Quizás este sea el año en el que más fundiremos realidad con ficción.
Ivonne Reyes, en el desfile de Roberto Torretta.
Diego Puerta Cordon Press
De un tiempo para acá, tengo la sensación de vivir dentro de un capítulo de House of Cards,
la serie de Netflix sobre una pareja presidencial estadounidense, los
Underwood, adictos al poder y sus conflictos. Capítulo tras capítulo van
tejiendo una trenza de acusaciones, escaramuzas, rumores contra sus
adversarios. Esta semana, sin ir más lejos, un rumor en Francia puso
contra las cuerdas a otro de sus candidatos presidenciales, Emmanuel Macron, acusándole de ser homosexual y de llevar una doble vida. Una subtrama típica en House of Cards
y que cada vez llevamos con más normalidad en la vida real. La prensa
especuló sobre si no estaría la mano de Putin detrás de esto, igual que
en House of Cards, donde hay un presidente ruso atlético, seco y
malísimo, justo como nos imaginamos a Vladímir. Quizás este sea el año
en el que más fundiremos realidad con ficción. Por
eso siento que vivo dentro de un capítulo de esa serie. Y, cuando
salgo, me encuentro con el lío de la paternidad del hijo de Ivonne Reyes
y el escándalo por las joyas robadas durante la gala de los Goya, que ha quedado en una parodia de esa película clásica de Martes y Trece, El robobo de la jojoya. En cuanto al hijo de Ivonne, ella siempre ha defendido que el papá es
Pepe Navarro, pero unas pruebas de ADN, contrastadas con otro hijo del
presentador y captadas por un detective privado gracias a un tenedor,
han salido negativas y eso nos sume más en el debate: ¿Quién es el papá
del hijo de Ivonne?
De un tiempo para acá, tengo la sensación de vivir dentro de un capítulo de House of Cards,
la serie de Netflix sobre una pareja presidencial estadounidense, los
Underwood, adictos al poder y sus conflictos. Capítulo tras capítulo van
tejiendo una trenza de acusaciones, escaramuzas, rumores contra sus
adversarios. Esta semana, sin ir más lejos, un rumor en Francia puso
contra las cuerdas a otro de sus candidatos presidenciales, Emmanuel Macron, acusándole de ser homosexual y de llevar una doble vida. Una subtrama típica en House of Cards
y que cada vez llevamos con más normalidad en la vida real.
La prensa
especuló sobre si no estaría la mano de Putin detrás de esto, igual que
en House of Cards, donde hay un presidente ruso atlético, seco y
malísimo, justo como nos imaginamos a Vladímir. Quizás este sea el año
en el que más fundiremos realidad con ficción. Por
eso siento que vivo dentro de un capítulo de esa serie. Y, cuando
salgo, me encuentro con el lío de la paternidad del hijo de Ivonne Reyes
y el escándalo por las joyas robadas durante la gala de los Goya, que ha quedado en una parodia de esa película clásica de Martes y Trece, El robobo de la jojoya. En cuanto al hijo de Ivonne, ella siempre ha defendido que el papá es
Pepe Navarro, pero unas pruebas de ADN, contrastadas con otro hijo del
presentador y captadas por un detective privado gracias a un tenedor,
han salido negativas y eso nos sume más en el debate: ¿Quién es el papá
del hijo de Ivonne? La noticia del ADN discordante ha pillado a Ivonne en la espiral de Gran Hermano Vip
en busca de un poco de ADN televisivo. Sus “compañeros” en ese encierro
también están fascinados con las siglas del ácido desoxirribonucleico y
no hablan de otra cosa. Muchos recuerdan cómo era la pareja en los
noventa. Y yo también, coincidí con ellos en un restaurante madrileño
que ocupaba la antigua sede del NODO del franquismo y del que había tomado prestado su nombre, no su ADN, para convertirse en el sitio más in
de la ciudad entonces. Allí, Ivonne y Pepe tonteaban, se reían, se
daban de comer cuando entramos Javier Sardà y yo. El tiempo se paralizó,
porque en esos años Sardà y Navarro representaban dos caras enfrentadas
del entretenimiento televisivo. Ivonne, tan venezolana como yo, rompió
el hielo con su risa, desparpajo y curvas.
