Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

24 ene 2017

El cuento de la alta costura de París,,,,,,,,,,,,,, Carmen Mañana

Dior y Giambattista Valli llevan la épica a la cita parisina con sus ensoñadores desfiles.

Desfile de alta costura de la colección primavera/verano 2017 de Christian Dior, celebrado el lunes en el Museo Rodin de París.

 Giambattista Valli presentó este lunes en París su mejor colección de los últimos años.

 El italiano apostó por pequeños vestidos-pañuelo y microminifaldas rematadas por larguísimas colas.

 Al paso de las modelos, las sedas se hinchaban sinuosas, los volantes temblaban como hojas y el tafetán emitía su característico crujido al rozar el suelo.

 Las prendas emanaban la magia de la alta costura, ese mundo irreal en el que habita el 1% de la población y donde los vestidos, que se realizan por encargo, cuestan lo mismo que un coche de alta gama.

 Lo más extraordinario fue que, para crear esta ensoñación, el diseñador solo necesitó sus prendas.

 El desfile tuvo lugar en los pasillos desnudos del Museo de los Archivos Nacionales. Algo casi extravagante en una industria donde los shows se han convertido en efectistas superproducciones.

 Giambattista Valli presentó este lunes en París su mejor colección de los últimos años. 

El italiano apostó por pequeños vestidos-pañuelo y microminifaldas rematadas por larguísimas colas.

 Al paso de las modelos, las sedas se hinchaban sinuosas, los volantes temblaban como hojas y el tafetán emitía su característico crujido al rozar el suelo.

 Las prendas emanaban la magia de la alta costura, ese mundo irreal en el que habita el 1% de la población y donde los vestidos, que se realizan por encargo, cuestan lo mismo que un coche de alta gama.

 Lo más extraordinario fue que, para crear esta ensoñación, el diseñador solo necesitó sus prendas.

 El desfile tuvo lugar en los pasillos desnudos del Museo de los Archivos Nacionales.

 Algo casi extravagante en una industria donde los shows se han convertido en efectistas superproducciones.

Carrusel final tras el desfile de este martes de Chanel en el Gran Palais de París. Getty Images
 

Karl Lagerfeld es un genio en estas lides.

 Como director creativo de Chanel ha transformado su pasarela en un aeropuerto, un casino y un supermercado. 

Y sus escenografías son casi tan esperadas (e instagrameadas) como sus colecciones.

 Pero este lunes se ha mostrado más contenido. 

Tan solo ha cubierto con espejos la enorme nave levantada por la marca francesa en mitad del Gran Palais parisiense.

 Sobre el suelo y las paredes se reflejaban las lentejuelas, cristales, plumas de marabú y sedas que componían su reinterpretación de la silueta años cuarenta.

 Este trabajo mezcla con menos ironía que de costumbre a Ginger Rogers con Armas de mujer y el New Look, pero demostraba que el músculo artesanal de Chanel no tiene comparación y que Lagerfeld, tras 34 años al frente de la maison, juega en otra liga.


Uno de los diseños de la colección presentada por Giambattista Valli este lunes en la Semana de la Moda de París. Getty Images
El lunes, Maria Grazia Chiuri presentó su primera colección de alta costura para Dior: una propuesta que tenía mucho cuento.
 Dicho sea esto en el mejor de los sentidos.
 La exdiseñadora de Valentino invocó a Caperucita Negra y la hizo desfilar a través de un laberinto de boj y musgo construido para tal fin en el Museo Rodin de París.
 Hace seis meses, en su debut para la casa francesa, escogió un escenario sencillo y sin ningún tipo de decoración. 
Todo el protagonismo recayó entonces en sus prendas.
 Parecía una declaración de intenciones, como si Chiuri quisiese distanciarse de su antecesor, el opulento Raf Simons, bajo cuya dirección creativa llegó a construirse una montaña artificial en uno de los patios del Louvre para albergar un desfile.
 Quizá es que la italina no tuvo tiempo para orquestar una puesta en escena espectacular.
Sea como fuere, las posibilidades que ofrece un gigante como Dior resultan demasiado tentadoras y el lunes Chiuri alfombró el suelo del museo de musgo natural; llenó el techo de espejos y las paredes de plantas naturales; 
forró los bancos de boj y trasladó un árbol hasta el centro de la pasarela. 
Tan bello como efímero. Pues todo este esfuerzo creativo y económico tuvo una recompensa muy breve: 15 minutos escasos de desfile.
 Aunque parte del montaje se mantuvo para acoger el baile de máscaras que la marca celebró esa misma noche.
 Un evento pensado para cosechar un millón de likes con caballos disfrazados de unicornios, zancudos y hasta un tarotista. Solo la música no estuvo a la altura de la fábula.
Antes, Chiuri desplegó un catálogo de princesas aptas para todos los públicos: desde las hadas rosa pastel a las reinas góticas.
 Hubo tules bordados con hilo de plata, faldas de minivolantes en degradé y muchas transparencias.
 Casi todos los vestidos eran con escote palabra de honor y de silueta etérea.
 Mereció mención especial por su exquisitez una pieza con pequeñas plumas trabajadas como flores.
Pero al discurso creativo de Chiuri le sucede lo mismo que a la narración de Edgar Allan Poe: es mejor cuanto más tenebroso. Como en su momento lo hicieron sus predecesores, la creadora italiana jugó a reinventar la chaqueta Bar, diseñada por Christian Dior hace 70 años. 
Siempre en negro, con la cintura marcada y redondeada sobre las caderas, ella le añadió plisados en solapa y mangas.
 La dotó de capucha y después la convirtió en capa. Bajo ella, vestidos en terciopelo y tul azul noche.
 Porque, a veces, hay que pasarse al lado oscuro para no acabar engullida por el lobo. 


