Nuestros mayores se sienten como chiquillos con su nueva vida virtual.
Una turista hace una fotografía con su móvil en Barcelona.Albert Garcia
Es primavera. Un amigo va a la comunión de un sobrino. La cita es a
las 10 de la mañana. Entre la ceremonia, los aperitivos, la comida, el
corte de la tarta con espada como en las bodas, los gin-tonics, la merienda y la vuelta a los gin-tonics
previos a la cena se hacen las 10 de la noche. Exhausto, derrotado,
cuesta abajo en su rodada, mi amigo decide abandonar el evento, no sin
percibir que su adiós decepciona un poco a esos seres queridos que
opinan (en bloque) que se está yendo cuando empieza lo mejor. Pero así
somos los espíritus libres, de vez en cuando decimos, ¡no al yugo
familiar! Ja. Eso es lo que el pobre iluso se cree: la comunión del
sobrino no se va a acabar nunca, porque esa fiesta familiar ha entrado
en el pesadillesco bucle del WhatsApp. Ríete tú de El día de la marmota: las nuevas tecnologías han convertido los eventos familiares en una versión si cabe más inquietante de El ángel exterminador.Buñuel, te lo has perdido.
Ampliar fotoUna turista hace una fotografía con su móvil en Barcelona.Albert Garcia
Antes
de que abandone el recinto celebratorio mi amigo ha sido incluido por
una de sus tías en un grupo llamado Comunión y mientras, un poco
borracho, espera un taxi percibe la vibración en el bolsillo de la
americana de las muchas fotos que el núcleo duro familiar, tías,
abuelos, abuelas y esas amigas de las madres que son como casi tías, van
compartiendo. Fotos que provocan entusiasmo, vídeos que se cuelgan al
instante de ser grabados, comentarios que comienzan siendo graciosillos
pero que a estas horas de la noche ya se tornan guarros; ya se sabe lo
que hace el alcohol en la mente de nuestros mayores. A las doce de la
noche ya han hecho su aparición los emoticonos de la berenjena y la
gitana. Así comenzó la caída del Imperio Romano.
Luego hablamos de los estragos que está causando en la mente de los
más jóvenes la vida hiperconectada, pero ¿y en la de nuestros mayores? Nuestros mayores. Cuántos chistes se habrán hecho sobre su analfabetismo
informático. Pues bien, ha llegado la hora de la venganza de toda una
generación. Han abrazado sus teléfonos inteligentes y se sienten como
chiquillos con su nueva vida virtual. Es el paraíso de los jubilados, el
edén de las madres que se sienten conectadas con sus hijos
permanentemente, el hábitat ideal de los primos, de los cuñados, de los
excompañeros unidos por los Expedientes de Regulación de Empleo. Yo
había aventurado algunas teorías al respecto, dado el número inaudito de
vídeos que a diario me inundan el WhatsApp, enviados en abrumadora
mayoría por personas de los 60 en adelante. Sospechaba que esta afición
descontrolada de los que se han incorporado al universo cibernético a
última hora tenía que responder a algún impulso psicológico, y cuál no
ha sido mi sorpresa cuando veo que The New York Times abordó este crucial asunto la semana pasada. Al primero que señalaban como un abuelete que no sabía qué uso debía hacer de Twitter era a Donald Trump. De acuerdo, él es el presidente de los Estados Unidos y eso marca la
diferencia; de acuerdo, es un ser incontinente, chulesco, con tendencia a
la ira y al desprecio, pero incluso contando con esos rasgos
patológicos está claro que hay un componente generacional de
inadecuación a este sistema de redes que, por sus propias
características de superficialidad, resultan apropiadas para un espíritu
juvenil y forzadas para la gente de edad. Pensamos equivocadamente que la virtualidad encubre nuestra fecha de
nacimiento pero se está viendo que no, que hay una especie de gagaísmo
digital que se dispara a partir de una franja de edad y que lleva a los
individuos a enviar a todos sus contactos vídeos chistosos
(presentándolos como descacharrantes, un aviso de que no te lo
parecerán), sobre la conmovedora maternidad de las hienas o las
inusitadas habilidades de una niña prodigio. Eso sin dejar a un lado los
selfis o el lenguaje hipersentimentalizado del Facebook, con el que se dice te quiero más de lo que cualquier corazón pueda resistir.
