9 jul 2016
Mundos sin mujeres........................................................... Antonio Muñoz Molina
Uno se pregunta cómo mirarían los terroristas de Estambul a las mujeres, el enemigo más odiado en esta guerra santa y masculina.
Yo venía de estudiar los primeros cursos del bachillerato de entonces en un torvo colegio eclesiástico, donde la única presencia femenina eran las estatuas y las estampas de la Virgen María, y las únicas faldas, las sotanas
. Aquella aula de quinto de bachillerato tenía grandes ventanales y estaba llena de claridad y de presencias femeninas.
Era una sensación inolvidable, de algo completamente nuevo, primero estimulante y también casi aterradora, y muy pronto educativa.
La coeducación había existido en España solo en los breves años de la República. Los niños ingresábamos en la monotonía de la masculinidad al mismo tiempo que en la escuela.
Alumnos varones, profesores varones. Niños y niñas jugábamos en las mismas calles, pero rigurosamente separados.
Las niñas jugaban al corro o a la comba; nosotros, a la pelota o al burro. Había una copla que se le cantaba a cualquier niño al que se le viera ocupado, aunque fuera transitoriamente, en una tarea relacionada con lo femenino: “Mariquita / barre barre / con la escoba / de tu madre”.
Los niños leíamos tebeos de héroes machotes y de Hazañas bélicas. Los de las niñas eran de señoritas y princesas, y tenían un dibujo estilizado y lánguido.
Los hombres llevaban el reloj en la muñeca izquierda, y las mujeres, en la derecha.
Los hombres fumaban con la izquierda. Cuando empezó a haber mujeres jóvenes que fumaban en las terrazas de las cafeterías, siempre sostenían el cigarrillo en la mano derecha.
Hacia los doce años, la mayor parte de los niños, chicos y chicas, abandonaban la escuela. Las chicas se quedaban en casa y ayudaban a cocinar y a coser.
Los chicos se iban al campo con sus padres o entraban a trabajar como aprendices en talleres donde solo había hombres.
Las mujeres ganaban un jornal y se ponían pantalones solo durante la temporada de la aceituna.
En el campo, los hombres varaban los olivos y las mujeres recogían arrodilladas las aceitunas caídas por el suelo.
Para ser hombre había que fumar y que emborracharse con los amigos cuanto antes.
La apoteosis gregaria y tosca de la masculinidad era la mili. En la mili era donde uno se hacía un hombre.
Cuando yo fui al Ejército, al menos en las ciudades donde me tocó, Vitoria y San Sebastián, el desfogamiento sexual no lo proveía ya la prostitución de bajo precio, sino las revistas pornográficas, que todavía eran una novedad tumultuosamente desatada con la irrupción de las libertades.
Una sexualidad cruda se celebraba en las conversaciones, hecha sobre todo de exageración, de ignorante jactancia masculina.
Había cines y discotecas en los que, según se rumoreaba, era fácil conseguir favores de chicas calentonas o calentorras, especializadas en el rápido alivio de la lujuria soldadesca.
Bastantes años después, en un campus universitario, un profesor amigo mío, exiliado en América, antiguo oficial del Ejército húngaro, especialista en Dante, me dijo una cosa que no he olvidado, cuando compartíamos nuestros recuerdos militares: “Las mujeres nos civilizan. Por eso son tan peligrosos los mundos sin mujeres”.
. Una mujer podía no ser una figura femenina ideal, como en los poemas y en las letras de las canciones que nos gustaban, una estrella inalcanzable de cine, un fantasma, una madre o una hermana, una incitadora al pecado.
En los pupitres, varones y mujeres aún tendíamos a sentarnos por separado, pero las mujeres eran, poco a poco, día por día, compañeras de clase, presencias habituales, amores secretos, cómplices para copiar en los exámenes.
Había profesores, pero también había profesoras, que eran mucho más jóvenes de lo que nosotros creíamos entonces, y que unas veces nos atraían y otras no, pero que nos acostumbraban sin que nos diéramos cuenta, en aquel mundo de hegemonía masculina, a que el conocimiento y la autoridad civilizada de un profesor de instituto no tenían que emanar obligatoriamente de un hombre.
