Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

31 dic 2017

Pobre Niña.......................... Diana Quer..... .......Óscar López-Fonseca Sonia Vizoso Óscar Corral

La Guardia Civil localiza el cadáver de Diana Quer.

Tanto tiempo "Perdida" se sabía un final que no

queríamos creer. 

El Chicle confiesa que la atropelló y la mató y conduce a los agentes al lugar donde ocultó el cuerpo, una nave abandonada en el municipio coruñés de Rianxo.

Agentes de la Guardia Civil trasladan el cuerpo de la joven Diana Quer a una furgoneta en la nave abandonada en Asados.

La Guardia Civil ha localizado a las cinco de la mañana el cadáver de Diana Quer, la joven madrileña desaparecida en agosto de 2016, después de que José Enrique Abuín Gey, alias El Chicle, se haya derrumbado esta madrugada y haya confesado el crimen. 
Según informan fuentes policiales, El Chicle, que era el principal sospechoso del crimen y con antecedentes por tráfico de drogas y agresión sexual, ha señalado a los agentes el lugar donde ocultó el cuerpo, un pozo situado dentro de una antigua nave industrial abandonada en Rianxo, el municipio coruñés del que es natural y donde vive.
  Los investigadores están seguros de que el cuerpo es el de Quer, que en el momento de su desaparición tenía 18 años, a falta de los análisis que confirmen definitivamente la identidad.
Sobre las diez y media de la mañana se ha producido el levantamiento del cadáver, que ha salido de la nave en una furgoneta una hora después, sobre las once y media, hacia el Instituto Forense Gallego, en Santiago de Compostela
 A la nave se habían desplazado a primera hora buzos de los Grupos Especiales de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil, que han sido los que han recuperado el cadáver y que se encuentran a estas horas recogiendo todas las pruebas que el presunto autor del crimen hubiera podido arrojar en su interior. 
 Las primeras identificaciones visuales del cadáver han reafirmado a los investigadores de que se trata del cuerpo de Diana. 
A las 10.40, el autor confeso del crimen ha abandonado el lugar de regreso a la Comandancia de la Guardia Civil de A Coruña en un coche del instituto armado entre gritos de "asesino" de los numerosos vecinos que hay concentrados tras el cordón policial. 
A las 13.10, ha llegado a estas dependencias del instituto armado, donde permanecerá hasta pasar mañana a disposición judicial en el juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Ribeira (A Coruña), que había cerrado el caso por falta de avances.
El cuerpo ha sido descubierto después de que los agentes trasladaran al hombre, de 41 años, a Rianxo desde dicha Comandancia, donde estaba detenido y donde ayer fue interrogado. Estaba previsto para la tarde del sábado un registro en la vivienda que comparte con su pareja en el lugar de Outeiro (en la parroquia de Taragoña, en el mismo municipio de Rianxo), pero el interrogatorio de El Chicle se prolongó más de lo previsto y, al caer la noche, los investigadores decidieron posponerlo hasta primera hora de la mañana de este domingo. 
Aunque en un principio iba a centrarse en la casa, custodiada desde el viernes, el registro ha acabado conduciendo a los agentes a la vieja nave.
 La vivienda de la pareja también ha sido registrada esta mañana.
De momento, han trascendido pocos detalles de la confesión de El Chicle.
 Según fuentes de la investigación, el detenido, que ya fue interrogado en su día por este caso y que encabezaba la lista de 80 sospechosos cuyos móviles los situaban en la zona de la desaparición el día y la hora exactos, ha asegurado a los agentes que lo hizo solo. 
También ha contado en su primera confesión que la mató atropellándola, al parecer con su propio coche.
 Los investigadores no descartan que la causa real fuera otra y subrayan que será la autopsia la que lo determine, porque el detenido puede estar mintiendo u ocultando datos.
 Se trata, según detallan las mismas fuentes, de un escondite que las bandas de narcotraficantes usan para el trapicheo. 
Además, era frecuentada por los niños y chavales de la zona para jugar, beber y fumar.
 El edificio fue primero una fábrica de gaseosas, después albergó una tienda de muebles y llevaba unos cinco o seis años en desuso después de que quebrara el negocio.
 Los vecinos cuentan que estaba embargado y era de un banco. Llegó a estar en venta, pero hace unos meses se quitó el cartel. 
También hace apenas unos meses, se acometieron unas obras en la nave tras las protestas de los vecinos, que se quejaban de que entraban los chavales y de que podría ser peligroso por su estado. Tapiaron y cerraron ventanas, pero no tocaron el aljibe donde se encontraba la chica, que usaban los dueños para el suministro de agua.
 El edificio no está aislado, sino que se encuentra rodeado de casas y muy cerca de la iglesia, por lo que es una zona muy concurrida.
Según precisan fuentes de la investigación, el lugar no había sido registrado hasta ahora en el marco de esta investigación, aunque sí figuraba en el listado de edificios abandonados que los ayuntamientos habían facilitado a la Guardia Civil.
 Los agentes peinaron otros muchos lugares de la lista, pero no este, que está a apenas 200 metros de la casa de los padres de El Chicle. Es una zona que él conoce muy bien porque se crió allí con sus tres hermanas.
 A su familia —el padre es marinero retirado y la madre trabajó en una fábrica de conservas— se la conoce por el apodo de Os Lanchós.
Anoche, la Guardia Civil puso en libertad a Rosario Rodríguez, la mujer de Abuín Gey, después de que cambiara por la tarde su versión sobre la noche en la que desapareció Diana. 
Durante las pesquisas iniciales sobre el caso, aseguró que la noche del 22 de agosto de 2016 estuvo con su pareja. 
Ayer reconoció que su marido salió y que ella no lo acompañó. Rodríguez pasará a disposición judicial en los próximos días. 
Este cambio en la coartada del sospechoso precipitó que confesase, ya de madrugada, el lugar donde escondió los restos de Quer. Según la Guardia Civil, a las cinco de la mañana, "tras reconocer el detenido ante letrado la autoría de la muerte y desaparición del cuerpo, ha conducido a los investigadores a un pozo en Rianxo, donde se han verificado la existencia de restos humanos, a falta de confirmación de ADN".
La pareja fue detenida el viernes, en un principio por un intento de robo y secuestro a una joven en Boiro (A Coruña) la noche de Navidad, pero ayer el delegado del Gobierno en Galicia, Santiago Villanueva, confirmó que estaban siendo investigados oficialmente por la desaparición de Diana Quer. 
La mujer de El Chicle fue la primera en comparecer ante los agentes ya que, según apuntaban fuentes de la investigación, su testimonio era fundamental para dilucidar la relación de su marido con lo ocurrido. 
Sobre las 14.00 de ayer sábado, comenzaba la declaración del Chicle, que se prolongó durante cuatro horas y que fue realizada por agentes especializados en delincuentes correosos.

