Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

23 dic 2016

¿Por qué beben los peces en el río?...... Alejandro Martín

Los villancicos fueron cánticos populares que aprovechó la Iglesia para divulgar su doctrina y sus iconos.

Detalle de un belén en Torun, Polonia. EFE
 

Diciembre, y los peces vuelven a beber. 

Se acerca el 25: fun, fun, fun

Entonar villancicos fuera de fecha resulta de mal fario y, si las bicicletas eran para el verano, que decía Fernán Gómez, mucho más cierto es que los villancicos son navideños. 

Así que se irá otro año entre marimorenas y pastores, y nadie escapará de un soniquete que tiende a durar en el oído casi tanto como la voz de los niños de San Ildefonso cantando números.

 Pero, ¿de dónde salen? ¿Son canciones religiosas? 

La Iglesia, como en otras ocasiones, buscó la forma de sacar provecho a la cultura popular, de esa manera, a los cantares de los pueblos, aquellos estribillos pegadizos, se les añadió una pedagogía religiosa, de ahí que nada tengan que ver unos peces bebiendo en el río con un Dios recién nacido. 

Hasta el 7 de marzo de 1965 las misas en España fueron en latín, una lengua que cinco siglos atrás ya resultaba extraña a los feligreses, les espantaba de la liturgia.

 Se cree que fue Hernando de Talavera, el primer arzobispo de Granada tras el triunfo de los católicos sobre los musulmanes, quien a finales del XV tomó la decisión, a la postre revolucionaria, como apunta el catedrático de la Universidad de Oviedo Ángel Medina: sentencias latinas y algunos cantos gregorianos se sustituyeron por coplas en castellano de modo que, como dejó dicho Pietro Cerone, peregrino en marcha a Santiago del XVI, las iglesias españolas “se parecieran más al patio de un teatro que a la casa de Dios”. 

En origen, los villancicos eran una composición con estribillo de expresión popular y unas estrofas que trataban de explicar o desarrollar el contenido de ese estribillo.

 Dice Sebastián de Covarrubias, en 1611, en el Diccionario de Autoridades, que los que habitaban en aldeas, sin privilegios ni hidalguía, solían cantar “cuando estaban en solaz”; y que luego los cortesanos tomaron gusto por esos ripios alegres que se oían en caminos y campos y los fueron incrustando como coro, como leit motiv, en composiciones más cultas.

"Ese mesmo origen tienen los villancicos tan celebrados en Navidad y el Corpus Christi".

 

Cualquier temática podía ser materia de un estribillo: nostalgia y refranes (“Por dinero baila el perro, Juana, y por pan, si se lo dan”) y, sobre todo, amoríos.
 Surgieron cancioneros y antologías y, en algunos, se añadió la notación musical para indicar cómo interpretarlos. 
Pronto los predicadores aprovecharon este filón.
Así fue como, según cuenta Silvia Iriso en su Gran libro de los villancicos (El Aleph), fray Ambrosio Montesino escribió, en 1508,  letras sobre Jesucristo, la Virgen o los apóstoles y las encajó en melodías conocidas: 
“Cántese al son de La zorrilla con el gallo”; o "al tono de Aquel pastorcico, madre", anotó el fraile. Villancicos que fueron amorosos y rayanos en lo sexual, sobre mujeres que con 10 años ya habían experimentado “el amor”, se convirtieron en cantos sobre la Virgen.
Si esta manifestación terminó tan adscrita a la Navidad es, precisamente, porque es una de manifestaciones religiosas que incorporan un paisaje cotidiano, una familia, unos animales, un pesebre, estrellas, figuras con las que podría identificarse el mundo rural.
También se cayó en la chanza. 
Los villancicos se ríen del habla de los gallegos, los asturianos, los negros, por eso no fueron pocas las intentonas de prohibir aquellos teatrillos durante los oficios religiosos.
El villancico como forma litúrgica decae en el siglo XIX, sin embargo su esencia, los estribillos repetitivos, la devoción popular, se extiende hasta hoy y su forma actual también se fue transformando en América desde su llegada en el siglo XVI. 
Los peces no han dejado de beber y beber en el río, pero eso de que era por ver al Dios nacido es cosa de la Iglesia.

