Chabeli Iglesias, Javier Cárdenas, Isabel Pantoja y Jorge Javier Vázquez. Los cuatro implicados en trifulcas televisivas.Cordon Press
Esta semana la edición número 17 de Gran Hermano, de la que se
había hablado en el último mes únicamente por sus decepcionantes índices
de audiencia, saltaba a las páginas de los periódicos por un posible abuso sexual que habría tenido lugar dentro de la casa.
El pasado sábado la cuenta oficial de Twitter de Telecinco anunció: "Se
ha expulsado a un concursante por un comportamiento que la productora
ha considerado intolerable".
Se conoció después que esa misma mañana un
directivo del programa había denunciado un posible abuso sexual en el puesto de la Guardia Civil de Colmenar Viejo.
Las webs de televisión dieron una cobertura mediática inusitada desde
este momento al concurso, que en su última gala antes de la polémica
conseguía un 12,3 %, mínimo histórico para el formato.
Según desgranaba
el portal de información televisiva FormulaTV, el episodio podría haber
tenido lugar la noche del jueves al viernes tras una fiesta en la casa y
después de que los concursantes Carlota y José María se retirasen al
dormitorio. Se supo después que Carlota no iba a interponer una denuncia y que la Policía no investigaría el caso.
La concursante, además, ha vuelto al programa.
No es la primera vez que la polémica alcanza a Gran Hermano por
el comportamiento inaceptable de un concursante (con José María, son 12
las expulsiones disciplinarias en sus 17 ediciones). Tampoco es la
primera vez que en la televisión ocurre lo impensable y da lugar a unas
escenas que en el peor de los casos se solucionaron en los tribunales y
en los mejores hicieron que sus protagonistas (y sus cadenas)
aprendiesen e hiciesen examen de conciencia.
Hoy repasamos ocho que
siguen instaladas en nuestra memoria.
"Había una cosa que me desanimaba mucho y era muy
simple: que los señores quisieran ligar conmigo permanentemente".
Rescatamos de la hemeroteca el testimonio de una de las mujeres clave en
el progreso cultural de nuestro país.
“Había una cosa que me desanimaba mucho y era muy simple: que
los señores quisieran ligar conmigo permanentemente.
Me molestaba y eso
me lo hacía todo más complicado y difícil. Era muy incómodo, porque
llevaba a una serie de malinterpretaciones: pasaban o a no hablarte o a
hacerte directamente la guerra, evidentemente”.
Mucho antes de Harvey Weinstein, del #MeToo o de que Anita Hill llevase al Tribunal Supremo al juez Clarence Thomas para que la gente aprendiese a pronunciar e identificar el acoso sexual, Pilar Miró ya lo denunció públicamente en TVE en 1981.
La futura directora de RTVE –asumiría el mando en 1986– llevaba desde
los años 60 trabajando en los estudios de Prado del Rey.
Entró como
ayudante de redacción, pasó a realizadora (ganó la Antena de Oro en
1970) y suyo es el legado progresista del ente público con programas
como Estudio 1 o Ritmo 70 o en los capítulos que dirigió para series como Curro Jiménez o Los libros.
Para cuando aclaró a Hermida que con ella ya se habían intentado
sobrepasar “permanentemente”, Miró ya había vivido esas “zancadillas” a
las que la pregunta hacía referencia: durante dos años vivió el
secuestro y prohibición de su película El crimen de Cuenca (1979), con proceso civil y militar incluido. EnDe Cerca,
la realizadora también tuvo tiempo de dejar a Hermida sin palabras.
Tras destacar las insinuaciones no requeridas que tuvo que esquivar
según accedía al poder, su respuesta fue más que clarafrente al “¿Y tú nunca intentaste ligar para conseguir algo?” entre risas algo condescendientes del presentador:
“No,
a mí ese tema me enfurecía muchísimo, perdía los papeles. Yo casi
siempre que intentaba ligar era porque me gustaba alguien y no
prentendiendo nada”.
Es lógico que las declaraciones de Pilar Miró no acaparasen los
titulares que hoy sí protagonizan otros relatos sobre agresiones como
los de las víctimas del acoso sistémico de Weinstein o de Kevin Spacey
–ella misma aclara que cuando padeció esas continuas insinuaciones no le
parecían “ofensivas”–.
En 1981 el acoso sexual a una mujer no era algo
reprobable públicamente y estaba totalmente normalizado socialmente.
La
población ni siquiera sabía cómo etiquetarlo (el concepto de “acoso
sexual” como tal se expandió socialmente a partir de 1992) y tendrían
que florecer los escándalos de hombres poderosos–Polanski, Bill Cosby o
Bill O’Reilly– varias décadas después junto a reivindicaciones
feministas en el gremio de la comunicación para poder capitalizar un
debate que va mucho más allá de lo que algunos tildan de ‘moda’ de
denuncias.
Pilar Miró, hace más de 30 años, voceó haberlo sufrido.
Su
testimonio, rescatado de la hemeroteca, sirve para aclarar que por aquel
entonces nadie quería escuchar.