La particular Caperucita negre del desfile de alta costura de Dior. REUTERS
Bertrand Guyon, actual director creativo de Schiaparelli, trabajó durante años a las órdenes de Maria Grazia Chiuri y Pierpaolo Piccioli en Valentino.
 Como su exjefa, también intentó articular su colección en torno a una pieza histórica. 
En su caso el vestido Langosta que Elsa Schiaparelli creó en colaboración con Salvador Dalí en 1937.
 Al igual que la chaqueta Bar, se trata de uno de los diseños icónicos del siglo XX. Aún resulta plenamente vigente y, por eso, pretender actualizarlo constituye, más que una osadía, una temeridad.
 El resto de su alegre propuesta —chaquetas con ojos y pestañas, escotes con candado— también rendía homenaje al legado surrealista de la marca y su querencia oriental.
 Destacaba una minicapa que evocaba una armadura samurái: algo que haría hoy Elsa Schiaparelli y no hace 80 años.


 

EMOTIVO MENSAJE de Dora Postigo

La hija de Bimba Bosé da una lección de fortaleza

Bimba Bosé junto a su hija Dora Postigo

Dora Postigo ha agradecido el apoyo en Instagram y ha afirmado que hoy "NO es un día de tristeza".

La triste noticia del fallecimiento de Bimba Bosé a los 41 años ha conmocionado esta mañana al mundo del espectáculo. 
Muchos famosos han expresado su pesar en las redes sociales y uno de los más sentidos ha sido Miguel Bosé, el tío de la polifacética artista, que se ha despedido de ella deseándole un buen viaje y pidiéndole un favor, 'Guíame'.

Pero entre todos los mensajes también destaca uno muy especial, el que le ha dedicado su hija de 13 años Dora Postigo Bosé.
Dora ha utilizado su cuenta de Instagram para agradecer el apoyo que está recibiendo en estos momentos tan duros y para demostrar su optimismo y fortaleza con unas emotivas palabras de despedida.
"Muchísimas gracias a todos los que me apoyáis y que sepáis que hoy NO es un día de tristeza porque a mi madre es lo que menos le gustaba, la tristeza.
 Hoy es un día para estar contentos por todos esos momentos que hemos vivido y disfrutado con ella".

La hija de Bimba Bosé da una lección de fortaleza

Bimba Bosé junto a su hija Dora Postigo

Dora Postigo ha agradecido el apoyo en Instagram y ha afirmado que hoy "NO es un día de tristeza".


El mensaje de Dora Postigo tras la muerte de su madre Bimba Bosé.

Dos canciones que Dora y Bimba cantaron juntas

Por otra parte, el pasado mes de julio pudimos ver a Dora en un escenario junto a su madre Bimba Bosé. 
 Fue en el programa de Telecinco "Levántate All Stars" cuando las dos interpretaron junto a Silvia la famosa canción de Los Ronaldos 'No puedo vivir sin ti'.
 Su actuación iba dedicada al diseñador David Delfín y provocó una sonada ovación en el plató y que Alaska y Mario Vaquerizo lloraran como niños.
  Aquí puedes ver el debut televisivo de Dora.
Un mes más tarde, Dora compartió en su cuenta de Youtube otra colaboración musical junto a su madre.
 Esta vez tocando el piano y acompañando la voz de Bimba Bosé en una versión de la canción de Stevie Wonder 'Master Blaster'.