2016, el año que no supimos quiénes eran 'todos'

A finales de 2016 acabó el siglo XX, o algo muy parecido: lo hizo con la muerte de Fidel Castro, el hombre que reunió en sí mismo la esperanza y el fracaso de varias generaciones.
A finales de 2016 se demostró que el siglo XX estaba más vivo que nunca, o eso pareció: el Nobel Bob Dylan, aún en buena forma, hizo lo mismo que en los 60, dar plantón al mundo.
Fue el año que votamos contra nosotros mismos, o al menos contra lo que dijimos que íbamos a votar. 
Estados Unidos lo va gobernar un showman multimillonario huido de un cómic abominado por todos.
 Gran Bretaña anunció que se marchaba de la Unión Europea en contra de lo deseado por todos.
 La paz se aplazó en Colombia en contra de la opinión de todo el mundo. Esos procesos se votaron democráticamente, lo cual deja una pregunta en el viento: ¿quiénes son todos?
Fue el año de los invisibles.
 Los que votaron, que no encontró nadie. Los que huyeron del terror del ISIS y encontraron una Europa hostil, ensimismada e indiferente.
 Una acción política despersonalizada y burocrática para dar respuesta al drama de la huida de una casa propia.
 Con el agravante de sospechar en qué consiste ese terror al sufrirlo en las calles europeas. 


El año transcurrió con Brasil dividido por un impeachment; fueron protagonistas de Dilma Rousseff, una presidenta contra las cuerdas que terminó cayendo, y una reputación dañada, la de Lula da Silva, el héroe sindicalista que levantó el PT hasta ponerlo a gobernar Brasil, hoy acusado de delitos de corrupción.
 Ahí, en ese escenario, se retiraron de la gloria Usain Bolt y Michael Phelps. 
Lo hicieron en las alturas, a donde llegaron dos estrellas nuevas, Simone Biles y Katie Ledecky. Para recordar en España, la remontada del oro de Mireia Belmonte.
La España sin Gobierno, por cierto: una etapa insólita en la que se repitieron elecciones y emergieron en el Parlamento dos fuerzas jóvenes, Podemos y Ciudadanos que se aprovecharon de la inercia de un capítulo viejo, la corrupción española de las élites. Gobernantes que pelean todavía a estas alturas por la conciliación, esa palabra tan gastada que a la hora de legislarla no se sabe qué hacer con ella. 
Un país, España, que asiste a la catarsis de uno de dos grandes partidos, el PSOE, agujereado por dentro y en el centro de la discusión nacional por facilitar por primera vez –los tiempos están cambiando– el poder a la derecha del PP.
Feliz 2017


Brexit Trump
Música
Brasil Colombia
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Brad Pitt acusa a Angelina Jolie de exponer la privacidad de sus hijos

El actor afirma que su exesposa "no tiene un mecanismo de autocontrol para evitar que se haga pública la información sensible".

Brad Pitt y Angelina Jolie en el Chinese Theatre de Los Angeles, el 4 de noviembre de 2015. AFP

 

Brad Pitt ha vuelto a encender la llama de la batalla con Angelina Jolie, de 41 años, por la custodia de sus seis hijos acusando a la actriz de revelar detalles sensibles sobre su acuerdo de divorcio. Según la revista People, el actor asegura que su expareja ha facilitado varios documentos legales a los medios de comunicación. 

El equipo legal del protagonista de El club de la lucha, de 53 años, ha presentado un memorando jurídico esta semana en la Corte Superior de California aportando razones específicas para justificar que todo el procedimiento sobre la custodia de sus seis hijos debe permanecer bajo secreto. 

En los documentos, a los que han tenido acceso varios medios estadounidenses como Page Six o People, el intérprete acusa a Jolie de exponer a sus hijos "haciendo públicos los nombres de sus terapeutas y de otros profesionales de salud mental" y añade que ella "no tiene un mecanismo de autocontrol para evitar que la información sensible salga a la luz". 
 