Pilar Miró en 1980. Foto: Getty
Opinión: La deriva machista del ente público Contrasta la actitud de de la cadena pública hace más de 30
años, cuando prestaba atención el relato femenino sin cuestionarlo,
frente a la de 2017, cuando invita a tertulianos (hombres) a hablar
sobre acoso sexual y una de las estrellas del debate es Salvador
Sostres. El mismo que en su pasado presumió de querer sodomizar a una ex
ministra (“Yo quería que fuera por el culo, porque una socialista
siempre se ha de vejar, ha siempre de darle escarmiento y al fin y al
cabo nosotros somos soldados), el mismo queempatizó con un asesino que estranguló a su novia embarazada de cinco meses (“es normal que un tío pierda la cabeza”) y el mismo que perdió su trabajo en Telemadrid
cuando se filtró aquello que dijo con el micro abierto y la cámara
encendida: “Las chicas jóvenes de 17, 18 o 19 años, que es ahí cuando
tienen la carne en su punto”, dijo, acompañado por la risa socarrona de
Ussía en un descanso del prorama en el que colaboraba. “Esa
tensión de la carne, esas vaginas que aún no huelen a ácido úrico, que
huelen a santidad y parecen lionesas de crema. No pican, son de primer
rasurado“, dijo. Lo de Sostres no es un hecho aislado. Ahí están los fichajes
estrella de presentadores que presumen de ser “machos ibéricos” a lo
Bertín Osborne. O la incursión del programa de Javier Cárdenas, un
presentador que cree vivir en otra era cuando desnuda a mujeres en prime time con trucos de magia (hechos por hombres, claro) y que ha enarbolado
un cruzada personal contra aquellas que denuncian su machismo en
antena. Lo del debate sobre acoso sexual en el programa de Carlos
Herrera responde a una escalonada deriva misógina y sexista en la cadena
pública. A propósito de esta invasión misógina en horario de máxima audiencia, el periodista Daniel Bernabé animaba hace unos días en un hilo de Twitter
a visitar el archivo de TVE para comprobar cómo la televisión era mucho
más progresista e inclusiva hace tres décadas que en pleno s. XXI.
Basta con un par de búsquedas rápidas en la videoteca del ente público
para refrendar su teoría. Si el fin de semana pasado hubo un panel masculino defendiendo en TVE que las denuncias contra la violencia machista son “fascistas“, en 1979, en el programa La Clave presentado por José Luis Balbín, se invitaba a la feminista y líder del Frente de Liberación de la Mujer, Anabel González Garate, a defender el papel de la libertad reproductiva y el derecho de la mujer a tener “una maternidad y una sexualidad libre”. La emblemática feminista afirmaba con calma, sin que otros hombres
presentes la interrumpiesen y sin encuestas planteadas por el propio
presentador sobre “si las mujeres mienten mejor que los hombres” (como
es el caso de Carlos Herrera hace un par de programas) sobre la
necesidad de sacar al Estado de las decisiones reproductivas de las
mujeres o a reclamar una mayor presencia femenina en los debates
televisados.
La primera parte de la gala del jueves mostró el regreso de Carlota a la casa de Guadalix.
Carlota Prado, concursante de 'Gran Hermano'.
La gala de Gran Hermano
del jueves 9 fue la primera después de que se produjera la expulsión de
uno de los concursantes, José María Pérez, y la salida temporal de
Carlota Prado tras la decisión del programa de tomar medidas ante lo que
denunciaron ante la Guardia Civil como una posible agresión sexual. El reality
de Telecinco ya había anunciado que a Carlota se le daría la opción de
regresar a la casa si lo deseaba. Y así ocurrió el miércoles por la
tarde. Los primeros minutos de la joven de vuelta con sus
compañeros no se pudieron ver en el canal 24 horas del programa, pero sí
se han podido ver, ya editados, en la gala de Gran Hermano de este jueves, que dedicó su primera media hora a este asunto. El programa arrancó con las palabras de Carlota en el
confesionario en las que comunicaba a la organización su deseo de volver
al concurso. "Hubo un hecho grave y desagradable contra mí estando
inconsciente", ha dicho la concursante, que ha reconocido que, tras
haber visto las imágenes del presunto abuso, está de acuerdo con la
decisión tomada por la organización de expulsar a quien fuera su pareja
en la casa. La concursante, que ha agradecido al programa el trato y el
apoyo dado, también ha asegurado que, de momento, no continuará con
"ningún tipo de procedimiento" contra José María. Este es el motivo
principal por el que la Guardia Civil no procederá adelante con la investigación de los hechos, ya que se trata de un delito privado que debe ser denunciado por la víctima para poder iniciar el caso. A continuación, el programa ha mostrado algunas de las
imágenes del reencuentro de Carlota con sus compañeros, momento en el
que les confirma que José María no va a regresar a la casa. "Él ha sido
expulsado. No se me permitía entrar por orden del equipo de psicólogos",
les contó. La joven pidió hablar a solas con dos de sus compañeros,
Rubén y Cristian H, charla de la que también se han mostrado algunos
fragmentos.
Tras la emisión de las imágenes, el presentador
de la gala, Jorge Javier Vázquez, ha preguntado a la madre de la joven,
presente en el plató, por su estado, visiblemente afectada por la
situación.
A continuación, el programa pasó a hablar de otros temas y
continuar con su devenir habitual.
Después de haber marcado mínimo histórico de
audiencia la semana pasada, este jueves el programa remontó, llegando al
15% de cuota de pantalla y 1.581.000 espectadores, liderando la franja
de máxima audiencia.