‘Southside with You’, la película que relata la primera cita entre Barack y Michelle, se estrena en EE UU.
Los actores Parker Sawyers y Tika Sumpter, en un fotograma de la películaLos protagonistas de Southside with You podrían perfectamente ser Ethan Hawke y Julie Delpy en ese clásico romántico de Richard Linklater en el que, con los años, se ha convertido Antes de amanecer
(1994). Pero en este caso los nombres de los protagonistas de esta
primera cita son algo más conocidos: los del presidente de Estados
Unidos, Barack Obama, y quien es hoy la primera dama, Michelle Obama. Una primera cita que a los ojos de quien entonces se llamaba Michelle
Robinson ni lo fue, porque esta joven de 26 años tenía todas las dudas
del mundo a la hora de aceptar las insistentes insinuaciones de un joven
Barack que con 28 años había empezado a trabajar en el mismo bufete de
abogados que ella en Chicago (EE UU). Esta es la historia de Southside with You,
la película que desde su paso por el festival de Sundance y ahora, tras
su estreno en más de 800 salas de cine de Estados Unidos, ha
sorprendido a los espectadores y a la crítica con esta inesperada visión
del líder de la mayor potencia mundial.
Son muchas las películas inspiradas en los líderes políticos internacionales. Como confesó a la prensa Peter Morgan, nominado al Oscar en dos ocasiones por los guiones de La reina y de El desafío: Frost contra Nixon, estos son siempre retratados “como héroes o como villanos”
Así ha sido hasta la fecha con casos recientes como W.
(2008), la película que dirigió Oliver Stone sobre George W. Bush y que
llegó a la pantalla en el último año de su mandato. O en la farsa que protagonizó John Travolta enPrimary Colors (1997), donde su personaje como el gobernador Jack Stanton era Bill Clinton en todo menos en nombre.
Pero como aseguró a la revista The Hollywood Reporter el realizador Richard Tanne, al frente de Southside with You,
su filme no es más que el reflejo de una primera cita que tuvo lugar en
el Chicago de 1989. “Nunca pensé en el después. Solo en el antes”,
declaró el director asegurando que no existió presión presidencial
alguna en su tratamiento. Su actriz y también productora de la película,
Tika Sumpter, corroboró sus palabras describiendo a Michelle Robinson
como una chica humilde del sur de Chicago. “De ahí que [el matrimonio
Obama] se sienta tan accesible, que haya sido tal fuente de
inspiración”, añadió la intérprete. Entre las críticas que ha recibido la película hay de todo. Era de
esperar en el polarizado clima político que se respira en Estados
Unidos. Pero todos coinciden en que la fuerza del filme reside en su
protagonista, el actor Parker Sawyers, capaz de reflejar la juventud de
un hombre que en Southside with You solo piensa en ganarse a la
chica de sus sueños, no la presidencia de los mismísimos Estados Unidos
de América. Una película con tono independiente que, además, ha sabido
consolidar su realismo con detalles como esa primera película que los
Obama vieron juntos (Haz lo que debas, 1989) o escuchando en la radio a Janet Jackson y su Miss You Much. La Casa Blanca no ha dicho esta boca es mía en referencia a la
veracidad de esa primera cita, donde la esquina de la avenida Dorchester
con la calle 53 sirvió a los Obama como escenario para su primer beso. “No he hablado de eso [con el presidente] y no sé si la vio o no, pero
intentaré conseguir más información”, declaró el secretario de
comunicación de la Casa Blanca, Josh Earnest, tan solícito como evasivo. Southside with You es la primera película, pero no la última, centrada en la figura de Obama. Este año también se espera el estreno deBarry,
producción canadiense que utiliza el apodo universitario del presidente
de Estados Unidos para hablar sobre sus años de estudiante.
Un repaso a los éxitos y fracasos más sonados de la temporada estival.
El verano, al menos televisivamente hablando, tiene los días
contados. En las próximas semanas, el erial que ha sido la parrilla en
las últimas semanas irá reviviendo con los estrenos de las apuestas de
las cadenas para el otoño y los regresos de programas que durante el
verano han tirado de reposiciones. Antes, echamos la vista atrás para
repasar lo que ha dado de sí la temporada estival en lo que se refiere a
la pequeña pantalla. Son semanas en las que el consumo televisivo
desciende. Pero precisamente eso da la oportunidad de destacar y de
probar apuestas que en otro momento sería arriesgado sacar a la luz. Repasamos los ganadores y perdedores del verano televisivo de 2016.
