Leonor comienza sexto de primaria y Sofía, cuarto.
Los Reyes han acompañado esta mañana a sus hijas, en su primer día del curso. EFEATLAS
La princesa Leonor y la infanta Sofía han comenzado el curso escolar este lunes. Los Reyes de España
las han acompañado. Don Felipe conducía su coche y la Reina iba en el
lugar del copiloto. Doña Letizia ha bajado la ventanilla y ha
aprovechado para saludar a la prensa allí presente, que aguardaba la
llegada de la familia real. Para no alterar el funcionamiento del centro de Santa María de los
Rosales en el que estudian, los monarcas han preferido no posar y entrar
así en coche. Desde el año 2012 no se ha vuelto a captar a las niñas
con los Reyes a las puertas del colegio donde también estudió su padre
siendo Príncipe de Asturias. En otras casas reales es habitual que este
primer día de clases haya un posado. Leonor y Sofía, en un acto oficial. GTRES
A punto de cumplir 11 años, la primogénita comienza sexto de
primaria. Sofía, de 9 años, hará cuarto. Ambas hermanas dan clases de
ballet y música, además de participar en el aula medioambiental con que
cuenta el colegio
. Las dos hablan muy bien inglés ya que una de sus
niñeras es británica.
Además, la familia Borbón y Grecia suele usar habitualmente el inglés.El colegio Nuestra Señora de los Rosales
es privado y laico que imparte clases de religión si los padres así lo
quieren para sus hijos. Don Felipe y doña Letizia pagan en torno a 700
euros al mes por cada una de sus hijas. El uniforme del colegio es falda
gris, jersey azul, zapatos oscuros y abrigo azul. Las clases comienzan a
las 9.30 y acaban a las 17.30, de lunes a jueves. El viernes, la salida
se adelanta a las 15.45.
La
candidata cancela su viaje previsto para el lunes a California. El
percance alimenta la línea de ataque de la campaña de Trump sobre la
salud de la candidata.
La candidata Hillary Clinton al ausentarse de la ceremonia del 11-S.ANDREW HARNIK (AP) / EL PAÍS VÍDEO
Los médicos diagnosticaron a Hillary Clinton una neumonía el pasado
viernes. La enfermedad trascendió este domingo después de que la
candidata tuviera que abandonar de forma precipitada el acto de homenaje del 11-S
en Nueva York al sentirse indispuesta. Su campaña lo atribuyó en un
principio a un “exceso de calor”, pero su doctora, Lisa Bardack, afirmó
más tarde que se había deshidratado y sufría una neumonía. Tras el
percance en el homenaje, había sido examinada de nuevo en su casa en el
norte de Nueva York. Por la noche, anunció que cancelaba un viaje de
campaña este lunes a California. Este episodio alimenta la última línea de ataque de su rival
republicano, Donald Trump, sembrar dudas sobre la salud de la
exsecretaria de Estado. También es combustible para quienes acusan a
Clinton de no ser transparente, por revelar forzada por los
acontecimientos, aunque la comunicación de esta dolencia frena
especulaciones más graves sobre su salud que circulan en algunos foros
de la derecha más antiClinton. Clinton al salir del piso de su hija en Nueva York. Andrew HarnikAP
Su rival, Trump, se refirió al incidente a primera hora del lunes:
"Espero que se recupere y vuelva a la campaña, la veré en el debate",
dijo el republicano, que recalcó que "la salud [de los candidatos] es un
asunto [de campaña]", informa Reuters. El magnate, que tiene 70 años,
dos más que la demócrata, anunció vagamente que difundirá información
sobre su propia salud: "La semana pasada me hice una revisión física...
