Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

8 jul 2017

Amor, esa palabra odiosa................................ Elvira Lindo

Un clásico es aquel libro que llega a tu vida para quedarse y esa ha sido mi experiencia con 'Apegos feroces', de Vivian Gornick.

Madre e hija abrazadas. 
Madre e hija abrazadas. Getty
Siempre me ha sorprendido ese momento vital que a algunos les llega, tan cansinamente descrito, de leer solo a los clásicos, o como se suele decir con coquetería por estas fechas veraniegas, de releerlos.
 Sucede, dicen, cuando uno comienza a tener conciencia de la fugacidad del tiempo y no está dispuesto a perderlo con bobadas. Visto así, tiene su lógica, pero también la tiene el pensar que hay clásicos de los que no tuvimos noticia, que es tanto lo que ignoramos como lo que conocemos, y que un clásico, en el canon estrictamente personal, es aquel libro que llega a tu vida para quedarse y marcar lo que a partir de ahora leas o escribas.
 Ésa ha sido mi experiencia con Apegos feroces, de Vivian Gornick, periodista y escritora que nació en el Bronx en 1935, y que cuenta, desde una primera persona que es la suya, la difícil, dramática, estrecha y agobiante relación que mantiene con su madre a lo largo de la vida. 
Estas memorias se publicaron en 1987 pero es ahora cuando nos llegan a nosotros, y tal vez tiene su sentido que se hayan publicado con retraso, porque retrasados andábamos en ciertos asuntos.
 No es el libro de Gornick un ensayo académico o un análisis del lazo materno-filial, al contrario, es pura, hermosa y elevada literatura, pero aborda asuntos que ahora nos interesan más o que han entrado en el debate social: la maternidad, el siempre denso, fructífero y correoso lazo de una madre con su hija; el amasamiento de la propia vida para crear literatura, y la certificación, como sonido de fondo, del devenir histórico y de cómo afectaba a la vida íntima de las mujeres.
Las historias que nos cuenta la neoyorquina se articulan a lo largo de tres años, desde los 45 años de ella y los 77 de la madre, hasta que tiene 48 y su madre 80. 
Pasean y hablan. Pasean y discuten ásperamente.
 Todo narrado con una prosa precisa y directa, a veces descarnada, que solo se vuelve orquestal cuando se detiene en la maravilla de los parques del Bronx, esa irrupción abrumadora de la naturaleza salvaje en la urbe que concede a la gente humilde un lugar bajo el cielo en el que respirar a lo grande, más allá de los mezquinos apartamentos en los que las familias se apelotonan. 
Vivian y su madre se cuidan y se sufren en una convivencia tan estrecha como la cocina y el saloncito desde cuyas ventanas observa la madre a las vecinas, y la hija anhela esa vida que cree que se le escapa.
 En ese espacio mezquino se construyen unos lazos familiares que son más fuertes que el amor: “La relación con mi madre no es buena y, a medida que nuestras vidas se van acumulando, a menudo tengo la sensación de que empeora.
 Estamos atrapadas en un estrecho canal de familiaridad, intenso y vinculante: durante años surge por temporadas un agotamiento, una especie de debilitamiento, entre nosotras”. 

