Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

29 jul 2016

El hombre que nunca dejó de reírse de Dios...................................... Jan Martínez Ahrens

Nihilista y explosivo, Luis Buñuel, muerto hoy hace 33 años, ejerció a lo largo de toda su vida el fascinante don de ser Luis Buñuel.

29 JUL 2016 - 18:34 CEST

Nunca se apeó de sí mismo.
 Luis Buñuel, muerto hoy hace 33 años, ejerció a lo largo de toda su vida el fascinante don de ser Luis Buñuel
. No fue una tarea fácil. Nacido en 1900 en Calanda (Teruel), el abrupto siglo XX marcó su biografía. Para lo bueno y para lo malo.
 Vivió las mieles del surrealismo en el efervescente París de los años veinte, gozó de la amistad de Federico García Lorca y Salvador Dalí, soliviantó a burgueses, católicos y fascistas con sus tremendos puñetazos visuales, pero también bebió las aguas amargas del exilio y la derrota. 
Fue censurado, perseguido y atacado.
 Y no sólo en la Europa en llamas de los años treinta y cuarenta.

Pocos recuerdan que cuando recaló en Estados Unidos, acabada la Guerra Civil española, tuvo que renunciar a su puesto de colaborador del Museo de Arte Moderno de Nueva York por las sospechas que despertaban su abierto ateísmo y sus ideas de izquierdas. 

Tampoco, pese a sus peticiones, se le concedió la nacionalidad estadounidense.

 En el extraño péndulo que es la vida, quizá esa fuera una suerte para la historia del cine. 

Este rechazo y los problemas económicos derivaron sus pasos hasta México. La tierra de promisión de los exiliados republicanos. 


Ahí vivió su obra en una segunda edad de oro.
 Aunque hubo películas absolutamente menores, en 1950 filmó Los olvidados, un feroz retrato de la marginación mexicana.
 La película, con música del también exiliado Rodolfo Halffter, entroncaba con su documental Las Hurdes, tierra sin pan, estrenado en España en 1933, y logró un efecto similar: puso a una sociedad ensimismada frente al espejo de sus miserias.
La historia de Jaibo y Pedro, su abismal negrura y, ante todo, la ruptura con las narrativas almibaradas de Hollywood, hicieron de Los olvidados una obra maestra cuyos ecos aún perduran en estos tiempos de sicarios y decapitaciones.
 “Buñuel digirió de tal forma la cultura del Distrito Federal, que con Los olvidados aprendimos lo que era México", ha dicho el escritor mexicano Jordi Soler.


Rodaje de Belle de jour. Buñuel dirige a Catherine Deneuve.
Ganador del premio al mejor director en el Festival de Cannes, Buñuel recuperó con este filme un brillo internacional que ya jamás perdería.
 Viridiana (Palma de Oro, 1961), El ángel exterminador (1962), Belle de jour (León de Oro, 1967) y El discreto encanto de la burguesía (Oscar a la mejor película extranjera en 1972) no hicieron sino confirmar su puesto en el cielo de los grandes creadores.
Pero más allá de los galardones, el verdadero éxito en vida de Buñuel fue precisamente ser Buñuel.
 De algún modo, nunca abandonó a ese joven surrealista, fascinado por André Breton, que había dado luz a alucinaciones tan demoledoras como El perro andaluz o La edad de oro.
 En la ensordecedora brutalidad del siglo XX, el cineasta de Calanda hizo sonar siempre que pudo el tambor de su voluntad.
 Ya fuese en México, España o Francia.
Quienes le recuerdan de su etapa mexicana, como el director Arturo Ripstein, hablan de un ser hosco, pero dotado de un humor vitriólico.
 Un hombre desolado y rugiente que se nutría de la devastación de su experiencia para crear arte. 
“Estaba muy solo, nadie se le acercaba. Daba miedo porque era Buñuel. El genio asusta.
 Y la profesión no le quería, porque no había posibilidades de comparación”, rememora Ripstein.
Fotograma de Un perro andaluz.
La felicidad a granel posiblemente le fue esquiva, pero la cambió por la carcajada irreverente.
 Ateo total se reía de los falsos ídolos.
 De Dios y también del totemismo político. 
Y de creer, sólo creía, como cualquier surrealista, en el azar.
 “Si fuéramos capaces de volver nuestro destino al azar y aceptar sin desmayo el misterio de nuestra vida, podría hallarse próxima una cierta dicha, bastante semejante a la inocencia”, dejó escrito en su autobiografía Mi último suspiro.
El 29 de julio de 1983, Luis Buñuel falleció en la Ciudad de México.
 Lo que queda de él es mucho más que una obra. Es una historia tallada en la honestidad.
 La del genio que nunca renunció a su forma de entender el cine. Hoy, como cualquier otro, es un buen día para recordarlo.

