Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

23 nov 2017

El vestido más arriesgado de la reina Letizia es de Teresa Helbig

Letizia, Reina de España, no sabe que por mucha cirujía, mucha gimnasia , no es mejor Reina es más una chica del montón que no está de acuerdo consigo misma y se cree una modelo... 

La esposa de Felipe VI abre su armario a la diseñadora con taller en Barcelona y sigue engordando la lista de modistos españoles en su vestuario.

Los Reyes, el ministro de Cultura Íñigo Méndez de Vigo, la presidenta del Congreso Ana Pastor, Diego Carcedo y el premiado Florencio Domínguez, en los premios Francisco Cerecedo 
Los Reyes, el ministro de Cultura Íñigo Méndez de Vigo, la presidenta del Congreso Ana Pastor, Diego Carcedo y el premiado Florencio Domínguez, en los premios Francisco Cerecedo EFE
 
La industria de la moda tenía ganas de que la reina Letizia engrosara la lista de diseñadores españoles con los que llena su armario. 
Este miércoles sumó un nombre más en la entrega de los Premios Francisco Cerecedo, donde lució un atrevido diseño de Teresa Helbig, firma con taller en Barcelona que el año pasado cumplió 20 años. 
Se trata de una pieza estilo flapper elaborado en volantes de tul plumeti con cristales bordados de color blanco y tirantes de terciopelo de color negro.
Aunque, como es habitual, han llovido críticas —demasiado corto, demasiado destapado— resulta interesante la elección de una prenda históricamente asociada con la modernidad y el feminismo, por la comodidad y libertad de movimientos que otorgó a las mujeres de los años veinte.
 Un vestido-joya prácticamente inédito que es, además, muy especial para la marca. 
“Es de antes de que empezáramos a desfilar hace ocho años”, explican desde el departamento de comunicación de la firma. 
Y añaden: “Como todas nuestras creaciones, se ha elaborado a mano en nuestro atelier”.
Don Felipe y doña Letizia, en la cena en la que vistió un modelo de Teresa Helbig.
Don Felipe y doña Letizia, en la cena en la que vistió un modelo de Teresa Helbig. EFE
Helbig es una diseñadora muy discreta que destaca por el mimo que pone en sus prendas y por una carrera en la que el trabajo habla por sí solo. 
“La belleza de una gran creación de moda está en lo que no puedes ver rápidamente: la elección de tejidos de calidad, la artesanía y la obsesión por los detalles”, explica la creadora en su web. 
La firma, que cuenta con una gran legión de fieles clientas, aparecía de forma continuada en las apuestas de estilistas y editores cuando les preguntaban sobre marcas con las que vestirían a la Reina: 
“Teresa Helbig la vestiría de maravilla”, explicaba justo hace un año la reputada estilista Anna Vallès a este periódico.

Y finalmente lo ha hecho: “Helbig y la Reina tenían que encontrarse, estamos muy contentos”, declaran desde la firma.
 De hecho, fue una clienta de Estados Unidos la que les puso sobre aviso de que la reina Letizia llevaba un Helbig, y durante el día de hoy el teléfono no ha dejado de sonar en el taller, sobre todo con felicitaciones de amigos de la firma, cuentan.
 Aunque todavía está por ver el impacto del “efecto Letizia” en la marca, queda comprobado, por todos aquellos que han logrado vestirla en cualquier aparición, que implica un impulso y reconocimiento, sobre todo si se trata de una firma independiente y local.
La llegada a Zarzuela de Eva Fernández en 2015 como estilista en plantilla ha sido en este sentido clave en la tarea de enriquecer y diversificar el armario de la Reina, poniendo especial atención en el diseño hecho en España. Y es que si bien sigue confiando en Felipe Varela para grandes actos, ha sido relevante el esfuerzo por incorporar nuevas firmas que han aportado aire fresco, como Cortana, Juan Vidal, Ailanto y Angel Schlesser, el penúltimo en incorporarse a este selecto club.
Con una agenda muy activa, parece que poco a poco Letizia y su equipo están siguiendo el magistral ejemplo que dio Michelle Obama durante el mandato de su marido en la Casa Blanca, durante el cual se convirtió en la perfecta embajadora de la moda estadounidense, entendiendo la moda más que como un elemento de estilo como una poderosa herramienta de comunicación.

