8 oct 2017
¿Qué es la buena educación?.................Gabriel García de Oro
ilustración de señor garcía
Hay personas que tienen modales y otras, simplemente, carecen de ellos.
La buena educación va más allá de los conocimientos o el estatus social de la persona.
Es cuestión de civismo y respeto hacia el otro.
LA CAMPAÑA de la red municipal de transportes de Madrid para evitar el despatarre masculino,
es decir, la postura en la que el individuo se sienta completamente
abierto de piernas, suscitó el pasado verano un debate acerca de la
igualdad de género en los espacios públicos.
No son pocas las voces que
se alzan para denunciar que tan molesta costumbre no es una cuestión de
machismo, sino una falta total de educación.
De civismo. De modales.
Ahora bien, ¿qué son y para qué sirven las buenas formas?
¿Tienen que
ver con el protocolo? ¿Qué es eso del saber estar? Como vemos,
no son preguntas sencillas de responder y seguro que formarían parte de
cualquier tertulia animada.
Así que lo mejor será recurrir a una
anécdota que se le atribuye a Ferdinand Foch, mariscal francés y
comandante en jefe de los ejércitos aliados durante la Primera Guerra
Mundial, que tuvo que escuchar, en boca de un norteamericano, que los
franceses, tan henchidos con sus modales, parecían estar rellenos de
aire caliente.
Foch, sin perder el autocontrol ni la elegancia, le dio la razón al
estadounidense, aunque añadió que los neumáticos también iban repletos
de aire y que, gracias a ello, podían avanzar por caminos difíciles sin
demasiadas complicaciones.
También añadió que lo mismo pasaba con los
buenos modales, pues a uno le permiten salir de las situaciones más
comprometidas sin excesivos sobresaltos.
Luego, suponemos, el mariscal
se fue realmente henchido, tanto por su ingenio como por saberse
vencedor del combate verbal.
Sea o no cierta aquella historia, sí nos
ofrece el verdadero sentido de la buena educación.
La clave de cualquier
manual del buen comportamiento es no molestar y tratar al otro como nos
gustaría que nos tratasen a nosotros.
Hay que hacer que la persona se
sienta cómoda, mostrar respeto y cierta sensibilidad hacia sus
sentimientos, creencias o formas de vida.
Algunas normas se quedan
obsoletas y otras valen en un país y no en otro, sin embargo, devolver
el saludo, estornudar con moderación, no hablar a gritos, no devorar la
comida o dejar salir antes de entrar son gestos universales que todo el
mundo aprecia.
Y que llevamos siglos poniendo en práctica, como
demuestra el libro De la urbanidad en las maneras de los niños, que escribió Erasmo de Rotterdam en el siglo XVI.
Este ensayo fue un auténtico best seller de la época, lo que
indica que los ciudadanos del Renacimiento ya estaban muy interesados en
todo lo relativo a la convivencia.
Porque de eso se trata.
De
coexistir. Sobre todo de adaptarse y no imponer tus reglas.
El secreto de los buenos modales
Para ofrecer lo mejor a los demás tenemos que empezar por nosotros mismos.Lo primero que debemos hacer para ser educados es no autoflagelarnos y buscar la armonía interior.
Si no estamos contentos o nos creemos que nuestros problemas son más importantes que los del resto, difícilmente veremos lo que pasa a nuestro alrededor y, menos aún, nos preocupará cómo actuar de cara al exterior.
El secreto de los buenos modales y su poder transformador es justamente ese: estar bien con uno mismo.
Tratarnos con corrección para luego comportarnos así con el otro. Pero ¿cómo lo ponemos en práctica? Estas cinco pistas nos pueden ayudar a interiorizar la importancia que tienen algunos gestos en nuestra rutina.
1. Dar los buenos días. Tal vez sea la regla más básica del civismo, pero cada vez se practica menos.
Vivimos tan angustiados y estresados, o tan metidos en nuestro mundo, que nos olvidamos muchas veces de saludar al compañero de trabajo o al vecino.
Lo primero que debemos hacer para cambiar de actitud es darnos los buenos días a nosotros mismos.
Desearnos lo mejor, llenarnos de buenos propósitos, de gratitud ante la jornada que empieza.
Esto nos ayudará a encarar de una manera más amable el día.
2. Hablar con corrección. En no pocas ocasiones usamos expresiones como “qué tonto soy”, “lo he hecho fatal” o “me siento un inútil” para referirnos a nosotros mismos.
El lenguaje autodestructivo refleja inseguridades. Y esos complejos nos vuelven personas amargadas, tristes.
También utilizamos consciente o inconscientemente palabrotas que pueden generar mal ambiente.
Hay que quererse más para querer más al otro. Si no, entraremos en una espiral de resentimiento que repercutirá en nuestro comportamiento.
También escucha atentamente y presta atención a las necesidades y sentimientos de los demás.
3. Saber escuchar. Lógico. Una persona educada es aquella que no solo habla con pulcritud y utiliza un lenguaje apropiado.
También escucha atentamente y presta atención a las necesidades y sentimientos de los demás.
4. Sonríe. Cuando lo hacemos demostramos comprensión y empatía.
Tal vez sea la manera más simple de comunicarse entre los seres humanos.
Aunque no hablemos la misma lengua, todos entendemos una sonrisa.
