Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

19 dic 2016

La justicia francesa condena a Christine Lagarde..................... Gabriela Cañas

La sentencia pone en peligro su cargo al frente del Fondo Monetario Internacional.

Christine Lagarde, directora del FMI, en el juicio por el 'caso Tapie' AFP
La Corte de Justicia de la República había convocado a las partes a las tres de la tarde de este lunes para dar a conocer su decisión. 
Y el veredicto ha sido el de declarar culpable a la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, a la que se le ha juzgado por negligencia con desvío de dinero público.
 La sentencia pone ahora en peligro el cargo que ocupa en el organismo internacional.
 El fiscal había pedido la absolución.
Con el veredicto de este lunes, se terminan cinco años de proceso judicial contra Christine Lagarde en su propio país.
 La cuestión que se le plantea ahora al FMI es si puede renovar el mandato, como prevé, al frente de la institución a una gestora cuya negligencia permitió hace ocho años un desvío de fondos públicos de 403 millones de euros cuando ella era ministra de Economía.
 El beneficiario, el empresario Bernard Tapie, amigo del entonces jefe de Lagarde, el expresidente Nicolas Sarkozy.

El jefe de la redacción de Libération, Laurent Joffrin, aventuraba hoy una hipótesis que está en la cabeza de muchos franceses: Sarkozy, que se sirvió del apoyo de Tapie para ganar las presidenciales de 2007, habría sido favorable a un arreglo para que su amigo se resarciera con dinero público y pudiera abandonar el largo contencioso comercial que mantenía con la entonces entidad pública Crédit Lyonnais.
 Lagarde habría actuado, por tanto, dejando hacer y colmando los deseos del Elíseo y de Tapie.
 Christine Lagarde, que ha acudido cada día a sentarse en el banquillo de los acusados, ha mantenido siempre su exclusiva responsabilidad sobre las decisiones tomadas y ha alegado desconocer los lazos existentes entre Sarkozy y Tapie.
 Por difícil que sea de creer, su declarada ignorancia acerca de posibles connivencias (su director de gabinete, Stéphane Richard, también era amigo del empresario) también le protegían.
El fiscal Jean-Claude Marin había pedido la absolución. Consideraba que Lagarde pudo cometer un error político, pero no un delito penal. La naturaleza de la Corte de Justicia de la República (CJR) era otro factor que favorecía las expectativas de la directora gerente del FMI. La CJR es un tribunal especial que solo juzga a aforados por presuntos delitos cometidos en el marco de sus funciones. 
Ha actuado muy pocas veces en los últimos sesenta años y es una estrambótica mezcla de poder legislativo y judicial. Solo tres de los quince jueces que hoy se iban a pronuncian en el caso Lagarde son magistrados.
 Los otros doce son parlamentarios elegidos en sus respectivas cámaras (Asamblea Nacional y Senado) por sus pares.
 El resultado: seis diputados y seis senadores. En términos ideológicos: seis socialistas (o asimilados) y cinco conservadores y un centrista.
 Juzgaban a uno de los suyos, un político en el ejercicio de su cargo.
 El voto de hoy es secreto y bastaba con que ocho se pronunciasen a favor o en contra para decidir la absolución o la condena.
 Esta última, en términos legales, es pequeña: un año de cárcel (probablemente con suspensión de pena) y 15.000 euros de multa.
 Christine Lagarde fue la responsable de un macroministerio (Economía, Finanzas, Industria y Empleo) entre 2007 y 2011, año en el que fue nombrada directora del FMI para sustituir a su compatriota Dominique Strauss-Kahn, que tuvo que dimitir por un escándalo sexual. Al poco de aterrizar en el ministerio, Lagarde dio luz verde a un arbitraje privado para terminar con el contencioso que enfrentaba a Tapie con el Crédit Lyonnais.
 A pesar de que la justicia ya se había pronunciado en contra de las aspiraciones millonarias de Tapie, el arbitraje se puso en marcha y terminó nueve meses más tarde en el seno del ministerio de Lagarde con una compensación para el empresario de 403 millones de euros. 
La justicia anuló el año pasado la adjudicación e instruye ahora una causa penal por estafa contra los principales actores de aquel arbitraje; entre ellos, el que fue director de gabinete de Lagarde, Stéphane Richard, hoy presidente ejecutivo de Orange, y uno de los tres árbitros elegidos, Pierre Estoup, que resultó ser amigo de uno de los abogados de Tapie.