 

 

 

Carmen Lomana lanza un dardo envenenado contra la reina Letizia

El vestido de Letizia en los Premios Francisco Cerecedo está levantando una oleada de críticas.

María Porcel Redactora de Tendencias
GTRESONLINE
Carmen Lomana y la reina Letizia. 
 
Carmen Lomana es todo un icono de estilo y elegancia en España. Adorada y criticada a partes iguales (¿y qué no lo es en este país?), es innegable que esta celebrity patria reconvertida en columnista y tertuliana tiene amplios conocimientos sobre moda, protocolo y tendencias.
De ahí que Lomana se haya visto hoy decidida a criticar algo a lo que no suele poner demasiadas pegas: la monarquía.
 En su cuenta de Twitter y ante sus 235.000 seguidores, Carmen ha lanzado una queja contra la reina Letizia. 
En concreto, contra el vestido diseñado por Teresa Helbig que la esposa de Felipe VI lució en los premios Francisco Cerecedo de Periodismo, celebrados el miércoles 22 de noviembre.

Lomana critica el vestido de Letizia, un diseño corto estilo años 20. La socialité afirma que "una reina no puede ir a unos premios de periodismo con minifalda de vértigo y tirantes como si fuese a una disco. Ella no es una it girl".
 


 La reina Letizia en los premios "Francisco Cerecedo" celebrados en Madrid el 22 de noviembre de 2017. 

Para Lomana, el vestido va más allá de ser una simple prenda, y supone todo un fallo de protocolo por la imagen de la monarquía que supone: "Protocolo debería guiarla, no tiene conciencia de la institución que representa".

 

22 nov 2017

Pablo Alborán - No vaya a ser (Videoclip Oficial)

El cine francés puede seguir fumando. Por el momento


La ministra de Sanidad desmiente la intención de prohibir el tabaco en la gran pantalla.

Nadie ha fumado en el Cine como Alain Delón.

 
Alain Delon, en 'A pleno sol'.
Alain Delon, en 'A pleno sol'.
Aunque la polémica fue desactivada rápidamente, ha dejado un rastro tan desagradable como el humo frío de un cigarrillo mal apagado.
 Ante crecientes cuestionamientos sobre lo que algunos han percibido como un ataque a la libertad de expresión y la creación artística, la ministra francesa de Sanidad, Agnès Buzyn, ha asegurado esta semana que nunca tuvo intención de prohibir imágenes de fumadores en la gran pantalla. 
Futuras escenas míticas como la de Lauren Bacall encendiéndole un cigarrillo a Humphrey Bogart están a salvo. 
Al menos por el momento.
“Nunca he previsto ni hablado de la prohibición del cigarrillo en el cine ni en ninguna otra obra artística.
 Hay que garantizar la libertad de creación”, afirmó Buzyn en un tuit para zanjar un debate que ha ido in crescendo los últimos días. 