Lo cierto es que el ánimo de ambas mejora si en los paseos por Manhattan se dedican a rememorar el pasado, a volver a esa escalera de vecinos del Bronx, o de vecinas, porque aunque hay hombres en el relato su presencia es tibia, casi fantasmal; 
Vivian sólo es capaz de recordar con nitidez la relación entre aquellas mujeres que conformaban una comunidad férrea, de ayuda mutua pero también de estricto control moral.
 La madre, judía, ama de casa, socialista, recta e inflexible hasta sofocar el aire que respira su hija, es el centro de ese universo femenino de clase trabajadora.
 Una de esas madres dramáticas que hacen que la maternidad sea causa y consecuencia de su sufrimiento, haciendo notar impúdica, machaconamente, que hubiera podido gozar de otra vida de no ser porque se entregó a un marido y a unos hijos.
 De no ser por el amor.
 El amor, esa palabra que se vuelve odiosa para una hija harta de que la madre recuerde los sacrificios que hizo por ella.
Aunque esta madre y esta hija muestren una brusquedad que resulta menos habitual en estos tiempos, reconocemos en esa relación algo de la nuestra, la constatación de que el vínculo materno-filial va más allá del puro cariño;
 es poseedora de lazos aún más hondos, en los que se agitan los reproches y la imposibilidad de la ruptura. 
Así es, una madre es para siempre; una hija también.
 Vivian Gornick escribió este maravilla, ya un clásico para mí que acabo de leerlo, hace 30 años.
 Yo lo he sentido en mi presente, lo he introducido en mi vida íntima, para entenderla y para entenderme un poco mejor.
 Cierro el libro y me descubro con lágrimas en los ojos, conmocionada por una verdad que no por ser dura es contada con menos belleza.
Posdata: Leo en algún lugar que no he respondido a los ataques recibidos en la última semana.
 No es falta de arrojo. Mi trabajo se encarga de manifestar lo que pienso.
 Además, ahora prefiero agradecer las incontables muestras de cariño de colegas y lectores. 
Algo ha cambiado. Sí, definitivamente algo ha cambiado.

 

7 jul 2017

Aquel día en el que ETA perdió la calle................. Luis R. Aizpeolea

La rebelión cívica que generó el asesinato de Miguel Ángel Blanco es uno de los hitos del final del terrorismo.

Los familiares del asesinado por ETA , Miguel Ángel Blanco, en el Ayuntamiento de Ermua (Vizcaya).
Los familiares del asesinado por ETA , Miguel Ángel Blanco, en el Ayuntamiento de Ermua (Vizcaya).
“La tarde del 10 de julio de 1997, cuando regresaba de realizar una gestión en Mondragón (Gipuzkoa), me anunciaron que ETA había secuestrado a un joven concejal de nuestro Ayuntamiento: Miguel Ángel Blanco
 A mis acompañantes les dije: ‘¡A ETA no le va a salir gratis!’ Inmediatamente convoqué un pleno y llamé a la policía municipal para que anunciara, megáfono en mano, una manifestación para las ocho”.
 Quien así habla es Carlos Totorika, alcalde socialista de Ermua (Bizkaia) desde 1991, la localidad del joven edil del PP que a las 15.30 de aquel día había sido secuestrado en el apeadero del tren por un comando de ETA.
La manifestación fue espectacular.
 Miles de personas abarrotaron Ermua, una localidad de 17.000 habitantes, exigiendo a ETA la libertad de Blanco
. La noche siguiente hubo una vigilia con participación de miles de personas.
 Totorika se tomó el secuestro de Blanco como un pulso de ETA y creyó que Ermua lo aguantaría.
 “Sabía que la respuesta iba a ser potente porque había mucho hartazgo. Las convocatorias de Gesto por la Paz eran muy concurridas.
 Hubo respuestas contundentes al asesinato de Francisco Tomás y Valiente y a los secuestros de [los empresarios] Julio Iglesias Zamora y José María Aldaya y del funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara.
 A Batasuna le habíamos quitado la calle. Un día aparecieron dianas con nombres de vecinos.
 Convoqué un pleno en un cine para que participara la gente. Pusimos a los concejales de Batasuna a la defensiva.
 En Ermua primaba el respeto a la vida y los derechos humanos sobre el etnicismo patriótico. Se vivía la pluralidad”.
Mientras Ermua se movilizaba, el lehendakari Ardanza convocaba a todos los partidos democráticos vascos reunidos en el Pacto de Ajuria Enea. José Luis Zubizarreta, asesor del lehendakari, recuerda: 
 “ETA condicionaba la liberación de Blanco al acercamiento de todos sus presos a cárceles vascas en 48 horas. 
El Pacto de Ajuria Enea le replicó que liberara a Blanco porque sus condiciones eran imposibles de cumplir y convocó una manifestación en Bilbao para el sábado al mediodía, pocas horas antes de que expirara el plazo”.
Ardanza acudió a Ermua para apoyar a la familia Blanco, asistida por el Ayuntamiento. 
“Cedimos a la familia dependencias municipales para que estuvieran juntos y atendieran a sus visitas. 
Tuvieron un enorme apoyo. Se montó una red solidaria para atender y abastecer a tantos visitantes que acudieron a Ermua. Había mucha emoción”, recuerda Totorika.
La manifestación de Bilbao del 12 de julio fue la mayor de la historia contra ETA.
  “Acudió mucha gente que nunca se había manifestado para contribuir a salvar a Miguel Ángel, un joven de familia humilde con el que se identificaba.
 Los medios de comunicación difundieron aquella emoción durante 48 horas y la gente se sintió protagonista”, señala José María Calleja, activista de los movimientos sociales de la época.
Por ello, cuando dos horas después aparece Blanco herido mortalmente en Lasarte (Gipuzkoa), se desató una ola de indignación.
 En Ermua su alcalde lo anunció en el balcón del Ayuntamiento, acompañado de la familia Blanco.
 La emoción se desbordó. Millares de personas se manifestaron al grito de “¡asesinos!”.
 Al regreso, un grupo incendió la sede de Batasuna y Totorika lo apagó extintor en mano. 
“Había bastante gente que pensaba que, tras las manifestaciones, ETA lo liberaría, pero comprobó su infinita crueldad y la indignación se sobrepuso al miedo.
 Mucha gente se manifestó ante las sedes de Batasuna y los grupos especiales de la Ertzaintza se descubrieron el rostro. 
En Ermua numerosas mujeres se arrodillaron al grito: “¡ETA aquí tienes mi nuca!”. 
El levantamiento democrático de los vascos contra ETA contagió a toda España y nació el lema “vascos sí, ETA no”, recuerda Calleja. Se multiplicaron las manifestaciones en España en apoyo a la rebelión cívica vasca.

