Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

1 sept 2016

Más de un centenar de voluntarios para buscar pistas sobre Diana Quer............................................... Elisa Lois

 
Un agente con un grupo de voluntarios, este jueves.

Un ‘thriller’ para soñar en Venecia................................................................ Gregorio Belinchón

El actor Raúl Arévalo ha luchado durante ocho años para sacar adelante su primer filme como director, ‘Tarde para la ira’, una historia de violencia y sangre en la España más seca.

 Con él participa en el festival italiano de cine, que arranca hoy.

 

El actor y director Raúl Arévalo, el pasado lunes en el parque del Templo de Debod, en Madrid. Carlos Rosillo

Antonio de la Torre empezó a ponerse colorado, a sudar con los labios apretados mientras dentro un chile hacía su trabajo: picar. “Acabó tan rojo, tan rojo, que en pantalla hemos dejado solo el inicio del plano. Parecía de dibujos animados, de truco barato de ordenador”.
 Raúl Arévalo (Móstoles, 1979) ha usado como director todas las artimañas aprendidas en 17 años (11 desde Azuloscurocasinegro) de interpretación. Como abofetear a algún actor antes de exclamar “¡Acción!” para lograr una cara de sorpresa o pedirle a De la Torre —entre ellos se consideran cuasi hermanos— que en una secuencia en que la rabia crece en el interior de su personaje, que debe aguantar la acometida de ese sentimiento, se metiera el susodicho chile —uno habanero, comprado en México— en la boca.
 “Bueno, lo hice con Antonio porque le va el riesgo, es obsesivo con el trabajo, y se la juega”.
 Arévalo ha cumplido el sueño de su niñez: dirigir un largometraje. “Me ha costado ocho años levantar la producción”
 Ahora Tarde para la ira, un thriller de venganzas, de tipos que planifican sus acciones durante años para buscar sangre en la canícula madrileña, llega a las pantallas.
El debutante lo ha hecho a su manera “gracias a la libertad creada en un acto de fe por la productora Beatriz Bodegas; si no…”. 
Tan a su manera que ha filmado en súper 16mm, un tipo de película para la que no existe laboratorio de revelado en España: cada día el material volaba a Rumania. 
“Sonará a capricho, pero era una opción estética muy importante. Ese grano del celuloide no sale en el digital. 
Hasta el lenguaje cambia, efectivamente.
 Puedes jugar con el fuera de foco, debes encuadrar de otra manera, tienes texturas”. 
Y las historias que transcurren en barrios madrileños y en pueblos castellanos en un secarral agosteño, bajo un sol de castigo, necesitan una luz plomiza.

En casa de su abuela

Antes de ser actor, Arévalo soñó con dirigir.
 Con 11 años ya realizó su primer corto, Super Agente 000, en el mismo corral —en realidad, un gran patio interior— en la casa de su abuela en la que ha rodado una comida en Tarde para la ira. “Desde pequeño soñé con planos, situaciones, ideas, secuencias... Y llego a casa y las escribo. Me apasiona”.
 Pero entre medias llegó la actuación. 
“Me parece natural que estés en este oficio de la interpretación y te plantees dirigir. 
Víctor García León me contó hace tiempo, ante posibles críticas por este salto, una gran frase de Fernando Fernán Gómez: 
‘A todo el mundo le sorprende mucho que un actor quiera dirigir, pero a nadie le extraña nada que alguien que no es nadie quiera dirigir’.
 ¡Es que es lo natural!”. Como justificación, imbatible.
 Tarde para la ira empieza con un atraco rodado en un plano secuencia, un momento que durante meses Arévalo, orgulloso, enseñaba en su iPhone.
 En el guion ya destacaba el estallido de violencia en un gimnasio, una secuencia que roba Manolo Solo, que ha pasado del juez Ruz de B a convertirse en epítome de los quinquis. 
“Los estadounidenses cambian sus acentos según el personaje y eso nos lo comemos con patatas.
 Y aquí en España haces algo parecido y te miran raro. No se entiende”. Para el reparto ha recurrido a férreos intérpretes: además de los mencionados De la Torre y Solo, aparecen Luis Callejo, Ruth Díaz y Raúl Jiménez. 
“Tú ves a Callejo sentado en un bar y sin que abra la boca te crees que ha estado en la cárcel. 
Importan las miradas, las ojeras.
 He buscado ese peso físico de los repartos de las películas de los Dardenne o Gomorra, esa mezcla entre profesionales y amateurs que aportan pinceladas”. 
 Al lado su madre, su tía, el hermano y la hija de De la Torre, muchos planos en el pueblo segoviano del que procede su familia, Martín Muñoz de las Posadas.
 “He usado ambientes que conozco, atmósferas de bares con serrín, pasodobles, rumbas en primeras comuniones para narrar una historia inventada.
 Defiendo el cine con identidad, muy de aquí”.

