El hijo de los duques de Cambridge asistirá al Wetherby School, en Londres, donde estudian también los hijos de los Beckham.
El príncipe Jorge durante el 'tour' de la casa real británica por Canadá, en noviembre de 2016. Gtres
Según varios medios británicos, el duque y la duquesa de Cambridge han matriculado a su hijo, el príncipe Jorge,
en el centro Wetherby School, situado en el londinense barrio de
Nothing Hill. La matrícula en la escuela de educación infantil masculina
cuesta 6.500 libras (7.500 euros) y el uniforme completo, 900 libras
(1.000 euros).
El padre del príncipe Jorge, Guillermo, y su tío, Enrique, también acudieron a esta escuela, así como los hijos de los Beckham. El Wetherby ocupa las cinco plantas de un único edificio de doble fachada, estilo italiano y que data de 1849, según informa su página web oficial. Tiene vistas al parque Pembridge Square Gardens, donde los niños juegan durante el recreo. El príncipe Jorge, que cumplirá 4 años en julio, acude en la actualidad tres veces a la semana a una guardería que sigue el método Montessori,
situada en Norfolk. Hace pocas semanas se supo que los duques de
Cambridge están planeando mudarse de la localidad del sureste de
Inglaterra a Londres y establecer allí su residencia oficial. Tanto Guillermo como Catalina asumirán más responsabilidades
de la casa real este 2017 y por eso también necesitan vivir en la
capital. Esto también significa que el nieto de Isabel II tendrá que
tomar una decisión sobre su futuro como piloto de helicóptero, empleo
que desarrolla en la actualidad.
Aunque su contrato acaba en marzo, según el Daily Telegraph, el príncipe Guillermo seguirá trabajando en la East Anglian Air Ambulance Service hasta el próximo verano.
También se espera que los duques expandan su propia organización caritativa, Royal Foundation, y se centren en más causas relacionadas con la salud mental.
Carmen March, en su nuevo estudio madrileño. / Gonzalo Machado
La diseñadora mallorquina, una de las voces más brillantes y singulares
del sector en España, vuelve a poner en marcha su firma de moda,
volcando dos décadas de experiencia en un sólido proyecto empresarial
que refleja su madurez creativa.
ENCONTRAR UN diseñador español con auténtica mentalidad empresarial
resulta más difícil que dar con un futbolista sin tatuajes
. Pero parece
que Carmen March ha conseguido
alcanzar ese complejo equilibrio entre creatividad y negocio.
En su
nuevo taller madrileño, asegura que no hay más secreto que “dos décadas
de fallos y aciertos”.
Una experiencia que acaba de materializarse en el
relanzamiento de su firma.
La misma que cerró en 2010 porque “los
números no cuadraban”. Entonces prefirió retirarse ante el asombro de
muchos compañeros, obcecados en su travesía hacia el concurso de
acreedores.
Presentó sus colecciones en Nueva York y, pese al
empuje internacional y mediático de la marca, el proyecto amparado por
el grupo Cortefiel terminó de forma abrupta en junio de 2015.
“En esta industria hay que tener una mentalidad parecida a la de los
emprendedores estadounidenses.
Su ejemplo demuestra que un buen
profesional puede afrontar distintas etapas en su carrera con éxito”.
A través de la trayectoria de March puede contarse también la historia
de la moda española durante los últimos años, aun cuando la mallorquina
es no solo una de las voces más interesantes, sino también más inusuales
del sector.
Para Lomba, dos de los adjetivos que mejor la definen son
curranta y tenaz.
“Cuando empecé, a principios de los noventa, lo que
quería era hacer ropa y todo lo demás me daba igual.
Había mucho humo y
pocas habichuelas”, recuerda la creadora. Así que, cuando decidió volver
a poner en marcha su marca, lo primero que diseñó fue un plan
financiero a cuatro años vista.
“Esto es un negocio”, argumenta mientras
acaricia a su perra Petra. “Para mí, la búsqueda de la belleza
tiene sentido si hay una realidad económica detrás.