A la defensiva

“ETA perdió el pulso.
 El terrorismo pretende crear miedo y paralizar a la gente.
 Pero la indignación superó al miedo.
 La gente se sentía segura al estar unida y apoyada institucionalmente”, señala Totorika.
 “A partir de Ermua, los de Batasuna se colocaron a la defensiva y algunos agachaban la cabeza al vernos por la calle”, añade Calleja. La rebelión cívica repercutió en Batasuna y uno de sus dirigentes, Patxi Zabaleta, condenó el asesinato y más adelante encabezó la escisión de Aralar. 
Ex dirigentes de ETA encarcelados, como Joseba Urrusolo y José Luis Álvarez, Txelis, lo condenaron.
El ministro del Interior, Jaime Mayor, aseguró entonces que “Ermua es para ETA lo que el proceso de Burgos fue para el franquismo, el anuncio de su deslegitimación”. 
Algo similar dijo Txema Montero, ex dirigente de Batasuna: “Con el asesinato de Blanco tuve la misma sensación sobre ETA que la que tuve sobre el franquismo cuando Franco ordenó los fusilamientos de 1975, que cavaban su propia tumba”.
Sin embargo, tras la rebelión cívica vasca, los responsables políticos no estuvieron a la altura al romper la unidad antiterrorista. El presidente Aznar quiso capitalizar partidistamente la oleada antiterrorista y el presidente del PNV, Xabier Arzalluz, firmó un pacto soberanista con Batasuna, asustada por la rebelión: el pacto de Lizarra. 
 Fue un retroceso de varios años. Pese a ello, el impulso de la rebelión cívica —que generó plataformas como el Foro de Ermua y Basta Ya— propició la Ley de Víctimas, de 1999, y la de Partidos, de 2003. El PNV regresó a la unidad en 2003 con la llegada a su dirección del tándem Imaz-Urkullu coincidiendo con la salida de Aznar de La Moncloa.
El lehendakari Ardanza reconoce el impacto de la rebelión cívica al señalar que “Ermua marcó un antes y un después en la sociedad vasca”. 
Totorika y Calleja lo precisan: “En los años noventa, con las movilizaciones del lazo azul contra los secuestros de Iglesias Zamora y Aldaya, se empezó a visibilizar a las víctimas de ETA y a disputar la calle a Batasuna. 
Pero, tras la rebelión cívica de Ermua, se colocó a las víctimas en el centro de la escena y Batasuna perdió definitivamente la calle porque la gente se sacudió el miedo; se respondió a cada asesinato masivamente y pensamos que podíamos ganar a ETA, que empezó a caer cuesta abajo y sin frenos”.