 

El primer periodista que llegó al despacho de la matanza de Atocha

Hallado un colgante igual que el de Ana Frank en el campo de exterminio de Sobibor

El objeto perteneció a la adolescente Karoline Cohn, muerta en las cámaras de gas.

El pendiente que perteneció a Karoline Cohn. AP
El nombre de Karoline Cohn, una niña judía alemana nacida en Fráncfort el 3 de julio de 1929, y asesinada en las cámaras de gas del campo de exterminio de Sobibor (Polonia), en septiembre de 1943, no destacaba entre las víctimas del Holocausto.
 Era una adolescente más, de 14 años, que pereció en la peor máquina de matar del engranaje nazi, ubicado en territorio polaco invadido y donde murieron más de 250.000 personas.
 Apenas un mes después de que ella entrara sin retorno en lo que parecía una gran ducha comunitaria, unos trescientos prisioneros lograron escapar en el curso de una revuelta (aunque se calcula que solo 50 evitaron ser recapturados). 
Para ocultar la presencia de las cámaras, puesto que los supervivientes lo contarían, los guardianes recibieron la orden de destruir Sobibor.
Primero sepultaron la ingeniería mortal bajo capas de cemento para que pareciera una carretera, luego se igualó el terreno y al final se plantaron árboles. 
Pero el pasado suele volver, y Karoline lo ha hecho de la forma más emotiva.
 Un colgante triangular con su fecha de nacimiento y el de su ciudad natal grabados, así como la expresión Mazel tov (buena suerte) escrita en hebreo, ha sido desenterrado en ese mismo lugar por los arqueólogos. 
A la sorpresa del hallazgo se suma una coincidencia que puede arrojar también luz sobre la vida de una de las víctimas más reconocibles del genocidio nazi: Ana Frank, la autora del Diario, que tenía un adorno idéntico.
 
Excavaciones en el terreno donde se hallaba el campo de concentración de Sobibor. EFE
En septiembre de 2014, un grupo de investigadores dirigidos por el israelí Yoram Haimi, que perdió a dos tíos en Sobibor, encontraron los restos de las cámaras de gas bajo la ruta asfaltada.
 Las excavaciones dieron comienzo hace una década, y ya habían recuperado pertenencias de otros prisioneros, entre ellas una chapa de identificación con el nombre de Lea Judith de la Penha, una niña judía holandesa de 6 años.
 Cuando ese año llegaron a los cimientos, aún recogieron más recuerdos de los fallecidos.
 Hace dos meses, en el denominado Camino al Cielo, que conducía al recinto subterráneo disfrazado de ducha, repararon en el colgante de Karoline Cohn.
 Por detrás, lleva letra hebrea hei, que simboliza el nombre del Creador, y tres estrellas de David.
Según Joel Zisenwine, director del Proyecto de Catalogación de las Deportaciones de Yad Vashem (Centro Mundial de Conmemoración del Holocausto), que ha comprobado el nombre de la muchacha entre los gaseados de Sobibor, “tal vez Karoline lo guardaba aún en ese momento y cayó al suelo”.
 Se sabe que la jovencita fue deportada al gueto de Minsk (Bielorrusia), desde Fráncfort, el 11 de noviembre de 1941. El momento de su llegada a Sobibor no está tan claro, pero su nombre y fecha de nacimiento coinciden con los datos registrados por Yad Vashem y relativos al exterminio en ese campo
. Como Ana Frank, nacida a su vez en Fráncfort el 12 de junio de 1929, y afincada en Holanda antes de la ocupación nazi, tenía un colgante similar, es posible que las familias se conocieran.
 Solo Otto Frank, el padre, regresó con vida. Su esposa, Judith, murió en Auschwitz (Polonia), y sus hijas, Margot y Ana, en Bergen-Belsen (Alemania).
Esta misma semana, una superviviente del Holocausto, originaria de Fráncfort, y que tiene 88 años, ha asegurado que guarda un colgante como el de ambas niñas.
 Quizá fuera un regalo popular en Alemania en aquella época para los recién nacidos
. O todo sea una coincidencia histórica, que en el caso de Holocausto cobra mayor peso.
 Recuerda los crímenes que los nazis pretendieron ocultar, y subraya la fuerza de los nombres de unas simples niñas