Ya no se puede ir a
París a la buena de Dios a ver si compran la colección y luego que me
pidan choporrocientas blusas y no tener ni el equipo ni los talleres para fabricarlas”.
Con este planteamiento, March consiguió poner a la venta una primera
colección el pasado junio, solo tres meses después de retomar su firma.
Antes de cumplir un año, sus prendas, sofisticadas y llenas de fuerza,
ya se pueden comprar en boutiques como la parisiense Montaigne Market.
Y Net-A-Porter, una de las tiendas de lujo online
más importantes del mundo, acaba de hacerles un pedido “abrumador”.
No
es la primera vez que este gigante digital donde Prada y Gucci comparten
pantalla confía en March.
Ya apostó por ella cuando lideraba Pedro del
Hierro Madrid.
“Era un proyecto a largo plazo.
Como mínimo, para seis
años, pero duró la mitad.
Estábamos dentro de la misma cuenta de
resultados que Cortefiel, pero representábamos una parte muy pequeña de
la pirámide.
Y cuando la pirámide hace aguas, lo lógico y normal es
empezar a recortar por abajo.
March, con Ekaitz Arruti.
El suyo con Pedro del Hierro Madrid constituye el último matrimonio roto
entre un diseñador español y una gran cadena de distribución. Antes,
Miguel Palacio y Hoss Intropia o Juan Duyos y Don Algodón intentaron
unir fuerzas infructuosamente.
Pero March se niega a ver en estas
asociaciones el único modelo posible para crear una marca de moda
potente.
“Cuando hablamos de sinergia entre industria y creativos, ¿qué
significa exactamente? ¿Qué queremos, que un empresario nos dé mucho
dinero para hacer lo que nos dé la gana?
El empresario ha entendido
mucho antes que el diseñador que necesita del diseño.
Pero el creador
tiene que entender que debe ser empresario”, argumenta March, miembro de
la célebre familia balear de banqueros.
A March siempre le ha gustado –y se le ha dado bien– descubrir nuevos talentos.
De su taller salió Nacho Aguayo,
reconocido diseñador a medida, exdirector creativo de CH Carolina
Herrera y actual responsable de Pedro del Hierro y Cortefiel Mujer.
Y su
actual mano derecha y director creativo asociado, Ekaitz Arruti, es uno de los nombres más prometedores del momento.
Ella misma se fogueó de la mano de otros creadores como Javier Larrainzar.
Junto
a él confirmó lo beneficioso que resultaba apoyarse como gremio.
Lo
hizo durante un viaje a Nueva York para conocer a Oscar de la Renta, del
que el madrileño –hoy retirado de la moda– había sido asistente.
“Llegamos a un rascacielos y Calvin Klein estaba en la cuarta planta;
Donna Karan, en la quinta; Oscar, en la sexta.
Y había gente entrando y
saliendo de unas oficinas a otras sin parar. No existía ningún grupo
empresarial que les obligase a trabajar juntos, lo hacían porque
querían, y me pareció un buen patrón, porque en aquel momento, en los
noventa, todos los diseñadores españoles estaban enfadados unos con
otros”.
Ya nada es igual en Manhattan.
Pero tampoco en España.
March presume de
intercambiar contactos de fabricantes y proveedores con otros
compañeros, y Modesto Lomba destaca que la mallorquina no se ha
desvinculado de la Asociación de Creadores ni siquiera cuando estuvo
retirada.
También los consumidores han cambiado. En su opinión, respetan
más la moda.
“Hay países donde se trata como un valor nacional, pero
aquí no ha existido esa cultura entre la población.
Entiendo que los
sucesivos Gobiernos no hayan hecho leyes para apoyar al sector porque no
existía esa demanda social.
