Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

10 ago 2016

Gianluca Vacchi, el fenómeno viral del verano........................................................... María Salas Oraá

Los bailes latinos del millonario italiano, de 49 años, junto a su novia, de 30 años, arrasan en la Red.

 Uno incluso supera las siete millones de reproducciones.

Gianluca Vacchi es un rico empresario italiano que disfruta compartiendo en las redes sociales bailes con su novia en escenarios rodeados de lujo que animan a sus seguidores a tomarse la vida menos en serio.
 Vacchi es accionista del 30% de la empresa familiar IMA, que factura alrededor de mil millones de euros al año por la producción de máquinas dedicadas a productos farmacéuticos, cosméticos y alimentarios.
Originario de Bolonia y con 49 años, se declara “afortunado” por no tener que dedicarse a su empresa, algo que “otros familiares hacen mejor que yo”, afirma, y por eso se ha concentrado en desarrollar su “vena creativa”, que dio lugar a su propia marca, GV, de ropa y complementos, comentó al diario Corriere della Sera el pasado jueves.

El italiano siempre tuvo claro que quería tener éxito en el mundo de los negocios para enriquecerse, pero afirma que no entiende el enriquecimiento como la mera acumulación de riqueza, sino como la posibilidad de “disfrutar junto a los amigos”.
Su nombre aparece hasta la saciedad en las redes sociales y no precisamente por sus negocios. 
Vacchi se ha convertido en el fenómeno viral del verano en Italia por los vídeos que comparte bailando junto a su novia, Giorgia Gabriele, de 30 años, al son de ritmos latinos. 
Los vídeos están grabados en su yate o piscinas, y los acompaña de las etiquetas #enjoy y #GVlifestyle
Y tiene tanto éxito que su perfil de Instagram lo siguen más de 2 millones, en Facebook roza el millón y su vídeo más viral ha sido reproducido 7 millones de veces.


A  sus seguidores transmite la idea de que "durante el viaje de la vida, debemos disfrutar de todo lo que la vida nos ofrece", el motivo de su palabra favorita, "enjoy". 

Es el mensaje que acompaña todas sus publicaciones, en las que busca animar a vivir la vida de un modo divertido y desenfadado. 

"Hay mucha gente que, en virtud de la posición que ocupa, piensa que bailar en una discoteca desacredita la imagen de uno. 

A mí, sin embargo, me divierte y por eso quiero que se difunda el mensaje de que se puede ser una persona sensata siendo divertida e irónica y no tomándose todo demasiado en serio".

Además de seguidores, también tiene críticos, que rechazan la ostentación que exhibe casi a diario.

 Pero se defiende diciendo que su vida no se limita a los bailes o el lujo. "Quien me sigue no es estúpido, entiende que no estoy formado solo por esos momentos. 

Además, si trabajo y pago los impuestos que me corresponden, ¿por qué debería esconderme?".

Un día en la vida de una princesa

Eugenia de York revela en 'Harper's Bazaar' que su rutina comienza a las 6.45 horas con una sesión de ejercicio antes de ir a trabajar.

La princesa Eugenia, el pasado mes de junio en un servicio religioso oficiado en Londres.

 

La princesa Eugenia de York ha querido dar una visión realista sobre la nobleza en la última edición de Harper's Bazaar y, para ello, ha narrado su día a día entre las páginas del editorial de moda
. Con un vestido de 10.000 dólares firmado por Alberta Ferretti, la princesa, de 26 años, inicia la conversación asegurando que su jornada comienza a las 6.45 de la mañana. 
Antes de ir a la oficina, Eugenia de York lee los correos electrónicos y realiza una sesión de ejercicio, bien en un parque o en un gimnasio solo para mujeres.
 A las nueve de la mañana ya está lista para entrar a trabajar —se maquilla en el coche: "Soy buena maquillándome en marcha", relata— en la sede londinense de la galería Hauser & Wirth.
 Esta princesa, que se confiesa devota del arte, se ocupa principalmente de planificar proyectos especiales, apoyar a los artistas en la galería y gestionar eventos. 
"Sabía que no iba a ser pintora, pero sí tenía claro que la industria era para mí.
 Me encanta ser capaz de compartir mi pasión por el arte con la gente.
 Si alguien no entiende algo, tienes la capacidad de sugerir: 'Quizá puedes verlo de esta forma'.
 Esto es lo que encuentro más excitante de trabajar en una galería", cuenta Eugenia de York a la revista de moda. 

Las princesas y las reinas jóvenes han hecho de los altos tacones su uniforme en eventos públicos, sin embargo Eugenia es clara: "No los aguanto".
 Por eso, para trabajar en Hauser & Wirth elige zapatos y botas planas.
 La prima de los príncipes Enrique y Guillermo de Inglaterra explica que sus marcas favoritas para vestir son Sandro, Maje, Zara y Topshop. 

