Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

5 nov 2017

La gente es muy normal.....................................Javier Marías

Los independentistas necesitan creer que su país es tan odiado como odiado es por ellos el resto de la nación. No es ni ha sido nunca así.
Javier Marías
CUANDO ESTO escribo, en el resto de España no percibo, de momento y por suerte, ninguna animadversión general contra los catalanes. 
Esa que, según los independentistas y sus corifeos extranjeros, ha existido siempre.
 Claro que hay y ha habido algunos españoles que “no los tragan”, pero son una minoría exigua.
Los independentistas (no tanto los sobrevenidos y circunstanciales de los últimos años cuanto los de arraigado convencimiento) necesitan creer que su país es tan odiado como odiado es por ellos el resto de la nación.
 No es ni ha sido nunca así. 
En la perversa Madrid son acogidos de buen grado, entre otras razones porque aquí a nadie le importa la procedencia de nadie. Recuerdo a un amigo gerundense que, cuando yo vivía en Barcelona en mi juventud, se jactaba de no haber pisado nunca la capital y manifestaba su intención de seguir así hasta su muerte. 
Al cabo del tiempo, y ya perdido el contacto con él, me lo encontré en las inmediaciones de Chicote, en plena Gran Vía madrileña.
 Tras saludarlo con afecto, no pude por menos de expresarle mi extrañeza. 
“No”, me contestó sin más, “la verdad es que vengo con cierta frecuencia. La gente aquí es muy normal y me trata muy bien”. “Sí”, creo que le contesté.
 “La gente es normal en casi todas partes, sobre todo si se la trata de uno en uno y no se hacen abstracciones”. 

Estamos cerca de que nos invada una de esas abstracciones. 
Como he dicho, no percibo aún animadversión general, pero sí hartazgo y saturación hacia los políticos catalanes y, en menor grado, hacia la masa que los sigue y se deja azuzar por ellos. 
Hacia sus mentiras y tergiversaciones, sus exageradas quejas, su carácter totalitario y cuasi racista.
 Puede que yo sólo trate a individuos civilizados, pero lo cierto es que no he oído ni una vez la frase
 “A los catalanes hay que meterlos en vereda” ni otras peores. Lo que sí he oído refleja ese hartazgo: “Que se vayan de una vez y dejen de dar la lata y de ponernos a todos en grave riesgo”. 
Si un día hubiera un referéndum legal y pactado, en el que —como debería ser— votásemos todos sobre la posible secesión, pienso que un resultado verosímil sería que en Cataluña ganara el No y en las demás comunidades el .
 Quién sabe.


Todo esto es muy injusto, como lo es lo ya producido, a saber: el secuestro de la mayoría por parte de la minoría.
 La minoría independentista es tan chillona, activa, frenética, teatrera y constante que parece que toda Cataluña sea así.
 Y miren, si se dieran por buenas —en absoluto se pueden dar— las cifras del referéndum del 1-O proclamadas por la Generalitat, aun así habría tres millones y pico de catalanes en desacuerdo con él.
Dos millones largos a favor son muchas personas, pero, que yo sepa, son bastantes menos que tres y pico en contra.
 A estos últimos catalanes no se los puede echar, ni abandonarlos a su suerte, ni entregarlos a dirigentes autoritarios, dañinos y antidemocráticos, como han demostrado ser el curil Junqueras, Puigdemont, Forcadell y compañía, infinitamente más temibles y amenazantes que Rajoy, Sánchez y Rivera. 
Si en este conflicto hay alguien que se pudiera acabar asemejando a los serbios agoreramente traídos a colación, son esos políticos catalanes, no los del resto del país.
 Es por tanto sumamente injusto, si no cruel, hablar de “los catalanes” como si estuvieran todos cortados por el mismo patrón que sus aciagos representantes actuales.
 Tampoco las multitudes independentistas merecerían ser asimiladas a ellos. 
Conozco a unos cuantos que lo son de buena fe y a los que no gustan las cacicadas como las del 6 y 7 de septiembre en el Parlament. 
Y son muy libres de querer poseer un pasaporte con el nombre de su país y verlo competir en los Juegos Olímpicos bajo su bandera. 

