Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

19 jul 2017

Ni rastro de los Rivera


Pilar Eyre
Cayetano y Fran
Familias Toreros Hijos de famosos Polémicas de famosos Muertes y fallecimientos de famosos Entierros de famosos

¡No estuvieron! ¡Nadie lo ha entendido! Los hermanos Rivera, Fran y Cayetano, no acudieron al entierro de su tía Paquita Rico en Sevilla, ciudad en la que viven, y, que se sepa, ni siquiera enviaron coronas, como sí hizo Isabel Pantoja, por ejemplo. Paquita estuvo casada con Juan de la Palma, el hermano mayor de Antonio Ordóñez, abuelo de los hermanos toreros, y era por tanto tía suya. En su casa de Ronda, el Recreo San Cayetano, Antonio tenía en lugar preferente la foto del hermano muerto cruzada con una cinta negra, como se solía hacer en los pueblos. 
La esposa de Antonio, Carmen Dominguín, me confesaba que Juan “se tiró por la ventana… nadie entiende lo que pasó pero nosotros a Paquita la queremos mucho”. Sí, había unos niños [Fran y Cayetano] muy educados y de ojos tristes y su madre, Carmina, la mujer más guapa del mundo, decía, “mamá, te los dejo, que bajo a Marbella”. Todo esto ocurrió en el Pleistoceno.

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Balenciaga, cien años de majestad.......................Álex Vicente

El modista abrió su primera tienda en San Sebastián en 1917. Veinte años después, en plena Guerra Civil, se marchaba a París con el objetivo de triunfar. 
Este doble aniversario suscita tres grandes muestras en Londres, París y Getaria, que indagan en un legado que alteró el rumbo de la moda y en el misterio que sigue rodeando a su creador.
LA HISTORIA DE Cristóbal Balenciaga empieza y termina con una máquina de coser. 
A los 12 años aprendió a utilizar la de su madre, Martina Eizaguirre, costurera de los marqueses de Casa Torres
. Su padre, marinero y alcalde del Partido Liberal de Sagasta, portaestandarte del progresismo monárquico, solía transportar en su barco a María Cristina y sus hijos durante el veraneo regio en la costa vasca, favoreciendo la emergencia de un comercio de lujo para las clases pudientes. 

Su aventura creativa y empresarial comenzó hace exactamente un siglo, en el número 2 de la calle de Vergara de San Sebastián, a pocos pasos de la playa de la Concha.
 Veinte años después, en plena Guerra Civil, Balenciaga se marchaba a París, donde no tardaría en triunfar con su permanente investigación de formas y volúmenes.
 Este doble aniversario sirve de excusa para volver a indagar en su legado. También en el misterio que rodea al modista, un hombre parco en palabras y sobrio en el vestir que no dejó escritos ni entrevistas (solo concedió dos al final de su vida).
 Tres nuevas exposiciones cumplen ese cometido en Londres, París y Getaria.
Varios diseños de la muestra organizada en París por el Palais Galliera. Balenciaga Archives Paris
 En la localidad guipuzcoana que lo vio nacer en 1895, el Museo Balenciaga expone los vestidos que el maestro creó para una de sus principales clientas, la filántropa Rachel L. Mellon, amiga de los Kennedy y diseñadora del jardín de rosas de la Casa Blanca. 
La muestra, comisariada por un modista del calibre de Hubert de Givenchy, reúne 150 vestidos nunca expuestos hasta la fecha. “Soñaba con conocer a Balenciaga desde mi infancia”, confiesa el modista, sentado en su palacete dieciochesco en Saint-Germain, donde el tiempo parece haberse detenido hace varias décadas. “Siendo un adolescente que pasaba sus días y sus noches esbozando figurines, decidí coger el tren a escondidas para ir a visitar al maestro y me presenté, con mis dibujos bajo el brazo, en el salón de su tienda en la avenida de George V”, relata Givenchy, que acaba de cumplir 90 años. 

. Al llegar, se encontró con mademoiselle Renée, que dirigía la sede de esta maison con mano de hierro. 

“El señor Balenciaga no está para nadie”, le respondió, indicándole el camino de salida. 
El encuentro se terminó produciendo varios años después, durante un cóctel neoyorquino.
“Pasamos horas hablando y me invitó a almorzar al día siguiente”, recuerda.
 Estrecharon un lazo que nunca se rompió. Balenciaga se lo enseñó todo. 
“Por ejemplo, a no hacer trampas con el tejido”, dice. 
 Recuerda que solía hablarle de su infancia y del País Vasco, pero nunca del régimen franquista. 
“No le gustaba hablar de política. Pero no le caía bien Picasso”, insinúa a modo de pista. Givenchy también recuerda a un hombre “muy religioso”, al que no le gustaba nada la vida mundana, que rehuyó como la peste.