cuando tenga los números, difundiré números muy, muy específicos" El acto, en el que participaba también Trump junto a los últimos tres
alcaldes de Nueva York y otras autoridades, comenzó sobre las 8.30 de
la mañana, justo unos minutos antes de que hace 15 años se estrellara el
primer avión contra una de las dos torres del World Trade Center. Cuando había transcurrido alrededor de hora y media, Clinton abandonó la
ceremonia deshidratada e indispuesta. En un vídeo difundido en Twitter y
por varios medios se la ve tambalearse al subir a la furgoneta. Clinton en la ceremonia del 11-S junto a el alcalde de Nueva York. Andrew HarnikAPDesde allí se dirigió al apartamento de su hija, Chelsea, en la
ciudad, para reponerse. Al cabo de un rato, salió de allí sonriente y
diciendo que se encontraba bien. Después la candidata se refugió en su
casa de Chappaqua, un pueblo en el norte del estado de Nueva York. En el comunicado, la doctora Bardack afirma que la exsecretaria de
Estado ha estado experimentado "tos relativa a alergias". "El pasado
viernes, en un seguimiento de esta tos, se le diagnosticó neumonía. Se
le administraron antibióticos y se le aconsejó reposo y un cambio en su
agenda. En el acto de esta mañana, se acaloró y deshidrató. La acabo de
examinar y ahora está rehidratada y recuperándose adecuadamente",
explica. Su agenda de los próximos días, más allá de la cancelación de
California, queda ahora por confirmar. La salud de Clinton, de 68 años, se ha convertido también en un
asunto de la campaña electoral para las presidenciales del 8 de
noviembre. Partidarios de Trump difundieron rumores a lo largo del
verano –con informes falsos incluidos- sobre un presunto deterioro de la
salud de la candidata, quien en 2012 tuvo que ser tratada por un
coágulo formado por una caída que sufrió al desmayarse. La rumorología y la batalla electoral hacen que un ataque de tos
sufrido por Clinton hace unos días en un acto público se convierta en
material incendiario contra la campaña. En este clima, la noticia de una
neumonía puede resultar explosiva. En agosto, Trump la acusó de no tener “el aguante mental ni físico”,
para hacer frente a la amenaza terrorista del Estado Islámico (ISIS, en
las siglas en inglés). Además, le retó a hacer público su historial
médico completo: “Creo que ambos candidatos, tanto la deshonesta Clinton
como yo, deberíamos hacer públicos nuestros historiales médicos. Yo no
tengo problemas en hacerlo, ¿los tiene Hillary?”, dijo en su cuenta de
Twitter.
El empresario, por su parte, no ha difundido su historial, sí una
nota breve sobre su estado . En el caso de Clinton, en 2015 hizo público
un informe médico que afirmaba que los daños de la conmoción de 2012
estaban superados y que gozaba de buena salud para afrontar el reto
presidencial. Este verano, saliendo al paso de los rumores, su médico
habitual afirmó en otra nota que Clinton se encuentra en “una excelente
condición física pata servir como presidenta de Estados Unidos”. El estado de quien pretende dirigir el país más poderoso del mundo es
un asunto de interés público. Y los rumores y ataques de estos meses
tienen, como transfondo, la edad de los actuales candidatos: Trump y
Clinton tienen 70 y 68 años, respectivamente. Eso hace que los
americanos necesiten “saber más” sobre la salud de ambos, en palabras de
David L. Schneider, profesor de Medicina en la Universidad de Illinois. En un artículo publicado hace dos días en The Washington Post,
recordaba que Trump, de salir elegido, sería el presidente más mayor al
entrar en la Casa Blanca, y Clinton sería la segunda, por detrás de
Ronald Reagan. “A esa edad, empiezan a pasar cosas”, dice Schneider.
Zapatos de abuela
Una especie de bailarina abuelil con tacón.
Así podríamos definir el calzado que llegó con fuerza el verano pasado
para quedarse. Algunas se resisten a la tendencia y otras la adoptan con
estilo. Ella, Jane Birkin, ya los llevaba en los 70, cuando aún el
debate de la comodidad y el feísmo en la moda estaban a años luz de las
necesidades actuales.
Autor: Clara Ferrero
Foto: Getty / Cordon Press / Tumblr
20 veces que Jane Birkin fue más moderna que tú
Bandana, siempre y en todo lugar ¿A alguien le pareció original que la bloguera Leandra Medine llevase
la clásica bandana blanca y roja anudada en la muñeca? A Birkin, que ya
se la ponía así en el 68, desde luego no. Ni que decir tiene que
atársela al cuello (algo que veremos este otoño hasta el cansancio) es
para la actriz nivel de principante.