La reina Letizia. JuaJo MartínEFENos sentamos en mesas muy separadas en aquel maravilloso
restaurante con un ADN decorativo que recombinaba el minimalismo con el disseny. Una vez que se fueron Ivonne y Pepe, alguien dijo: “Esos no es que
tengan peligro, es que van a terminar fatal”. Me asustó tanta
clarividencia y me persigue la culpa de no haber llamado a Ivonne para
advertirla, pero es que sigo muy a rajatabla no comentar los novios de
mis amigas. Al igual que el uso de extensiones, forma parte de mi
catálogo de cosas que no entiendo y no juzgo. El ADN nos rige y el de la reina Letizia pareciera querer expresarse a través de sus peinados. Así como Isabel Pantoja
cuenta y opina sobre sí misma con sus canciones, la Reina nos hace
saber de ella por los pelos, que es donde el ADN salta más a la vista. Esta semana estrenó dos trenzas horizontales en un lado de su real cabeza,
confirmando que, después de 40 años de inmovilismo capilar, la reina
Sofía nunca modificó su peinado, ahora estamos en una etapa de cambio
permanente. Un rizo de novedades. Un nuevo ADN. En el sistema de trenzas
de la Reina vemos un leve homenaje a Pocahontas, un reconocimiento
(merecido) a los primeros pobladores de Norteamérica. Un mensaje
encriptado pero crítico con las políticas excluyentes de la Administración de Trump. A una corona, dice mi marido, hay que interpretarla. Igual que la actuación de Lady Gaga en la Super Bowl. Gaga, que ha trenzado una bella amistad con Donatella, se vistió de
Versace y saltó sobre el espacio del estadio de Houston para
conquistarlo igual que los astronautas estadounidenses con la luna. Creo
que nos hablaba de configurar un nuevo ADN. Quizás para sumarse a esta
fiesta del ADN, aparecieron Tom Jones y la ex de Elvis, Priscilla Presley, cogidos de la mano. Una nueva pareja descalabrante, parte de un tiempo en el que lo que necesitas no es amor sino sorpresas.
Desde el
comienzo de legislatura el 20 de enero, Melania Trump no ha vuelto a
pisar Washington pese a ser la esposa de un presidente con carácter
omnipresente.
Melania Trump, en el aeropuerto internacional de West Palm Beach. Carlos BarriaREUTERS
Su fugaz aparición en una gala de beneficencia celebrada el
pasado sábado en la residencia de lujo de Donald Trump en Florida,
Mar-a-Lago, y en la fiesta por la Super Bowl un día más tarde en el
vecino club de golf del presidente y magnate han sido las únicas
ocasiones en las que se avistó a la nueva primera dama, Melania Trump, desde que su marido asumió la presidencia estadounidense el pasado 20 de enero. Aunque las esposas de los mandatarios suelen tomarse un tiempo para
adaptarse a su nueva función en una Casa Blanca que les tiene reservado
un sitio destacado, aunque no totalmente definido, su hasta ahora
prácticamente nula implicación en el día a día presidencial —ni siquiera
vive aún en Washington, ni parece su intención— ha empezado a hacer
arquear alguna que otra ceja.
A Michelle Obama
no le hacía ninguna gracia ser primera dama y, mucho menos, tener que
instalarse en la Casa Blanca en el mes de enero, en mitad del curso
escolar, con dos hijas pequeñas que, con 8 y 10 años, eran las más
jóvenes en décadas que se mudaban a la residencia presidencial. Pero lo
hizo, siguiendo las recomendaciones de asesores políticos que le dijeron
que estaría muy mal visto que no se uniera a su esposo nada más asumir
este la presidencia, tal como también habían hecho sus predecesoras. Su
sucesora no ha tenido tantos miramientos.
