Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

24 jun 2017

El sello igualitario de la Reina....................... Miquel Alberola

Defensa de la paridad y condena de la violencia machista marcan otro estilo en la Corona en tres años.

La reina Letizia, en un encuentro con alumnos y profesores en Avilés. 
La reina Letizia, en un encuentro con alumnos y profesores en Avilés. EFE
Las apariciones públicas de la Reina suscitan un notable interés mediático.
 Pero más allá del atuendo, de si asiste o no a los actos a los que solía acudir su antecesora, la reina Sofía, o si acompaña o no al Rey en determinados viajes, hay otras claves que la singularizan frente a la tradición que la precede y que, por ser respuestas a estímulos de su tiempo, tienden a actualizar la institución de la que forma parte.

A pesar de que su papel es muy limitado en las actividades en las que participa el Rey y está muy circunscrito en las que ella protagoniza, algunos de los discursos que pronuncia le ofrecen una brecha para la afirmación de su personalidad. 

En ellos ha establecido su particularidad frente a su predecesora, a pesar de que ambas ocupan un mismo ámbito de representación de marcado cometido social, sanitario, cultural y humanitario. 

En sus tres años como reina, su posición en la defensa de la igualdad de género y contra la violencia machista constituye el rasgo distintivo de un nuevo estilo en las recientes cuatro décadas de la Corona española.

 La reina Sofía, más centrada en la infancia, la lucha contra la pobreza y la educación en sentido clásico, apenas hizo algunas referencias a estos asuntos en sus más de 130 discursos. 

Solo entró más a fondo en la III Conferencia Plenaria de la Red de Comisiones Parlamentarias para la igualdad de oportunidades entre Mujeres y Hombres de la Unión Europea.

Pero nunca con el brío y la persistencia de la reina Letizia, que ha llegado a exhortar a las mujeres a ser valientes, valorarse y alcanzar puestos de decisión que parecen predestinados en exclusiva a hombres
 Ese sello lo empezó a imprimir todavía como Princesa de Asturias, en 2013, cuando asumió la presidencia del I Congreso Internacional Contra la Violencia de Género organizado por la Comunidad de Madrid.
 En el acto expuso convicciones que ha ido profundizando en sus intervenciones como reina: “Solo con educación de valores de igualdad y respeto conseguiremos que la violencia de género sea erradicada”.
En ese sentido, reclamó que la educación fuese “el elemento integral y esencial” para “romper los tabúes, los prejuicios negativos y las ideas preconcebidas hacia roles tanto de la mujer como del hombre que lleven a conductas basadas en la superioridad, en la falta de respeto, en la violencia verbal y física”. Un instrumento que, además, fomentara la independencia de la mujer, “su seguridad personal y su capacidad para buscar alternativas, para romper el silencio”.
 Fue un modo diferente de abordar el asunto desde La Zarzuela.
La reivindicación de igualdad también encontró su eco en la entrega de los Premios Woman en abril de 2015, ya como reina.
 En ese acto tan propicio celebrado en el Casino de Madrid defendió que “en el mundo de la mujer hay muchas cosas que se pueden hacer de otra manera”.
 Citó las tasas de analfabetismo, los matrimonios de niñas, el paro femenino y la desigualdad salarial y la diferencia de tiempo que el hombre y la mujer dedican a la casa y a los hijos.