Con el sumario archivado judicialmente en abril y después de interrogar a 200 personas, comprobar centenares de matrículas y cruzarlas con otros tantos números de teléfono, fue el posicionamiento de un móvil, hasta ahora desvinculado del sospechoso, lo que hizo que comenzaran a encajar las piezas.
 La relación con el detenido de ese teléfono, hasta entonces sin usuario conocido, sirvió para señalar “ya con pruebas contundentes” a Abuín Gey.
La reconstrucción del recorrido realizado por ese terminal de El Chicle la madrugada del 22 de agosto lo sitúa en A Pobra do Caramiñal (A Coruña), el municipio donde se vio por última vez a Diana, en un movimiento coincidente con la ruta que también marca el teléfono de la muchacha.
 Los investigadores buscaban el Alfa Romeo que se supone conducía Abuín Gey aquella noche y que fue captado por una cámara de la autovía que recorre la comarca.
 Pero es ese número de móvil que ha reactivado las investigaciones el que tenía que servir, según la Guardia Civil, para desmontar la coartada que esgrimió El Chicle cuando fue interrogado por la desaparición de Diana Quer.
El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, ha felicitado a la Guardia Civil por su labor. 
Se ha reunido esta mañana con el teniente general del cuerpo, Laurentino Ceña y el general jefe de Policía Judicial de la Guardia Civil, Pedro Ortega, para tratar sobre el dispositivo desplegado y analizar la información que ha propiciado la detención.

La nave abandonada donde Diana Quer llevaba oculta más de 500 días se encuentra en la parroquia de Asados, una aldea del municipio de Rianxo, a cinco kilómetros del lugar donde se le perdió la pista al móvil de la chica y de Outeiro (parroquia de Taragoña), la aldea del autor confeso del crimen.

 

 

El día que una mujer me regaló su corazón............Rosa Montero

Según la neurociencia, el gesto de sonreír mejora el ánimo de la gente. Así pues, frente al rencor y la violencia, intentemos escoger nuestra mejor parte.