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 Vestido de inspiración flamenca de 1961. Cecil Beaton Studio Archive at Sotheby's

En París, las obras de Bourdelle, alumno aventajado de Rodin, se confunden con los esculturales vestidos de Balenciaga.
 El museo que lleva el nombre del primero ha expuesto durante toda la primavera un centenar de vestidos de Balenciaga surgidos de los archivos de la firma y de la colección del Palais Galliera, Museo de la Moda de París.
 El hilo conductor de la muestra es el apego del modista por el color negro.
 En sus pasillos también se observa el poderoso influjo que su responsable sigue teniendo sobre la moda actual.
“Balenciaga cuenta con dos sucesores. 
El primero es Azzedine Alaïa, uno de los pocos que todavía saben hacer un patrón. Los modistas de hoy ya no entienden lo que es eso”, afirma Olivier Saillard, director del Palais Galliera durante el montaje de la muestra.
 Añade otro nombre: “Rei Kawakubo, de Comme des Garçons, por su aspecto técnico y sus siluetas sorprendentes.
 En realidad, todo creador que fabrique formas disonantes puede ser considerado un heredero de Balenciaga”, explica Saillard.
Al otro lado del Sena, en el escaparate de la primera tienda que el diseñador abrió en la capital francesa reluce el polémico bolso trapezoidal ideado por el nuevo director creativo de Balenciaga, Demna Gvasalia. 
Este enfant terrible georgiano, surgido del circuito underground de París y al frente de la firma desde 2015, se habría inspirado en la conocida bolsa azul que se vende por 50 céntimos en Ikea, solo que convirtiéndola en producto de lujo y elevando su precio a 1.700 euros. 
¿Qué hubiera pensado don Cristóbal de las ocurrencias de su sucesor? “No le gustaría que alguien hiciera algo en su nombre, porque no deseaba que la marca sobreviviera a su muerte”, afirma la historiadora de la moda Miren Arzalluz, gran especialista en el diseñador y antigua conservadora del Museo Balenciaga. 
“Pero Gvasalia no le habría dado miedo. Balenciaga era un hombre mucho más moderno de lo que se supone. 
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No le asustaría la audacia, porque él fue el más audaz de todos”.
 

Feliciano López: “No me parece ético hablar mal de alguien con quien has compartido tu vida”

El tenista habla por primera vez de su divorcio de Alba Carrillo con Bertín Osborne, un programa emitido dos días antes de la final de 'Supervivientes' en la que participa la modelo.

Feliciano Lopez El tenista Feliciano López.

Bertín Osborne y Feliciano López, en una imagen del programa 'Mi casa es la tuya'. 
Bertín Osborne y Feliciano López, en una imagen del programa 'Mi casa es la tuya'.
“Yo he intentado llevarlo [el divorcio] con la mayor discreción y naturalidad posible.
 Para mí fue un palo… Todo el mundo se casa con una ilusión y cuando ves que no funciona es una desilusión”, “Es muy difícil para un tenista tener una relación porque viajamos muchísimo”, “los tenistas no somos gente fácil, porque estamos acostumbrados desde pequeños a hacer lo que queremos” o “[Alba Carrilo y su entorno] Han llegado a decir que era homosexual” son algunas de las frases que Feliciano López le dijo al presentador de Mi casa es la tuya, un programa que ha hecho un parón de sus vacaciones para emitir el especial de Feliciano López antes de la final de Supervivientes. 
 Aunque ante esos comentarios, dijo el tenista, se ríe cuando tratan de desprestigiarle en televisión. “Es la única manera de sobre llevarlas”.
 