Volvió a subrayar este mensaje un mes después con su presencia en Honduras durante su primer viaje de cooperación, donde dio visibilidad ante las instituciones de la violencia de género, un problema pendiente de incorporar a la agenda política y social del país.
En el discurso pronunciado durante su nombramiento como embajadora especial de Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura para la Nutrición, en Roma, en junio de 2015, tampoco desaprovechó la oportunidad. 
 Consideró como un “tema capital” el papel de la mujer, incidiendo en la Declaración de Roma: “Una mujer con acceso al conocimiento, y piensen en la magnitud de lo que esto significa cuando me refiero a cada mujer de cada país de los diferentes modelos sociales que existen, es la mejor garantía de que una comunidad mejore”.
En otro escenario adecuado, la reunión anual del patronato de la Fundación Mujeres por África, celebrada en Madrid en noviembre de 2015, volvió a llamar la atención sobre la importancia del binomio igualdad-educación.
 Preconizó la igualdad de acceso a las mismas oportunidades para hombres y mujeres y el “derecho a elegir cumpliendo siempre con las obligaciones”.
“Propiciar la igualdad entre hombres y mujeres es abonar la paz, disminuir la pobreza”, añadió.
 La Reina supeditó la educación al “acceso de las mujeres a los núcleos de poder donde se toman las decisiones, políticas y económicas, en las mismas condiciones que los hombres”.

 

"Corinna, es usted una pelmaza imponente, princesa"

No es por maldad

"Corinna, es usted una pelmaza imponente, princesa"

Pilar Eyre

La primera comunión......................................... Boris Izaguirre

Los Bustamante trabajan más en equipo ahora que están separados.

Daniela Bustamante con sus padres el cantante David Bustamante y la actriz Paula Echevarría, durante su comunión en San Vicente de la Barquera (Santander) el pasado 17 de junio.
Daniela Bustamante con sus padres el cantante David Bustamante y la actriz Paula Echevarría, durante su comunión en San Vicente de la Barquera (Santander) el pasado 17 de junio.

El divorcio de Paula Echevarría y David Bustamante amenaza con ser interminable.

 Observando la peripecia en que se convirtió la primera comunión de Daniella Bustamante, recordé la tensa relación que mi madre tenía con esa celebración. 

“La hice por el vestido”, nos informó a mi hermano y a mí, aún muy niños. 

“Me convencieron con el traje, que no era de poliéster, porque aún no se había inventado, pero sí de un tejido que picaba, aunque era resultón”. 

 Mi hermano ya había oído esta historia pero yo estaba alarmado.

 “Mami, ¿será que no quieres que hagamos la primera comunión?”, pregunté redicho, un poco revelando mi secreta admiración porque seríamos los únicos en nuestro grupo de amigos que no la harían.

 “Puedes hacerla el día que te dé la gana y cuando de verdad estés convencido”, respondió ella, y mi padre se la llevó a parte quizás para reprenderle esta postura ideológica tan frontal viniendo de una madre.

 Mi mamá era una mujer totalmente distinta de las madres que yo conocía.

 Consiguió lo que quería: yo ando por la vida sin haber hecho la primera comunión. 

