Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

16 dic 2016

Auvers-sur-Oise, los últimos días de Van Gogh................... Use Lahoz

Mural de la película 'El loco del pelo rojo', de Vincente Minnelli, en un bar de Auvers-sur-Oise (Francia).
Mural de la película 'El loco del pelo rojo', de Vincente Minnelli, en un bar de Auvers-sur-Oise (Francia). / BARRY LEWIS (Getty)

Vincent van Gogh fue un pintor de excesos: muy expresivo, muy atormentado y muy inquieto.
 En los 37 años que vivió se le conocieron 38 direcciones en cuatro países
. Entre otros lugares, vivió en La Haya, Ámsterdam, Bruselas, Amberes, Londres, Ramsgate, París, Arlés, Saint-Rémy-de-Provence y Auvers-sur-Oise.
 A esta villa de unos 7.000 habitantes situada a 27 kilómetros de París, en el noroeste de la región de la Isla de Francia, llegó, animado por Pissarro, para tratarse con el doctor Gachet y pasó sus últimos 70 días, que fueron muy intensos y le dieron para crear 72 telas, 33 dibujos y un grabado.
Francia fue el último puerto. 
Su hermano Theo se instaló en Montmartre en la década de 1880 y convenció a Vincent de que probara suerte en la que entonces era la capital del arte en Occidente.
 Allí entabló amistades con compañeros de gremio.
 Luego se puso a prueba de la luz del sur, conoció manicomios y altibajos, hasta que halló reposo en el norte.

10.00 El Auberge Ravoux

Auvers está volcada con Van Gogh. 
Esparcidas por el pueblo hay 29 placas con imágenes de los cuadros que pintó y los motivos (ya sea edificio o panorámica) que los inspiraron, tal cual han resistido el paso del tiempo.
 Permiten identificar telas notables como Paisaje con carruajes y tren de fondo, sobre la que el 13 de junio de 1890 escribió en una carta a su hermana Willemine
: “Busco expresar el tránsito desesperadamente rápido de las cosas en la vida moderna”.
 O Campos de trigo bajo el cielo nublado, con la que quiso, según contó a Theo, explicar lo que no sabía decir con palabras.
javier belloso
En el Auberge Ravoux (1) pernoctó por 3,50 francos al día.
 Su habitación y la del entonces compañero de hostal, el holandés Anton Hirschig, permanecen intactas.
 Dadas las limitaciones, no cuesta imaginar a Van Gogh escribiendo su mítica nota: “Un día u otro creo que encontraré la manera de exponer mis cuadros, al menos en un café”.
La entrada (6 euros) incluye el visionado de un breve documental sobre la estancia de Van Gogh en Auvers, su relación con Gauguin y Theo, y su manera infatigable de trabajar, con su característico trazo grueso, las luminosas obras que los paisajes le insinuaron.
El restaurante es una postal antigua, mantiene mobiliario y atmósfera de un clásico café de artistas en el que los turistas se empapan de bohemia.

12.00 El estudio de Daubigny

Amigo de Corot y Cézanne, influenciado por Courbet y considerado precursor del impresionismo, Charles-François Daubigny (1817-1878) pintó muchas escenas del valle del Oise. Tuvo casa en el pueblo y su jardín fue pintado por Van Gogh en uno de sus cuadros memorables de esta etapa: El jardín de Daubigny.
  Una manera de celebrar a este pintor de paisajes, referente y mentor de las siguientes generaciones, es visitar su casa-taller (2), donde se exponen algunas de sus obras, retratos de familiares y de amigos como Corot u Oudinot. 
No muy lejos está el Museo Daubigny (3), situado en la magnífica villa des Colombières, donde conviven obras suyas con exposiciones temporales que dan cuenta de la vocación artística de este pueblo.
Para comer no hay muchas opciones: o entregarse a las recetas tradicionales del Auberge Ravoux cueste lo que cueste, o decantarse por los abundantes platos del Café de la Paix (4), más económico.
Campos de Auvers-sur-Oise, que Van Gogh pintó en julio de 1890 en su cuadro ‘Trigal con cuervos’, una de las últimas obras del pintor. / PIERRE VAUTHEY (Getty)

