Un repaso a
40 años de fotoperiodismo, a través del trabajo de los fotógrafos de EL
PAÍS, desde la fundación del periódico, en mayo 1976.
El niño Daniel Rivas es llevado a hombros por
su padre en la primera gran manifestación de la democracia, celebrada en
la calle de Preciados de Madrid, el 22 de junio de 1976, en protesta
por la carestía de la vida.
Dolores Ibárruri, La Pasionaria, y Rafael
Alberti, diputados del PCE, en el Congreso durante la constitución de
las Cortes constituyentes, el 13 de julio de 1977.
Funeral por los cinco abogados laboristas
asesinados en su despacho de la calle de Atocha, 55, en Madrid, en enero
de 1977, en una atentado terrorista perpetrado por la extrema derecha.
El presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, solo
en el banco azul del Gobierno en el Congreso de los Diputados, el 25 de
septiembre de 1979. En marzo había ganado por segunda vez las
elecciones.
Una explosión en las conducciones de gas
propano de la calefacción del grupo escolar Marcelino Ugalde de la
localidad de Ortuella (Bizkaia) causó el 23 de octubre de 1980 la muerte
a 48 niños y tres adultos y dejó heridas a otras 49 personas. La
mayoría de los fallecidos eran alumnos del colegio de los primeros
cursos de la antigua EGB.
Los
periodistas que cubrían la información del intento de golpe de Estado
del 23-F de 1981 leen en las escaleras del Hotel Palace la edición extraordinaria de El País donde se ratificaba su compromiso con la Constitución.
Juan Carlos I recibe el27 de octubre de 1982 a
los líderes de los partidos parlamentarios en la jornada de reflexión de
las elecciones. En la imagen, en sentido contrario a las agujas del
reloj, aparecen Xabier Arzalluz, Landelino Lavilla, Adolfo Suárez,
Felipe González, Santiago Carrillo (al que el Rey entrega un cenicero),
Miquel Roca y Leopoldo Calvo Sotelo.
(Ellos nos recuerda a Podemos)Alfonso Guerra levanta la mano de Felipe
González en la ventana del hotel Palace de Madrid para celebrar la
victoria del PSOE en las elecciones del 28 de octubre de 1982.
Manifestación anti-OTAN celebrada en Madrid el
10 de marzo de 1986, el mismo día en que se cerró la campaña del
referéndum para la incorporación de España a la alianza. Dos jóvenes
gritan asomados a la ventanilla de un coche con carteles de “OTAN no,
bases fuera”.
Carmen Cervera y su marido, Hans Heinrich von
Thyssen-Bornemisza, en una de las salas de su pinacoteca particular en
Villa Favorita, en Suiza, el 15 de mayo de 1986.
Manifestación
de estudiantes que tuvo lugar el 23 de enero de 1987 durante las
jornadas reivindicativas que para paralizaron una semana la enseñanza media en España en protesta por la selectividad y las tasas universitarias.
Una tertulia el 1 de abril de 1989 en el madrileño Café Gijón, lugar de reunión habitual de literatos, pensadores y artistas.
El alcalde de Barcelona, Pascual Maragall, abre
el 24 de septiembre de 1988 la puerta de su despacho a Cobi, la mascota
que diseñó Javier Mariscal para los Juegos Olímpicos de Barcelona que
se celebrarían cuatro años después.
Dos jóvenes se besan frente a los restos al
Muro de Berlín el 15 de noviembre de 1989, seis días después del
comienzo de la caída de la frontera física entre las dos Alemanias.
Los artífices de los Juegos Olímpicos de
Barcelona reman juntos. De atrás a adelante, Carlos Ferrer Salat, Joan
Miquel Abad, Narcís Serra, Pasqual Maragall, Jordi Pujol y Juan Antonio
Samaranch en el Puerto Olímpico de Barcelona el 24 de julio de 1992.
La infanta Elena y Jaime de Marichalar saludan a
la multitud concentrada en las calles de Sevilla, a su salida de la
catedral tras su boda el 18 de marzo de 1995.
Estudiantes de la Universidad Autónoma de
Madrid se manifiestan el 15 de febrero de 1996 en el campus con las
manos pintadas de blanco en protesta por el asesinato por ETA del
catedrático y expresidente del Tribunal Constitucional Francisco Tomás y
Valiente.
El
funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara llega a su domicilio
en Burgos junto a su esposa, Domitila, el 1 de julio de 1997 después de
pasar 532 días secuestrado por ETA.
Miles de personas se manifiestan el 15 de
febrero de 2003 en Madrid en contra de la intervención militar de
Estados Unidos en Irak, apoyada por el Gobierno español de José María
Aznar.
