Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

13 jul 2016

El fracaso definitivo de 'Sálvame' en la final de 'Supervivientes'......................................Jose Confuso

El 'reality' de supervivencia de Telecinco ha premiado en esta edición al 'cuñadismo' más que a personas 100% televisivos como Yola Berrocal. 

El modelo Jorge Díaz resultó ayer ganador, adelantándose a estrellas de la cadena como Mila Ximénez

 

Supervivientes 2016
Supervivientes 2016 Jorge Javier Vázquez antes de anuniar al ganador de este año.

Más de un espectador tuvo que reprogramar sus tweets viendo el camino que iba tomando la final de Supervivientes. ¿Cómo íbamos a imaginar que Mila Ximénez terminaría quedándose en tercera posición?
Llevábamos tanto tiempo escuchando que la colaboradora de Sálvame tenía todas las papeletas para hacerse con el premio de la edición que ya habíamos perdido toda esperanza. ¡Tongo! ¡Tongo!, gritaban algunos desde sus redes sociales antes incluso de empezar la última gala.
 Así es como se viven los realities en España.
 Con intensidad, pero sin despegarnos del sofá ni, desde luego, invertir ningún tipo de esfuerzo en votar por nuestro concursante favorito
. Opinar es fácil, pero lo de rascarse el bolsillo... Al final, ni sorpasso, ni tongazo, ni nada. Jorge Díaz, el concursante más desconocido, le arrebataba el premio a Yola Berrocal y nos dejaba a todos con dos palmos de narices. ¡Si es que las opiniones de twitter nunca aciertan! ¿Cuándo aprenderemos?
El fracaso definitivo de 'Sálvame' en la final de 'Supervivientes'
Termina Supervivientes confirmando que a éxito no le gana nadie.
 Líder de audiencia cada semana, ha conseguido revalidad un liderazgo al que nadie se atreve a hacerle sombra -sobre todo, después de la no tan comentada última edición de GH VIP-
. El público quiere ver a los famosos pasando hambre, luchando con los mosquitos y repartiéndose el poco pescado disponible.
 Nada más placentero que observar el sufrimiento de aquellos que creemos que tienen una vida mejor que la nuestra sin hacer nada para merecerlo
. España en estado puro. Y como en la vida real, las filias y fobias de los espectadores -los que aman a Yola, detestan a Mila y viceversa- han terminado dándole la victoria al tercero en discordia, al concursante que menos se ha posicionado en la edición.
 Pasar de puntillas también tiene sus recompensas. Que se lo digan si no a los candidatos a la presidencia...
Ni siquiera el temido efecto Sálvame ha podido dar el vuelco al resultado.
 Atrás quedan aquellas creencias que consideraban que todo concursante salido del programa de La fábrica de la tele se hacía automáticamente con la victoria del reality.
!Nada más alejado de la realidad! Sí, puede que Rosa Benito y Belén Esteban ganasen sus respectivas ediciones de Supervivientes y GH VIP, pero no precisamente por la repercusión ejecutada desde Sálvame -de hecho, fue el programa más duro con el paso de la princesa del pueblo por la casa de Guadalix-
. El público vio en ambas la sinceridad del que vive el concurso al límite.
 Se entregaron en cuerpo y alma y nunca quisieron abandonar.
 Ahí estuvo su punto fuerte. Transmitieron verdad y ganaron.
No ocurrió lo mismo con Rosa Benito en GH VIP, totalmente ausente durante el concurso, ni ha pasado ahora con Mila Ximénez.
La colaboradora se ha quejado sin parar, ha pataleado de forma exagerada, ha pedido abandonar en cada una de las galas y el público le ha castigado.
 Algo que a la cadena le ha venido estupendamente, claro
. Ya son demasiadas críticas sobre sus supuestos tejemanejes en las votaciones -ay, ¡qué duro es no asumir los resultados!-.
 Más injusto ha sido con Yola Berrocal, deudora de esa pesada herencia de haber nacido en el -mal- llamado mundo freak
La ex Sex Bomb -me dice ven, ven, ven- ha hecho un concurso estupendo, ha trabajado sin parar y sí, se ha enfrentado a todos sus compañeros.
 Muchos odios acumulados que han ido a parar en forma de votos a favor de Jorge, el modelo
. ¿Se le puede quitar el premio a alguien por hacer el garrulo con sus amigos en el plató? Por favor, #StopCuñadismos.
Mila Ximénez se reencuentra con su hija.
Mila Ximénez se reencuentra con su hija.
Ahora, si hay un claro vencedor en todo este tinglado, ese es Jorge Javier Vázquez.
 Gran parte del éxito de la edición descansa sobre sus hombros.
 Su pericia y su rapidez consiguen hacer amena una pesada gala de cuatro horas de duración.
 Todos estamos esperando sus comentarios, sus guiños y sus dobles sentidos.
 Solo él podía haberle dado la vuelta al desnudo imprevisto de Suso durante una de las recompensas. Asumámoslo, no hay presentador mejor en la televisión actual -¿dónde están los que se rasgaban las vestiduras con su Ondas?-. Éste sí es el efecto Sálvame y no el de los votos
. Gracias al programa y al trabajo de Jorge Javier, los presentadores en España han tenido que ponerse las pilas.
 Por fin hemos entrado en el siglo XXI televisivamente hablando. ¡Y ya era hora!