Feliciano Lopez
El tenista Feliciano López.
Esta semana habrían cumplido los dos años de matrimonio, pero hoy están cada uno a su historia y, en cualquier caso, los dos en televisión. Si mañana Alba Carrillo puede convertirse en la ganadora del reality de Telecinco Supervivientes, anoche Feliciano López acaparó el prime time de la misma cadena como invitado a un programa especial de Bertín Osborne. Y el tenista pareció sentirse como en casa, ya que por primera vez habló de su sonado divorcio cuando no llevaba ni un año casado con la modelo. Muchas expectativas se crearon los días previos a la emisión de la que ha sido la primera entrevista de Feliciano López, y desde el minuto uno del programa se empezó a hablar de la modelo, aunque pocas veces se dijo su nombre y hubo pocas declaraciones más sobre el tema a las que ya había adelantado la cadena en anuncios del programa.
Bertín Osborne y Feliciano López, en una imagen del programa 'Mi casa es la tuya'. ampliar foto
Bertín Osborne y Feliciano López, en una imagen del programa 'Mi casa es la tuya'.
“Yo he intentado llevarlo [el divorcio] con la mayor discreción y naturalidad posible. Para mí fue un palo… Todo el mundo se casa con una ilusión y cuando ves que no funciona es una desilusión”, “Es muy difícil para un tenista tener una relación porque viajamos muchísimo”, “los tenistas no somos gente fácil, porque estamos acostumbrados desde pequeños a hacer lo que queremos” o “[Alba Carrilo y su entorno] Han llegado a decir que era homosexual” son algunas de las frases que Feliciano López le dijo al presentador de Mi casa es la tuya, un programa que ha hecho un parón de sus vacaciones para emitir el especial de Feliciano López antes de la final de Supervivientes. Aunque ante esos comentarios, dijo el tenista, se ríe cuando tratan de desprestigiarle en televisión. “Es la única manera de sobre llevarlas”.
Feliciano López y Alba Carrillo, el día de su boda, el 17 de julio de 2015, en Toledo.
Feliciano López y Alba Carrillo, el día de su boda, el 17 de julio de 2015, en Toledo.
“Yo tomé la decisión de separarnos, pero las cosas no iban bien. Era obvio que antes o después iba a pasar", de dijo Feliciano López a Bertín Osborne.
 "Yo no puedo hablar mal de una persona con la que he compartido la vida, no me parece ético.
 De alguien a quien has querido y has compartido tanto… a mí no me sale hablar mal”, dice en un programa que se grabó del 23 de mayo en su casa de Madrid. una impresionante casa de tres pisos que compartió con Alba Carrillo y el hijo de esta.
 En el programa Feliciano estuvo acompañado por su madre, Belén, a quien necesitó para manejarse en la cocina y con unas croquetas, y de su compañero de pista Marc López
 Además, por el programa hablaron de recuerdos y le dedicaron elogios su entrenador Pepo Clavet y los tenistas David Ferrer, Tommy Robledo y Manolo Santana e incluso un par de fans le compararon con el David de Miguel Ángel.
El tenista, de 35 años, habló poco de cómo le afectó su separación y lo que ha supuesto para él que este asunto haya sido tema de conversación en televisión, con declaraciones y ataques en televisión tanto de su exmujer como de su exsuegra. 
Él despachó el asunto diciendo que no suele estar atento a estas cosas y que en cualquir caso lo más duro ha sido que se haya atacado a sus familiares. 
“Soy fuerte. No presto mucha atención, viajo mucho y mi profesión me ocupa mucho tiempo, lo que me ayuda muchísimo”, aseguró a un Bertín Osborne que se notó a la legua que estaba claramente al lado del tenista. 
Para muestra, el final del programa: "No entrar al trapo significa poner la otra mejilla, y quien dice mejilla dice carrillo [en un guiño al apellido de Alba]", se le escuchó al también cantante mientras aparecía en pantalla la exclusiva que la modelo dio a la revista ¡Hola! sobre su divorcio.
Mientras, Alba Carrillo sigue en Honduras ajena a las primeras declaraciones de su expareja, aunque su estado de incomunicación se termina mañana a la par que finaliza Supervivientes. 
 Así que es más que probable que en breve la veamos por los platós de distintos programas de Mediaset comentando no solo su paso por la isla sino quizá las declaraciones de Feliciano López.
 Aunque según dijo anoche Feliciano, no cree que la polémica de su divorcio le haya perjudicado.

Qué hago yo viendo esto............................... Natalia Marcos

Habrá quien diga, "¿por qué no apagas la televisión y dejas de quejarte?". Existe esa opción. 

Pero soy adicta a la televisión.

Qué hago yo viendo esto
Me van a disculpar que, ya que estamos en verano, les hable en primera persona. 
Va siendo hora de hacer una confesión: hola, me llamo Natalia y soy adicta a la tele
. Me temo que la cosa empezó a edad muy temprana. Soy de la generación de Espinete.
 Cuentan que, después de la guardería, veía una y otra vez los programas de Barrio Sésamo que me grababa mi madre.
 También jugué en la calle, no crean (poco, pero lo hice), pero la televisión tenía algo.
 Luego vinieron Los diminutos, Oliver y Benji, Pipi Calzaslargas, Heidi... Vamos, que eso de ser teleadicta me viene de lejos.

Ahora, entre series de HBO y algún programa sesudo, con demasiada frecuencia me encuentro preguntándome qué hago yo viendo esto.
 Confieso que he seguido Supervivientes (no he visto todo, es imposible, no creo que nadie lo pueda hacer) y me he descubierto hablando de José Luis, Alba o Laura como si fuera gente conocida por todos. 
Ver Supervivientes no aporta nada a la vida y, sin embargo, ahí ha estado, consumiendo horas y horas de mi tiempo.
 Lo mismo que la serie Nashville. Porque no crean que solo los realities cruzan la línea del placer culpable.
 Con las series también asalta con frecuencia esa terrible sensación de "otra hora de mi vida que he tirado a la basura". 
Este culebrón con música country perdió el rumbo hace mucho tiempo, pero a algunos nos tiene todavía fieles a la cita semana tras semana.
 Imagino que es algo parecido a lo que sienten los fieles a Anatomía de Grey, los que han terminado el revival de Prison Break o los que se han enganchado a Madres forzosas.
 Lo mejor es aprovechar estas horas para planchar o revisar el correo a la vez.
 Porque cuando piensas fríamente la cantidad de tiempo que hemos perdido... ¡Si incluso vi completa la resurrección de Héroes!
 Ojo, que la pregunta de qué hago yo viendo esto también puede asaltar con títulos de reconocido prestigio.
 Cada semana me pregunto lo mismo mientras veo Twin Peaks. Pero esto es otro tema.
 Y muy espinoso.
Habrá quien diga, "¿por qué no apagas la televisión y dejas de quejarte?" Existe esa opción.
 Pero recuerden lo que he dicho: soy adicta.
 Eso sí, el primer paso, el reconocimiento del problema, ya lo he dado.