Ganadores: - Las Campos. Solo dos entregas han bastado para que Telecinco lo califique como la revelación del verano. El programa protagonizado por María Teresa y Terelu Campos ha logrado llamar la atención de los espectadores con un docurreality
precedido y seguido de debates y que, de paso, generó conversaciones y
polémicas varias en otros programas de la cadena. El tirón de las
presentadoras y la posibilidad de verlas en situaciones de su día a día
fuera de un plató alimentó una curiosidad que congregó ante el televisor
a 2.361.000 y 2.243.000 espectadores, respectivamente, durante la
emisión de las dos partes del docurreality.
- First Dates. Aunque se estrenó meses antes de que arrancara el verano, las reposiciones de El hormiguero y El intermedio
le han sentado muy bien al programa de Cuatro, que en varias ocasiones
ha superado su propio récord de audiencia hasta llegar a los 1.563.000
espectadores (12,4% de cuota de pantalla) el miércoles 24 de agosto, su
cifra más alta hasta el momento. El programa de citas a ciegas
presentado por Carlos Sobera es líder de su franja. Habrá que ver cómo
aguanta el tirón con el regreso de sus rivales tras las vacaciones de
verano. -Netflix. En el campo de
las series, la plataforma online ha sido la clara vencedora. Con la
nostalgia ochentera por bandera y una historia entretenida y veraniega, Stranger Things ha dominado la conversación seriéfila. Aunque Netflix no facilita datos de audiencia, las mediciones de la compañía Symphony Advanced Media sitúan a Stranger Things como la tercera serie más vista de la plataforma, solo por detrás de Madres forzosas y la cuarta temporada de Orange Is the New Black. Los meses de julio y agosto también han visto la luz la tercera entrega de BoJack Horseman, con aplauso de los críticos, y los primeros seis capítulos de The Get Down, creada por el cineasta Baz Luhrmann. En cuestión de series, Netflix prácticamente no ha tenido rival. - Juegos Olímpicos. Las retransmisiones de los Juegos de Río han tenido su cara y su cruz. Por un lado, ha dado buenos resultados de audiencia a TVE,
que dedicó 621 horas de su programación al deporte entre los días 5 y
21 de agosto. Lo más visto fue la semifinal de baloncesto masculino
entre España y Estados Unidos (2.914.000 espectadores, 31,1%), seguido
por la final de bádminton en la que Carolina Marín consiguió el oro
(2.466.000 y 22,6%). Además, Teledeporte batió su récord de audiencia
con la semifinal de tenis entre Nadal y Del Potro (2.255.000 y 24,9%). Sin embargo, la retransmisión llevada a cabo por la pública también
recibió críticas por las emisiones en diferido de algunas competiciones,
cortes en ciertas pruebas para pasar a otras o la falta de información
sobre lo que se podía seguir en cada canal.
Perdedores: - Quiero ser.Sara Carbonero regresaba a la Telecinco con un programa que nada tenía que ver con el deporte: un concurso en el que varios concursantes tratan de convertirse en influencer de moda. Sin embargo, dos días después de que se estrenara el 19 de agosto, Mediaset decidía quitar el espacio de la franja de máxima audiencia de Telecinco para pasar a emitirlo en Divinity por las bajas audiencias cosechadas. Hable con ellas. Telecinco decidió apostar por la resurrección
de este formato conducido por mujeres de cara al verano. Para ello,
Sandra Barneda repetía al frente del grupo de presentadoras, al que
también volvía Rocío Carrasco. A ellas se unieron Mónica Martínez,
Soledad León de Salazar (interpretada por el actor Josep Ferré) y Alba
Carrillo, que llegaba al programa convertida en foco de la crónica
social. Sin embargo, el paso del late night al horario de máxima audiencia no le sentó bien al formato,
que en esta tercera temporada no ha llegado a cuajar en cuanto a
audiencias y se ha tenido que conformar con un máximo de 1.156.000
(13,5%), logrado el lunes 22 de agosto.