 

Novela negra para Navidad: 15 recomendaciones esenciales

Muere a los 99 años la actriz Zsa Zsa Gabor...................... Gregorio Belinchón

La 'celebrity', casada en nueve ocasiones, trabajó en películas como 'Moulin Rouge', de John Huston, o 'Sed de mal', de Orson Welles.

Zsa Zsa Gabor (centro), junto a su hermana Eva (izquierda) y su madre Jolie.
Zsa Zsa Gabor, la actriz húngaro-estadounidense más conocida por sus nueve matrimonios y por su vida social que por su trabajo delante de las cámaras, ha fallecido este domingo en su casa a los 99 años de un infarto de miocardio, según ha confirmado su publicista, Ed Lozzi.
 Sári Gabor, su auténtico nombre, hubiera cumplido un siglo el próximo 6 de febrero.
A Zsa Zsa Gabor y su hermana Eva hay que reconocerles que fueron las pioneras en el manejo de la fama y en la creación del concepto celebrity, tan en boga en la actualidad. 
Tenía talento, pero no para la actuación

El recuerdo que deja no es el de una actriz, sino el de alguien más popular por abofetear a un policía de Beverly Hills en 1990 (fue condenada tres días a la cárcel, tuvo que realizar 120 horas de servicios comunitarios, y de aquel incidente se rió al año siguiente en Agárralo como puedas 2 1/2: el aroma del miedo), por pronunciar de una manera peculiar el inglés, por su extraño nombre, por sus excentricidades en vestuario y joyería o por sus múltiples matrimonios, que la emparejaron con actores como George Sanders (quien después se casó con su hermana Magda), el diseñador de la muñeca Barbie, Jack Ryan o el magnate de los hoteles Conrad Hilton.

 Entre las locuras de su vida sentimental está su matrimonio con el actor y abogado Felipe de Alba, que duró solo un día, porque su anterior enlace, con el también abogado Michael O'Hara, que había llevado su divorcio con Ryan, no había sido disuelto legalmente.


En los últimos años, las noticias que aparecían sobre la vida de Zsa Zsa Gabor hablaban de sus problemas médicos y de los enfrentamientos entre su último marido, Frederic Prinz von Anhalt (con quien se casó en agosto de 1986), y su única hija, Francesca Hilton, que falleció el día de Reyes de 2015.
 Su hermana Eva había muerto en 1995 y su otra hermana, Magda, en 1997.
 Todo ese recorrido sentimental, centrado en posibles maridos ricos, lo explicó en el libro How to Catch a Man (1970), para mujeres cazafortunas.
Puede que Hollywood nunca la tomara en serio porque Zsa Zsa Gabor nunca se tomó en serio esa faceta de su carrera.
 Sári nació en Budapest el 6 de febrero de 1917, y en Viena comenzó sus primeros pasos en la actuación.
 En 1936 fue coronada Miss Hungría, y en 1941 viajó a Estados Unidos, tras los pasos de su hermana Eva.
 Tras el habitual paso por la televisión y películas de segunda, su debut acreditado en la gran pantalla no ocurrió hasta 1952 con El amor nació en París, junto a Kathryn Grayson. 
Con Ginger Rogers actuó en la comedia en No estamos casados, y también en ese 1952 relumbró algo más en pantalla con Moulin Rouge, de John Huston.
Siguió con los personajes secundarios en Lili (1953), El rey de circo (1954), Amores de un impostor (1956), Sed de mal (1958) o El hombre que no quiso hablar (1958).
 Como su popularidad crecía en inversa proporción a sus papeles en el cine, hubo un momento en que empezó a aparecer en las películas como ella misma, en cameos en Pepe (1960) o Jack de diamantes (1967). 
Y por ahí fue su carrera en los setenta, ochenta y noventa, en películas como Pesadilla en Elm Street 3: los guerreros del sueño (1987), Rústicos en dinerolandia (1993) o El retorno de los Brady (1996).
 En 2002 tuvo un terrible accidente de coche, que la dejó un tiempo paralizada. 
En 2005 sufrió un accidente cerebrovascular.
 En 2010 se rompió la cadera, sufrió una conmoción cerebral y un año más tarde le amputaron la pierna derecha desde la rodilla por una infección.
 El pasado mes de febrero volvió a estar ingresada por problemas respiratorios.
 La mejor definición de Zsa Zsa Gabor la dio ella misma: "Merezco atención no por ningún talento, sino por ser quien soy. Soy famosa por ser famosa".