Su Tarde para la ira contiene obvias referencias —desde el título— a Tarde de perros; también a Haneke, Audiard, Perros de paja y a un autor que soterradamente marca su aparataje visual: Carlos Saura.
  “¿Sabes lo más increíble? Resulta que al lado de Martín Muñoz de las Posadas, Saura rodó Ana y los lobos y dos películas más.
 Su cine me inspira”.
Y con ese retrato de una España de seca violencia puertohurraquil viaja primero (mañana coge el vuelo) al festival de Venecia, donde participa en la sección Horizontes, estrena posteriormente en España —el viernes 9 de septiembre— y remata el mes en el certamen de Toronto, la puerta de entrada al mercado estadounidense.
 “Solo he estado una vez en Venecia, con Azuloscurocasinegro. Recuerdo una cena mítica con Carlos Boyero, Antonio Gasset, Enric González y alguno más... 
Yo les miraba embobado. 
¿Ahora? Hoy solo quiero disfrutar de esto... y que me dejen hacer otra”.
 Después llegarán el estreno de Oro, de Agustín Díaz Yanes, y de la película animada Memorias de un hombre en pijama, de Paco Roca (encarna a su alter ego). 
“Me voy a tomar un descanso de la actuación. 
Tenía tres ideas, y David Pulido, mi coguionista, y yo ya hemos elegido una y llevamos dos semanas magreando el concepto. 
Ya queda menos para la nueva.
 Ahí estamos”.

La musa de Karl Lagerfeld es brasileña y se llama Alice Dellal.......................................... Elsa Fernández-Santos

El diseñador alemán toca con su varita a esta modelo que tiene 23 tatuajes, toca la batería y es imagen de Pull & Bear.

La modelo Alice Dellal posa para ICON en Madrid vistiendo la colección de Pull & Bear para este verano.
Mientras Kingsley, su novio, pasea por Madrid, Alice Dellal muestra orgullosa su último tatuaje, un minúsculo rey en el dedo corazón en honor de su Kingsley.
 La modelo (Río de Janeiro, 1987) ha llegado a la capital para inaugurar una tienda de Pull & Bear, posar con su aire de rica rebelde y montar un buen jaleo en un céntrico bar donde terminaron por mostrar la salida al nutrido grupo que la acompañaba.
 Antes de eso, por la tarde, simpática y educada, mantuvo esta charla, desplegó su enorme sonrisa y contagiosa risa y demostró que el gesto indómito es sólo para las fotos.
 Con una humildad desarmante, pidió por favor cuando se enredó en alguna respuesta no quedar en evidencia:
 “Eso mejor no lo pongas, que no lo sé explicar y no quiero parecer idiota”.
Hija de la modelo y heredera brasileña Andréa de Magalhães Vieira y del millonario británico de origen iraquí Guy Dellal, esta chica de exótico pedigrí ha sido novia de Pierre Casiraghi, protegida de Mario Testino y Mick Jagger –padre de otro de sus ex, James, y de su gran amiga Lizzie– y hermanísima de la diseñadora Charlotte Olympia y del galerista Alex Dellal, a su vez ex de Charlotte Casiraghi.
 Alice amortigua el gazpacho de apellidos famosos con ese aire neopunk que en su día fascinó a Karl Lagerfeld, una vez más, responsable de poner en el mapa a una chica que, vista de cerca y sin ser despampanante, responde a ese no sé qué difícil de imitar y que, en su caso, se concentra en unos felinos ojos grises, una nariz con personalidad y una dentadura prominente y alegre.
La sesión que el fotógrafo Nick Knight le dedicó como emergente princesa punk le ayudó a fijar una imagen que quedó bendecida el día en que se rapó la mitad de la cabeza
“Mi madre era modelo y mi padre hacía fotografías, pero yo nunca quise ser maniquí, aunque está claro que era algo que me rondaba inconscientemente”, asegura.
 Empezó casi adolescente, pero no, su madre no le regaló un buen consejo. 
“No me dijo nada, excepto que nunca hiciera nada que no quisiera hacer.
 Creo que aprendí de ella, pero sin que me enseñase nada, sólo observando sus viejas fotografías. Fue una modelo maravillosa”.

 

Salma Hayek llega a los 50 como una próspera empresaria..................................... Claudia Altamirano

Tras 30 años como actriz, la mexicana casada con François-Henri Pinault, es una defensora de Clinton.

La actriz Salma Hayek. CORDON PRESS EL PAÍS VÍDEO
En 1986, una joven de 20 años se presentaba a una audición para conseguir un empleo en el emporio de medios que entonces monopolizaba la televisión mexicana: Televisa. “Soy Salma Hayek y no tengo ninguna experiencia”, era su honesta carta de presentación. 
Treinta años después, esa actriz tiene en su carpeta una de las telenovelas mexicanas más exitosas y 51 películas; la dirección de otra cinta y de dos vídeos musicales;
 la producción del remake de la serie colombiana Betty la Fea, una nominación al Oscar y un rosario más de premios y reconocimientos. 