HENOS AQUÍ lanzándonos otra vez al vértigo de un nuevo año. Sí, ya sabemos que el calendario es una convención arbitraria, pero el sentimiento de renovación asociado a estos días es algo muy antiguo y muy profundo, está en nuestra memoria social y en nuestros genes, en la historia heredada y en el latido del animal que somos.
 El sol lleva muriendo y renaciendo en el solsticio de invierno desde que éramos reptiles y cientos de pueblos han celebrado ritos en estas fechas, desde el nacimiento de Mitra de los antiguos persas hasta las Saturnales y el festival del Sol Invictus de Grecia y Roma. Los humanos hemos festejado desde siempre el triunfo de la luz sobre la oscuridad, cosa que por otra parte estoy segura de que también hacen los pájaros, los jabalíes, los chimpancés y todas las demás criaturas diurnas, cada una a su manera.
Así que aquí estamos, pisando el umbral del tiempo.
 Resulta inevitable hacer un recuento mental de lo que el año fue y sentir cierta expectación, una mezcla de temor y deseo, ante lo que viene.
 En lo colectivo, 2017 ha sido muy duro, 12 meses de sobresaltos y de incredulidad ante lo que estaba sucediendo, y una creciente marea mundial de crispación y enfrentamientos. 
El odio engorda por doquier. No es una buena base para esperar lo mejor de 2018.
Y sin embargo… El otro día estuve dando una charla en la localidad cacereña de Navalmoral de la Mata, un lugar culturalmente muy activo para su tamaño (19.000 habitantes).
 Al final firmé unos cuantos libros, y una mujer todavía joven se acercó a mí, me dijo dos o tres frases afectuosas y luego, mientras se retiraba, en un arranque claramente no premeditado, porque lo hizo cuando ya se iba, soltó un llavero que llevaba enganchado a su bolso y me lo dio.
 Era un corazón del tamaño de un albaricoque, un precioso corazón de peluche color vino.
 Aquí lo tengo ahora, encima de mi mesa, mientras escribo.

 Verán, cuento esto porque sé bien que no es algo que en puridad me haya ganado yo. 
Hay una situación que he experimentado más de una vez, en actos públicos o ferias del libro, que ha servido para bajarme la cresta de gallito.
 La cosa es que se te acerca un hombre o una mujer y empieza a decirte lindezas: qué bien escribes, qué honesta eres, qué profunda, qué inteligente… Y así sigue un buen rato, hasta que al fin concluye: “Vamos, que tú y Fulanito de Tal sois los dos escritores que más me gustan”. 
Y resulta que a ti Fulanito de Tal te parece un autor horroroso de malo, además de deshonesto, superficial y lerdo.
 Y no es que ese maravilloso lector o lectora carezca de criterio, sino que ha proyectado sobre nosotros su propia veracidad, su propio sentido de la belleza. 
 Todos hacemos lo mismo: leer es reescribir con el autor el libro que lees.
 Le adjudicamos al novelista aquellas cualidades que deseamos y que necesitamos encontrar.
 O los demonios que nos persiguen. Nuestras filias y nuestras fobias tienen mucho que ver con quienes somos.
Debo decir que el gesto de esa mujer me conmovió.
 Fue tan natural y tan sencillo, y al mismo tiempo tan metafórico: con qué facilidad me dio su corazón. 
Me sentí rozada por la suave caricia de la buena gente, de esa multitud de personas generosas y discretas que sostienen el mundo y que hacen de la realidad algo habitable.
 Pues bien, en este momento necesitamos esos corazones amables más que nunca. ¿Sueno quizá algo cursi? 
Leyendo el magnífico libro Incógnito, del neurocientífico David Eagleman (Anagrama), me enteré de que el hecho de sonreír, es decir, el gesto físico de sonreír, aunque sea forzado, mejora de verdad el ánimo de la gente, cosa que me dejó pasmada, porque siempre creí que el énfasis de los manuales de autoayuda en la actitud beatífica era una petardez.
 De manera que, si sonreír cambia nuestra sopa química, ¿por qué no creer que un acto generoso puede cambiar la química social? Frente al rencor y la violencia, intentemos escoger nuestra mejor parte.
 Pido a la mucha gente buena que hay en el mundo que dé un paso adelante; e incluso les pido a los malvados que se dejen tentar por el gramo de bondad que seguramente guardan en algún recoveco.
 A ver si entre todos logramos enderezar el nuevo año. 


Grafiteros, mendigo y académico........................Javier Marías.

La cosa empezó en una presentación, continuó con un hombre que me confundió con un cura y acabó con un tegucigalpense demasiado sincero.