La elegancia eterna de Louise Dahl-Wolfe....................................................... Manuel Morales

Una exposición muestra, por primera vez fuera de EE UU, la obra de la mujer que revolucionó la fotografía de moda.

 

Si hubiese que añadir una acepción a la palabra “elegancia” en el diccionario, sería acertado señalar que esa cualidad está en las imágenes que compuso la estadounidense Louise Dahl-Wolfe (San Francisco, 1895- Nueva Jersey, 1989), la mujer que “revolucionó la fotografía de moda con su trabajo en Harper’s Bazaar entre 1936 y 1958”, destaca María García Yelo, la directora de PHotoEspaña. 
 El festival de la imagen acoge, en el Círculo de Bellas Artes, de Madrid, hasta el 28 de agosto, la primera exposición de Dahl-Wolfe fuera de Estados Unidos.
Al contemplar los retratos que Dahl-Wolfe capturó, entre otros, de Orson Welles, Borís Karloff, André Malraux, Edward Hopper y Jean Cocteau, que posan cómodos, con naturalidad, hay que preguntarse por qué esta mujer es tan desconocida a este lado del Atlántico.
 La joven Dahl-Wolfe quiso ser artista, pero al ver que no entusiasmaba a sus profesores de Artes Plásticas, se orientó al diseño y, más adelante, a la fotografía.
 Sin embargo, "en la forma de componer sus imágenes y en el uso de la luz y el color había más de pintora que de fotógrafa", añade García Yelo.
Las primeras fotos de Dahl-Wolfe no tenían nada de glamur, eran las de los empobrecidos granjeros de la Gran Depresión que describió John Steinbeck en Las uvas de la ira. 
 Luego trabajó como fotógrafa comercial en unos grandes almacenes, hasta que los responsables de Harper’s Bazaar se fijaron en ella y la contrataron.
 Aún tuvo que esperar un tiempo para retratar a las modelos y a las estrellas de Hollywood, porque empezó con los accesorios: "¡Fotografié zapatos hasta que me salieron por las orejas!", dijo.
Durante sus 20 años en la gran revista, con 86 fotos de portada, 3.000 imágenes en blanco y negro y 600 en color —utilizó la película de color en 1937, dos años después de que la inventara Kodak— forjó la imagen de la nueva mujer: distinguida, elegante, seductora, viajera, curiosa… en traje de baño, con trajes de Balenciaga y vestidos de fiesta de Dior; y le dio más valor al entorno de cada foto al localizar sus imágenes en Miami, París, El Cairo o Cádiz… 
"Es el canon de la elegancia contemporánea, la que se gestó en los cuarenta y cincuenta".