Y son libres de intentar convencer. 
Para lo que no lo son es para imponerle eso, velis nolis y con trampas, a la totalidad de sus conciudadanos. 
Para prescindir de todo escrúpulo y de toda ley, para clausurar el Parlament cada vez que les conviene, para abolir la democracia en el territorio e instaurar un régimen incontrolado y represor, lleno de “traidores”, “súbditos” (la palabra es de Turull) y “anticatalanes” señalados, denunciados y hostigados. 
Un régimen que tendría como un principio la delación de los disidentes y discrepantes.
 No, numerosos independentistas también desaprueban eso, o así lo quiero creer.
 En todo caso, da lo mismo lo que “se sientan” unos y otros, nadie está obligado a albergar sentimientos. ¿“Se sienten” europeos todos los españoles?
 Seguro que no, y qué más da. Lo somos política y administrativamente, y por eso en nuestro pasaporte pone “Unión Europea”.
 Dicho sea de paso, para nuestra gran ventaja.
 Esos tres millones y pico de catalanes (y quizá más) son y han sido amables y acogedores, pacíficos y civilizados, y han contribuido decisivamente a la modernidad de España.
 Lo último que merecen es que su nombre se vea usurpado, también en el resto del país, por una banda de gobernantes fanáticos y medievales.

4 nov 2017

Jodie Foster: “Me es imposible utilizar mi rostro o mi fama para vender nada”

La actriz y directora confiesa en una entrevista su trauma por vivir una infancia como famosa.

La actriz y directora Jodie Foster, el pasado febrero en Beverly Hills.
La actriz y directora Jodie Foster, el pasado febrero en Beverly Hills.

A Jodie Foster nunca le gustó hacerse la víctima. Ni la estrella. Por eso la ganadora del Oscar por Acusados (1988) y El silencio de los corderos (1991) siempre ha dicho que su infancia fue normal porque es la única que conoce. 

“No tengo con qué compararla”, declaró hace unos años a EL PAÍS. 

La madurez de esta intérprete de 54 años que comenzó a trabajar como actriz a los 6 le ha dado una nueva perspectiva. En declaraciones a la revista Harper’s Bazaar, la intérprete y directora asegura que carga con el trauma de una infancia famosa. 

“Por eso me es imposible utilizar mi rostro o mi fama para vender nada. 

Me da urticaria. Aprecio lo que hacen otros y veo sus beneficios y lo que se puede hacer pero yo no puedo”, asegura quien ha sido seleccionada como la mujer del año por la edición británica de la publicación. 