Autor: Clara Ferrero
Foto: Getty / Cordon Press / Tumblr
20 veces que Jane Birkin fue más moderna que tú
‘Free the Nipple’ Muchos se escandalirazon por el vestido que lució Rihanna hace un par
de años en los CFDA. Otros tantos siguen haciéndolo cada vez que
Kendall Jenner y compañía se dejan el sujetador en casa. Hasta Instagram
parece tenerle alergia a los pechos femeninos. Si se lo dicen a Birkin
en el 69, cuando asistía así al estreno de una película, no hubiese dado
crédito.
Autor: Clara Ferrero
Foto: Getty / Cordon Press / Tumblr
20 veces que Jane Birkin fue más moderna que tú
Mejor, descalza
Casi cinco décadas antes de que Julia Roberts generase titulares al pisar descalza la alfombra roja de Cannes,
la actriz y cantante británica ya había decidido que había ocasiones en
que la incomodidad de los zapatos estaba de más. La rebelión contra los
tacones y el calzado asesino empezó mucho antes de lo que pensábamos.
Gracias, Jane.
Autor: Clara Ferrero
Foto: Getty / Cordon Press / Tumblr
20 veces que Jane Birkin fue más moderna que tú
‘Push up’, ¿qué es eso?
Cuando en 2015 nos creíamos muy modernas por pasar de los sujetadores y bikinis con relleno, la intérprete de la censurada Je t’aime… moi non plus, ya había reparado hacía mucho tiempo en la necesidad de liberar el escote.
Autor: Clara Ferrero
Foto: Cordon Press / Solid & Striped
20 veces que Jane Birkin fue más moderna que tú
Maxibotas mosqueteras
La pasarela apuesta fuerte por este calzado de cara a este otoño-invierno. Tirar de archivo y recuperar los looks de los años 60 y 70 en los que Birkin las lucía es la mejor inspiración si queremos atrevernos con ellas.
Autor: Clara Ferrero
Foto: Getty / Cordon Press / Tumblr
20 veces que Jane Birkin fue más moderna que tú
LBD + Calzado plano
Una de las combinaciones que repiten religiosamente celebrities como Alexa Chung consiste en restar formalidad a un minivestido llevándolo con zapatos planos. Ella lo hizo primero.
El tenor
americano Gregory Kunde abre la temporada del Real y los fastos del
bicentenario erigido en el mejor protagonista de la ópera de Verdi.
Fotografía del tenor Gregory Kunde y el barítono George Petean durante el ensayo de 'Otello'. Javier del RealEFENo estaba previsto que el Otello del siglo XXI pudiera nacer en una
localidad de Illinois de resonancias cacofónicas. Kankakee se llama. Y
probablemente la ha puesto en el mapa su vecino más ilustre. Que nació
allí en 1954 y que se ha convertido en misionero de la ciudad -24.000
almas- sin pretenderlo ni imaginarlo.