Lauren Bacall

Entre esas modelos a las que ordenaba, con dureza, "¡mantente ahí!" mientras las retrataba, hubo una adolescente llamada Betty Bacall
Dos fotos de ella en Florida con solo 17 años pueden verse en la exposición Con estilo propio, Louise Dahl-Wolfe, y en el catálogo sobresale la portada para Harper’s de Bacall en la que se ve a la joven, pensativa, con un abrigo de cuello alto, delante de la puerta de una consulta de hospital en la que se pide donar sangre. EE UU estaba en la II Guerra Mundial.
 No sabemos si los labios rojos y la mirada felina de Bacall dispararon las donaciones de sangre, pero esa foto sirvió para que Howard Hawks le hiciera un contrato y le cambiara el nombre de pila, por Lauren, para su salto al cine en Tener o no tener (1944), con Humphrey Bogart.
Otras estrellas del cine como Dolores del Río, Vivian Leigh, Bette Davis, Veronica Lake, Ives Montand y James Cagney posaron para Dahl-Wolfe como no se había visto antes: al aire libre, con luz natural, lejos de los relamidos retratos de estudio, saturados de focos y retoques.
 Los organizadores de la exposición sostienen que, con su Rolleiflex, Dahl-Wolfe convirtió a dioses inalcanzables para el público en personas famosas.

Esta exposición, toda en blanco y negro, dedica uno de sus apartados a los desnudos. 
Mujeres de espaldas o de lado que muestran sus bellos cuerpos, siempre con gestos y poses delicados. ¿Se publicaban fotos de mujeres desnudas en los años cuarenta? 
"Desde los alegres años veinte, hasta la II Guerra Mundial, hubo mucho liberalismo en la estética.
 A veces juzgamos erróneamente tiempos pasados, pero la mojigatería vino después, en los cincuenta", apunta García Yelo.
Precisamente, al final de esa década llegó el ocaso voluntario de esta extraordinaria fotógrafa. 
Los tiempos y gustos habían cambiado, incluidos los de Harper’s Bazaar, y ella decidió que ese ya no era su mundo.
 "Se desencantó, no se reconocía en el nuevo tipo de publicaciones, creía que se había perdido la esencia de la elegancia".
 Dahl-Wolfe se marchó al campo con su esposo, un escultor que le había ayudado a componer las historias que contaba en sus fotografías, y se retiró.
 Quedó en el olvido hasta mediados de los ochenta, cuando publicó sus memorias y, por fin, llegaron los reconocimientos y exposiciones en su país.
 Lo que sí había permanecido era su maestría para los fotógrafos de moda que la siguieron, como Richard Avedon.
  Él, que fue su ayudante, dijo de esta mujer valiente y con carácter: "Fue la vara de medir de todos nosotros".

Antonio Resines dimite como presidente de la Academia de Cine.............................. Gregorio Belinchón

El actor alega "serias discrepancias con parte de la junta directiva" de la institución que dirige desde hace un año. Su vicepresidente, Emond Roch, también renuncia.


Antonio Resines, en su discurso en la última gala de los premios Goya, el pasado febrero.
Antonio Resines, de 61 años, ha presentado su renuncia esta mañana como presidente de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas 
. Junto a él, ha presentado también su dimisión el vicepresidente de la institución, Edmon Roch. Resines, presidente en funciones tras la dimisión del anterior máximo responsable, Enrique González Macho, accedió al cargo tras ser ratificado en la asamblea del 5 de mayo de 2015 ante la falta de rivales entre los 1.400 académicos
. Ambas dimisiones irrevocables de todos los cargos y funciones han sido comunicadas a la Academia, que a su vez, las ha anunciado a través de un comunicado.  

En una carta dirigida a los académicos, los dos han manifestado que “esta decisión ha sido tomada a raíz de serias discrepancias con parte de la Junta Directiva que han imposibilitado en los últimos meses el trabajo diario de la terna presidencial en la institución”, según apunta la nota.
 Fuentes de la Junta señalan que este órgano está radicalmente dividido en dos, hasta el punto de torpedear la labor del presidente, que no es escogido por la Junta sino por la Asamblea de los académicos.

Tanto el productor Edmon Roch como Antonio Resines -vicepresidente con González Macho- han querido transmitir que ha sido un honor presidir esta entidad: “En todo momento, nuestra intención ha sido desempeñar nuestras funciones de la mejor forma posible y siempre en beneficio del sector al que hemos representado
. Para ello hemos emprendido nuevos proyectos, algunos aún en desarrollo, que esperamos terminen fructificando para bien de la Academia”, añade la nota publicada por el departamento de prensa de la institución.