- Series extranjeras en abierto. Año tras año, las cadenas generalistas en abierto guardan para el verano títulos de ficción televisiva por capítulos. Este año ha sido el turno de series como Lucifer, Supergirl, Blindspot, Quantico o Minority Report. De ellas, la que mejores resultados ha cosechado ha sido la primera,
que el lunes 15 de agosto llegaba, con su primer capítulo de los tres
emitidos, a 1.445.000 espectadores (11,7%). El resto de ficciones no han
corrido la suerte de Lucifer y se han tenido que conformar con
datos que en muchas ocasiones no llegaban al millón de espectadores. La
emisión de tres o cuatro capítulos seguidos o el tiempo transcurrido
desde su estreno en Estados Unidos (algunas llegan ya canceladas) no
juegan a su favor.
Quique Setién, entrenador de la Unión Deportiva Las Palmas. QUIQUE CURBELOEFELas Palmas está en lo alto de la tabla de Primera División
y eso no sucedía desde hace 38 años cuando comenzó el campeonato con
tres victorias, ocho goles a favor y tres en contra. Ahora le han
bastado dos partidos para sumar un gol más y volver a un liderato que
muestra para el club un futuro de esperanza y al tiempo ayuda a evocar
un glorioso pasado porque el equipo regresa al escaparate del éxito con
una señas de identidad que siempre fueron bandera, por más que durante
décadas esa enseña se exhibiera lejos de la isla. Valerón, David Silva,
Manuel Pablo, Juanito, Alexis, Rubén Castro, Vitolo o Jesé partieron en
su día para perpetuar el mito del futbolista canarión, pelotero de
calle, de cabeza levantada, pausa, técnica depurada y gambeta
sudaméricana. “Las Palmas es un buen destino para mí, un sitio donde me
entienden”, no cesa de apuntar Quique Setién, el técnico que ha tomado
el relevo de Miguel Muñoz, entrenador del equipo aquel otoño de 1978. Setién nació y se curtió en un entorno muy diferente, pero entiende
el juego como si lo hubiese conocido en Vegueta o Las Canteras. “Ahora a
los niños les enseñan a hacer coberturas, a bascular y presionar, pero
no les dejan regatear. Y siempre se privilegia al que es fuerte y alto”,
apunta cuando se le pregunta por el fútbol que nace. Así que el pasado
mes de abril se acabó de convencer de que estaba en el lugar adecuado:
en el primer minuto de un importante partido en casa contra el Valencia,
Aythami cedió el balón a Javi Varas, el portero lo controló y se
orientó hacia el flanco opuesto para jugar con Lemos, el otro central. Por el camino se interpuso Rodrigo, se quedó la pelota y adelantó a los
levantinos. No brotó ni un reproche desde la grada. Las Palmas remontó
aquel marcador tras una exhibición de fútbol de ataque combinativo. “La
respuesta de la gente fue algo maravilloso”, confesaba días después el
técnico, que paladeó durante bastante tiempo aquella tarde. Había llegado al equipo porque en la octava jornada le habían mostrado la puerta de salida a Paco Herrera,
el entrenador que había llevado al club a Primera después de trece años
de abstinencia, una alerta sobre la exigencia que le aguardaba. Lo
salvó con suficiencia, ganó cuatro partidos de los 17 primeros que
dirigió en la liga, pero después solo perdió cuatro de 13, tres de ellos
cuando ya la temporada estaba sustanciada. Y aún así no renovó hasta obtener unas garantías que tienen que ver
con su manera de ver el fútbol y la vida. Setién de define como un tipo
especial, poco digerible por cualquier directivo de estómago delicado.
“Entenderme a mí no es fácil porque los resortes que me mueven no pasan
por grandes aspiraciones. Me basta con ser feliz y entrenar a gusto, que
las cosas se acomoden a mi manera de ser”, reconoce.