Pero eso no me excluyó de asistir a las comuniones de mis compañeros del colegio. 
Y de atiborrarme con sus postres y meriendas, porque mis padres ya eran macrobióticos en ese entonces, unos modernos con poco que ver con Paula y David.
 La única oportunidad que tenía de devorar sándwiches de queso crema, tartas de helado, islas flotantes, coca colas y chantilly de fresa era en esas primeras comuniones.
 Hasta que una de las madres descubrió que yo acudía como invitado glotón y no como comulgante, entonces llamaron a mi mamá y ella les desveló su voluntad de criarnos ateos y macrobióticos hasta que decidiéramos otra cosa.
 Los desmadres nutricionales se hicieron menos frecuentes.
El laicismo de mi mamá fue sincero (mis hermanos se han bautizado siendo adultos) pero infatigable.
 Si hubiera estado viva para ver esta primera comunión Bustamante-Echevarría, se habría quedado impactada con el despliegue de vestuario e invitados, el baile de los papás en perenne proceso de divorcio y el desparrame de azúcares y grasas saturadas en la cordillera cántabra. 
Todo ese desvivirse por ofrecer una imagen de hipernormalidad, de familia religiosa, separada pero unida por las tradiciones y la glucemia a mamá le habría provocado dar un pequeño golpe en la mesa.
 Habría dicho que todo era consumismo e imagen.
 Belén era así, yo en cambio lo vi todo colorido y edulcorado como un merengue sintético que regala el ¡Hola!, en un reportaje que fue planeado y trabajado con mimo, ofreciendo una imagen buena y familiar de la bella actriz.
 Pero por sorpresa saltó la noticia de que ya tiene un nuevo amigo, una nueva ilusión. 
Y eso, con los dimes y diretes, los desmentidos, las buenas y malas intenciones estampó un fastidioso lamparón en la campaña.
El laicismo de mi mamá fue sincero (mis hermanos se han bautizado siendo adultos) pero infatigable. Si hubiera estado viva para ver esta primera comunión Bustamante-Echevarría, se habría quedado impactada con el despliegue de vestuario e invitados, el baile de los papás en perenne proceso de divorcio y el desparrame de azúcares y grasas saturadas en la cordillera cántabra. Todo ese desvivirse por ofrecer una imagen de hipernormalidad, de familia religiosa, separada pero unida por las tradiciones y la glucemia a mamá le habría provocado dar un pequeño golpe en la mesa. Habría dicho que todo era consumismo e imagen. Belén era así, yo en cambio lo vi todo colorido y edulcorado como un merengue sintético que regala el ¡Hola!, en un reportaje que fue planeado y trabajado con mimo, ofreciendo una imagen buena y familiar de la bella actriz. Pero por sorpresa saltó la noticia de que ya tiene un nuevo amigo, una nueva ilusión. Y eso, con los dimes y diretes, los desmentidos, las buenas y malas intenciones estampó un fastidioso lamparón en la campaña.
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Cristiano Ronaldo, en Madrid.
Cristiano Ronaldo, en Madrid. Gtres online
En cualquier caso, se ratificó que los Bustamante trabajan más en equipo ahora que están separados.
 El equipo será la gran reivindicación de la década. 
Si la pareja funciona como sinergia consigue más éxito, más contratos. 
El único problema es que un equipo necesita de otros equipos. El cantante tiene el suyo y en el de la actriz hubo fallos.
Cristiano Ronaldo también forma parte de un equipo y amplía su familia usando métodos menos convencionales que los de Paula. Florentino Pérez acudió a Onda Cero a manifestar que “todo esto de Cristiano es muy extraño”.
 Imaginamos que se refiere, entre otras cosas, a los rumores de que el jugador podría abandonar el Real Madrid si Hacienda insiste en reclamarle millones. 
Mi mamá decía que lo que no le gustaba de Cristiano era el nombre.
 Pero la verdad que cuando Hacienda aprieta, te sientes tan acorralado que anhelas poder huir. 
Y no lo digo por mí o por Cris, sino por casos históricos como por ejemplo Ava Gardner, que cuenta en su biografía cómo la atosigó Manuel Fraga para que equilibrara sus cuentas con el fisco.
 Cuando ella recibió la factura le pareció tan astronómica que se marchó, para siempre, de Madrid. “Deberían haberme pagado a mí por la buena publicidad que hice de la ciudad.
 Y del país”, escribió la más bella del mundo.
 La descreída actriz olvidó que una dictadura católica es siempre una dictadura y que si pueden usar tu vida personal para fastidiarte, o medrar, no lo dudan ni un minuto.
 Hacienda tampoco duda, o duda solo a veces.

Penélope Cruz: “Empezaron a preguntarme si tenía miedo a envejecer a los 25 años”

Penélope Cruz: “Empezaron a preguntarme si tenía miedo a envejecer a los 25 años”.

Será Donatella, estrena con León de Aranoa y rodará con Farhadi. Fuera de la pantalla, habla alto y claro.