Curiosamente, hora y media antes de la dimisión de Resines también lo hacía Emilio Martínez-Lázaro, uno de los dos vocales de la especialidad de Dirección, aunque en su caso, confirma, "era por motivos laborales".
 Ayer, cuando se lo dijo a Resines, este le respondió: "Te entiendo tal y como están las cosas".
Un miembro de la Junta explica la insostenibilidad del funcionamiento de la Academia. "Cada especialidad -las catorce representadas en este órgano rector- escoge sus dos vocales.
 Y son obviamente independientes de la presidencia, lo que provoca fricciones".
Es la Junta Directiva quien elige al Director General, cargo que actualmente ocupa Porfirio Enríquez, y encargado del funcionamiento casi diario de la institución.
 Históricamente muchos presidentes y directores generales han chocado, hasta el punto de que en alguna ocasión ni se hablaban más allá de lo meramente protocolario.
 Enríquez y Resines, en cambio, han tenido buena comunicación según algunas fuentes."Esto tiene que cambiar, hay que replantearse este sistema de elección que nos lleva a choques.
Debemos de remar Junta, Presidencia y Dirección en el mismo sentido"
Otros miembros de la Junta cuentan que el último estallido en la Academia se inició con el intento de despido de la Junta de Enríquez
. Cuando le avisaron desde el organismo de que su no renovación anual, el Director General les contestó que en su contrato constaba que tenían que haberle preavisado con 15 días (y se habían pasado por tres) y si no, indemnizarle con casi 100.000 euros, un blindaje que desconocía la Academia, y que no estaba en los contratos de directores generales precedentes. Así que la Junta, muy mayoritariamente a favor del despido, reculó.
Un vocal de la Academia comenta: "Ojalá Resines vuelva a presentarse, porque había hecho cosas interesantes, como la Fundación Academia de Cine para proyectos educativos y de tipo asistencial, con la que cumplen uno de los objetivos fundamentales, o proyectos como Nuestra Memoria, para entrevistar y archivar el conocimiento de los cineastas".
También creó una AIE, una Agrupación de Interés Económico [una sociedad mercantil con personalidad jurídica propia cuyo fin es desarrollar alguna actividad económica auxiliar de la que desarrollen sus socios], para la ceremonia de los Goya, y eso no fue bien recibido por algunos de los vocales.
Tanto el cargo de Enríquez como la AIE fueron debatidos en la Asamblea del pasado 11 de junio.
 Allí el Director General ratificó que no iba a dimitir, y muchos socios se mostraron sorprendidos porque Resines defendiera la situación.
 Como asegura un académico: "No entendimos esa cabezonería de Antonio.
 En realidad, el Director General debería de ser un gestor profesional y no como ocurre habitualmente un vocal de la Junta ascendido, porque hay muchos intereses económicos cruzados con la organización de la ceremonia de los Premios Goya.
 Es un sistema de puertas giratorias"
A Resines le afean sus maneras, ya que con su franqueza a veces se olvida de cierta diplomacia con los vocales. "Le enfadó que lo de la AIE se filtrara a la prensa. Al final es triste que se vaya por el tema de la dirección general, algo que en realidad le tocava tangencialmente".
La Junta Directiva está compuesta por dos vocales de cada una de las 14 especialidades, un presidente y dos vicepresidentes.
El mandato de los miembros de la Junta Directiva es de seis años, renovándose la mitad cada tres.
 En la cada renovación es sustituido un miembro de cada especialidad.
Hace 10 días, también presentó su renuncia como vicepresidenta la cineasta Gracia Querejeta a través de una carta.
 Ella alegó problemas para compatibilizar su cargo con sus compromisos profesionales.
La dimisión ahora de la cúpula de la Academia se suma a la inesperada renuncia del anterior presidente, el exhibidor, distribuidor y productor Enrique González Macho, el pasado mes de febrero de 2015, tras haber logrado su reelección unos meses después.
 Unos meses después, saltó a la opinión pública que González Macho estaba siendo investigado, junto con otros profesionales del cine, por presunto fraude en la taquilla.