La actriz y directora Jodie Foster, el pasado febrero en Beverly Hills.
La actriz y directora Jodie Foster, el pasado febrero en Beverly Hills.
A Jodie Foster nunca le gustó hacerse la víctima. Ni la estrella. Por eso la ganadora del Oscar por Acusados (1988) y El silencio de los corderos (1991) siempre ha dicho que su infancia fue normal porque es la única que conoce. “No tengo con qué compararla”, declaró hace unos años a EL PAÍS. La madurez de esta intérprete de 54 años que comenzó a trabajar como actriz a los 6 le ha dado una nueva perspectiva. En declaraciones a la revista Harper’s Bazaar, la intérprete y directora asegura que carga con el trauma de una infancia famosa. “Por eso me es imposible utilizar mi rostro o mi fama para vender nada. Me da urticaria. Aprecio lo que hacen otros y veo sus beneficios y lo que se puede hacer pero yo no puedo”, asegura quien ha sido seleccionada como la mujer del año por la edición británica de la publicación.
Las actrices Kate Winslet y, a la derecha, Jodie Foster, reconcidas anoche en los premios a las mujeres del año de la revista 'Harper's Bazaar' en Londres.
Las actrices Kate Winslet y, a la derecha, Jodie Foster, reconcidas anoche en los premios a las mujeres del año de la revista 'Harper's Bazaar' en Londres. Getty Images
Sin vender su nombre o convertirse en embajadora para otras causas, es el ejemplo a seguir para las jóvenes actrices que han venido después. 
Desde Claire Danes a Kirsten Dunst pasando por Britney Spears, Miley Cyrus, Lindsey Lohan o Emma Watson, todas las que, con menor o mayor suerte, comenzaron sus carreras como niñas prodigio de la pantalla han citado el nombre de Foster como su modelo a seguir. Miley Cyrus siempre recordará la llamada que recibió de la protagonista de Taxi Driver (1977) cuando solo tenía 15 años.
 “Me recomendó que mantuviera la cabeza alta y me rodeara de los mejores”, recordó la cantante hace unos años.
 Tanto Natalie Portman como Emma Watson decidieron poner un alto en sus carreras como intérpretes para dedicarse a los estudios siguiendo como ejemplo ese momento de la carrera de Foster. Aunque hoy la protagonista de Harry Potter se ha convertido en el rostro y la voz de la campaña en favor de la igualdad de género #HeForShe, una iniciativa que Foster envidia.
 Pero la joven británica aprendió de Foster la necesidad de separar la vida personal de la profesional.
 Y eso que como suele recordar los de Foster eran otros tiempos, anteriores a la invasión que suponen en la vida de las jóvenes estrellas las redes sociales.
 Quizá por eso ella no tiene perfil en Twitter, Instagram o Facebook.
La actriz Jodie Foster, en una imagen de la década de los setenta. 
La actriz Jodie Foster, en una imagen de la década de los setenta.
 Pero como señala la protagonista de La habitación del pánico (2002), ahora volcada en la realización, las presiones también eran fuertes en la década de los años sesenta y setenta en los que creció delante de las cámaras. 
Especialmente las que sentía como joven prodigio, como alguien que tenía que hacer las cosas bien.
 “Tenía que demostrarlo una y otra vez”, recuerda a la revista sobre un afán por la perfección heredado de su madre.
Jodie Foster con una joven Kristen Stewart, en una imagen de la película 'La habitación del pánico' (2002). 
Jodie Foster con una joven Kristen Stewart, en una imagen de la película 'La habitación del pánico' (2002).
 En su opinión, las cosas no han cambiado tanto en algunos aspectos.
 Hace un año recordó que cuando tenía 14 años un director la llamó para una entrevista de trabajo y le pidió que se quitara la chaqueta y se diera una vuelta para poder verle bien el cuerpo. 
“Mi agente fue a su oficina y le dio un puñetazo”, contó la estrella que en 2007 habló por primera vez de su homosexualidad en público mientras recibía un premio a toda su carrera en la ceremonia de los Globos de Oro.

La juez ordena el ingreso en prisión del hijo de Ortega Cano

Pobre niño, pobre hermana....una vida que se escapa hacia el abismo..

La suspensión de la condena de un año y nueve meses de cárcel ha sido revocada al considerar "frustrados" los fines de "prevención y de reinserción social" tras acumular otras tres condenas distintas.

 

José Ortega Cano, con su hijo Fernando.
José Ortega Cano, con su hijo Fernando. GTRES