Eugenia de York se mantiene informada a diario consultando medios en Internet, además su rutina laboral incluye leerse entera la sección de arte del New York Times 
. Como buena millennial, también conoce la importancia de las redes sociales y reconoce que selecciona cuentas de Instagram para mantenerse al día de las novedades de la industria del arte. 
Almuerza todos los días en Detox Kitchen, un restaurante del moderno mercado del centro de Londres Kingly Court.
 "Hacen la mejor comida, y muy sana
. Se suele formar cola fuera. Intento no comer en mi mesa porque es mejor salir a que te de el aire, especialmente en verano, además es muy divertido explorar el Soho.
 A lo largo del día bebo desde té verde, café, Coca Cola Light o agua con gas", afirma la nieta de Isabel II. 
Después de comer, en Hauser & Wirth suelen mantener reuniones de equipo para discutir los proyectos, como el próximo Biennale de Venecia, donde Phyllida Barlow representará a Reino Unido y Mark Bradford, a Estados Unidos.
 Por la tarde, Eugenia de York suele tener compromisos relacionados con su familia, pero en su oficina son comprensivos: 
"Trabajo hasta las cinco de la tarde. Mi hermana Bea y yo somos patronas de algunas organizaciones de caridad.
 Además, tratamos de apoyar a mi abuela [la reina Isabel] y a mi abuelo en todo lo que podemos, porque para eso está la familia", explica. 

Así que Eugenia vuelve a su casa para cambiarse de ropa y acude al evento que toque. "Me gusta probar nuevos looks, no encasillarme.
 ¿Llevaste lo mismo dos veces? ¡Genial! ¿No lo hiciste? ¡Genial!
 Y si eso significa lucir un vestido verde de Sandro, ¡genial! Lo llevé al cumpleaños de la abuela —Isabel II cumplió 90 años en mayo—".
Las princesas Eugenia y, a la derecha, Beatriz de York, en Ascot, en 2015.
Y, ¿qué colecciona alguien que lo tiene todo? "Tarjetas de visita de restaurantes y billetes de avión. Un día los voy a juntar todos y los voy a pegar en la puerta del armario de mi habitación", asegura la hija de Sarah Ferguson y el príncipe Andrés.
 Con esta frase se desvela también que Eugenia es una amante de la gastronomía y que, en su ajetreado día, consigue sacar tiempo para disfrutar de sus amigos alrededor de una mesa: 
"A mi novio y a mis amigos les encanta probar nuevos sitios.
 Mis restaurantes favoritos en Londres son Bocca di Lupo y el Palomar, en el Soho
. A veces también cocino para cenar, pero cuando estoy muy cansada... pido una pizza al Basilico. Mi bebida favorita es el vodka con soda y un montón de lima. 
Nadie supera eso". 
También hace confesiones que la acercan un poco más al común de los mortales: "Me encanta ver la televisión y series. Ahora estoy enganchada a Cómo defender a un asesino —Viola Davis es insanamente buena— y Outlander, mi favorita.
 Cuando estoy con Jack [Jack Brooksbank, su novio] vemos The Walking Dead, con la que estamos obsesionados. Creo que la próxima será Juego de tronos", asiente la princesa de York. 
Ni las princesas se libran de las consecuencias de irse a la cama sin desmaquillarse, así que se lava el rostro con el limpiador Eucalyptus & Mint de la marca Jo Malone.
 "Mi cuarto está lleno de fotografías que hicieron mis padres.
 Hay una de un elefante expulsando agua que es increíble.
 Y tengo zapatos por todos los lados", describe sobre su habitación.
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Los duques de York con su hija en 2001, el día que la pricesa Eugenia iniciaba sus estudios en St. Georges School.
Sarah Ferguson y el príncipe Andrés se separaron en 1996, seis años más tarde de que naciera Eugenia. Sin embargo, ella siempre ha querido mantenerse al margen de las disputas de sus padres y confiesa que lo más importante que tiene en su vida es su familia.
 "Creo que la gente se va a sorprender al saber que tengo un trabajo a tiempo completo. Y que tengo unas barras de metal que me mantienen la espalda recta.
Nací con escoliosis y me operaron a los 12
. Esas varillas viven conmigo de forma permanente", finaliza Eugenia, tras relatar toda su rutina diaria.
Un relato que quizá se ha animado a contar después de que los medios británicos hayan criticado a su hermana, la princesa Beatriz, por su ociosa forma de vida.

Afortunado por partida doble: Sobrevive a un accidente de avión y gana la lotería

El hombre compró el boleto premiado en el aeropuerto en el que aterrizó el avión incendiado en el que viajaba.