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Las huellas de Trotski ................................................................Pablo de Llano



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FAI-AP2444 - © - © Fine Art Images
En la primera imagen, Esteban Volkov, nieto del líder comunista, y su familia. En la segunda, Trotski y sus guardaespaldas, en 1919.
El nieto y las bisnietas del líder revolucionario asesinado, supervivientes del exterminio familiar, han seguido destacadas carreras científicas y artísticas en México y en Estados Unidos. 
En una mañana soleada, Esteban Volkov mira la chatarra amontonada en el patio de su casa y va identificando las piezas que hace años compusieron su laboratorio de reciclaje de residuos químicos. 
Tuberías de vidrio y de acero. Bombas de vacío. Manómetros. Propelas. ­Válvulas. Agitadores. “Y esta bola…”, dice levantando del suelo una esfera oxidada, “¿qué chingaos será esto?”, y la deja caer.
 El negocio le funcionó bien durante mucho tiempo, pero al final lo fue descuidando y quebró. “No me interesaba ser un próspero capitalista”, ríe, y aunque el nieto de Trotski perdió de niño su lengua materna, su carcajada suena en ruso. 
Cuando en 1926 su abuelo llamó a Stalin “sepulturero de la revolución”, se vaticinó que el vengativo dictador de la Unión Soviética no solo lo mataría a él, sino que perseguiría a su estirpe. 
Su madre, Zinaida, hija de Trotski, se suicidó en Berlín, enferma de tuberculosis, dejando abierto el gas de la cocina. 
Su padre, Platón, fue fusilado. 
Su tío León, hijo y mano derecha de Trotski, murió delirando en una clínica de París, supuestamente envenenado.
 Su tío Serguéi fue fusilado.
 Su tío abuelo Aleksandr fue fusilado. Su tía abuela Olga fue fusilada. Su abuela Aleksandra, primera esposa de su abuelo, fue fusilada.
 Y, por supuesto, el abuelo mismo, el fundador del Ejército Rojo, el ideólogo de la revolución mundial, el propio Lev Davidovich Bronstein, León Trotski, fue asesinado en 1940 con un golpe de piolet en la cabeza.
Esteban Volkov es el superviviente directo de un exterminio familiar. 
 Estaba ahí cuando mataron a su abuelo en la casa de Ciudad de México donde vivían exiliados. Y en esa misma casa, antes de mudarse en los setenta a la de ahora, crio a sus cuatro hijas, que son la prueba de que el poderoso cerebro de Trotski sobrevivió al golpe, pero a través del ADN.
Las gemelas Patricia y Natalia Volkov, las pequeñas, son una infectóloga de referencia y la ingeniera jefe de sistemas del Instituto de Estadística de México.
 La segunda, Nora, es la directora del centro nacional de investigación sobre drogas de Estados Unidos.
 La primogénita, Verónica, es poeta y académica.
 Ellas existen, entre otras cosas, porque su padre se salvó por los pelos en el primero de los dos atentados contra Trotski en México.
Esteban volkov es el superviviente directo de un exterminio familiar. estaba ahí cuando mataron a su abuelo
“Creo que mi papá aprendió de Trotski la disciplina, la convicción y otra característica extraordinaria de mi bisabuelo: la resiliencia”, comenta Nora Volkov una tarde desde Washing­ton, después de presentar un informe en el Congreso de Estados Unidos en una jornada que arrancó levantándose a las cuatro y media para poder hacer su sesión diaria de ejercicio.
 “La vida de mi papá de niño fue de lo más estresante, y pese a todas esas tragedias tienes a un hombre íntegro emocionalmente y muy motivado a los 90 años”.
Nacido en Yalta, Ucrania, en 1926, su nombre original era Vsevolod. 
A los cinco años salió de Moscú con su madre hacia la isla turca de Prínkipo, primer refugio de Trotski. 
En 1932 madre e hijo se mudan a Berlín, donde el partido nazi empieza a deglutir el poder.
 A las pocas semanas ella se quita la vida.
 Pasa un año y medio en un internado de Viena dirigido por discípulos de Sigmund Freud y en 1934 lo envían a París con su tío León Sedov.
 En 1939, después de la truculenta muerte de León, Trotski ordena que lo manden a México con él y le ponen de nombre Esteban.  
Leon Trotsky