Vagón reventado por una de las explosiones
ocurridas la mañana del 11-M de 2004 en cuatro puntos de la red de
Cercanías de Madrid. Fallecieron 193 personas y hubo cerca de dos mil
heridos.
Foto 9 de 30
Felipe de Borbón y Leticia Ortiz pasan por el
arco de sables de los compañeros de promoción del príncipe tras su boda
en la catedral de la Almudena, de Madrid, el 22 de mayo de 2004.
Iker Casillas, portero y capitán de la
selección española, levanta el 11 de julio de 2010 la copa del mundo
después de que España se proclamara ganadora del Mundial de fútbol de
Sudáfrica tras derrotar a Holanda por 1-0 en el estadio de
Johannesburgo. En la imagen, con bufanda blanca, aparece el entonces
presidente la FIFA, Joseph Blatter. A su izquierda está Jacob Zuma,
presidente de Sudáfrica.
Una
joven se manifiesta en contra de las privatizaciones de hospitales y de
los recortes en la sanidad el 7 de enero de 2013 en Madrid. Ese año,
las mareas blancas reivindicativas pintaban las calles de las
principales ciudades muchos domingos.
Un grupo de 119 inmigrantes que pretendía
atravesar el Mediterráneo es rescatado por un barco de Médicos sin
Fronteras el 8 de junio de 2016 en aguas internacionales frente a Libia.
‘La propera pell’ de Isaki Lacuesta acapara 14 de nominaciones al máximo galardón del cine en catalán
Una escena de 'La Propera Pell', de Isaki Lacuesta e Isa Campo.
Dos óperas primas frente a otras dos películas con la factura de
directores consolidados disputarán el Gaudí a la mejor película en enero
próximo. La propera pell, la producción que explica la extraña historia de un adolescente que desaparece y reaparece al cabo de ocho años, de Isaki Lacuesta
e Isa Campo es la que más ha convencido a los miembros de la Academia
del Cine Catalán y ha acaparado 14 de las nominaciones en una edición
—la novena— a la que se han presentado 74 producciones de las que han
sido seleccionadas 32. La de Lacuesta es una de las nominadas como mejor película, categoría en la que también está El rei borni
—el encuentro entre un policía antidisturbios con un joven al que vacía
un ojo de un pelotazo—, de Marc Crehuet. Dos autores ya consolidados
que hacen un cine con medios frente a otras dos películas hechas con
presupuestos de economía de crisis y, en los dos casos, óperas primas. Les amigues de l'Agata
es en realidad el trabajo de fin de carrera de cuatro jóvenes —Laia
Alabart, Alba Cros, Laura Rius y Marta Verhey— que se graduaron en 2014
en Comunicación Audiovisual por la Univesidad Pompeu Fabra. Una de las directoras, Alba Cros, reconocía en el acto de las
nominaciones que no esperaban llegar tan lejos: “la cosa empezó a
crecer, la pudimos estrenar en muchas pantallas de España y ahora
llegamos aquí”. Es una película “sencilla” que retrata la amistad de
cuatro jóvenes. Y también se centra en un relato de relación personal Tots els camins de Déu,
la ópera prima de Gemma Ferraté nominada a mejor película. Una
producción modesta que se ha hecho con 75.000 euros: “el dinero lo
reunimos en crowdfunding, son tres personajes y las
localizaciones han sido todas exteriores. Es una película hecha con
mucho esfuerzo e ilusión pero con muy pocos medios” explicaba Ferraté.
“Un ejemplo de la dicotomía que vive el cine en el que
todavía las películas hechas con presupuestos bajísimos y pocos medios
son bastantes y una situación, propia de la crisis que hemos sufrido,
que se debería ir superando”, añadía Isona Passola, directora de la Academia del Cine Catalán. A Monster Calls —Un monstruo viene a verme— , de Juan Antonio Bayona,
es otra de las producciones que acapara nominaciones para los Gaudí:
11. Entre ellas la de mejor película en lengua no catalana en la que
también han sido elegidas 100 metros, de Marcel Barrena, Callback, de Carles Torras, y La mort de Louis XIV,
de Albert Serra. Un Bayona contento — acapara también 12 nominaciones a
los premios Goya de este año con la historia del niño que cada noche
tiene la pesadilla del monstruo que le visita— subrayaba que la película
“era difícil de llevar a la pantalla”. La producción se estrena esta
semana en Inglaterra y Francia y ya se exhibe en cuatro cines de Estados
Unidos donde se distribuirá de forma general a partir de enero. Bayona
apuntaba que la carrera a los Oscar la ve lejana: “es muy difícil con
una película hecha aquí aunque el trabajo esté a la altura de los
mejores”.