Si nos esforzamos por sonreír más, en el fondo, estaremos generando un buen ambiente interior que se trasladará al exterior.
5. Sé detallista. Hay que tener presentes esas pequeñas cosas que poco a poco van construyendo un buen clima.
Para eso hemos de prestar atención a lo que acontece en nuestra vida cotidiana.
Por ejemplo, ceder el asiento a una mujer embarazada es una cuestión de fijarse en quién se tiene alrededor.
Será más fácil si nos olvidamos un minuto de mirar el teléfono móvil y observamos a la gente que viaja con nosotros en el metro o en el autobús.
O abrir la puerta a aquella persona que va cargada con la compra. O regalar unas flores solo porque sabemos que a ese amigo nuestro le encantan.
Con nosotros pasa lo mismo, si nos damos ese pequeño capricho, ese momento de calma, de mimo y cuidado, nos sentiremos mejor y, a su vez, haremos sentir mejor a los demás.
Las frases más destacadas del discurso de Borrell en la manifestación contra la independencia
El exministro socialista ha dicho que "Cataluña no es una colonia, no es un estado ocupado".
Barcelona
Estas son algunas de las frases más destacadas del discurso del
socialista Josep Borrell en la manifestación a favor de la Constitución y
la unidad de España en Barcelona que, según los organizadores, ha
reunido a más de un millón de personas.
"La convivencia está rota en este país. Tenemos que rehacer esta convivencia y defender el pluralismo político".
Mostrando una bandera europea. "Esta es nuestra estelada".
"Los no nacionalistas somos tan ciudadanos de Cataluña como ellos".
"Hasta ahora no se nos ha visto ni oído.
Por esto es necesario un control democrático de los medios de comunicación públicos, que son una vergüenza democrática".
"No me gustaría exagerar pero vivimos momentos casi dramáticos de la historia de este país".
Antes los gritos de "Puigdemont a prisión":
"No gritéis como las turbas en el circo romano, a prisión van las personas que dice el juez que tienen que ir".
Reprocha a los empresarios catalanes las "prisas" por marcharse ahora.
"¿No lo podían decir antes?". "Los que ahora se están marchando deberían haber dicho antes que lo harían, porque de haberlo dicho quizá no estaría ocurriendo".
"Esto no lo arreglaremos tomando decisiones unilaterales, no es un problema solamente de orden público", dice Borrell.
Y se dirige a Junqueras para que deje de "engañar" a los catalanes. "Lo que usted defiende es lo contrario al ideal europeo, que es la ley y la solidaridad".
"Han pasado cosas que no tenían que haber ocurrido, nos estamos haciendo daño entre nosotros; tenemos derecho a la tranquilidad y a gozar del progreso de la España democrática de la que nos podemos sentir orgullosos", dice.
"Cataluña no es una colonia, no es un estado ocupado, no es un Estado como Kosovo", dice.
"Por ello tenemos que continuar trabajando dentro del respeto a la ley", dice Borrell, y llama a no creer a quienes dicen que el derecho internacional está del lado de los independentistas.
Lágrimas, emoción y ... ¡regalo incluido! Kiko Matamoros se despide de sus compañeros
Dando las gracias a sus compañeros por ocho años de televisión en
directo y entre lagrimas, Kiko Matamoros se ha despedido de todo el
equipo de 'Sábado Deluxe'.
Con un breve recordatorio a sus padres fallecidos y con lágrimas en los ojos la mano dura de las tardes en 'Sálvame' decía adiós.
Pero antes se llevaba un regalo: la silla que le ha acompañado durante todos estos años.
Después de ocho años en 'Sálvame', Kiko Matamoros se sienta en el 'Deluxe' para despedirse del público y de sus compañeros. ¿Es la última vez que veremos a Kiko en televisión?
Fue muy feo que no se despidieran ni Mila ni Belén ni Kiko hernández.
No se puede pedir dónde no hay, Mila es ella y solo ella la protagonista que se hizo una chapuza de cirujía o estaba tan mal que no se puede sacar nada bueno. De Belén....una ignorante envidiosa y Kiko el otro sabrá por qué quedó tan mal ante un compañero....Son los que les gusta ser monogolistas...del pasado de todos Kiko sabe mucho y parece que no le importa.
Pero el único un poco preparado es Matamoros sin hacer sombra a J.J.Vázquez que ya va mal..
Con un breve recordatorio a sus padres fallecidos y con lágrimas en los ojos la mano dura de las tardes en 'Sálvame' decía adiós.
Pero antes se llevaba un regalo: la silla que le ha acompañado durante todos estos años.
Después de ocho años en 'Sálvame', Kiko Matamoros se sienta en el 'Deluxe' para despedirse del público y de sus compañeros. ¿Es la última vez que veremos a Kiko en televisión?
Fue muy feo que no se despidieran ni Mila ni Belén ni Kiko hernández.
No se puede pedir dónde no hay, Mila es ella y solo ella la protagonista que se hizo una chapuza de cirujía o estaba tan mal que no se puede sacar nada bueno. De Belén....una ignorante envidiosa y Kiko el otro sabrá por qué quedó tan mal ante un compañero....Son los que les gusta ser monogolistas...del pasado de todos Kiko sabe mucho y parece que no le importa.
Pero el único un poco preparado es Matamoros sin hacer sombra a J.J.Vázquez que ya va mal..
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