'Hable con ellas': Una sobremesa soporífera entre unas marujas refinadas.....................y ¿Por qué no lo quitan?

Sandra Barneda, Rocío Carraco, Mónica Martínez, Soledad León y Alba Carrillo, las nuevas ellas.

Las presentadoras de 'Hable con ellas'
Las presentadoras de 'Hable con ellas' / Mediaset España
Pesadez, sopor, aburrimiento, muy larga y muy tonta. eso ya se vió jo que sea verano no quiere decir que no se vea la tele....... simples, aburridas y muy malas, sobre todo aunque cuesta elegir, la peor es Rocio Carrasco.....que lata de Rociito que lo bien que se estaba sin ella, otra tonta Alba Carrillo(Sin comentarios , las demás no se les echa de menos)
“Bienvenidos a Hable con ellas. Hemos vuelto”. Con estas palabras de Sandra Barneda y las cinco presentadoras titulares cayendo de un andamio volvía Hable con ellas a Telecinco
Tercera temporada de un formato que ha tenido más idas que venidas y una nueva era en la que se ha renovado casi todo su conjunto.
 Marta Torné y Yolanda Ramos se quedan al margen en esta ocasión, mientras que Barneda y Rocío Carraco repiten. Completan el quinteto Mónica Carrillo (Adán y Eva), Soledad León de Salazar, interpretada por el actor Josep Ferré, y la polémica Alba Carrillo (Supermodelo).
El programa arrancó puntual y con altas expectativas puestas en un espacio cargado de posibilidades.
 Sin embargo, una única entrega ha hecho falta para darse cuenta de que este regalo, que tenía un envoltorio sugerente y provocativo, era todo menos satisfactorio.
 Una entrega para saber que este renovado Hable con ellas no deja de ser una conversación entre cuñadas tras una sobremesa cebada intensamente por otros programas como Sálvame, espacio producido también por La fábrica de la Tele.
Este Hable con ellas, que llegaba a la parrilla de Telecinco para refrescar la programación de la cadena, aburre. 
Aburre hasta la saciedad
. Atrás queda la improvisación, la locura, e incluso la mala leche de la que presumía Yolanda Ramos en ciertas ocasiones. 
En su lugar cogen protagonismo el caos, entrevistas interminables y unas presentadoras demasiado correctas como para estar a la altura de la esencia original del programa.

La ausencia de las ‘otras ellas’ hace mella en Sandra Barneda y Rocio Carrasco, que decepcionan y pecan de resabidas.
 Cumplen con lo esperado Mónica Martínez y Alba Carrillo, aunque sin correr la misma suerte.
 Mientras que la presentadora veterana se mantiene fiel a su estilo y sigue ejerciendo ese perfil que ya vimos en Pecadores, la modelo cae en los errores más básicos de la principiante y solo brilla cuando se trata su vida privada.
 De las debilidades de sus compañeras se aprovecha Soledad León, que logra destacar ante tanta formalidad.
 No obstante, sus opiniones y sus palabras carecen de validez alguna. 
Al ser un personaje interpretado por un actor resulta imposible empatizar con la quinta de Hable con ellas

Un 'Sálvame Deluxe' amable

La fábrica de la Tele puso su sello más personal en esta nueva era de Hable con ellas, pero una vez más pecó de poco original. Dejando a un lado el final del espacio, Hable con ellas se sumergió en las dinámicas más fundamentales de un Sálvame Deluxe cualquier a la hora de ejercer su derecho de entrevistar al invitado. En resumen, una fiesta de pijamas venida a menos en la que las chicas mantenían la compostura constantemente. 
Ahora bien, ¿por qué?