Incluso los que no somos aficionados a los libros de autoayuda hemos
dedicado algunos minutos de lectura a esos artículos ahora tan
abundantes en la prensa en los que te enseñan a decir que NO en 10 pasos
a fin de que los compromisos no te roben la vida. Muchos llevamos
entrenándonos en esa disciplina muchos años: hemos conseguido con gran
esfuerzo decir que no a cenas, a viajes, a trabajos sin remunerar, nos
hemos aplicado en distinguir lo fundamental de lo prescindible, pero,
ay, han desembarcado la familia y los mayores en la escena virtual y no
somos capaces de salirnos de sus grupos de WhatsApp. Mi amigo lleva una semana recibiendo material gráfico de la comunión y
no se atreve a abandonarlo. Le da miedo que su familia piense que tiene
algo en contra del chiquillo.
La Guardia Civil destapa la caja b del PP de Aguirre gracias a un par de memorias informáticas halladas en casa del gerente.
Beltrán Gutiérrez sale de la Audiencia Nacional junto a su abogado.Álvaro García
Si el caso Gürtel tuvo su "puto pendrive" —en
palabras de un Francisco Correa consciente de que la memoria USB que la
Policía intervino a su contable guardaba los secretos de su trama—, la Púnica
tiene dos de estos delatores ingenios informáticos. Ambos fueron
localizados por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil en
el registro que realizó el 11 de febrero de 2016 en el domicilio de Beltrán Gutiérrez, exgerente del PP madrileño y uno de las personas de la máxima confianza de Esperanza Aguirre.
El
primero, de color pistacho y con la inscripción "Indra", fue encontrado
en un cajón del dormitorio junto a la ropa interior.
El segundo, azul y
plata y con publicidad del Ayuntamiento de Las Rozas, al fondo de una
balda del armario de la misma habitación. Los agentes, que durante tres
horas y media registraron la vivienda, también hallaron otros equipos
electrónicos —intervinieron un móvil, una tableta, un disco duro y un
tercer pendrive—, pero 15 meses después son ambas memorias las
que sustentan buena parte de los informes sobre la supuesta financiación
irregular del PP que la UCO ha entregado al juez de la Audiencia
Nacional Eloy Velasco.
En el primero de estos pendrive, la Guardia Civil localizó
carpetas denominadas "elecciones 2007", "proveedores" y "actos del PP en
Madrid 2006/2007" en el que se recogían facturaciones, importes sin
impuestos y con ellos, y un desglose de los pagos y las deudas que se
habían generado.
En ese archivo, se recogían todos los mítines
celebrados entre el 10 de abril y el 27 de mayo de 2007, así como la
forma en la que el PP iba abonando "de manera fraccionada" los mismos.
En total, la contabilidad reflejaba pagos por un total 980.133,97 euros.
Sin embargo, el mismo documento digital también incluía aquellos cargos
que, de manera irregular, eran cargados a otras entidades, como la
fundación Fundescam.
Entre estos gastos, los agentes destacan varias facturas
giradas por empresas como Back RVS y Formaslect, que partir de ese
momento centraron buena parte de las pesquisas.
Era el primer indicio de
la supuesta utilización por parte del PP de Aguirre de empresas
interpuestas para facturar gastos electorales.
En este mismo pendrive se localizaron varios
correos electrónicos incriminatorios. Uno de ellos, intercambiado por
Beltrán Gutiérrez con otro dirigente del PP madrileño, apunta a que en
las actuaciones musicales del último mitin de la campaña de 2007,
celebrado en el Palacio de los Deportes de la capital, costaron el
triple de los 20.000 euros que reflejaba el contrato formalizado. En
otro, la directiva de una empresa le preguntaba al entonces gerente del
partido de Esperanza Aguirre "a quién tenemos que facturar" los 30.000
carteles electorales que iba a imprimir para la campaña. Acabó pagando
Fundescam. La supuesta contabilidad opaca de los populares madrileños apareció en
la otra memoria USB. En ella, la UCO encontró un archivo digital
bautizado como "caja 07-08" que, según los informes de la Guardia Civil,
refleja "la existencia de una caja b controlada por el gerente del
partido que se nutre de fondos opacos y que se destina al pago de
proveedores de campaña". En el mismo, aparecen escritas en color negro
las cantidades que reflejan las entradas de dinero. En rojo y con el
signo menos delante, los pagos. Este archivo contable recoge la entrada
de 1.014.375 euros en efectivo. Pese a la elevada cifra, otro archivo
denominado "deudas nov 2007" desvelaba que el saldo negativo de esta
supuesta caja b del PP después de aquellas elecciones autonómicas de
2007 alcanzó los 873.027 euros.