Penélope Cruz
Además de diseñar la colección cápsula, la actriz es imagen de la firma italiana.
La luz entra por los ventanales que dan al jardín.
 Penélope Cruz (Alcobendas, 1974) está sentada, muy recta, en un sofá. 
Le ofrecen café, pero pide jamón, y lo come –e invita– mientras responde.
 Alrededor, dorados, brocados y espejos; es una de las salas de la Embajada de Italia en Madrid, donde presenta su cuarta colección cápsula (diseñada junto a su hermana) para la firma napolitana Carpisa.
 «Colaborar con marcas es un gran privilegio, porque también me da la oportunidad de decidir con más libertad qué películas hago y cuáles no», explica.
Dice que el diseño les gusta desde niñas a ella y a Mónica: «Siempre fue nuestro hobby, sentimos admiración por la moda». Pero no se plantea iniciar una carrera en el sector. «Es importante aprender, vivir la experiencia desde la humildad. Porque yo soy actriz, no me siento como una diseñadora profesional».
Ahora rueda American Crime Story, su debut en una serie, donde será Donatella Versace. ¿Cómo es meterse en la piel de alguien a quien conoce?
Ha supuesto despertarme muchas noches a las cuatro de la mañana con dudas e incertidumbre. 
Respeto mucho este proyecto; es un personaje difícil, todo el mundo sabe quién es, y yo le tengo mucho cariño a ella y a toda la gente que trabaja en la marca en Milán. 
Es una de las personas más generosas que conozco. Una mujer muy inteligente, especial.
 Deseo que cuando lo vea esté satisfecha. No solo por mi papel, sino por lo que cuente la serie y cómo lo cuente.
¿Es una presión añadida interpretar a alguien que está vivo, que puede opinar sobre su labor?
Añade responsabilidad. Sobre todo si ya tienes relación con esa persona, como yo con Donatella, que no es que nos hayamos visto muchas veces, pero la conozco y siempre se ha portado muy bien conmigo.
La ha vestido en la alfombra roja. Ahora hay todo un debate en torno a eso: Julia Roberts descalza en Cannes, actrices que no dicen qué diseñador las viste porque eso a un hombre no se lo preguntan…
Todo depende del momento, depende del tono.
Y a la vez la moda se posiciona, el feminismo se ha subido a las pasarelas. ¿Cómo lo concibe usted?
Una cosa es preguntar con respeto por el trabajo de un diseñador que ha hecho algo bonito, que tú tienes la suerte de llevar; y otra cosa, muy distinta, es que alguien te pida: ‘Date una vuelta y gira para que te veamos’…
 Ahí ya empieza la diferencia en cómo tratan a hombres y mujeres.
Que le hagan sentir como un objeto.
No, yo no he dicho esa frase.
 Pero hay diferencias entre lo que preguntan a ellos y a nosotras. Por ejemplo, con el tema de la edad.
 Como yo comencé a trabajar tan jovencita –tenía 15 años–, a partir de los 25 ya me empezaron a preguntar si me preocupaba envejecer. Mi manera de combatirlo era ignorar esas preguntas. 
Eso nunca se lo dirían a un actor de 25 años, ni de 30 ni de 40…. Ahí sí que hay mucha diferencia en el trato.
 Hay preguntas tan absurdas que uno no tiene por qué contestar.
 Es una forma de reaccionar que a veces me parece más eficaz que regalar el titular de queja.
 
Penélope Cruz
Es la cuarta ocasión en la que las hermanas Penélope y Mónica Cruz crean una colección para Carpisa. Foto: Carpisa


Muchas actrices también responden con hechos: Reese Witherspoon y Nicole Kidman han producido Big Little Lies para crear mejores papeles femeninos. ¿Estas acciones provocan el cambio en la industria?
Si tienes la posibilidad de producir, hay que hacerlo. 
Yo lo hice el año pasado con Ma Ma, y repetiré, aunque no tengo la oportunidad todos los años.
También le gustaría dirigir. ¿Sabe ya qué quiere contar?
Sí, tengo dos historias en la cabeza desde hace 20 años, pero no ha llegado el momento ni la persona con la que escribirlas, porque yo no soy guionista.
 Recuerdo conversaciones con Almodóvar a los 16 años diciéndole: «Yo siento esta necesidad, igual que he sentido siempre la de actuar».
 Y él me animaba: «Tienes que atreverte».

Penélope Cruz
Penelópe Cruz en la última campaña de Carpisa. Foto: Carpisa