La irrupción de los duques de Cambridge ha dejado sin trabajo a otros Windsor.
Andrés de
Inglaterra rompe las normas y pone al descubierto sus diferencias con el príncipe Carlos.
¿Por qué refutarlas ahora? Algunos observadores reales atribuyen ese paso en falso a la influencia de la ambiciosa Sarah, aunque la mayoría subraya el creciente sentimiento de marginación del duque (sus actividades no aparecen en el calendario de la casa real) y a la preocupación por el mermado papel de la familia York, mientras Carlos perfila las nuevas hechuras de la monarquía.
Reducida en cuanto a sus miembros relevantes y, por lo tanto, más funcional y con mayor control del presupuesto.
Eugenia, de 26 años, va más a su aire, codirige una galería de arte y pronto se espera el anuncio de su compromiso con el financiero Jack Brooksbank.
Beatriz, de 28 y tan amante de la vida regalada como su padre, ha tenido solo breves trabajos y en un único año contabilizó 18 escapadas de vacaciones.
Tendrá que espabilar, porque al duque le costará encontrar un encaje real para ella, su hermana y, en el fondo, para sí mismo.