No podía imaginárselo Gregory Kunde ni siquiera habiendo estudiado
canto ni desempeñándose como tenor. O despeñándose como tenor, más bien,
pues su debut en Europa proporcionó a su carrera tantas frustraciones
como carcajadas proporcionó a los espectadores de la Ópera de Niza en la
temporada de 1984. Desvaría Wikipedia cuando relaciona aquel acontecimiento -Los pescadores de perlas,
Bizet- con un flechazo del público continental. Pues sucedió al revés. A
Kunde se le rompió la voz y se le rompieron los nervios. Parecía
malograrse prematuramente una carrera sin ambiciones. Porque Kunde era
un “tenorino”, diminutivo de tenor ligerísimo que aspira a papeles
ligerísimos y que sólo una mutación inverosímil podría transformarlo en
Otello. Casi dándole la vuelta al escarabajo de Kafka. Y Otello es Kunde. O es el Otello del siglo XXI, tal como demuestra
su agenda, su reputación, su identificación con el supremo rol verdiano. Aquel tenor frágil y pusilánime que interpretaba a Nadir en Niza, que
sobrepasó un cáncer de testículos -1994- y que pudo haberse resignado al
mejor cantante de Kankakee, se ha erigido en una figura hegemónica del
escalafón y en el reclamo de la apertura de la temporada en el Teatro
Real este mismo miércoles. Allí comparece en una suerte de éxtasis conmemorativo. Primero porque Otello
implica un recordatorio al quinientos aniversario de la muerte de
Shakespeare, cuyo patrimonio teatral permitió a Verdi dar lo mejor de sí
mismo (Macbeth, Otello, Falstaff) y explorar hasta sus últimas consecuencias el concepto de la “palabra escénica” en su embrión dramatúrgico. Y en segundo lugar porque este mismo Otello, ramificado en
13 funciones con la coproducción de la English National Opera, remarca
el inicio de los fastos que celebran el bicentenario del Teatro Real. No
llegó a concebirse la primera función hasta 1850, pero fue en 1818
cuando se colocó la piedra inaugural. Y fue en octubre de 1890 cuando se
estrenó Otello en el Teatro Real, dos años después de haberse
alumbrado en la Scala de Milán y con una acogida bastante aséptica de
los espectadores. Le corresponde ahora a Gregory Kunde remediar el malentendido. Lo
hace representando él mismo un caso muy impresionante por su mutación de
tenor ligero o ligerísimo a tenor dramático (y viceversa). Más o menos
como si Fred Astaire se hubiera metamorfoseado en James Cagney, aunque
la mayor proeza de semejante "elasticidad" consiste en que Kunde,
provisto de una técnica prodigiosa, es capaz de hacer reversible el
camino. Sigue cantando Rossini y Donizetti, como si una mariposa pudiera
convertirse en gusano. De hecho, el tenor norteamericano conserva en su
repertorio, al mismo tiempo, el "Otello" rossiniano y el papel de Verdi. El único enlace entre ambos consiste en el trasunto del drama
shakespereano, pero compaginarlos equivale pedirle a un boxeador de los
pesados que compita a la vez en la categoría de los pesos ligeros. Y resulta que Kunde lo hace, quizá para cuestionarnos si el Otello
que eligió el propio Verdi para su ópera, o sea, Francesco Tamagno,
acaso no era menos robusto y corpulento de cuanto hayan podido
acreditarlo los Otellos que han representado con más acierto el papel
del moro de Venecia en el siglo XX, es decir, el triunvirato absoluto
que conforman los casos de Ramón Vinay, Mario del Mónaco y Plácido
Domingo (no sobrarían en el banquillo ni James McCracken ni Jon
Vickers).
La vida tras el telón del Teatro Real. La institución, inaugurada en 1850, hierve de actividad en su día a día.CARLOS ROSILLO
Kunde es menos “oscuro” que ellos en cuestiones de color vocal, pero
ha conseguido una asombrosa equidistancia con el gran repertorio, más o
menos como si pudiera permitirse alternar las pruebas de un velocista
olímpico con las competiciones de un corredor de fondo. La temporada que se avecina representa un buen ejemplo al respecto,
puesto que su Otello de Madrid, que luego repetirá en Londres, antecede
en el propio Teatro Real al estreno de la Norma de Bellini, una nueva incursión belcanista a la que luego suceden experiencias veristas -Andrea Chénier en Roma y Bilbao-, un Trovador londinense y una inmersión en el patrimonio francés -Sansón y Dalila, en Turín- con la que el tenor de Kankakee reivindica su condición de omnívoro. Es la prueba de que se ha convertido en un cantante total. No forma
parte de los tenores más conocidos, pero es probable que este matiz
obedezca a que Kunde abjura de la mercadotenia, tiende a evitar los de
los estudios de grabación -la excepción es un disco de arias que va a
poner en órbita Universal brevemente- en beneficio de una carrera a la
antigua usanza: en los teatros, en vivo, como si cada función fuera la
última. Y como si Kunde se muriera como Otello, dejando escapar entre
sus manos el cabello de Desdémona.