15.00 La casa del doctor Gachet

El doctor Gachet fue el culpable de que Van Gogh llegara hasta aquí para tratar sus brotes.
 Era un personaje extraordinario: médico, coleccionista y artista. Compró su residencia (5) en 1872 y, en compañía de Pissarro, Cézanne, Guillaumin y Van Gogh, pintó y grabó numerosas obras. La visita, gratuita, permite descubrir en su estado original la presse à bras (plancha manual de grabado) y varios elementos que aparecen en las telas de Van Gogh, como la célebre mesa roja del famoso Retrato del doctor Gachet.
El paisaje que rodea la villa tiene el aura de la intimista película que realizó Maurice Pialat en 1991, Van Gogh, que profundizaba en la posible relación entre el pintor y la hija del doctor, Marguerite, cuyo piano también sigue ahí, idéntico al del cuadro Marguerite Gachet al piano.

17.00 El castillo de Auvers

A 20 minutos a pie aguarda otra inmersión impresionista.
 No solo por el castillo de Auvers (6), sobrio edificio del XVII, sino también por el jardín que lo rodea, invitación a panorámicas flotantes, setos de boj y laberintos vegetales.
En el interior del château llama la atención el centro de arte, con exposiciones temporales como Viaje al tiempo de los impresionistas, testimonio del fin del Segundo Imperio, cuando el barón Haussmann emprendió una reconstrucción urbanística de París que propiciaría grandes cambios en las formas de vida.
 Cafés, bailes, bulevares o pasajes se hicieron imprescindibles y los pintores fueron cronistas en sus cuadros de una realidad burbujeante.
 Además de la legalidad de la absenta (perniciosa bebida que también aquí tiene su museo (7): musee-absinthe.com), coincidió ese momento con el desarrollo del ferrocarril, lo que favoreció que muchos pintores buscasen ambientes campestres, como haría Van Gogh en Paisaje con el castillo de Auvers y en tantos otros cuadros.
La iglesia de Auvers-sur-Oise (Francia) que pintó Van Gogh. / Cyrille Gibot (agefotostock)

19.00 Cementerio e iglesia

No se puede decir adiós al pueblo sin visitar su iglesia (8). ¿Cómo no recordar la tela Iglesia de Auvers? 
 Aquí sigue, con el campanario cuadrangular propio de la región, similar a como se la describió a Willemine: “Tengo un cuadro más grande de la iglesia —un efecto en el que la construcción parece ser violeta contra un cielo de simple azul oscuro, cobalto puro; las ventanas parecen como manchas de azul ultramar, el tejado es violeta y en parte anaranjado—”.
Avanzada la tarde del 27 de julio de 1890, Vincent sufrió una recaída y su estado de ánimo empezó a dar bandazos por estos campos que había pintado sin desmayo durante 69 días.
 De pronto sacó una pistola y se disparó en el pecho.
 Consiguió llegar a la habitación número 5 del Auberge Ravoux. Hirschig avisó a Theo, que llegó de París al día siguiente para verlo agonizar. 
Fue enterrado en el cementerio de Auvers-sur-Oise (9), un kilómetro más arriba de la iglesia. Seis meses después, completamente rendido, falleció Theo.
 En 1914, su esposa, Johanna, consiguió que lo enterraran junto a su hermano.
Use Lahoz es autor de la novela Los buenos amigos (Destino)

15 dic 2016

Kim Kardashian regresa a Instagram con una nueva cuenta

La celebridad ha estrenado un usuario en la red social basado en su aplicación de emoticonos.

Kim Kardashian en la Semana de la Moda de París, el pasado octubre, antes de que se produjera el robo en su apartamento.