La tercera esposa del magnate neoyorquino reconvertido en presidente de Estados Unidos ya había anunciado su intención de permanecer en Nueva York al menos hasta que su hijo, Barron, de 10 años, acabe el presente curso escolar. Pero según US Weekly,
esta situación podría prolongarse más de lo anunciado. “Decidirán al
final del año escolar si siguen así o si se mudan a Washington”, dijo,
según la revista, una fuente próxima a la familia Trump . Una situación
que, de confirmarse, no tendría “precedentes”, declaró a France Presse
la especialista en primeras damas Katherine Jellison, profesora de
Historia en la Universidad de Ohio. De momento, van a cumplirse tres
semanas desde que Melania Trump, de 46 años, pisó la capital del país. Mientras el matrimonio presidencial decide su futuro en
común o no en Washington, el Ala Este, lugar tradicionalmente reservado a
la primera dama y su equipo, sigue prácticamente vacío pese a que se
acumulan las tareas pendientes: desde los tours por la famosa residencia presidencial, que suele organizar la oficina de la primera dama, a la próxima celebración de Pascua,
en la que la casa del presidente se suele llenar con miles de
invitados, muchos de ellos niños. Y es que aunque el puesto de primera
dama no conlleva tareas oficiales, la esposa del mandatario de EE UU,
sobre todo en las últimas décadas, ha asumido un papel importante de
representación y, también, como organizadora de eventos sociales, además
de adoptar una causa que promociona durante los cuatro u ocho años que
le toca vivir en el 1.600 de Pennsylvania Avenue. Según había adelantado
durante la campaña electoral la propia Melania Trump, su misión como
primera dama y esposa del presidente más tuitero de la historia será
denunciar el “ciberacoso”. Donald Trump y Melania Trump, en una gala en el club Mar- a- Lago en Miami. Carlos BarriaReuters
Nuevo equipo
Quizás conscientes de los crecientes rumores respecto al
desapego de la exmodelo de origen esloveno por un puesto por el que
tampoco ha profesado públicamente una gran ambición personal, la Casa
Blanca anunció estos días los primeros puestos del equipo de la primera
dama. El miércoles, se supo que ha elegido como su secretaria social a
Anna Cristina Niceta Lloyd, casada con el nieto de la mujer que ayudó a
Jackie Kennedy a diseñar el famoso jardín de rosas de la Casa Blanca,
según destacó la Presidencia. Y hace una semana se anunció que ha
seleccionado a Lindsay Reynolds como su jefa de gabinete. Como tal, la
veterana de la Casa Blanca, donde ya trabajó en la era de George W.
Bush, será responsable de “las operaciones diarias de la Oficina de la
Primera Dama” y de la agenda de la esposa del presidente. Aunque esta
siga notablemente vacía.
Ivanka, hija mayor y suplente de lujo
Ivanka Trump. KEVIN LAMARQUEREUTERS
Cuando el miércoles de la semana pasada Donald Trump se desplazó hasta Dover, Delaware, para recibir los restos de William RyanOwens,
el primer soldado estadounidense caído en la primera acción militar
ordenada por el republicano, en Yemen, quien lo acompañó fue Ivanka
Trump. La hija mayor del presidente tiene un lugar destacado en la Casa
Blanca como asesora no oficial de su padre en temas como la baja por
maternidad pagada que dice quiere promover, pero también como esposa de
uno de sus consejeros oficiales, Jared Kushner. Aun así, en numerosas entrevistas ella ha negado su intención de
suplantar a Melania Trump en las tareas de primera dama. Ivanka Trump,
de 35 años, sí se mudó a Washington con su marido y sus tres hijos poco
antes de la investidura de su padre y es una figura habitual ahora en
los pasillos de la residencia presidencial.