Como Gaudí a la mejor dirección fueron nominados Albert Serra—La mort de Louis XIV— Isaki Lacuesta e Isa Campo por La propera pell; Juan Antonio Bayona por A Monster Calls, y Marc Crehuet por El rei borni. Las nominaciones como mejor protagonista femenina recayeron en Betsy Túrnez —El rei borni— Emma Suárez— La propera pell—Ruth LLopis —El rei borni— y Sílvia Pérez Cruz, por Cerca de tu casa. Y en papel masculino compiten Alain Hernández y Miki Espasbé —El rei borni— Alex Monner —La propera pell— y Eduard Fernández en El hombre de las mil caras. Una vez más, la representación más abultada de cine es de
manufactura catalana rodado en idiomas distintos al catalán, lengua en
la que solo se han rodado siete películas que han optado a los Gaudí. “Está claro que el cine en catalán sigue siendo una asignatura
pendiente”, se lamentaba la directora de la Academia. 100 metros también cuenta con 11 nominaciones, mientras que El rei borni, acumuló 8 y 7 La mort de Louis XIV.
El actor y director estadounidense vuelve después de 11 años de retiro voluntario con una 'biopic' sobre Howard Hughes.
Howard Hughes es la figura que ha logrado sacar a Warren Beatty de su retiro voluntario. El actor estadounidense vuelve a las salas de cine el 3 de febrero de 2017 con La excepción a la regla,
película que dirige y en la que aparece como el multimillonario Hughes. Presentamos en exclusiva el primer tráiler de su quinto filme como
director, que se desarrolla en el Hollywood de finales de los 50. Tras 11 años desde su última aparición en pantalla en 2001 en Enredos de sociedad y 18 como director con Bulworth, Warren Beatty regresa con una biopic
del empresario, magnate, aviador, productor y director Howard Hughes,
aunque la historia se centra en la historia de amor de dos personas
cercanas a él: Marla Mabrey y Frank Forbes. Mabrey es una joven baptista
que llega a Los Ángeles a trabajar con Hughes, con aspiraciones de
convertirse en actriz, pero acabará enamorándose de Forbes, el chófer
del magnate con el que comparte sus convicciones religiosas. Con su relación se saltarán la primera norma del millonario: sus empleados no pueden intimar con sus actrices.
Beatty —ganador del Oscar a mejor director por Rojos— ha coescrito la historia junto a Bo Goldman —ganador de dos Oscar por Alguien voló sobre el nido del cuco y Melvin y Howard—. Aparecen en la película Lily Collins (Los imprevistos del amor) como Marla Mabrey, y Alden Ehrenreich (¡Ave, César!,
el nuevo Han Solo) como Frank Forbes. Completan el reparto Annette
Bening, Matthew Broderick, Alec Baldwin, Ed Harris, Steve Coogan,
Candice Bergen, Megan Hilty, Martin Sheen o Haley Bennett.
De Narciso
a Blancanieves, de Valle Inclán a Borges, el objeto que devuelve la
imagen ha sido esencial en la escritura.
Andrés Ibáñez refleja en una
antología esa obsesión.
'Narciso', de Caravaggio (1597-99), conservado en Roma.
La literatura está plagada de miles y miles de objetos, necesarios
para recrear los mundos que proponen los escritores. Ninguna lista de
los más habituales o relevantes, si tal cosa existiese, podría omitir el
espejo. En el fondo, representa más que un simple objeto: es otro
mundo. Su presencia, a lo largo de miles de obras, ejerce un gran poder
de atracción, y emana un extraordinario misterio. Reflejan, ocultan,
mienten, deforman, confiesan… “Espejos: jamás, a sabiendas, todavía se
ha dicho / lo que en vuestra esencia sois”, escribe Rilke en los Los sonetos a Orfeo, como recuerda el crítico y escritor Andrés Ibáñez, que desde su juventud persigue espejos a lo largo de cuentos, poemas, novelas u obras históricas de toda época. El resultado de esa obsesión tan particular es la publicación de A través del espejo (Atalanta), una antología de textos que tratan el tema del espejo, de por sí inagotable. Marcel Schwob, H.P. Lovecraft, Virginia Woolf, Isaac B. Singer, G. K. Chesterton, Goran Petrovic, Borges, Allan Poe, Walter de la Mare, Angela Carter, Bioy Casares o Giovanni Papini son algunos de los autores en cuyos textos el espejo ejerce una poderosa influencia.