Solo unos años antes ni habríamos tenido la posibilidad de ganar una beca para el bachillerato ni tampoco la de empezar a civilizarnos respirando la misma atmósfera que las mujeres, aprendiendo la naturalidad de la camaradería.
Me vienen todos estos recuerdos cuando leo la conversación de Borja Hermoso con George Steiner en este periódico.
Steiner habla con la magnífica libertad de los grandes viejos que ya no tienen miedo a nada: “Maltratar sistemáticamente a las mujeres como hace el islam es eliminar a la mitad de la humanidad”
. Hay matices, sin duda, y diferencias muy grandes entre comunidades y países.
Pero la idea y la realidad de mundos en los que solo hay hombres despierta una sensación de aspereza y negrura. Lo nota en las miradas masculinas el europeo que va con su compañera por la calle de una ciudad musulmana.
Lo nota una mujer europea que ya no está acostumbrada a esa manera fija y agresiva de mirar.
Lo sufren sociedades enteras en las que la subordinación de las mujeres y su destierro de los saberes, las profesiones y los oficios las mantienen ancladas en el atraso y la pobreza, en ese resentimiento masculino en el que arde por dentro una violencia aterradora.
Sin duda hace falta determinación para pasarse casi treinta años informando desde el interior de un país en una guerra permanente, que nunca ha dejado de ser en gran parte una guerra contra las mujeres.
Con velo y gafas oscuras, con burka cuando hacía falta, Christina Lamb ha sido testigo de toda la destrucción que sigue abatiéndose sobre un país ya en ruinas, desde la época de la invasión soviética, y en el que se han juntado todas las irresponsabilidades, toda la brutalidad, todos los errores de la llamada apocalípticamente War on Terror, cuyo efecto más indudable ha sido por ahora la multiplicación del terrorismo.
En Afganistán, Estados Unidos ha gastado más de lo que se invirtió en el Plan Marshall: el resultado, explica Lamb, es más corrupción, más ruina, más señores de la guerra, mayores cosechas de opio
. Y mientras tanto, siempre, la guerra civil contra las mujeres: bombas lanzadas contra las escuelas de niñas, maestras violadas, mujeres encarceladas o ejecutadas por reunirse para leer libros con el pretexto de un taller de costura, o por ser sorprendidas con un cuaderno y un lápiz debajo del burka. Uno se pregunta cómo mirarían a las mujeres con las que se cruzaran por el aeropuerto de Estambul los fanáticos que iban a inmolarse matando unos minutos después: las mujeres solas, con el pelo suelto y las caras descubiertas, las mujeres con vestidos ligeros y sandalias, el enemigo más odiado en esta guerra tan santa y tan masculina.
‘Snowden’, la nueva película de Oliver Stone, se presentará en San Sebastián
El filme, que participa en el festival en la Sección Oficial fuera de concurso, cuenta la historia del exanalista de la NSA.
La 64ª edición del Festival de San Sebastián, que se celebra del 16 al 24 de septiembre, presentará Snowden, la nueva película del director estadounidense Oliver Stone,
en su Sección Oficial fuera de concurso.
Será el estreno europeo del esperado trabajo del director estadounidense, que cuenta por primera vez en ficción la vida de Edward Snowden, el hacker más famoso de EE UU.
El filme cuenta cómo el exanalista de la agencia de seguridad de los Estados Unidos, la NSA, filtró miles de documentos clasificados al diario británico The Guardian en junio de 2013.
Snowden reside actualmente en Rusia, acusado por su país de espionaje y traición por filtrar documentos secretos.
J oseph Gordon-Levitt, el protagonista de Origen (2010), Looper (2012), Don Jon (2013) o El desafío (2015), encarna a Snowden.
Le acompañan en el reparto Shailene Woodley (Los descendientes, 2011; Divergente, 2014), Melissa Leo (Concha de Plata por su papel en Frozen River en 2008) y Nicolas Cage (Concha de Plata y Oscar al mejor actor por Leaving Las Vegas).