El chófer parisino de Kim Kardashian
ha sido arrestado en relación con el asalto que sufrió la celebridad
durante su última estancia en París, el pasado mes de octubre. Una
detención que se producía al mismo tiempo que otras 16 personas eran capturadas en distintos puntos de Francia por su conexión con el robo de joyas a la estrella de la televisión. La policía encontró en su poder unos 300.000 euros. La
familia Kardashian usaba habitualmente la misma compañía de coches
mientras se encontraban en el país galo y el chófer fue la última
persona en llevar a la mujer de Kanye West hasta el apartamento-hotel de lujo donde horas después de produjo el robo a mano armada. La policía francesa está tratando de determinar si el
conductor pasó algún tipo de información a los ladrones o si estaba
compinchado con ellos. Después de tres meses de investigaciones, la
gendarmería localizó a 17 personas de entre 50 y 72 años relacionadas
con el ataque gracias a las muestras de ADN encontradas en un trozo de
la cinta adhesiva con la que se redujo a la celebridad. Detención de uno de los sospechosos de haber robado a Kardashian en París. Marc PiaseckiGetty Images
Según el portal TMZ, la estrella de Las Kardashians
se encontraba en la cama cuando unos ruidos en la escalera la
despertaron y no le dio tiempo a llamar a nadie. Los atracadores
entraron en su habitación en el apartamento de dos plantas del distrito 8
de la capital, le arrebataron el móvil, la sacaron de la cama, le
ataron con bridas y la metieron en una bañera de mármol. El asalto duró seis minutos en los que Kim temió ser violada y disparada.
El ídolo
pop de los años 80, que firmó dos himnos pop ' Karma chameleon' y 'Do
you really want to hurt me', ha sido elegido por su imagen rebelde.
El cantante Boy George. GTRES
Dior Homme, en sus últimas campañas ha ofrecido estrellas de
diferentes generaciones y esta temporada no es la excepción. El icono
de los años 80, Boy George ha sido elegido como la nueva imagen de la firma de la que Kris Assche es el director creativo. Tras una década en Dior, Assche ha seleccionado a algunos de
sus héroes personales para protagonizar sus campañas. La estrella
andrógina y exlíder de Culture Club, Boy George es bien conocido por su
estilo de moda, pero ahora, su mensaje está a punto de llegar a toda una
nueva generación. "Realmente traté de traducir lo que creo que Dior Homme es
ahora. Se trata de música, de cine, de moda ... Se trata de un cierto
recuerdo de los años 80 que sigue siendo muy relevante para 2017 ", dijo
Assche en una entrevista con WWD. "Boy George, cuando yo era un niño, fue uno de los primeros
en tener este mensaje acerca de la diferencia de estar bien. Él fue una
influencia tan importante en mi generación. Esa idea de libertad y de
ser un rebelde que es algo que ha permanecido conmigo ". La campaña ha
sido realizada por el legendario fotógrafo Willy Vanderperre. El cantante, de 54 años, firmó dos himnos pop Karma chameleon y Do you really want to hurt me. Pasó de moda. Se dio a las drogas y al house. Fue condenado por encadenar a un modelo noruego en su apartamento
londinense. Se desenganchó y adelgazó 20 kilos. Ahora George puede decir
que ha conseguido sobrevivir a los ochenta, al éxito y a sí mismo.
En una entrevista con este periódico,
el hombre que puso de moda las rastas con plumas y los bombachos de
arlequín y odia ir de tiendas, contó: "Me resulta intimidante. Te miran
como si fueses una mierda y cuando ven que puedes permitirte la ropa
empiezan a sonreírte”. Por eso, en esta etapa de su vida prefiere dejar
su indumentaria en manos de estilistas. También habló de su etapa más oscura: "Hay gente que puede
tomar drogas y dejarlas cuando quiera. Yo no soy ese tipo de persona. Y
lo peor es que cuando era un drogadicto me sentía muy miserable. Ahora
que mi cerebro funciona de nuevo, pienso: ‘¿En serio me comportaba así
en público?’. Llevo años sobrio y me he dado cuenta de que si no estás
limpio no puedes ser un verdadero artista”.