El avión de Emirates, tras sufrir un accidente en Dubái. EL PAÍS VÍDEO

Uno de los pasajeros que salió vivo la semana pasada del accidente de avión del vuelo EK521 en el aeropuerto de Dubái ha sido afortunado por partida doble.
 Mohammad Abdul Bashir Khadar, originario de India y de 62 años, acaba de ganar un premio de lotería de un millón de dólares (alrededor de un millón de euros) gracias a un boleto que compró precisamente en ese mismo centro.
"He estado trabajando en Dubái desde hace 37 años.
Vivo una vida sencilla, y ahora que es mi hora de retirarme, siento que Dios me dio una segunda vida tras sobrevivir al accidente de avión, y que me bendijo con este dinero", ha explicado Khadar al diario Al Arabiya 
El afortunado ha utilizado el dinero para pagar los gastos del hospital en el que atienden a su hijo, que sufre una parálisis causada por una caída sucedida al poco de nacer.
Su número premiado fue el 0845 —elegido de manera aleatoria— y lo compró en el mismo aeropuerto internacional de la ciudad árabe del que el pasado tres de agosto salió como uno de los 300 supervivientes que evitaron el incendio que calcinó el avión poco después de que desembarcaran. En el accidente, murió un bombero.

El afortunado tiene la intención de retirarse dentro de cuatro meses y dedicarse a algún "trabajo humanitario" de vuelta a su casa, en en el estado de Kerala (India).
 No quiere dar dinero a ninguna organización o levantar un negocio, solo quiere salir y "ayudar a personas que realmente lo necesiten".

 

¿Dónde se entierra a los terroristas?................................................................ Ana Teruel

Pues nunca hubiera pensado en el entierro de unas personas que matan y se matan, la verdad que recuerdo algo de forma muy vaga con los suicidas que no se enterraban en los habituales cementerios......serían cosas de las monjas pero no se hablaba de eso mucho, al limbo los no bautizados pequeñitos o no se contemplaba que fueran adultos. 
Pero era un tema muy lejano.....bueno eso de que no existe el limbo ya no recuerdo donde se quedarían...

El rechazo de un imán a dar sepultura al asesino de un cura francés reaviva una cuestión ya presente tras los ataques de Madrid, Nueva York y Londres.

Familiares y amigos del terrorista de los atentados de París Brahim Abdeslam entierran sus restos en Schaerbeek (Bélgica), el pasado 17 de marzo. AFP
Al día siguiente del atentado de Normandía, el imán de la mezquita local dejó claro que no se hará cargo de la sepultura de Adel Kermiche, uno de los dos yihadistas que degolló a un sacerdote en plena misa.
 A los pocos días rectificó, indicando que si la familia así lo pide, se recurrirá a un religioso exterior a Saint-Etienne-du-Rouvray, donde tuvo lugar el ataque y donde vivía Kermiche.
 La delicada cuestión del entierro de los terroristas yihadistas, que se ven como “soldados” de un Estado virtual y reniegan de su ciudadanía, se ha convertido en tristemente habitual en Francia.
La mayoría de los que han atentado en los últimos años son franceses de segunda generación.
 Antes que Francia, Estados Unidos, España y Reino Unido se han enfrentado a un dilema similar. Cada uno ha optado por respuestas diferentes.
“El imán de Saint-Etienne-du-Rouvray no quiere ocuparse del entierro porque se trata del enemigo de todo el pueblo, incluso de toda la humanidad, hay un problema de apropiación del cuerpo”, relata la socióloga Riva Kastoryano, autora de ¿Qué hacer con los cuerpos de los yihadistas? Identidad y Territorio (ed. Fayard), en el que compara lo ocurrido en Estados Unidos tras el 11-S, en España tras el 11-M y en Reino Unido tras los atentado del 7 de julio de 2005
. “Estamos en guerra, pero de otro tipo, no existen héroes de guerra con sus propios cementerios, ningún país quiere apropiarse esos restos”, añade.
 “Al final, se trata de un deber humanitario respecto a las familias, que no tienen nada que ver”, concluye.
“En Estados Unidos, no se plantean la cuestión, para ellos es una guerra en la que se niega al enemigo”, explica Kastoryano.
 Tras el 11-S, la principal preocupación ha sido la de separar los restos de los terroristas de los de las víctimas entre la cenizas de las Torres Gemelas.
 Nadie reclamó los cuerpos de los 19 autores de los ataques, procedentes de diferentes países y que habían viajado por medio mundo.
 Según le indicó el FBI a la académica años después de los atentados, sus restos seguían en sus dependencias. Oficialmente, no han sido enterrados en ningún lugar
. El cuerpo del líder de Al Qaeda, detrás del ataque, Osama Bin Laden, abatido en 2011 por las fuerzas estadounidenses, fue por su parte lanzado al mar
. “El cuerpo en el agua fluida, por oposición a la tierra firme, prueba la determinación de Estados Unidos a hacerle desaparecer”, analiza en su libro.
 En España, los siete terroristas que se detonaron en un piso de Leganés un mes después de los atentados de Atocha, eran inmigrantes de primera generación: cinco marroquíes, un tunecino y un argelino.
 El Gobierno español explica haber repatriado la mayoría de los cuerpos, pero en Marruecos nadie confirma haber recibido esos restos mortales. “Impera la censura y el silencio, nadie sabe nada”, cuenta Kastyorano.