La hija de
Isabel Preysler comparte imágenes en las que se la ve mucho más en
forma tras desvelar que sufre un problema de tiroides.
A la izda, una imagen compartida por Tamara Falcó a mediados de diciembre. La otra fotografía es de hace mes y medio. Instagram
Tamara Falcó, de 35 años, está recuperando poco a poco su figura después de hacer público hace apenas un mes y medio que había ganado peso debido a un problema de tiroides que se estaba tratando. La hija de Isabel Preysler y Carlos Falcó,
marqués de Griñón, ha ido dando testimonio en estas semanas de su
recuperación física en su perfil de Instagram. A través de esta red
social, en la que tiene 88.400 seguidores, ha compartido fotografías en
las que se la ve mucho más delgada.
Tamara Falcó, este 16 de noviembre, en la fiesta Marie Claire 2016. Fotonoticias
Falcó ha explicado este miércoles a uno de sus seguidores una de sus
"recetas" para bajar de peso con tanta rapidez. Junto a una de sus
fotografías tomada en la estación de esquí Baqueira Beret, en el Pirineo
Catalán, ha asegurado que lo ha conseguido gracias a los consejos de su
amiga y nutricionista Miri Pérez-Cabrero. "Hace que comer sano y equilibrado no sea aburrido", ha respondido a través de esta red social. Aunque la que se presenta ahora como diseñadora de moda ya había hablado
el pasado septiembre de que padecía hipotiroidismo, sus declaraciones
durante la entrega de premios Marie Claire, tuvieron una gran repercusión. Días después, en una entrevista en la revistaHola,
detalló que le habían diagnosticado la enfermedad en mayo de 2016 y que
al principio le había costado aceptar sus curvas. "Ahora ya no me veo
tan mal", confesaba, tras agradecer el apoyo de toda su familia en unos
meses tan difíciles. Por aquel entonces, Falcó ya avisaba de que estaba
cosechando los primeros frutos de su tratamiento. "Ya empiezo a ver
resultados, aunque el proceso sea lento", añadía.
Falcó recogió el premio Marie Claire al Icono Internacional. Para otorgarle el galardón, la revista valoró entre los méritos de
Falcó que "es divertida, espontánea y polifacética". "Ha convertido su
vida en una ventana abierta en la que se divisa un paisaje en el que el
lujo, las fiestas y la moda se trufan con la familia y las reflexiones
espirituales. (...) Vive a caballo entre la exposición mediática del show businessy la tradición de la empresa vinícola de su familia", destacaba el jurado en su fallo. La joven ha pasado la Navidad en casa de su hermano, el cantante
Enrique Iglesias en Miami, acompañada de toda su familia y de la pareja
de su madre Mario Vargas Llosa.
Aunque ni Jolie ni Pitt han hablado públicamente de su proceso de
divorcio, la prensa no deja de filtrar detalles de su polémica
separación.
La última novedad, según TMZ, es que el intérprete, de 53
años, le ha vuelto a pedir a un juez de la Corte de Los Ángeles mantener
en secreto todos los documentos que estén relacionados con sus seis
hijos.
El portal, que dio la primicia de la separación, asegura que el
protagonista de Aliados acusa a su expareja de comprometer la privacidad de los niños cada vez que filtra información a la prensa.
De acuerdo con los documentos presentados por la abogada de Jolie, Laura Wasser, y a los que tuvo acceso TMZ,
el trece veces nominado al Oscar está “aterrado de que el público se
entere de la verdad”.
Mientras que por el bando de Pitt, se culpa a la
protagonista de Maléfica, de ser la única responsable de la filtración de información.
Esta no es la primera vez que el actor solicita a la Justicia mantener
la batalla legal de su divorcio en secreto.
Esta petición llega días después de que se
filtrase el preacuerdo alcanzado en noviembre con Jolie por el que la
actriz mantenía la custodia física de sus seis hijos, mientras que Pitt
estaba autorizado a realizar visitas periódicas bajo la supervisión de
un terapeuta.
Tal y como estaba establecido, la oscarizada actriz
mantendrá la custodia física de Maddox (15 años), Pax (12), Zahara (11),
Shiloh (10) y los mellizos de 8 años Knox y Vivienne, mientras que su
todavía marido les seguirá visitando bajo la atenta mirada de su
supervisor.