La endogamia de Telecinco

El verano ha invadido Telecicno y a Hable con ellas no le ha quedado más remedio que echar mano de un plantel de colaboradores low cost.
 Para el debate de la noche, que trataba en este caso de la siempre oportuna infidelidad, el programa de Mediaset España contó con varios rostros semiconocidos que no hacían justicia a una mesa de debate de estas características. 
Y es que en eso, Salsa Rosa no tenía rival...

Hable con ellas' pincha en su estreno

Reinventarse o morir.
 De momento, Hable con ellas tiene poco de lo primero, pero mucho de lo segundo. 
El programa de Telecinco se estrenó anoche con un frío 11.1% de cuota de pantalla y 1.196.000 espectadores, conformándose como tercera opción de la noche al no poder con las sesiones cinematográficas de Antena 3 (16.1% y 2.110.000) y La 1 (12.9% y 1.190.000).
 

 

Que rueden cabezas................................................ Sergio del Molino

Quienes linchan a María Frisa por su libro '75 consejos para sobrevivir en el colegio' son precisamente los que dan ejemplo a los niños para que se conviertan en matones.

Hace unos cuantos años trabajaba yo en un periódico y sonó el teléfono en la mesa de una compañera de la sección de cultura. Llamaban de recepción: un señor estaba enfadado por no sé qué cosa publicada en no sé qué página y pedía hablar con alguien.
 La redacción estaba en pleno centro de la ciudad, lo que propiciaba que mucha gente entrara y buscase interlocuciones directas. 
Mi amiga bajó y se encontró con un hombre muy alterado que le mostró unos errores en la cartelera que habían hecho que llegase tarde a una película que proyectaban en los cines de enfrente. Disculpe usted, lo subsanaremos ahora mismo, le dijo mi amiga, volviéndose hacia el ascensor, pero el hombre la retuvo un poco más. No le bastaban esas disculpas. ¿Y qué más quiere?, le preguntó mi amiga. ¿Cómo que qué quiero? ¡Quiero que rueden cabezas, que haya consecuencias!
Al estallar el affaire María Frisa me acordé mucho de aquel hombre que, furioso por haber llegado al cine a la hora equivocada, quería arruinar la vida del que había puesto mal los horarios en el periódico.
 Frisa, autora del libro juvenil 75 consejos para sobrevivir en el colegio (parte de una larga y exitosa serie de 75 consejos), está siendo víctima de una campaña de linchamiento.
 Miles de personas han pedido a la editorial la retirada del título, alegando que fomenta el acoso escolar y el machismo, basándose para ello en cuatro párrafos difundidos por Twitter. 
Fue muy significativo que uno de los instigadores del linchamiento pidiera el miércoles 27 de julio en su cuenta de Twitter que alguien le comprara el libro en formato electrónico y se lo enviase.
 Para cuando dijo esto, demostrando que no había leído el título cuya prohibición reclamaba, la petición de Change.org que exigía a Alfaguara su retirada del mercado llevaba más de 25.000 firmas.
La autora defiende precisamente los valores de los que presumen quienes quieren lincharla
Yo tampoco he leído el libro.
 No es este texto, pues, una defensa del mismo, sino una defensa de la ficción, de la libertad de expresión y un alegato contra los linchamientos. 
Pero conozco a María Frisa, he leído otros libros suyos (para adultos) y pongo las dos manos en el fuego porque sé que defiende precisamente los valores de los que presumen quienes quieren lincharla.
El libro es en realidad una novela con forma de consejos enunciados en primera persona por Sarita, la protagonista de la serie, que es una niña que pasa por momentos duros en el colegio y tiene dilemas y conflictos propios de cualquier personaje de ficción.
 Sarita se equivoca, se porta mal, es injusta y hasta malvada, como puede serlo cualquier personaje de ficción.
 Es un mecanismo clásico de la literatura infantil, y es un mecanismo ético: no hay moraleja si no hay “pecado”.
 ¿No recuerdan el cuento de Pedrito y el lobo? Para aprender que mentir está mal, Pedrito tiene que mentir mucho, enfadar a todo el pueblo y ponerse en peligro de muerte.
 ¿Es ejemplar la conducta de Pedrito? ¿Por qué los padres de tantas generaciones llevan contando a sus hijos esa historia para enseñarles que mentir es malo?
 Si los personajes de los cuentos mantienen una conducta intachable, no cabe moraleja alguna al final. 

