Silvia C. Carpallo
Diez claves para evitar el conflicto con la pareja cuando llega la hora de repartirse entre la familia propia y la política.
Gig Young y Katharine Hepburn en 'Su otra esposa' (1957).
La Navidad es para pasarla en familia, pero, ¿con qué familia? ¿Con la
tuya o con la mía? Lo que debería ser fácil se puede convertir en un
conflicto de pareja que, además, repetimos de forma cíclica todos los
años.
Más aún si nuestros padres están divorciados y ya hay que
dividirse de por sí, si nuestras familias no se llevan bien y es
imposible juntarlas o si hay una silla vacía y dejar a alguien solo una
de las noches hace que no veamos la forma de dividirnos.
Si ha llegado el momento de hablar de cómo vamos a pasar las navidades
este año, es importante no caer en los errores de siempre y tener en
cuenta algunos consejos que nos ayudarán a tener esa conversación
ineludible de la mejor forma posible, para que las cenas de Navidad sean
eso, un rato agradable y no el motivo para una pelea monumental.
Elegir el momento
Muchas veces las peleas surgen por tener algunas
conversaciones en malos momentos, como cuando llegamos estresados del
trabajo, tenemos la cabeza en otra cosa o vamos con prisa.
Si lo
hubiéramos hablado tranquilos, con toda nuestra atención, seguramente lo
habríamos visto todo de otra manera.
Por ello el primer consejo de Iñaki Vázquez,
experto en terapia de pareja, es que “tener en cuenta el estado de
ánimo a la hora de negociar este tema.
No es lo mismo discutirlo metidos
en un atasco, que desayunando tranquilos el domingo por la mañana
después de haber hecho el amor”.
No tomar decisiones por separado
La sexóloga Ana Pastor, insiste en que una de las claves
para no discutir en pareja, en general, es “sentir que se nos tiene en
cuenta, que nuestra opinión cuenta, que no se nos engaña ni se nos
oculta nada.
Y esto mismo es aplicable para los planes navideños”.
Por
ello, “no tomar decisiones las decisiones de manera unilateral evitará
malestares y posibles conflictos en pareja”.
Es decir, que no vale haber
hablado con nuestra familia antes y haber hecho los planes por nuestra
cuenta, y luego comunicarlos al otro con todo hecho
. Si nos dividimos es
precisamente para estar juntos y las decisiones deberán tomarse
conjuntamente también.
“Es importante hablar con calma, escucharse,
tratar de entender los motivos del otro para defender su propuesta, y
buscar, de manera conjunta, las soluciones que mejor se adapten a los
dos” insiste Pastor.
Empatizar y ceder
El experto en terapia de pareja insiste en que a la hora de
plantear el tema siempre será importante “ponerte en el lugar del otro y
entender su posición, ser empático y valorar las circunstancias de tu
pareja y su familia de un modo lo más objetivo posible”.
Es decir, que
no se trata de salir victorioso y que se haga lo que más nos beneficia,
sino de que ambos podamos pasar a gusto y con nuestras familias las
fiestas, por lo que “se trata de ceder un poquito para ganar los dos.
No
pierde nadie, gana la pareja”.
Informarse antes de hablar
No tiene sentido enfrascarse en una discusión por unos
planes que a lo mejor están solo en nuestra cabeza, porque no son los
que tiene nuestra familia.
Si bien la decisión debe ser conjunta, lo
ideal es saber un poco qué planes hay en general con nuestros hermanos,
cuñados, etc.
“Antes de enfrascarnos en una discusión con nuestra pareja
sobre dónde pasamos cada uno de los días señalados de la Navidad,
podemos hablar con nuestras propias familias, para saber qué planes
tienen ellos, con quién más pasarán esos días, si prefieren un día para
estar juntos a otros porque le dan mayor importancia… “, insiste Ana
Pastor.
La experta añade que “quizás esto nos permitan sentarnos a tomar
decisiones sin discutir y haciendo un calendario que se adapte a los
deseos de todos”.
Echarle creatividad al asunto: Parte del problema es
adaptarnos a lo socialmente establecido.
Pensamos que todo el mundo
tiene que hacer lo mismo y de la misma manera, cuando todos tenemos
diferentes formas de ver y disfrutar las cosas y cada familia es un
mundo.
Por ello, Vázquez, insiste en que seamos creativos, “hay
soluciones diferentes que quizá no se os han ocurrido y que pueden ser
muy satisfactorias para los dos”.
¿Y si nos juntamos?
Es que tu madre, es que la mía… Muchas veces parte del
problema es ir al territorio enemigo, ¿y si buscamos un territorio
neutral?
Por ejemplo, juntar a ambas familias en nuestra casa, como la
nueva familia que somos, y que se adapten ellos un poco a nosotros para
variar.
Pastor aporta que si optamos por esta opción, “será fundamental
una buena organización, repartirse el trabajo y, sobre todo, permitirnos
disfrutar de la velada con los nuestros”.
No traer el pasado al presente
A lo mejor el año pasado nos juntamos con la mejor
intención, pero la cosa no salió como esperábamos.
Pero eso no significa
que no hayamos aprendido y estemos dispuestos a hacerlo mejor este año,
ya que como insiste Vázquez “que otros años no haya salido del todo
bien no implica que vaya a ser así en esta ocasión”.
Por ello, como en
cada año nuevo, hay que pensar en dejar los errores atrás, quedándonos
con las lecciones aprendidas, para volver a poner lo mejor de nuestra
parte, o por lo menos, para no darle importancia a lo que de verdad no
merece la pena.
Mal gusto en los regalos
Hay quien aprovecha las cenas navideñas para hacer los
regalos, sobre todo si no podemos coincidir en otro momento.
Por eso, el
momento regalo suele ser otro momento de conflicto, quizás por qué no
se nos había avisado y quedamos mal no llevando el nuestro o porque lo
que nos han regalado no encaja con nuestras expectativas o con lo que
hemos regalado nosotros.
En este punto, Ana Pastor reflexiona que
“sobregeneralizamos y extraemos conclusiones erróneas de ese hecho
puntual que extendemos a toda la relación, y que nos generan un enorme
malestar, que puede desencadenar en fuertes discusiones de pareja, sin
ni siquiera detenernos a preguntar a la otra parte por qué me ha
comprado eso y no otra cosa, o sin tener en cuenta cómo es y cómo se ha
comportado en ocasiones similares”.
El presupuesto
Tanto si cenamos en nuestra casa o llevamos algo a la cena
de nuestra familia, o lo que nos gastamos en la ropa para esa noche, en
sus regalos o en la lotería que hemos decidido compartir, la Navidad
también es un momento para discutir sobre los gastos. Porque quizás lo
que vamos a invertir en estas fechas también puede ser un tema que
comentar previamente, para que luego no surjan roces innecesarios.
“Elaborar un presupuesto realista previo, elaborado en conjunto, puede
evitar que se gaste más de lo que se debe y, en consecuencia, no habrá
conflicto por este motivo”, aporta Ana Pastor.