a la que representa Ernesto de Hannover en
el escenario de las casas reales es importante para entender lo
inapropiado de sus actuaciones de los últimos años y el interés que ha
despertado su desaparición de la vida social. Un retiro que se acrecentó desde que en 2007 fue destituido de la presidencia Duque de Cumberland, encargada de administrar la riqueza familiar y ocupó su lugar su hijo mayor Ernesto Augusto Jr. Si antes era un vividor entonces se disparó su inclinación natural a disfrutar a tope incluidos viajes a sus lugares favoritos como son Ibiza, la isla Lamu en Kenia y su castillo en Grünau (Austria), donde organizaba cacerías para sus amigos. Son históricos sus excesos con el alcohol –motivo que se
achacó como causa de su incomparecencia en la boda los actuales reyes de
España, Felipe y Letizia, a pesar de estar en Madrid acompañando a su
entonces esposa Carolina de Mónaco– y una de las causas que se barajan
para el aspecto sonrosado con el que ha reaparecido en la boda religiosa
de su segundo hijo, Christian con Alejandra de Osma en Lima, aunque no
acudió al enlace civil de la pareja celebrado el pasado mes de noviembre
en Londres. Ernesto de Hannover acompañado de su última conquista conocida, Simona, en Munich en 2014.
Ernesto de Hannover (63 años) de cara a la prensa del
corazón es el aún marido de Carolina de Mónaco, aunque su matrimonio
solo sea real en los papeles y cada uno de ellos hagan vidas separadas
desde 2009. También es el príncipe al que más veces se le ha pillado en
situaciones comprometidas, desde con claros signos de embriaguez a
inmerso en enfrentamientos violentos con periodistas, pasando por
imágenes poco deseables en las que incluso se le ha inmortalizado
descargando sus necesidades fisiológicas en público y en presencia de
fotógrafos.
Pero
la Casa de Hannover es una importante dinastía alemana, que reinó en
Gran Bretaña desde 1714 hasta la fundación del Reino Unido en 1801 y se
mantuvo en el mismo papel hasta 1901, momento en el que con la muerte de
Victoria I, subió al trono británico su hijo Eduardo VII, que
pertenecía a la actual dinastía Sajonia-Coburgo-Gotha, que desde 1917
reina con el nombre de dinastía Windsor. Contextualizar históricamente
la institución a la que representa Ernesto de Hannover en el escenario
de las casas reales es importante para entender lo inapropiado de sus
actuaciones de los últimos años y el interés que ha despertado su
desaparición de la vida social. Un retiro que se acrecentó desde que en 2007 fue destituido de la presidencia Duque de Cumberland, encargada de administrar la riqueza familiar y ocupó su lugar su hijo mayor Ernesto Augusto Jr.
Si antes era un vividor entonces se disparó su inclinación natural a disfrutar a tope incluidos viajes a sus lugares favoritos como son Ibiza, la isla Lamu en Kenia y su castillo en Grünau (Austria), donde organizaba cacerías para sus amigos.
Son históricos sus excesos con el alcohol –motivo que se
achacó como causa de su incomparecencia en la boda los actuales reyes de
España, Felipe y Letizia, a pesar de estar en Madrid acompañando a su
entonces esposa Carolina de Mónaco– y una de las causas que se barajan
para el aspecto sonrosado con el que ha reaparecido en la boda religiosa
de su segundo hijo, Christian con Alejandra de Osma en Lima, aunque no
acudió al enlace civil de la pareja celebrado el pasado mes de noviembre
en Londres.
Ernesto de Hannover acompañado de su última conquista conocida, Simona, en Munich en 2014.
De estos años en un segundo plano, no hay muchas más noticias salvo que en el mes de abril de 2017 fue operado de urgencia de una deficiencia vascular en la localidad austriaca de Feldkirch, donde tuvo que ser trasladado en helicóptero. No es la primera vez que sus excesos le han llevado a estar
en situaciones de peligro para su salud. En 2005 sufrió un ataque de
pancreatitis por el que se temió por su vida, y aunque prometió dejar de
beber y cuidar su dieta, en 2011 volvió a ser ingresado en un hospital
de Ibiza por problemas derivados de su excesiva afición al alcohol. Parece que su retiro tiene que ver con vivir fuera de
Alemania, en un entorno más cómplice con sus hábitos como Grünao, en
Austria y sin importarle lo que piensen o digan de él, incluido si sigue
o no con la que ha sido su última conquista conocida, una mujer más
joven que él llamada Simona. Su retiro solo se ha visto interrumpido por las bodas de sus dos hijos mayores. Hace un año Ernesto de Hannover reapareció contra su voluntad para oponerse a la boda de su primogénito
con la diseñadora de origen ruso Ekaterina Malysheva. Entonces anunció
que se oponía al matrimonio y que reclamaría legalmente a su hijo los
regalos que le había hecho, entre otros el castillo de Marienburg y
decenas de propiedades repartidas en Alemania y Austria. “Me veo obligado a tomar esta decisión”, dijo al periódico Handelsblatt,
“porque está en juego la preservación de los intereses de la casa
Hannover, incluidos valiosos bienes culturales que son propiedad de la
Casa desde hace siglos”. Una actitud con un motivo y una consecuencia:
miedo a que parte de los bienes de la Casa Hannover se perdieran ante un
hipotético divorcio de la pareja e imposibilidad de que sus futuros
hijos opten a la sucesión al trono británico (situación harto
improbable) si el jefe de los Hannover no ha dado su consentimiento a la
unión.
Ernesto de Hannover con Carolina de Mónaco y su hija Alexandra en Mónaco en 2008. Getty Images
El matrimonio entre Ernesto Augusto Jr y Ekaterina se celebró
a pesar de todo y sin la presencia del padre del novio. Quien, en esta
segunda boda, la de su hijo Christian, sí ha querido hacer acto de
presencia y escenificar una especie de tregua temporal con su familia. Muy pocos contaban con su presencia en la ceremonia pero
Ernesto de Hannover volvió a sorprender y se dejó ver primero en el
restaurante Osaka, situado en el centro limeño, en una cena previa al
enlace y después vestido de chaqué, sonriente y con gafas de sol a la
entrada de la basílica menor y convento de San Pedro, en Lima. Allí
además de apoyar a su segundo hijo, se pudo reencontrar con su
primogénito que acudió sin su esposa a causa de su reciente maternidad. Poco después, el mismo sábado, el príncipe fue ingresado, por motivos
que se desconocen, en una clínica de Lima. Fuentes médicas han precisado
que fue dado de alta este lunes. Ernesto de Hannover sigue con varios frentes abiertos: su
delicada salud que depende en gran parte de un estilo de vida que parece
no se resigna a abandonar; su relación con su primogénito
al que acusa de haberle apartado de la primera línea de la Casa Güelfa,
una de las más antiguas de la realeza del Viejo Continente; y su
matrimonio roto y no cerrado legalmente con Carolina de Mónaco, que se resiste a renunciar a los privilegios
sociales que le supondría firmar un divorcio que le quitaría el título
de Alteza Real Princesa de Hannover, con más raigambre, tradición y
prestigio que su condición de princesa de Mónaco. Queda por ver si esta
reaparición es puntual o significa su retorno a la primera línea social
de la jet set a la que pertenece.