La juez de lo Penal número 5 de Sevilla ha revocado la suspensión de la condena de un año y nueve meses de cárcel que impuso al hijo del extorero José Ortega Cano, José Fernando Ortega Mohedano, por robar y agredir a un joven en 2013 junto a un club de alterne de Castilleja de la Cuesta, de forma que el joven tendrá que volver a prisión, al considerar "frustrados" los fines de "prevención y de reinserción social" tras acumular otras tres condenas distintas.
Fuentes judiciales han informado de que la juez ha dictado un auto en el que acuerda la revocación de la suspensión de la pena de prisión, tal y como había solicitado la Fiscalía de Sevilla, tras haber tenido conocimiento de que el hijo de Ortega Cano ha sido condenado posteriormente hasta en tres ocasiones distintas.
Fernando Ortega, con su hermana Gloria Camila.
Fernando Ortega, con su hermana Gloria Camila. GTRESONLINE
La magistrada recuerda en este auto que, el día 7 de julio de 2015, suspendió por un plazo de dos años el cumplimiento de la pena de prisión impuesta a José Fernando, con la advertencia de que revocaría dicha suspensión en caso de que cometiera algún delito dentro del plazo referido. 
Tiene en cuenta que, dentro de este plazo de dos años, José Fernando ha sido condenado por un Juzgado de Salamanca al pago de una multa de 540 euros por un delito leve de amenazas y por un Juzgado de Jerez de la Frontera a un año de prisión por quebrantar en dos ocasiones la orden de alejamiento acordada con respecto a su pareja, a la que visitó en el hospital cuando estaba embarazada.
De este modo, la juez considera que la "expectativa" en que se basó la decisión de suspensión "ya no puede ser mantenida, habiendo dejado de concurrir en el penado pronóstico favorable" de no cometer delitos en el futuro y entendiéndose "frustrados" los fines de "prevención y de reinserción social". 
Por ello, acuerda revocar la suspensión del cumplimiento de la pena que le fue concedida, lo que implica que deberá cumplir la condena de un año y nueve meses de cárcel que le fue impuesta.
La abogada del hijo de Ortega Cano ha recurrido la decisión de la juez al considerarla "contraria a Derecho y perjudicial para los legítimos intereses" de su patrocinado, según el recurso de reforma.
En este recurso, la letrada Esperanza Lozano dice que la juez basa su decisión "en la comisión de nuevos ilícitos durante el periodo de suspensión" de la pena de prisión impuesta, concretamente por la comisión de un delito de amenazas y dos delitos de quebrantamiento de medida cautelar.
 Y relata que, desde el 12 de mayo, José Fernando "se encontraba interno en el centro San Juan de Dios de Ciempozuelos, siendo tutelado en el mismo y considerándose gravemente perjudicial para mi representado y su evolución clínica un ingreso en prisión".
La abogada afirma que, "si bien es cierto que mi representado en el periodo de suspensión de la condena ha tenido conductas reprobables, también es cierto que a día de hoy sus circunstancias son muy diferentes a las de hace unos meses, circunstancias que no solo hacen desaconsejable el ingreso en prisión sino que ponen de manifiesto la intención de José Fernando de no volver a cometer errores, y por ende de no frustrar los fines por los que se le concedió el beneficio de la suspensión".
Respecto del delito leve de amenazas, precisa que "nos encontramos ante un delito leve, delitos cuya naturaleza ni tan siquiera es relevante para decidir sobre la suspensión o no de una pena de prisión, por consiguiente no habrían de considerarse para fundar la revocación de una suspensión".
En relación a los dos delitos de quebrantamiento de medida cautelar, la abogada asevera que en ambos casos "se estima la atenuante de consentimiento de la víctima, quien ha intentado en reiteradas ocasiones que se anule dicha medida cautelar, medida que en ambos casos fue quebrantada por encontrarse la pareja de José Fernando ingresada en un centro hospitalario por problemas de salid y estando embarazada de la hija que tiene en común con mi representado".
 Es decir, manifiesta, "en ningún caso los quebrantamientos de la medida cautelar de prohibición de aproximación por los que fue condenado José Fernando tuvieron su razón de ser en atentar contra la persona protegida, o en los mismos se ejerció algún tipo de violencia, sino que fueron fruto de un cúmulo de circunstancias en las que se vio obligado a acudir al centro hospitalario".
La letrada concluye diciendo que "los delitos por los que ha sido condenado no suponen que las expectativas que en su día fundaron la decisión de suspender la pena por un delito de robo con violencia se hallan visto frustradas", recurriendo por todo ello el auto donde la juez acuerda revocar la suspensión de la pena de prisión.