"Jolie parece que está decidida a ignorar incluso los mínimos acordados para proteger a sus hijos", dicen los documentos, donde se pide al juez del caso, Richard J. Burdge Jr., que conceda una moción para sellar el caso.
 La audiencia se celebrará el próximo 17 de enero.   
Una fuente cercana la estrella de Maléfica ha relatado a Page Six que la pareja acordó hace días sellar los documentos y que este nuevo ataque de Pitt es innecesario.
 Sin embargo, el entorno del intérprete afirma que si hubieran acordado eso, no habría necesidad de celebrar una audiencia en enero. 
La noticia llega dos semanas después de que un juez negara a Brad Pitt una petición de emergencia para sellar el caso.
 La abogada de Jolie, Laura Wasser —que también lleva el caso del divorcio de Johnny Depp, y es conocida por ser la letrada de los famosos— dijo hace tiempo que la intérprete no se opone a evitar que los detalles se hagan públicos, pero que el equipo legal de Pitt no les consultó antes de interponer el requerimiento de emergencia a principios de diciembre, que es por lo que ella se opuso en ese momento. 
 

‘Gran Hermano 17’: Chonis, mazaos, vírgenes y mártires


Mercedes Milá traspasa el cetro de los 'realities' a Jorge Javier Vázquez en 'Gran Hermano 17'.


GH17. Mercedes Milá y Jorge Javier Vázquez, en la primera gala de 'Gran Hermano 17'.
Llegó ella, figura del coso durante quince temporadas y, atalajada de rosa capote, antes muerta que discreta, le pasó los trastos al debutante e hizo mutis por la puerta grande con el respetable en el canalillo.
 Mercedes Milá, gran maestra de los cónclaves de Gran Hermano desde el principio de los tiempos, le entregó una hortensia tamaño rosetón de Nôtre Dame a Jorge Javier Vázquez, gran maestro de los sanedrines Sálvame Diario y Deluxe, y de esa florida guisa quedó sellado el traspaso de poderes en el gobierno del reality insignia de Paolo Vasile I de Mediaset España.
 En toriles, escarbando la arena mientras le abrían el cercado, esperaba ansioso el ganado de este año; el consabido lote de chonis de barrio, mazas de gimnasio, frikis de discoteca y el intelectual hipster de turno encantados de haberse conocido y de conocer a sus homólogos hasta el inminente inicio de hostilidades y apareamientos mutuos, fines últimos de tan escogida cumbre de autoridades en sus respectivas materias.

La hortensia de la paz fue lo único ¿elegante? de la noche.

 Milá y Vázquez zanjaban así cualquier atisbo de polémica, desencuentro o celos, celitos, celos entre ellos.

 Ella admitió humildemente que se fue cinco minutos antes de que se lo sugirieran, y él le agradeció gentilmente los servicios prestados cinco microsegundos antes de crecerse un palmo largo y pasaportarla a la historia.

 Sin acritud, sin prosopopeya, sin misericordia. 

De reina a reina de la fiesta.

 Al final, todo quedaba en casa. Y de eso se trataba, básicamente. 

De redecorar La Casa. Ni Gran Hermano, ni Supervivientes ni Las Campos ni Hombres, ni Mujeres ni Viceversa. 

Hace tiempo que quedó claro que, servicios informativos aparte, Telecinco es un reality en sí mismo. 

Una escalera de pisos intercomunicados cuyos vecinos se meten unos en casa de otros desde la cocina hasta el salón y de allí hasta el retrete propiamente dicho.

 Y es para eso, para seguir tirando de la cadena, para lo que es necesario renovar la nómina de inquilinos. 

 La carne de segunda, como el pescado, por mucho que se congele, acaba pasándose, y hay que comprar nuevas piezas para seguir nutriendo la picadora.

 ¿O es que alguien recuerda a una tal Sofía, hija de una tal Maite, ex churri de un tal Suso?