FOTO: Células cancerosas. / VÍDEO: Consejos para tu visita al oncólogo.GETTY / SEOMTV
El cáncer aumenta en afectados en el mundo —solo en España se diagnosticaron casi 250.000
casos con 106.000 muertes en 2015; en el mundo son 14 y 8,2 millones—,
pero disminuye su gravedad (ya más del 50% se curan). Las seis letras
del nombre sirven para trazar el estado actual de la oncología. C de ciencia, conocimiento. Es la clave del avance. Los estudios actuales se basan en los genes alterados, las proteínas predominantes de los tumores,
en vez de centrarse tanto en la morfología (si son muchas o pocas
células, si estas son de un tipo o de otro). Al centrarse el estudio en
lo que ocurre dentro de las células y en su superficie se abren nuevas
vías de actuación. Son más parecidos un cáncer de mama y uno de ovario
que tengan ambos sobrexpresada la proteína HER2 que uno de mama con la
HER2 y otro sin ella. Y hay más vías en estudio. Por ejemplo, bloquear
los sistemas de reparación del ADN de las células que proliferan. Con
ello se convierten en inviables, y mueren (se aplica ya en ovario). Esta identificación de rasgos característicos es fundamental
para el diagnóstico, el tratamiento y, también, para la detección
precoz. Si se logra asociar una proteína o una mutación a un tipo de
cáncer y a su agresividad, se podrá detectar antes y afinar mejor en los
tratamientos. Un ejemplo es la denominada biopsia líquida. Se trata de
análisis de sangre (a veces de líquido cefalorraquídeo) que busca esas
células características del tumor y evita las biopsias sólidas, que
pueden ser más complicadas. Su utilidad es general, pero se ve muy claro
en un proyecto que ha presentado esta semana HM Hospitales y Atrys
Health: buscar marcadores (proteínas, genes) que se puedan detectar
mediante un análisis de sangre y sean específicos de tumores cerebrales. Con ello se evita tener que pinchar en ese órgano tan sensible. A de acceso.Es el talón de Aquiles de los avances actuales. Como ha dicho esta semana el presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica, Miguel Martín,
el precio de las innovaciones es tan alto que no se van a poder usar. Y
eso en España con un sistema público casi universal. En países como
Estados Unidos o, en el otro extremo, los más pobres, el factor precio
es determinante para el acceso. El sistema de aprobación de nuevos medicamentos es perverso
en este sentido. Las innovaciones se ensayan primero como último
remedio, como última línea de tratamiento. Eso quiere decir que se usa
en solo una parte de las personas afectadas, lo que lleva a las empresas
a encarecer el producto para recuperar la inversión. Luego se va
ensayando en fases más tempranas, donde hay más potenciales
beneficiarios. Si también funcionan, se puede producir una rebaja, al
aumentar el mercado. Esta semana, por ejemplo, se han presentado en
España dos casos (pertuzumab para cáncer de mama HER2 y pembrolizumab
para cáncer de pulmón con elevada expresión de la proteína PD-L1) en los
que estas terapias innovadoras han pasado de usarse al final del
proceso a utilizarse con éxito en primera línea, antes incluso de una
posible cirugía o quimioterapia. Se supone que al ampliar sus
indicaciones se podrá bajar el precio, pero eso es la teoría. N de nombre. O de “No lo llames una larga y penosa enfermedad
cuando quieres decir cáncer”. Los afectados rechazan el estigma que a
veces se asocia a la enfermedad, que llevó durante años a ocultarla. Hoy
quieren visibilidad. Todavía hay procesos mentales que discriminan y
hieren: lo primero que se pregunta quien se entera de que alguien tiene
cáncer de pulmón es si fumaba mucho; si es de cérvix o pene, si era
promiscuo; si de colon, si comía mucha carne; si de boca o hígado, si
era bebedor. Esto son factores de riesgo, pero no únicos, y añaden una
culpa al afectado en el momento de afrontar la enfermedad que no le hace
ningún bien.
C de cronificar o curar. Esta semana se puso de
manifiesto en un encuentro en Madrid una nueva realidad, que hasta hace
poco no se consideraba en el entorno del cáncer: es posible que no se
elimine el tumor, pero, igual que pasa con el VIH, este puede
cronificarse, mantenerse activo pero a niveles manejables. Es una
situación que ya se da en algunos cánceres de mama metastásicos, como
uso de manifiesto la oncóloga Ana Lluch, pero que va a ir a más. Y es un
efecto de algunos nuevos tratamientos no despreciable.
Milagrosa Martínez, exconsejera de Turismo del PP, ha sido sentenciada a nueve años de cárcel.