La banda asesinó aún a 67 personas más hasta cesar definitivamente 15 años después.
 Uno de sus colectivos más acosados fue el de los protagonistas de la rebelión cívica y dos de ellos fueron abatidos: José Luis López de Lacalle y Joseba Pagazaurtundua. 
Pero se le ganó a ETA y no cabe duda de que la rebelión ciudadana de Ermua fue uno de los hitos que propició la derrota. 




 

Brutal pelea entre Terelu y Mila Ximénez

Aunque no es la primera vez que discuten en público, en esta ocasión las dos amigas y compañeras han perdido los nervios como nunca.

Terelu 2. Carmen Borrego, el centro del conflicto

Carmen Borrego, el centro del conflicto

La discusión ha empezado, de nuevo, por las acusaciones de Mila a Carmen Borrego, que Terelu no se ha tomado nada bien:  "No llames más a mi hermana mentirosa porque me estoy hartando, es que me estoy hartando", comentaba Terelu, ya algo nerviosa.
Terelu 3. Inconsolable

Inconsolable

Kiko Matamoros ha intentado calmar a Terelu, pero no ha sido capaz: "No puedo más Kiko, insultando a mi hermana siempre, yo lo he intentado", decía entre lágrimas la hija de Teresa Campos.

Mila. El arrebato de Mila

El arrebato de Mila

A Mila no le ha gustad nada la marcha de Terelu: "Yo no he dicho nada malo, no he dicho que sea una delincuente ni que haya atracado un banco, estoy diciendo que en ese sentido mintió, punto y pelota, ¿es tan malo? 
¡Que aquí sufrimos todos! ¡Que yo también tengo dos hermanos con cáncer, que aquí lo pasamos mal todos! ¡Ya está bien hombre, joder, ya está bien! 
¡Todos tenemos conflictos y lo pasamos mal! Y yo sé quitarme el micro y sé llorar también, pero aquí me quedo", ha dicho antes de regresar a su sitio.
DAvid Valldeperas. La llegada de David Valldeperas

La llegada de David Valldeperas

El nivel de la discusión ha provocado un hecho inaudito: que David Valldeperas abandonara la silla desde la que suele comentar cuando pertoca para acercarse al lado de Mila y dar allí su opinión.

 DAvid Valldeperas 2. Una crisis que se alarga

Una crisis que se alarga

El director del programa ha querido remarcar que este es "un problema de dos amigas que se quieren muchísimo pero que tienen un conflicto sin resolver". ¿Podrán solucionarlo algún día?



 

Miguel Bosé “En esta gira paseo por mis 40 años de carrera desde el primer día”


 

Miguel Bosé es uno de nuestros artistas mas grandes y su gira no iba a ser menos.
 La semana pasada daba pistoletazo de salida “Estaré” 
 Hoy en el programa no ha hablado que es uno de sus tours mas intensos y que durante el show cantará todos sus éxitos desde hace 40 años