Kim Kardashian, de 36 años, ha vuelto a Instagram inaugurando una cuenta para su aplicación de emoticonos, Kimoji.
 La reina de las redes sociales, sin embargo, todavía no ha dado señales de vida en su cuenta oficial, que lleva sin actualizarse desde que sufriera un robo en su apartamento de París el pasado 2 de octubre

El nuevo usuario, que está verificado por la plataforma de imágenes, empezó a publicar fotos hace dos días y acumula ya 12.700 seguidores.
 No sigue a nadie y ha publicado tres imágenes repetidas y seis vídeos. 
El primero de los vídeos es un trasero moviendo los glúteos con un árbol de Navidad de fondo, el segundo es igual pero en otra posición y la imagen, un pecho posado sobre unas nalgas. Todos ellos en ropa interior. 
 No lo acompaña ningún texto ni explicación, solo una fecha: 16 de diciembre.
 La estrella del reality show Las Kardashian, que ha aparecido recientemente en un vídeo para la revista LOVE, ha estado alejada de los focos y estas últimas semanas cuidando de su marido, Kanye West, después de que tuvieran que ingresarlo en la unidad de psiquiatría del hospital de Los Ángeles por un brote psicótico.
 Los rumores de divorcio han rodeado a la familia después del incidente médico del rapero, pero su entorno ya ha confirmado que no van a separarse.
 "Kim niega que vayan a divorciarse, pero las cosas entre ellos no van bien", contó una fuente a la revista People.

 

Qué es el techo de gasto y qué subidas de impuestos se han aprobado hoy

El Pleno del Congreso de los Diputados ha convalidado este jueves el decreto ley que incluye los cambios tributarios.

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro , en el Congreso, observa pasar al portavoz de Ciudadanos. efe | ATLAS
El Pleno del Congreso de los Diputados ha aprobado este jueves el techo de gasto gracias al acuerdo del PP con el PSOE, Ciudadanos y el PNV. Supone el primer paso para la aprobación de los Presupuestos, la ley más importante del Gobierno, porque de ella depende el gasto de las administraciones durante todo el año, lo que despeja el camino de la legislatura. 
No es lo único que se votaba hoy.
 Los diputados también han dado luz verde en el real decreto ley los cambios tributarios pactados, principalmente en el Impuesto de Sociedades y en los especiales, así como la subida del 8% del Salario Mínimo Interprofesional (SMI).
 Algunos de los últimos anuncios de este mes (como el gravamen a las bebidas azucaradas o los impuestos verdes) no estaban incluidos en el paquete de medidas que se votaba este jueves.

¿Qué es el techo de gasto?

Es uno de los instrumentos recogidos en la Ley de Estabilidad Presupuestaria (LOEPSF) para garantizar que las Administraciones Públicas no disparen sus compromisos no financieros en época de bonanzas y lo reduzcan en tiempos de estrecheces. 
De hecho, funciona como un freno para el gasto de las Administraciones Públicas y para protegerlas de los efectos cíclicos de la economía.
Además del techo de gasto para 2017, se da luz verde a los objetivos presupuestarios de déficit y deuda pública del trienio 2017-2019, algo clave para poder elaborar los Presupuestos Generales del Estado y las cuentas de las comunidades autónomas. También para poder habilitar la financiación que se concede a los gobiernos regionales mediante el Fondo de Liquidez Autonómico, esencial para que las autonomías puedan hacer frente a sus desembolsos. 
El límite de gasto se calcula, con carácter general, en el segundo trimestre del año y, en cualquier caso antes de 1 de agosto. Pero ante la falta de Gobierno, este año todo se ha retrasado.
La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), el organismo encargado de velar por la sostenibilidad de las cuentas públicas, define el techo de gasto de la siguiente manera:
 "El límite de gasto no financiero es un instrumento de gestión presupuestaria a través del cual, una vez estimados los ingresos del ejercicio, se calcula el gasto presupuestario que permite el cumplimiento del objetivo de estabilidad".

¿Cuáles son los nuevos objetivos pactados?