 Hoy Salma Hayek tiene 50 años y tiene algo más de experiencia.
 La mexicana cumple años este viernes portando el orgullo de ser una de las mujeres más sensuales del planeta.
 Tanto, que ha sido imagen de marcas internacionales de belleza, como Revlon y Avon.
 Paradójicamente, es su apariencia la que ha ensombrecido su larga batalla por probar sus capacidades: ha sido criticada por ser la ‘carnada’ en las cintas en que ha participado, pero ella ha luchado por combatir ese estigma con papeles más serios y pasándose detrás de la cámara, dirigiendo y produciendo.

En esta lucha, creó su propia casa productora Ventanarosa, bajo la cual han sido filmadas dos adaptaciones de obras literarias: El coronel no tiene quién le escriba, del Nobel colombiano Gabriel García Márquez; 
y En el tiempo de las mariposas, de la dominicana Julia Álvarez, producida por la misma Salma, igual que la biografía de la pintora mexicana Frida Kahlo.
 Esta última cinta fue un viejo anhelo de Hayek, según ha confesado, pues desde mucho antes del año 2002 en que fue filmada, ella quería interpretar a la prestigiada y atormentada artista.
 Frida, sin embargo, tuvo una recepción ambivalente entre las audiencias. 
 Por un lado le valió una nominación al Oscar como Mejor Actriz y por otro, fue duramente criticada –principalmente en México- por lo que llamaron una adaptación “frívola” de la vida de Kahlo, por estar hablada en inglés y hasta por el mal acento de Hayek, que ella misma ha admitido.
La cinta también fue comparada con otra biografía de la pintora surrealista filmada 20 años antes: Frida, naturaleza viva, protagonizada por la actriz Ofelia Medina, quien se unió a las críticas contra la obra de Salma Hayek. 
Tras el estreno, dijo que no deseaba ver una versión light de la vida de Kahlo, a quien le habían “rasurado el bigote y las cejas y tal vez también las ideas”.
Tampoco su Ugly Betty fue una idea original
Aunque rompió récords de audiencia, también fue señalada por ser un remake de la serie colombiana Betty la Fea
Las sombras de éxitos ajenos seguían pesando sobre la laboriosa carrera de Hayek, que se enorgullecía de haber llegado a Hollywood siendo mexicana –mucho antes de la ola latina que ha tomado un importante lugar en la meca del cine- 
pero que caminaba sobre los pasos de otras mexicanas que lo lograron décadas antes que ella, como Dolores del Río y Katy Jurado.
La migración ha marcado la vida de Hayek. 
De abuelos libaneses y españoles, nació en Coatzacoalcos, Veracruz, en el Golfo de México. 
 Emigró a Estados Unidos para trabajar y se casó con un francés. 
Siempre ha ostentado un férreo amor por su patria, sentimiento que le ha sido cuestionado por algunas declaraciones públicas y sus intervenciones en política estadounidense.
 Todos los tuits de su cuenta están escritos en inglés –excepto uno en el que apoyaba a la selección mexicana de fútbol-, ha manifestado su apoyo a la candidata demócrata a la presidencia de EE UU, Hillary Clinton; en 2012 posó con una bandera estadounidense al recibir un premio por su trayectoria; en 2013 cantó el Himno Nacional de EE UU en el show de David Letterman, y en 2015 dijo que su sangre era mitad española y mitad libanesa, lo que levantó criticas en algunos medios mexicanos de espectáculos, que lo interpretaron como un rechazo a su origen mexicano.
La actriz ha debido enfrentar dos de sus grandes temores para poder obtener lo que quiere. 
Se sometió a terapias para superar el miedo a las serpientes cuando supo que Madonna podía robarle un papel en la cinta Del crepúsculo al amanecer, y después de tres peticiones de matrimonio de François-Henri Pinault, finalmente aceptó casarse con él, pese a su miedo a ese compromiso.
 Incluso se casaron dos veces en 2009: en febrero en París y en abril en Venecia. Pinault es presidente de la empresa de artículos de lujo PPR (propietaria de Gucci, Yves Saint Laurent, la cadena francesa de almacenes Printemps y la cadena de tiendas de música y libros FNAC).
El 2 de septiembre de 1966, la cantante de ópera Diana Jiménez y el empresario Samy Hayek tuvieron una hija a la que llamaron Salma.
 El padre también es una figura polémica en México, por sus supuestas intenciones de ser embajador de Líbano, por un supuesto fraude fiscal de más de un millón de pesos (unos 64.000 dólares), así como por sus relaciones con gobernadores y otros personajes de la alta política mexicana.
Salma, sin embargo, no ha cambiado de opinión por una sola de las críticas en su contra: por su cuerpo, por casarse con un millonario extranjero, por su trabajo, por su personalidad.
 Ha cumplido sus sueños profesionales y personales, cumple 50 años haciendo honor al significado de su nombre, “paz” y se da el lujo de bajar el ritmo, darse un espacio y momento para ser madre de Valentina y disfrutar ahora de esta experiencia.