Stone firma el guion junto a Kieran Fitzgerald, que está basado en los libros The Snowden Files, de Luke Harding, y Time of the Octopus, de Anatoly Kucherena.
La película se rodó en Alemania, Estados Unidos, China y Rusia, y es una producción de Sacha Inc. y KrautPack Entertainment. Open Road estrenará la película en Estados Unidos el 16 de septiembre, Wild Bunch se encarga de su distribución internacional y Vértigo Films de su distribución en España, donde su estreno en salas está previsto para el 7 de octubre.
Esta es la séptima visita al Festival de Stone y la primera vez que una de sus películas formará parte de la Sección Oficial.
Hace tres décadas, en 1986, estrenó el Velódromo como sala de cine con Salvador, donde repitió con Asesinos natos (1994) y World Trade Center (2006).
Será el estreno europeo del esperado trabajo del director estadounidense, que cuenta por primera vez en ficción la vida de Edward Snowden, el hacker más famoso de EE UU.
El filme cuenta cómo el exanalista de la agencia de seguridad de los Estados Unidos, la NSA, filtró miles de documentos clasificados al diario británico The Guardian en junio de 2013.
Snowden reside actualmente en Rusia, acusado por su país de espionaje y traición por filtrar documentos secretos.
J oseph Gordon-Levitt, el protagonista de Origen (2010), Looper (2012), Don Jon (2013) o El desafío (2015), encarna a Snowden.
Le acompañan en el reparto Shailene Woodley (Los descendientes, 2011; Divergente, 2014), Melissa Leo (Concha de Plata por su papel en Frozen River en 2008) y Nicolas Cage (Concha de Plata y Oscar al mejor actor por Leaving Las Vegas).
Stone firma el guion junto a Kieran Fitzgerald, que está basado en los libros The Snowden Files, de Luke Harding, y Time of the Octopus, de Anatoly Kucherena.
La película se rodó en Alemania, Estados Unidos, China y Rusia, y es una producción de Sacha Inc. y KrautPack Entertainment. Open Road estrenará la película en Estados Unidos el 16 de septiembre, Wild Bunch se encarga de su distribución internacional y Vértigo Films de su distribución en España, donde su estreno en salas está previsto para el 7 de octubre.
Esta es la séptima visita al Festival de Stone y la primera vez que una de sus películas formará parte de la Sección Oficial.
Hace tres décadas, en 1986, estrenó el Velódromo como sala de cine con Salvador, donde repitió con Asesinos natos (1994) y World Trade Center (2006).
En Zabaltegi fueron proyectadas Talk Radio (Hablando con la muerte, 1989), Looking for Fidel (2004), Alexander: The Ultimate Cut y The Untold History of the United States (2013). Savages (Salvajes) se presentó en la sección de Zabaltegi-Perlas en 2012, año en el que el director neoyorquino, que ha sido galardonado con tres Oscar y cinco Globos de oro, recibió el Premio Donostia en reconocimiento a su trayectoria.
La cazadora vaquera de 4.000 euros que fascina a las ‘celebrities’
Rihanna, Dakota Johnson o Jared Leto se han dejado ver recientemente luciendo la prenda del momento: una chaqueta firmada por Gucci solo apta para bolsillos privilegiados.
La cazadora vaquera bordada está a la venta en la web de la firma por 3.980 euros.
Foto: Gucci
Uno de los diseños que presentó Gucci en su colección pre-fall 2016 se ha convertido en la pieza inseparable de rostros tan conocidos como Rihanna, Dakota Johnson, Jared Leto, los raperos 2 Chainz y French Montana o la bloguera Susie Bubble
. Se trata de una chaqueta vaquera forrada con borreguito y repleta de bordados que ya está a la venta en la web de la firma por la nada desdeñable cifra de 3.980 euros.
¿Qué tiene de especial para justificar su elevado precio y por qué ha logrado encandilar a tantas celebrities?