HAY SEMANAS llenas de pequeños sinsabores o incidentes que lo mueven a uno a la risa, más que al enfado.
 Ojalá fueran todos así. La que hoy termina ha sido una de esas. 
La cosa empezó en la presentación de la última novela de Pérez-Reverte.
 En el escenario, el autor y tres mujeres, entre ellas nuestra magnífica editora Pilar Reyes, afanándose por dialogar e interesarnos. A mi izquierda, un par de individuos, con calva moderna y media barba, que no paraban de cuchichear como posesos.
 Una incontinencia verbal fuera de serie. “¿Qué diablos hacen aquí”, me preguntaba, “en un sitio al que se viene a escuchar, no a rajar desenfrenadamente?
” Claro que el panorama general del patio de butacas no era alentador: la mitad de los asistentes estaban a lo suyo, es decir, mandando y recibiendo whatsapps y chistes, haciendo fotos y vídeos con sus aparatos estúpidos, sin prestar la menor atención a lo que se hablaba arriba
. La mala educación de mucha gente está alcanzando niveles disuasorios: ya no se puede ir al cine, ni a un concierto.
 Pero al menos los del móvil “interactuaban” en silencio, más o menos, mientras que los calvos modernos no descansaban: chucu-chucu, chucu-chucu, un bisbiseo inaguantable. 
Aun así aguanté cuarenta minutos, limitándome a mirar con estupor al que tenía al lado.
 Hasta que no pude más. Ya he escrito aquí sobre los peligros de llamarle hoy la atención a nadie. 
Poco después de hacerlo hubo dos víctimas más: un anciano le afeó a un coche, a distancia, haberse saltado un paso de cebra, y el conductor se detuvo, se bajó, le pegó un puñetazo al viejo y lo dejó seco en la calzada; y otro sujeto que meaba en la calle respondió a la recriminación de un vecino sacando una pistola y metiéndole un tiro.
 Así que me jugué la vida al decirles: “Oye, ¿vuestra tertulia la tenéis que tener aquí?” A lo que el de más allá me contestó altanero:
 “Es que podemos hacer las dos cosas, escuchar y hablar”. “Ya”, le respondí sin discutirle la falsedad, “pero molestáis a los demás, que no somos tan hábiles”.
 Pararon un poco, sólo un poco. 
Tres días después, Pérez-Reverte estaba informado: “Ya sé que casi te pegas con unos amigos míos”. 
“Pues vaya amigos, no sé por qué no escogieron la cafetería”. “Son dos grafiteros que me echaron una mano con una novela.
 Desde entonces van a todo lo mío, por lealtad personal, pero se aburren. Eso sí, me dijeron que eras chulo”.  

“¿Chulo yo? Para nada, fui muy modoso”. Comprendí que, en efecto, me había jugado la vida con tipos de acción, y encima amigos de un amigo.
A los dos días vino hacia mí un mendigo con la cara desnortada, en la calle de Bordadores. 
Y me gritó: “¡Padre, padre, deme algo, padre!” Él no podía saberlo, claro, pero que me confundan con un sacerdote —quizá un sacerdote chulo— es de lo peor que puede pasarme.
 Digamos que no es el gremio que mejor me cae, y como ahora van disfrazados de civiles (lo cual me parece fatal, un engaño a la gente), el mendigo no tenía por qué distinguir. 
Me detuve y le dije: “¿Por qué me llama ‘padre’? ¿Me ve usted a mí cara de cura?
 No me diga que sí, por favor”. Lo mismo se lo llamaba a todos.
 El hombre se disculpó, me dijo que no, que me veía cara “normal”. La cosa me divirtió como para deslizarle cinco euros.