Esteban Volkov, en el estudio de su casa en el barrio de Coyoacán, en México. Saúl Ruiz

  • Pasa al despacho de Trotski. La escena del crimen.
     Está casi igual al día en que fue asesinado. Su bastón de madera. Su manta de dormir la siesta. 
    El martes 20 de agosto de 1940, Esteban llegó de la escuela a casa unos minutos después de que su abuelo hubiera recibido el pioletazo mortal de Ramón Mercader. “Cuando escuchó mis pasos, les dijo a los guardias: “Mantengan a Sieva alejado. No debe ver esta escena”, recuerda. 
    En un recodo del jardín, dos policías sujetaban al asesino enviado por Moscú.
     “En ese momento no lo reconocí”, dice. “Tenía la cara ensangrentada y emitía extraños chillidos y aullidos”.

    En su despacho del Instituto Nacional de Cancerología, Patricia Volkov comenta sobre el trauma de su padre: “Él guarda un enorme rencor a Mercader
    . Ahora habla mucho más sobre aquello, pero cuando éramos pequeñas nunca sacaba el tema”.
     Ella cree que tal vez la herencia de su bisabuelo sea su capacidad organizativa.
     La prueba podría ser la oficina de su gemela Natalia. A un lado tiene un panel de videovigilancia desde el que controla las salas de microdatos del Instituto Nacional de Estadística.
     Los investigadores que reciben permiso para usarlas deben acceder sin teléfono, ni USB, ni siquiera un folio
    . El que no cumple las reglas pierde de por vida el derecho a entrar. “Lo que está en juego aquí es la confidencialidad de los datos y la infraestructura estadística del país
    . Y no estoy jugando”, dice Natalia. 
    Leon Trotski
     
    Trotski, su segunda mujer y su hijo, en 1928. Album
     
    En el vestíbulo de casa, apartados bajo una escalera, Esteban Volkov conserva en barriles unos 200 kilogramos de 16 dehidro pregnenolona 3 acetato. 
    “Es la materia prima que se usaba para la fabricación de las hormonas”, explica. “Esto es lo último que hice en la fábrica antes de cerrar. He intentado venderlos, pero ya es muy difícil competir con los chinos”.
     En los años cincuenta formó parte del laboratorio mexicano que sintetizó por primera vez en la historia el elemento base de la píldora anticonceptiva.
     Después montó por libre una pequeña planta de reciclaje de desechos, cuyos restos habitan ahora en el patio. 
    Su mujer, la madrileña Palmira Fernández, era un ama de casa con un pasado digno del de su marido.
     Su familia había quedado dividida entre el bando nacional y el republicano tras la Guerra Civil y ella estuvo trabajando varios años como jefa de taller de Balenciaga hasta que lo dejó todo y se fue a México para reunirse con sus hermanos, exiliados del bando perdedor.
     Sus hijas no dejan de recalcar que, más que los genes del genio bolchevique, lo que hizo de ellas lo que son fue el tesón de su madre y la educación para la autonomía que les dio con su padre. 
    Desde que murió, Volkov vive solo en casa. 
    Sin embargo, no ha des­colgado un cuadro religioso que puso su esposa. “No es muy apropiado para el nieto de Trotski”, apunta con una sonrisa nostálgica, “pero a ella le gustaba”.
    Tampoco ha retirado un cuadro que está en una esquina del salón.
     Es una representación pesadillesca del momento final de su abuelo, que aparece acurrucado en brazos de su compañera, Natalia Sedova, espantado ante la muerte.
     A Esteban Volkov no le gusta.
     Se queja de que no es fidedigno porque Trotski se mantuvo en pie tras el golpe, “con las gafas rotas y la cabeza ensangrentada, señalando a Mornard”, dice empleando el nombre falso de Mercader como si no mereciera uno propio y repitiendo sus palabras: “Ahí está. Lo que sabíamos que tenía que llegar”.
     El lienzo lo pintó un buen amigo suyo y lo mantiene como recuerdo.
     Le ha bastado con tapar la expresión de horror de su abuelo con un trozo de cinta adhesiva.