Para 2017 el Gobierno contempla un objetivo de ingresos totales del 38% del PIB este año y algo superior, del 38,2%, en 2017, toda vez que el gasto total supondrá el 42,5% del total este ejercicio, para disminuir al 41,3%, hasta 479.991 millones, el próximo año.
Con estas previsiones, los objetivos de estabilidad y deuda pública contemplan un déficit máximo del 3,1% del PIB en 2017, frente al 4,6% de este año, que se repartirá entre el 1,1% de la Administración central, el 0,6% de las comunidades autónomas y el 1,4% de la Seguridad Social.
Para 2018, el déficit público deberá bajar hasta el 2,2%, lo que equivale a unos 11.000 millones de euros de ajuste, y para 2019 la senda marcada es que el desajuste entre ingresos y gastos disminuya hasta el 1,3%.
 La deuda pública estimada será del 99% del PIB el año que viene, para posteriormente bajar hasta el 97,7% en 2018 y al 95,4% en 2019.



 

Álex González habla del accidente que cambió su vida: “Allí, en el hospital, di un golpe de timón”

Tras el éxito de 'El príncipe', el actor confiesa su paranoia ante la fama y sus problemas con sus parejas también famosas.

 


Álex González posa pensativo para ICON con jersey y pantalón de Emidio Tucci para El Corte Inglés.
“Llevaba un tiempo yendo muy rápido, en todos los sentidos”, reconoce Álex González cuando recuerda aquella época. 
Tenía 18 años y volvía a casa con la que era su novia en ese momento.
 La moto en la que iban perdió la compostura y se deslizó, imparable. 
Se estrelló violentamente contra un afilado quitamiedos. Su chica quedó inconsciente en el suelo, y el actor, que no perdió el conocimiento en ningún momento, recuerda como si fuera ayer el chorro de sangre que le salía del hombro sobre el top blanco de ella. 
Tenía el brazo desgarrado, en un estado tal que cuando ella despertó y le miró volvió a desmayarse.
 “Los médicos me dijeron que tuve mucha suerte porque me quedé a poco de cortarme la arteria. 
Allí, en el hospital, empecé a pensar en lo que era, y di un golpe de timón.
 La vida me frenó en ese momento.
La cicatriz que tengo es la culpable de que hoy sea actor”.
 Cambió de barrio, decidió estudiar interpretación y empezó a quererse más y mejor, un empeño en el que aún continúa. 

Hoy, cualquiera en el momento personal que se encuentra el actor Álex González tendría la cabeza como un molino de viento: ha rodado en EE UU el capítulo piloto de Citizen, una serie para Hulu, el brazo televisivo de Paramount.
 Si no sale adelante, el 31 de diciembre le hará un hombre libre. Pero si todo va bien, le esperan seis años viviendo el sueño americano. 
Y eso que no es lo que fue a buscar a Los Ángeles cuando terminó El príncipe en Telecinco. 
“Fui a por un poco de anonimato, a seguir formándome y, no lo voy a negar, también hay cierta ambición por ampliar el negocio.
 No tiene nada que ver con ser actor: si hubiera tenido una sombrerería habría viajado a ver qué sombreros hacen por ahí.
 Una mezcla entre necesidad personal y declaración de intenciones, saber que hay otros sitios si las cosas fueran mal en España”.
Su tono de voz hace difícil imaginarlo atormentado huyendo de cualquier sitio, incluso de la popularidad de El príncipe, una serie que se despidió este año ante 5,2 millones de espectadores. 
Le recuerdo cómo Miguel Ángel Silvestre prácticamente desapareció del mapa durante un año tras Sin tetas no hay paraíso para ser capaz de volver a colocar la cabeza en su sitio, pero ahí entramos en un terreno donde cree que puede patinar con facilidad.
“Siento pudor al hablar de las consecuencias del éxito porque es algo imposible de comprender si no lo has vivido.
 Me da miedo que cualquier cosa que diga se pueda malinterpretar. Ni mis íntimos amigos han entendido realmente lo que es hasta que no lo han vivido a mi lado. 
No me quejo, me siento muy agradecido y la gente se acerca con cariño.
 Pero mira: hasta he desarrollado una pequeña fobia al sonido que hace la cámara del móvil al disparar. 
Es oírlo y entrar en tensión. Aunque nunca he dicho no a una foto. Jamás”.
El proceso de adaptación empezó hace una década, cuando protagonizó una temporada completa de Un paso adelante y la película Segundo asalto, que le valió la nominación a mejor actor revelación en los Goya.
 Y a estas alturas, se infiere, la incertidumbre ante el futuro le afecta menos: “Me siento en efervescencia: lo que quiero es trabajar, viajar y aprender.
 ¿Que me voy fuera? Fenomenal. ¿Que me quedo aquí? Fenomenal también. 
Mira, por si quieres titularlo así: tengo una flor en el culo”, dice entre risas.
Madrileño de 36 años, reconoce haber aprendido hace poco a decir lo que piensa. “Antes mi actitud tenía mucho que ver con agradar, para que te quieran y piensen bien de ti. Incluso hacer de bueno, algo que he sabido hacer muy bien. Pero ya está: ser bueno es decir lo que piensas. Quizá sea la edad lo que hace que no me importe tanto satisfacer al otro.
 Con el éxito de El príncipe, y al estar en el ojo público, me empeñé en que todo fuera perfecto: que las entrevistas fueran genial, no decir jamás no a una foto…
 Pero ahora me estoy dando el premio de poder fallar.
 He estado muy concentrado en caer bien y en no decepcionar. Ahora lo que quiero es no decepcionarme a mí mismo”, reflexiona. 