La estolidez necesaria para divertir abunda entre los participantes de 'Supervivientes', un concurso concebido para la trifulca.
Más proclive a la lectura de Hegel que a las pantallas, una amiga recaló casualmente en Supervivientes y,
morbosamente fascinada, se detuvo en la exploración del comportamiento
de la fauna y flora desembarcada en la isla hondureña donde se rueda el
programa de Telecinco. “Ya le gustaría a la perra asquerosa, a la guarra
esa, tener las responsabilidades de mi hija”, escuchó maldecir a una
concursante expulsada. “Oye, ¿pero quién ve un programa como ese?, preguntó mi amiga. Pues
más de dos millones de personas, convencidas de que para sobrellevar las
penalidades terrenales y acercarse al saber absoluto no hace falta
desentrañar Fenomenología del espíritu, sino sumergirse en la
banalidad y creerse las verdades de la iracunda reservista del Ejército. “No hay ni educación ni respeto. (…) Me cagüen la leche, putos vagos de
mierda que han traído a tumbarse en la playa. Asquerosos, sin ningún
compromiso con nada, sin leer un libro, de discoteca en discoteca”. La estolidez necesaria para divertir abunda entre los participantes
de un concurso concebido para la trifulca. Pero no todo es estulticia. Un expedicionario destaca por su pericia: el humorista chileno Edmundo Arrocet, alias Bigote,
de 68 años, cuyo noviazgo con una presentadora de televisión fue
calificado por conspicuos ideólogos de la telebasura como un braguetazo
mediático perpetrado con premeditación y alevosía. Dizque enamorado,
haciéndose el muerto o el cojo, el simpático caradura se embolsa 24.000
euros cada semana de aguante. Pícaro de amplio espectro, el otoñal tenorio dista mucho de ser un
indolente: trabaja duro porque ni son fáciles las acampadas en
calzoncillos largos a su edad, ni desorbitar un traspiés para ser
captado en vídeo, ni meter barriga, ni sonreír cuando le dicen vago y
asqueroso. La convivencia con gaznápiros exige mucho yoga e
inteligencia. Bigote las tiene: es el superviviente
contemporáneo porque resucitó de entre los muertos aferrándose al
refranero español: “el que a buen árbol se arrima, buena sombra le
cobija”·
Pippa Middleton acompañada de su padre Michael Middleton a la llegada a la iglesia.
Foto: Getty
Ni Alexander McQueen, ni Jenny Packham.
Las incógnitas se han despejado y
Pippa Middleton, hermana pequeña de la duquesa de Cambridge, ha elegido
un vestido del diseñador Giles Deacon, símbolo de la
alta costura británica, para dar el sí quiero.
Una elección que cobra
especial sentido teniendo en cuenta que hace unos días el modisto visitó (cargado de bolsas y portatrajes) a la novia y a su madre.
Pippa Middleton poco antes de entrar en la iglesia de la iglesia de Saint Mark’s.
Foto: Getty
El diseño es de manga corta con cuello cerrado plagado de pequeñas
flores en forma de encaje.
El detalle más espectacular es el generoso
escote de la espalda. Middleton completó el delicado diseño con velo, tiara y pendientes del también británico Stephen Jones y zapatos de Manolo Blahnik.
Giles Deacon, diseñador que ha declarado sentirse “encantado de crear
el vestido de novia de Pippa”, es una de las mentes más creativas de la
pasarela londinense.
Kate Middleton a su llegada a la iglesia de Saint Mark’s.