Correa en el primer juicio a la trama Gürtel en Valencia.Pool
El Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valencia ha convocado el próximo martes a los cabecillas de la trama Gürtel Francisco Correa, Pablo Crespo y Álvaro Pérez, El Bigotes,
para decidir si los envía ya a prisión. El tribunal los ha condenado
este viernes a 13 años de cárcel a cada uno por amañar contratos de la
Feria de Turismo (Fitur) convocados por la Generalitat valenciana. En total han sido condenados 11 de los 13 enjuiciados por delitos de
malversación de caudales públicos, tráfico de influencias, cohecho,
falsedad y asociación ilícita. La exconsejera de Turismo del PP en la
etapa del expresidente Francisco Camps, Milagrosa Martínez, apodada La Perla,
ha sido sentenciada a una pena de nueve años de prisión, y Rafael
Betoret, ex jefe de gabinete de Turismo, ha sido condenado a seis años
de cárcel. La también exconsejera Angélica Such, y Juan Bover, exjefe
jurídico de la Agencia Valencia de Turismo, han sido absueltos.
Los jueces avalan el trabajo realizado por el primer instructor de la
causa, el entonces magistrado de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón,
y las grabaciones realizadas por el denunciante, el exconcejal popular
de Majadahonda José Luis Peñas. Contra el fallo cabe recurso ante el Tribunal Supremo. Su
interposición implicaría la suspensión del ingreso en prisión de todos
los condenados hasta que se resuelva, salvo que alguno de ellos
manifieste que quiere empezar a cumplir la pena ya. El Supremo tarda en
torno a un año en resolver. Hasta entonces la Fiscalía o el PSPV-PSOE,
que ha ejercido la acusación popular, pueden solicitar el ingreso en
prisión provisional alegando que existe riesgo de fuga por lo elevado de
las penas. Con ese objetivo, la Fiscalía ha pedido al tribunal que ha enjuiciado
los hechos que llame a las partes para decidir la adopción de medidas
cautelares. Los jueces han convocado a Correa, Crespo, Pérez y el resto
de miembros de la trama el martes y a los demás condenados, el
miércoles. El Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana ha
entregado a las 9.00 de este viernes a los abogados la sentencia, de 558
páginas. La causa, vista para sentencia en abril de 2016, examinó las
adjudicaciones durante cinco años seguidos del diseño, montaje y
desmontaje del pabellón valenciano en Fitur y otros certámenes
turísticos por cinco millones de euros. Durante el juicio, los acusados negaron los amaños, así como haber
contado con información privilegiada de las convocatorias públicas.
Argumentaron que las ofertas presentadas por Orange Market, la empresa
de la trama en Valencia, ganaron los concursos por ser las más
originales y creativas. La exconsejera Milagrosa Martínez estaba acusada
de recibir un reloj de la marca suiza Hublot valorado en 2.400 euros
por amañar los contratos a favor de la red de Francisco Correa. "Lo
compré yo y pone Hublot, pero es de imitación", dijo durante el juicio.
La fiscal manifestó su sorpresa por el hecho de que Martínez hubiera
tardado más de cuatro años en dar esta explicación. El tribunal la
condena ahora por cohecho y destaca "el grado de corrupción que durante
su mandato llega a imprimirse a toda la materia de contratación de su
departamento". El fallo firmado por los magistrados Pilar de la Oliva (presidenta
del Tribunal Superior valenciano), Antonio Ferrer y Juan Climent,
concluye que los cabecillas de Gürtel crearon una organización
empresarial "ex profeso" con el fin de "obtener, tras manipular, alterar
e influir a su favor" concursos públicos. Las mercantiles del grupo "carecían completamente de los medios
personales y materiales" para ejecutar las convocatorias que ganaban,
por lo que subcontrataban los trabajos a terceras empresas, señala el
tribunal. La red se lucró "mediante la aplicación de unos márgenes
desproporcionados, la duplicación de partidas y la inclusión de partidas
inexistentes" que la Generalitat aceptó "sin llevar a cabo un control
efectivo".