Al día siguiente, reunión en la Academia con académicos latinoamericanos de visita.
 No tuve mucha ocasión de departir con ellos, sólo durante el recreo entre dos plenos severos.
Un académico de Tegucigalpa me cuenta: “Invitamos a su padre para hacerlo honoris causa, pero no pudo venir y en seguida murió”. 
“Ya, qué lástima”, contesté, pero no pude por menos de pensar: “Pues sí que tardaron. Mi padre murió a los noventa y un años, así que se lo debieron de proponer a los noventa”. 
El tegucigálpico pasó a otra cosa: “Su mejor novela de usted”, me dijo, “es la primera”. 
Sí, me temo que se refería a la primera de verdad, Los dominios del lobo, publicada a mis diecinueve años.
 Como le tengo simpatía, no vi inconveniente: “Sí, estoy de acuerdo”. Pero al hombre no le bastó: “Todo lo que ha escrito luego, sí, muchas idas y venidas, un habilidoso artesano, pero sin la frescura de aquella”.
 Huelga decir que nadie le había preguntado su opinión, pero eso no le impidió soltar la palabra más hiriente para cualquier autor, “artesano”. 
La verdad es que encontré cómico lo gratuito y veloz del hundimiento, en dos minutos me había crucificado. 
“Pues nada”, contesté sonriente, “no he hecho sino empeorar a lo largo de cuarenta y pico años”. 
Mi compañero Manuel Gutiérrez Aragón asistió al breve diálogo, y para mí que se quedó helado (y admirado de mi templanza, espero). Sólo acertó a decir:
 “Caray, no hay nada como la sinceridad”. El hondureño se despidió con una amenaza: 
“No pudimos llevar a su padre, pero a usted sí, en breve”. “Gracias, pero no crea”, le contesté: “detesto los vuelos transoceánicos”.
 Bien es verdad que, aún muerto de risa (para mis adentros), acompañé la disculpa de este pensamiento: “Ni en pintura me van a ver en Tegucigalpa, visto lo visto”.
 Feliz año a todos, incluidos los grafiteros, el mendigo miope y el señor académico tegucigalpense. 
Esta vez Sr. Marias me ha hecho reir porque relata cosas que me suelen suceder y no sé muy bien como tomarlas, no sé si alguien pueda leer esto pero si que una vez una señora me dijo "Estás tan guapa que no te habia reconocido" pues eso, no sé como me lo tomé....una sonrisa nunca está de más.

30 dic 2017

Así pasaban la Nochevieja tus padres (pegados a la televisión)

El humor de los míticos programas de Martes y Trece, Cruz y Raya o Los Morancos no ha superado el paso del tiempo.

Así pasaban la Nochevieja tus padres (pegados a la televisión)
En las navidades de 1991, España se preparaba para lo que iba a ser el gran año de su recién adquirida modernidad. 
En unos meses iban a comenzar los Juegos Olímpicos de Barcelona, más tarde la Expo de Sevilla y el país estaba listo para viajar a la alta velocidad que permitía hacerlo el AVE.
 Pero antes había una cita aun más importante: el especial de Nochevieja de Martes y Trece en TVE. 
Aunque un año antes habían nacido las esperadas cadenas privadas (Antena 3, Telecinco y Canal +) y también existían las autonómicas, la elegida por la mayoría de la audiencia para despedir el año era la primera cadena, como se conocía entonces.
Y, por supuesto, ahí estaban Josema Yuste y Millán Salcedo, que comenzaron a alegrar el cambio de año en 1988 (con el simpático título de ¡Hola, hola 89!) y que lo harían durante nueve más, hasta que en 1997 se despidieron con el especial Adós (sic). 
 Solo en 1993 la cadena pública confió el programa a Cruz y Raya. Para este año clave en la historia reciente de España, el dúo de humoristas, que antes había sido un trío, eligió el título El 92 cava con todo, poniendo en práctica uno de esos clásicos juegos de palabras que les hicieron famosos.
 Junto con las imitaciones, los playbacks de canciones de moda, la empanadilla de Móstoles y su gusto por el disfraz y el travestismo.

El especial de 1992 congregó frente a la pantalla a 10.106.000 de espectadores (70,6% de share). 
Una cifra de vértigo, la más alta desde que se contabilizan las audiencias de ese día. 
Lógico que por entonces Martes y Trece fueran los humoristas más populares del país.
 El relevo de los chistes y gags de Nochevieja se lo dieron a Cruz y Raya. 
 Otro dúo con el que guardaban similitudes, pero que llevó el humor a un terreno (todavía) más popular.
 O, según los gustos, más facilón
. Los Morancos también tuvieron un par de incursiones esporádicas y redujeron aun más el nivel de genialidad.
Desde hace unos años, el programa que va después de las campanadas (y del anuncio mejor pagado del año) lleva el sello de José Mota.
 No olvidemos, el 50% de los desaparecidos Cruz y Raya. Bienvenido, Mister Wan-Da, que así se llama el espacio de este año, promete ser según su creador un homenaje a Berlanga y su clásico Bienvenido, Mr. Marshall, pero cambiando a los americanos por chinos.
 En fin, habrá que estar atentos a lo que tiene preparado José Mota. Mientras, recuperamos algunos sketches y programas con los que todo el país (tus padres también) se partían de risa hace más de una década.
 Algunos de ellos son joyas del humor surrealista y otros, directamente, han sucumbido por su mediocridad al paso del tiempo.