 

Uno de los nuestros y la operación aplauso................. Juan Cruz....

A un político de Podemos que fue juez le dicen que se calle.

 
Pablo Iglesias y Juan Pedro Yllanes, en una imagen de 2015.
Los que en los años 60 creíamos que la vida era eterna y la dictadura también estuvimos fascinados por la personalidad de un escritor que se parecía a lo que creíamos que era la literatura: un golpe de vida, un libro, y ya nada más. 
Era José Vidal Cadellans, cuya vida breve parecía la novela de un profeta: dijo que ese año en el que estaba, 1958, ganaría el premio Nadal y al año siguiente moriría. Ganó el Nadal y se murió al año siguiente, más o menos, a los 32 años.
 Detrás dejó aquella novela ganadora, No era de los nuestros.
 Un muchacho robaba en su propia casa.
 La investigación que siguió tendía a demostrar que el ladrón no era de los nuestros.
 Esa fama efímera que tuvo Vidal Cadellans resurge (en mi memoria) cada vez que la televisión repite Uno de los nuestros, de Martin Scorsese, la historia de un muchacho que se integra desde que es un crío en un círculo mafioso en el que busca el trato ansiado de la tribu: ser Uno de los nuestros. 
Lo consigue a medias. 
Su momento de apogeo se produce cuando sale triunfante, no delató a nadie, de un juicio del que pudo haber salido abrasado.
 La tribu lo recibe, y así se lo dicen, como si hubiera perdido la virginidad. Ya era, casi, uno de los nuestros.
En la política española, y no sólo, se producen a diario expresiones así: es de los nuestros, no es de los nuestros.
 A los nuestros no les miramos ni el currículum, a los que no son de los nuestros les cerramos la verja.
 Ni agua.
 Al que se desvía lo quitamos de la fotografía, y al que se suma lo tenemos en nómina aunque no diga ni media.
 A Atahualpa Yupanqui lo adoraban en el Café Gijón porque era un sabio callado. 
Un día hizo ademán de hablar y sólo dijo: “Aquí el que la hace la paga”. 
Le aplaudieron como a Plácido Domingo. A los nuestros se les aplaude como si hubieran perdido, o ganado, la virginidad; a los que no son de los nuestros, leña al mono hasta que hable inglés.
Episodios recientes son medalla de ambas caras: a un político que fue juez le dicen que se calle; y que como no se calle se le dice que estaría más guapo si se va por donde vino.
 A una alta autoridad del Estado (en Cataluña) la despiden en las escalerillas de la gloria como si fuera una liberta entregada a los leones.
 Son de los nuestros, o no son de los nuestros.
 Cuando el 15M nos enseñaron a aplaudir agitando las manos. Era el aplauso sobreentendido. 
Aplaudir está antes de entender.
 Ahora se aplaude para que no se piense: en el caso del político que fue juez, se le reconviene para que se calle, y cuando calla, como si otorgase, se le aplaude otra vez: ¿ves como así estás más guapo? 
Y a la mujer que fue despedida al borde de las fieras se le aplaude por adelantado: para que sepa donde está la verdad. 
Es la operación aplauso, la que da la bienvenida a los nuestros y pone mala cara a los que se desvían de la tribu.
 O eres de los nuestros o no eres nadie.
 Y así estamos, la otra media te partirá el corazón si no te coge aplaudiendo.