Lejos de la popularidad y del aplauso fácil, vecino a una sinceridad
no siempre bien ponderada en el mundo de la pelota, tantas veces
incomprendido, Setién estuvo muy próximo a ese ideal de felicidad
durante su estancia en Lugo, un destino inopinado para un exfutbolista
con pedigrí. Estaba en el mercado y nadie le llamaba. Lo hizo Carlos Mouriz, durante años director general de un club que languidecía entre Tercera y Segunda B. En esa categoría llegó Setién. Agoreros y expertos le dijeron que en
ese contexto y con los jugadores de ese nivel, no podía llevar el balón
al piso y jugarlo desde atrás. Mouriz le creyó. Subió a Segunda, lo
mantuvo durante tres temporadas y cuando llegó un nuevo dueño con el que
no podía entenderse hizo la maleta. Ya lo había hecho tiempo atrás en
el Racing, el club de su vida, tras la irrupción de Piterman. Roque Mesa supera a dos futbolistas del Granada durante el partido del pasado domingo. Quique CurbeloEFE
Y de nuevo nadie le llamó. Está a punto de cumplir los 58 años y su
primer partido al frente de Las Palmas hace diez meses fue el primero
que dirigió en la máxima categoría. “Mi idea de fútbol es innegociable, no voy a cambiar mi forma de
jugar nunca”, avisó nada más llegar. Así que bajó el balón al piso,
pidió apoyos para avanzar con la pelota, moverla y someter al rival en
su campo, demandó a cada futbolista que asumiera la responsabilidad de
buscar al compañero y trató de que entendiesen el beneficio de salir
desde el fondo con el balón controlado. Quien sienta miedo y perciba la
pelota como objeto del que deshacerse no tiene futuro en su equipo. Y a partir de ahí en Las Palmas hay una historia que defender, un legado. Aquel equipo líder en 1978 venía de ser finalista en la Copa del Rey
y un año atrás había acabado cuarto en la liga con un grupo pilotado
por jugadores de la casa y trufado, en cada línea, por cuatro
inolvidables argentinos, Carnevalli, Wolff, Brindisi y Morete. Con ellos
había remontado Las Palmas la desgracia que sucedió a sus mejores años. En 1968 el equipo, con Luis Molowny al mando, acabó tercero y un año
después fue subcampeón de Liga. Dos de los mejores futbolistas de aquel
grupo, Juan Guedes y Tonono, fallecieron por enfermedad mientras estaban
en activo, tres y siete años después. A Guedes le llamaban El Mariscal, zurdo de poderosa zancada y mentón alzado en la carrera. Tonono era un central elegante, dueño del espacio, tan preciso para salir al corte que le apodarón El Omega. El Maestro era Germán Dévora, un diez con gol. Estuvo sobre el césped durante aquella década y ahora es el presidente de honor de la entidad.
En medio de las noticias sin confirmar de que Carlota Casiraghi está esperando su segundo hijo, el padre de su primer niño, Gad Elmaleh, ha concedido una entrevista a Vanity Fair
en la que habla de cómo fue su relación con la hija de la princesa
Carolina de Mónaco y los motivos de su ruptura: "Llevábamos vidas muy
diferentes". El cómico está inmerso en una gira mundial con su último
espectáculo desde hace dos años mientras que Carlota permanecía en París
con el hijo de ambos. "Le ve veo siempre que quiero. Seguimos siendo de
alguna manera una familia. Yo admiro a Carlota", dice Elmaleh. Ni
palabra del supuesto embarazo de quien fue su pareja.
Portada de la revista 'Love'.Gad Elmaleh no ha rehecho su vida a diferencia de Carlota, que a los pocos meses de separarse del actor comenzó a salir con Lamberto Sanfelice. El pasado mes de marzo Carlota Casiraghi
hizo las maletas y se mudó a Roma, la ciudad en la que reside su actual
novio. La hija de Carolina de Mónaco dejó París donde ha estudiado y
vivido los últimos años junto al padre de su hijo. Desde hace un mes se
habla de que la nueva pareja está esperando su primer hijo. Unas fotos
de Carlota luciendo un bañador que ya llevó cuando estaba embarazada de
Raphael han desatado las alarmas. Ella guarda silencio ya que no acostumbra a hacer comunicados sobre su vida privada.
La relación de Carlota con Sanfelice se hizo pública en noviembre de
2015. Las primeras imágenes de la nueva pareja se obtuvieron por las
calles de París. Beatrice Borromeo, cuñada de Carlota, fue quien les
presentó; poco después se volvieron a encontrar en el Festival
Internacional de Cine de Sundance, donde este llevó su ópera prima, Cloro,
con muy buenas críticas. Sanfelice, de 40 años, es hijo de una familia
de banqueros y no le gusta airear su vida privada, de ahí que haya
rechazado hasta ahora acudir a eventos públicos.