Una nueva biografía de Rock Hudson revela su aventura amorosa con Marilyn Monroe

El libro destapa que los favores sexuales eran moneda común en el Hollywood dorado para conseguir papeles que impulsaran las carreras de los actores.

La actriz Marilyn Monroe recibe el Globo de Oro de manos del actor Rock Hudson en 1962.
La actriz Marilyn Monroe recibe el Globo de Oro de manos del actor Rock Hudson en 1962.
Rock Hudson, el que fue el hombre más solicitado de Hollywood en los años 50 y 60, mantuvo una relación amorosa con Marilyn Monroe, según desvela una nueva biografía sobre el actor escrita por el historiador cinematográfico Darwin Porter y titulada Rock Hudson Erotic Fire.
 Según Porter, la pareja tuvo una aventura cuando Monroe era una estrella en apuros.

Las pocas citas entre Hudson y Monroe, incluían encuentros en hamburgueserías, y fue la actriz estadounidense quien le auguró al actor que no podrían dejar que lo suyo se convirtiera en algo más serio. 
Para justificar su decisión Marilyn Monroe argumentó que ambos necesitarían seducir a personas útiles para alcanzar la fama en Hollywood. 
“Los dos tendremos que mentir sobre algunos sofás”, dijo la actriz refiriéndose a los posibles responsables de castings con los que tendrían que acostarse para llegar a conseguir papeles que permitieran que sus carreras llegaran a lo más alto
 . No es un secreto que Rock Hudson facilitó sus favores sexuales a Edward Muhl, que entonces era jefe de los estudios Universal. Muchos de sus encuentros ocurrían a mediodía y las secretarias del directivo tenían pleno conocimiento de estos encuentros. 
Además de Monroe, Porter habla también de las aventuras que Rock Hudson tuvo con Judy Garland, Elizabeth Taylor, Robert Taylor, Errol Flynn y Tyrone Power, entre algunos de los clasificados como dioses de la pantalla de los años dorados de Hollywood. 
“Sedujo a todos”, comenta el autor en el libro. 
Y además de su trabajo actoral, la biografía de Porter apunta a que parte del éxito de Hudson tuvo que ver con que siguió el consejo de Marilyn Monroe y no dudó a la hora de mantener relaciones íntimas con quien pudiera hacerle conseguir su propósito.
Rock Hudson contrajo el sida en 1980 y lo dijo públicamente en 1985.Era la primera celebridad de Hollywood que lo reconocía.
Rock Hudson contrajo el sida en 1980 y lo dijo públicamente en 1985.Era la primera celebridad de Hollywood que lo reconocía. Corbis
En plena explosión de las noticias de acoso en Hollywood, esta biografía refleja que esta manera de funcionar ha sido más habitual en esta industria de lo que el mundo sabía.
 También que el silencio que ahora se critica, era norma habitual mucho antes de que la opinión pública se haya echado las manos a la cabeza por lo que entienden como una agresión permitida por quienes conocían de estas prácticas y no han hecho nada para evitarlas.
Darwin Porter, es un premiado historiador cinematográfico oriundo de Carolina del Norte, que conoció a Rock Hudson a través de amigos comunes.
 Entre ellos, el actor George Nader, a quien Hudson dejó su propiedad, quien está revelando otra parte de la vida del famoso intérprete gracias a numerosas anécdotas compartidas.
 El libro revela las relaciones de Hudson con poderosos del mundo del cine y muestra la vida de un hombre que ocultó su homosexualidad al mundo hasta poco antes de su muerte en 1985 y que vivió como bisexual para conseguir triunfar en el cine.