 
GH17. Mercedes Milá y Jorge Javier Vázquez, en la primera gala de 'Gran Hermano 17'.
Llegó ella, figura del coso durante quince temporadas y, atalajada de rosa capote, antes muerta que discreta, le pasó los trastos al debutante e hizo mutis por la puerta grande con el respetable en el canalillo. Mercedes Milá, gran maestra de los cónclaves de Gran Hermano desde el principio de los tiempos, le entregó una hortensia tamaño rosetón de Nôtre Dame a Jorge Javier Vázquez, gran maestro de los sanedrines Sálvame Diario y Deluxe, y de esa florida guisa quedó sellado el traspaso de poderes en el gobierno del reality insignia de Paolo Vasile I de Mediaset España. En toriles, escarbando la arena mientras le abrían el cercado, esperaba ansioso el ganado de este año; el consabido lote de chonis de barrio, mazas de gimnasio, frikis de discoteca y el intelectual hipster de turno encantados de haberse conocido y de conocer a sus homólogos hasta el inminente inicio de hostilidades y apareamientos mutuos, fines últimos de tan escogida cumbre de autoridades en sus respectivas materias.
La hortensia de la paz fue lo único ¿elegante? de la noche. Milá y Vázquez zanjaban así cualquier atisbo de polémica, desencuentro o celos, celitos, celos entre ellos. Ella admitió humildemente que se fue cinco minutos antes de que se lo sugirieran, y él le agradeció gentilmente los servicios prestados cinco microsegundos antes de crecerse un palmo largo y pasaportarla a la historia. Sin acritud, sin prosopopeya, sin misericordia. De reina a reina de la fiesta. Al final, todo quedaba en casa. Y de eso se trataba, básicamente. De redecorar La Casa. Ni Gran Hermano, ni Supervivientes ni Las Campos ni Hombres, ni Mujeres ni Viceversa. Hace tiempo que quedó claro que, servicios informativos aparte, Telecinco es un reality en sí mismo. Una escalera de pisos intercomunicados cuyos vecinos se meten unos en casa de otros desde la cocina hasta el salón y de allí hasta el retrete propiamente dicho. Y es para eso, para seguir tirando de la cadena, para lo que es necesario renovar la nómina de inquilinos. La carne de segunda, como el pescado, por mucho que se congele, acaba pasándose, y hay que comprar nuevas piezas para seguir nutriendo la picadora. ¿O es que alguien recuerda a una tal Sofía, hija de una tal Maite, ex churri de un tal Suso?
Clara, Fernando y Álvaro, tres de los concursantes de 'Gran Hermano 17'.
En la actual contienda, donde presuntamente nada es lo que parece, destacan un tal Miguel -"Hola, soy de O Grove, y estoy muy bueno"-, una tal Noelia –"soy virgen pero tengo orgasmos cerebrales"-, una tal Bea –"soy chonija, entre choni y pija"- y un arquitecto sevillano de cuyo nombre no me acuerdo más atildado que Wilde, Byron y Floriano juntos.
 Total, que aunque la mascletá de Telecinco anunciando la buena nueva no ha tenido nada que envidiarle al lanzamiento planetario del iPhone 7, todo parece indicar que, más que el rizo, Gran Hermano todo lo más rizará el bucle.
 Ya dijo Jorge Javier que tratar de imitar a la Milá sería "un suicidio". De momento, y aunque las comparaciones son odiosas, sobre todo para quien las pierde, el tanteo sigue en  Mercedes, 15 ediciones, Jorge Javier, 1.
 Pero démosle tiempo al tiempo. Tengo un querido colega con más conchas que un galápago metido hasta el corvejón en los bajos fondos policiales, políticos y periodísticos cuya máxima preocupación es que su única e idolatrada sobrina de cinco añitos no entre en Gran Hermano 30
Visto lo visto y oído lo oído dentro y fuera de la casa de Guadalix de la Sierra, yo que él iría dedicándome full time desde ya mismo a esa hercúlea tarea ante tamaño desafío.