El actor luce traje y camisa de Emidio Tucci para El Corte Inglés. Peluquería y maquillaje: Ricardo Calero (Talents) para Art Lab-Aveda y Chanel.
Una seguridad que no ha sido fruto de un día.
 La noche antes a esta sesión de fotos para ICON –con prendas de Emidio Tucci, firma de la que es imagen este otoño–, se grabó para un prueba y, si alguien no le hubiera parado, aún estaría allí delante de la cámara, repitiendo una y otra vez. 
“Dicen que los actores somos inseguros, y mira: llegas a la escuela y el profesor juzga si está bien o mal según su criterio; luego, en los castings, pasa lo mismo; cuando trabajas es el director y, al día siguiente ya te mide cualquiera que te cruzas por la calle. 
 Pero nunca hay una cosa tangible detrás, como le pasa al médico: el paciente entra enfermo y sale por la puerta sano. 
Por eso debí desarrollar esa tendencia a querer agradar siempre de la que te hablo”.
Es evidente que Álex González está pasando por un momento vital al que quizá no es posible ponerle un nombre ni ubicar en ningún lugar, pero que existe. 
Algo está cambiando. “El mundo sería mejor si por fin nos diéramos cuenta todos al mismo tiempo de que los actores populares no somos especiales, por mucha gente que insista en que lo somos.
 Por eso me fui, para dejar de escucharlo. La tele lo potencia todo y te hace más guapo, más listo y más gracioso de lo que eres. 
Y como te lo creas…”.

Ahora, soltero y sin compromiso tras un currículo amoroso que no le ha sido posible mantener en privado, echa la vista atrás y reconoce que la vida personal varía mucho si la mujer que está a tu lado es tan conocida como tú o no. 
“Es como uno lo viva.
 Cuando pasé por eso la primera vez [Chenoa, en el año 2006] no tenía ninguna herramienta personal ni emocional y me volvía loco, como si le das un ordenador a un primate. 
Y con la última [Adriana Ugarte, en 2012], aunque ya lo había vivido antes, tampoco te creas que lo dominaba. 
Ahora no sé si tengo todas las armas necesarias, pero al menos sí las suficientes para enfrentarme a lo que pueda pasar”, reconoce.
Álex parece ser un hombre que observa lo que ocurre a su alrededor, uno de los que no pasa página sin aprender antes la lección.
 Algo que le sucede desde que jugaba a los tres años en la terraza de casa a llevar a su hermana en un taxi ficticio allá donde quisiera, o el que se metía debajo del mantel de la mesa camilla con dos tenedores que le servían de volante y se iba a Marte. 
Sin embargo, aquel niño fue dando paso a un adolescente que se sentía diferente. 
“Soy de una generación temprana que dijo que quería ser actor y tuvo que escuchar que 'eso era de maricones'.
 Cuando llegué a la adolescencia, etapa en la que luchas por pertenecer a algún sitio, peleé por ser uno más de la manada”.
Ahora, lucha por todo lo contrario: ser personal.