Alain Delon, en 'A pleno sol'.
Alain Delon, en 'A pleno sol'.
Aunque la polémica fue desactivada rápidamente, ha dejado un rastro tan desagradable como el humo frío de un cigarrillo mal apagado.
 Ante crecientes cuestionamientos sobre lo que algunos han percibido como un ataque a la libertad de expresión y la creación artística, la ministra francesa de Sanidad, Agnès Buzyn, ha asegurado esta semana que nunca tuvo intención de prohibir imágenes de fumadores en la gran pantalla.
 Futuras escenas míticas como la de Lauren Bacall encendiéndole un cigarrillo a Humphrey Bogart están a salvo. Al menos por el momento.
“Nunca he previsto ni hablado de la prohibición del cigarrillo en el cine ni en ninguna otra obra artística. 
Hay que garantizar la libertad de creación”, afirmó Buzyn en un tuit para zanjar un debate que ha ido in crescendo los últimos días.
La polémica nació el jueves de la semana pasada en la Asamblea Nacional, cuando los diputados votaban el aumento progresivo del precio de la cajetilla de tabaco hasta los 10 euros en 2020.
 Es una de las medidas previstas por el Gobierno francés para combatir el tabaquismo, un mal que en Francia no remite pese al alto precio del tabaco y la prohibición de su consumo en lugares públicos. En 2016, el 34,5% de los franceses reconocieron fumar, el 28,7% de forma cotidiana, lo que deja a Francia, una vez más —la cifra ha variado poco en los últimos años— como uno de los países europeos con mayor tasa de tabaquismo. 
Y no hace falta recurrir a estadísticas. 
Basta con echar un vistazo a la cantidad de franceses que se agolpan en las terrazas de los bares y bistrots, hábilmente acristaladas y caldeadas con estufas, para eludir la prohibición de fumar en espacios públicos cerrados y continuar dándole al cigarrillo, cueste lo que cueste y llueva lo que llueva.
 También a las salidas de los cines es habitual ver un rastro de colillas.
 Durante el debate parlamentario, la diputada socialista Nadine Grelet-Certenais habló de la necesidad de “ir más allá del monedero” en la lucha contra el tabaquismo, que provoca más de 70.000 muertes cada año en Francia.
 Según la socialista, hay que hacer frente a la “incitación cultural a fumar, como el cine, que valoriza esta práctica” y se debe elaborar una política de prevención que tenga en cuenta “este tipo de publicidad encubierta para el consumo de tabaco”.
La ministra de Sanidad, Agnès Buzyn 
La ministra de Sanidad, Agnès Buzyn afp
Buzyn replicó diciendo que no comprende “la importancia del cigarrillo en el cine francés” y aseguró que también ella quiere una “acción firme” en esta materia, para lo que dijo se pondría en contacto con su colega de Cultura, la ministra Françoise Nyssen. Sus palabras fueron rápidamente interpretadas como una intención de prohibir la aparición de fumadores en el cine, una escena recurrente en las producciones francesas. 
 Según un estudio de la encuestadora Ipsos sobre “tabaco y cine” de 2012, “el 80% de las películas presentan al menos una escena de tabaquismo y muestran objetos ligados al tabaco como mecheros, ceniceros y paquetes de tabaco”.
 En 33 de las películas analizadas, esas escenas llegaban a sumar 99 minutos.
 Además, señalaba el estudio: con mayor frecuencia, el personaje que fuma es “respetable”, lo que contribuye, advertía, a una “tendencia del cine francés a banalizar el acto de fumar”. Pero si se prohíbe fumar en la gran pantalla porque el tabaco es malo, ¿qué pasa entonces con otras conductas desaconsejables como el exceso de alcohol o la violencia que puebla muchas de las películas?, se preguntaron muchos.
 “Confusión total sobre lo que es una creación artística”, tuiteó durante el fin de semana el también socialista David Assouline. “Así que habrá películas donde nos podemos matar, drogar, emborracharnos o conducir a 200 kilómetros por hora, pero, sobre todo, no nos metamos un pitillo en la boca”, ironizó el senador e historiador galo.
Con todo, la propuesta de limitar el tabaquismo en la gran pantalla no es nueva ni exclusiva de Francia.
 La Organización Mundial de la Salud (OMS), preocupada por el impacto del tabaco en los jóvenes espectadores, propuso el año, entre otros, que las películas “con cigarrillos” sean “no recomendadas” para menores.
Francia lleva lidiando con este dilema desde hace años a propósito de la denominada Ley Evin de 1991, que prohíbe la publicidad del tabaco en lugares públicos. 
En 2009, hubo un clamor común del mundo del cine y de la política para que se rehicieran los carteles de una exposición de la Cinemateca dedicada al realizador y actor Jacques Tati, en los que, citando dicha ley, la compañía de transporte urbano de París RATP había sustituido la famosa pipa del cineasta por un molinillo de viento. 
Poco después, la misma compañía rechazó un cartel del biopic sobre Coco Chanel en el que la actriz Audrey Tatou aparecía con un cigarrillo en la mano.
 Tal fue el escándalo que, dos años más tarde, la Asamblea Nacional acordó que se excluyera el patrimonio nacional de una “aplicación demasiado literal” de la Ley Evin, como lo describió Le Monde.

Como entonces, el debate sobre el cine y el tabaco no ha quedado en esta ocasión tampoco cerrado del todo.
 Justo después de su desmentido, la ministra Buzyn lanzaba una pregunta al mundo del cine: “¿La libertad de creación, no reside ella también en la independencia de los realizadores de cara a las incitaciones a mostrar el cigarrillo en la pantalla?”.
Jean-Paul Belmondo, en 'Al final de la escapada'.  Jean-Paul Belmondo, en 'Al final de la escapada'