En noviembre pasado quedó libre de cargos
después de que las autoridades locales culminaron una investigación
acerca de un posible caso de abuso contra uno de sus hijos.
"Teniendo en
cuenta que tanto los servicios del FBI y del niño han investigado a
fondo este asunto y no encontraron pruebas, esta línea de ataque no
tiene mucho sentido", dijo un informante a la revista People.
Los recurrentes Estallidos Rápidos de Radio podrían venir de una estrella de neutrones a 3.000 millones de años luz.
La antenas del Very Large Array (VLA), en EE UU. Cordon Press
Un equipo de astrónomos ha conseguido localizar el
origen de unas potentes señales de radio que llevan años intrigando a
muchos expertos.
Se trata de un fenómeno conocido como estallido rápido
de radio (FRB en inglés), que libera en unas fracciones de segundo tanta energía como el Sol en varios días.
En
2007, David Narkevic, un estudiante de física y ciencias políticas en
la Universidad del Oeste de Virginia (EE UU), fue el primero en
descubrir una de estas señales entre los datos recogidos seis años antes
por el radiotelescopio Parkes, en Australia.
Desde entonces se han
detectado otros estallidos similares. Todos duran apenas milisegundos,
por lo que ha sido muy difícil aclarar de dónde vienen y qué los
produce.
Esta incertidumbre ha dado lugar a todo tipo de teorías sobre
su origen, desde algunas fundadas como que se trata de cataclismos como
el colapso de estrellas de neutrones o la evaporación de agujeros
negros, a otras menos probables, como que sean mensajes de
civilizaciones alienígenas, ya que algunas parecen seguir una lógica
matemática.
“Si nuestros ojos fueran sensibles a las ondas de
radio, veríamos iluminarse el cielo [por estas señales] unas dos veces
por minuto”, escribe el astrónomo de la Universidad Radboud Heino Falcke
hoy en Nature, que le ha dedicado su portada esta semana a
este descubrimiento.
La dispersión de estas señales de radio a su paso
por el espacio indica que los FRB vienen de fuera de la Vía Láctea y
que, antes de alcanzar la Tierra, viajan por el universo durante miles de millones de años , lo que los convierte en las señales de radio “más distantes y brillantes, del universo conocido”, resalta Falcke.
Los FRB “han sido objeto de un gran misterio” durante los últimos 10 años que parece una “historia de detectives”, reconoce Joe Lazio,
científico del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA.
Lazio es
uno de los 25 astrónomos que acaban de escribir el último capítulo de la
saga al estudiar el FRB más enigmático de todos.
Se detectó por primera
vez en 2012 y, al contrario que el resto de las señales conocidas, que
solo se producen una sola vez, esta se ha repetido en varias ocasiones,
pero sin un patrón claro.
La existencia de este tipo de estallido
cuestiona la teoría de que su origen esté en eventos destructivos que
suceden una sola vez.
El equipo de Lazio usó la red de telescopios VLA
de EE UU para intentar captar de nuevo la señal descubierta en 2012.
Después de detectarla recurrieron a la red de telescopios europea VLBI y
una similar en EE UU para situar su origen con más precisión que ningún
otro estudio anterior.
Sus resultados, publicados hoy en Nature
y en Astrophysical Journal Letters, muestran que la fuente de estos
estallidos está en una galaxia enana y poco brillante, nada parecido a
un gran cataclismo cósmico
“Gracias al espectro medido con los telescopios
Gemini [instrumentos ópticos], hemos comprobado que esta galaxia” está
“a unos 3.000 millones de años luz de nosotros”, resalta Shami
Chatterjee, astrónomo de la Universidad Cornell (EE UU) y coautor de los
estudios.
“Esto supone que estos estallidos son excepcionalmente
potentes, y que han atravesado el medio intergaláctico durante 3.000
millones de años”, añade.
Los investigadores aún no saben qué objeto dentro de esta galaxia está
produciendo las señales.
“Posiblemente se trata de un fenómeno asociado
con un núcleo de galaxia activo o, más probablemente, los enormes pulsos
emitidos por un magnetar, una estrella de neutrones joven con un campo
magnético extraordinario”, explica Chatterjee.
En cualquier caso, “es
enormemente improbable que se trate de señales artificiales”, añade.
Su
objetivo ahora es aclarar el origen exacto de los estallidos analizados y
buscar una nueva fuente de FRB repetidos que ayude a zanjar las
preguntas sobre el origen de estos fenómenos.