La Malvada Reina de Blancanieves ante el espejo. EL PAÍS
En un extenso prólogo por el que también desfilan los reflejos de San Juan de la Cruz, La Fontaine, Bulgákov, Lewis Carroll, Alfred Tennyson, Charles Perrault o Roberto Bolaño,
el autor se remonta a las mitologías de la antigüedad, y cómo el
significado del espejo, y cuanto muestra, fue cambiando a medida que
avanzaban los siglos. El material reunido es riquísimo, inabarcable. De
hecho, Ibáñez se vio obligado a dejar la poesía fuera de su selección
para que “el laberinto de espejos no creciera en exceso”. Apenas se
salva el libro tercero de Las metamorfosis de Ovidio, donde el
poeta romano recrea el mito de Narciso, que se asoma a un estanque, y
enfrentado a un espejo de agua, se enamora de su propia imagen. Por otra
parte con fatales consecuencias, pues cae y se ahoga, como siglos más
tarde le ocurre a la protagonista de El espejo de Lida Sal, un relato de Miguel Ángel Asturias
en el que una muchacha, en busca de un espejo para contemplarse con su
traje de boda, se asoma a un risco sobre el mar, cae a las olas y se
ahoga en su propio reflejo. El reflejo, a veces, habla, como en Blancanieves, donde la
mujer que el rey toma por esposa, fascinada por su belleza, posee un
espejo mágico al que de vez en cuando pregunta “¿Quién de este reino es
la más hermosa?”. El romanticismo, en el que se integra el cuento de los
hermanos Jacob y Wilhelm Grimm, fue fértil en espejos. En parte, “por
la importancia que adquiere el tema del doble”, cuyo introductor, Jean
Paul Richter, no sólo acuñó el concepto doppelgänger para
referirse a ese segundo yo, sino que creó una galería de personajes que
sufrían “un terror enfermizo a contemplar su propia imagen”. Su
literatura sirve de introducción a dos clásicos de la época, E.T. A.
Hoffmann y Edgar Allan Poe, de quien Ibáñez recupera William Wilson,
un relato en el que su protagonista conoce en su juventud a otro
William Wilson parecido a él, incluso nacido en la misma fecha, y que
desaparece y reaparece a lo largo de su vida, hasta que un día, durante
una fiesta de disfraces, lo ataca y un espejo le devuelve su propio
“semblante pálido y manchado de sangre”. mblante pálido y manchado de sangre”.
Arquímedes diseñó espejos para concentrar rayos de sol y quemar las velas de los barcos. EL PAÍS
Borges se encontraba a menudo en sus relatos también con otros
Borges. “Bien conocida es su obsesión con los espejos", que en el fondo
está relacionada, subraya Ibáñez, con la obsesión por la noche y la
ceguera, “pero también con otro tema central en su obra: la obsesión por
ver el propio rostro” . En El Aleph, el narrador ve “todos los espejos del planeta” y ninguno le reflejó, dice. Tlön, Uqbar, Orbis Tertius
arranca también de modo revelador: “Debo a la conjunción de un espejo y
de una enciclopedia el descubrimiento de Uqbar. El espejo inquietaba el
fondo de un corredor…”. Ibáñez selecciona El espejo de tinta y El espejo y la máscara,
donde los espejos se proyectan con una presencia también inquietante. La que, por otra parte, tuvieron en la vida de Borges, que en uno de los
poemas de El hacedor reconoce: “Hoy, al cabo de tantos y
perplejos/ años de errar bajo la varia luna,/ me pregunto qué azar de la
fortuna/ hizo que yo temiera los espejos”. De Oriente a Occidente, de la antigüedad a la modernidad, la literatura
recrea espejos capaces de desencadenar los acontecimientos más
inesperados. Quizá por eso Ibáñez deja para el final el texto de Jurgis
Baltrušaitis sobre los espejos ardientes de Arquímedes, y que funciona
como un “pequeño tratado de ciencia ficción antigua”. ¿Existieron en
verdad esos espejos? La leyenda aparece recogida por primera vez en el
siglo XII, en las Crónicas de Joannes Zonaras, que relata cómo
Arquímedes hizo colgar de las murallas de Siracusa espejos de metal que,
golpeados por los rayos del sol, quemaban los barcos romanos. En el
siglo XVII la literatura científica de Descartes y Mersenne demolió
“metódicamente la leyenda”, pero cien años después, el conde de Buffon,
Georges Louis Leclerc, realizó experimentos que demostraban que se podía
quemar madera a una distancia de 400 pies.