Siento un poco de vergüenza por tener que explicar algo tan elemental.
 Somos animales narrativos, nos pasamos la vida contándonos cuentos y los niños aprenden desde muy pequeños los mecanismos de la ficción.
 ¿Por qué hay tantos adultos que parecen olvidarlos al crecer? ¿Por qué un niño de cinco años entiende perfectamente la diferencia entre autor y narrador y un adulto puede confundirlos hasta el punto de pedir la retirada de un libro de ficción?

Acepto que no se entienda ni se aprecie.
 Acepto que haya padres que consideren que el libro de Frisa no es una lectura aconsejable para sus hijos. 
Acepto que incluso abominen del texto.
 Lo que no puedo aceptar de ninguna forma es que no se contenten con expresar su (legítimo) desagrado o con criticar el libro, sino que se lancen a las avenidas de las redes con antorchas y hoces pidiendo que rueden cabezas.

Puedo ir a mi biblioteca, coger prácticamente al azar un libro de un autor español vivo (incluso de autores de literatura juvenil) y buscar en él unos párrafos que, colgados en las redes sociales con los signos de admiración pertinentes, pueden arruinar la carrera y la vida del escritor.
 Estoy convencido de que ninguno pasamos la prueba de la pureza y de que en cualquier obra, si se descontextualiza bien, hay material para que rueden todas las cabezas que queramos, hasta que nos falten picotas para tanta testa.
 Puedo hacer pasar por machista, terrorista, racista o nazi a cualquier autor que me señalen.
Solo necesito un par de horas para encontrar una frase de un personaje o una ironía sacada de su hilo narrativo.
Hay algo más en este affaire: la paradoja de que, quienes claman al cielo de Zuckerberg porque aseguran que el libro de Frisa hace apología del acoso escolar, utilizan los mecanismos del acoso contra la autora y la editorial.
 Al actuar en defensa de sus hijos, les están enseñando algo terrorífico: que puedes prohibir y eliminar todo aquello que te desagrade si gritas lo bastante alto e intimidas al responsable de tu disgusto.
 Les están enseñando modales de matón de patio de colegio. 
Y, si un niño entiende fácilmente los mecanismos de la ficción, no entiende tanto las contradicciones del adulto, puesto que el aprendizaje se basa en la imitación y en el ejemplo.
A mí me preocupa mucho más qué consecuencias va a tener para un niño crecer en la cultura del linchamiento y de la falta absoluta de empatía y comprensión por el linchado que los efectos de un personaje ficticio, por maléfico y pérfido que sea.
Por eso creo que precisamente los que nos dedicamos a juntar letras deberíamos estar hoy al lado de María Frisa.
 Por muchas razones. Una de las cuales es que mañana podemos ser nosotros los que veamos nuestras cabezas rodar escalones abajo.


 

peinados para estar perfecta este verano....................................... Cristina Álvarez