Al parecer, el diseño está inspirado en una chaqueta vaquera con parches que el propio Alessandro Michele, director creativo de la firma, cosió a mano durante un viaje a Los Ángeles. Los bordados que decoran el denim representan algunos de los motivos más reconocibles de la colección: el pájaro, la mariposa o la abeja.
En la espalda un gran tigre está rodeado por la inscripción ‘L’Aveugle Par Amour’ (‘ciego de amor’, en francés). Su proceso de elaboración es manual (se cose cada aplicación una a una) y se necesitan unas cuatro horas para acabar cada chaqueta.
La cazadora vaquera de 4.000 euros que fascina a las ‘celebrities’
Rihanna, Dakota Johnson o Jared Leto se han dejado ver recientemente luciendo la prenda del momento: una chaqueta firmada por Gucci solo apta para bolsillos privilegiados.
S MODA
La cazadora vaquera bordada está a la venta en la web de la firma por 3.980 euros.
Foto: Gucci
Etiquetas: Celebrities · Gucci
Poco importa que estemos en pleno verano. La prenda del momento en el universo celebrity
no es un bikini ni unas sandalias.Uno de los diseños que presentó Gucci en su colección pre-fall 2016 se ha convertido en la pieza inseparable de rostros tan conocidos como Rihanna, Dakota Johnson, Jared Leto, los raperos 2 Chainz y French Montana o la bloguera Susie Bubble. Se trata de una chaqueta vaquera forrada con borreguito y repleta de bordados que ya está a la venta en la web de la firma por la nada desdeñable cifra de 3.980 euros.
¿Qué tiene de especial para justificar su elevado precio y por qué ha logrado encandilar a tantas celebrities?
Al parecer, el diseño está inspirado en una chaqueta vaquera con parches que el propio Alessandro Michele, director creativo de la firma, cosió a mano durante un viaje a Los Ángeles. Los bordados que decoran el denim representan algunos de los motivos más reconocibles de la colección: el pájaro, la mariposa o la abeja
. En la espalda un gran tigre está rodeado por la inscripción ‘L’Aveugle Par Amour’ (‘ciego de amor’, en francés).
Su proceso de elaboración es manual (se cose cada aplicación una a una) y se necesitan unas cuatro horas para acabar cada chaqueta.
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La cazadora vaquera de 4.000 euros que fascina a las ‘celebrities’
Rihanna, Dakota Johnson o Jared Leto se han dejado ver recientemente luciendo la prenda del momento: una chaqueta firmada por Gucci solo apta para bolsillos privilegiados.
S MODA
La cazadora vaquera bordada está a la venta en la web de la firma por 3.980 euros.
Foto: Gucci
Etiquetas: Celebrities · Gucci
Poco importa que estemos en pleno verano. La prenda del momento en el universo celebrity
no es un bikini ni unas sandalias. Uno de los diseños que presentó
Gucci en su colección pre-fall 2016 se ha convertido en la pieza
inseparable de rostros tan conocidos como Rihanna, Dakota Johnson, Jared Leto, los raperos 2 Chainz y French Montana o la bloguera Susie Bubble. Se trata de una chaqueta vaquera forrada con borreguito y repleta de bordados que ya está a la venta en la web de la firma por la nada desdeñable cifra de 3.980 euros.¿Qué tiene de especial para justificar su elevado precio y por qué ha logrado encandilar a tantas celebrities? Al parecer, el diseño está inspirado en una chaqueta vaquera con parches que el propio Alessandro Michele, director creativo de la firma, cosió a mano durante un viaje a Los Ángeles. Los bordados que decoran el denim representan algunos de los motivos más reconocibles de la colección: el pájaro, la mariposa o la abeja. En la espalda un gran tigre está rodeado por la inscripción ‘L’Aveugle Par Amour’ (‘ciego de amor’, en francés). Su proceso de elaboración es manual (se cose cada aplicación una a una) y se necesitan unas cuatro horas para acabar cada chaqueta.
Rihanna, Dakota Johnson o la bloguera Susie Bubble han lucido el diseño.
La cantante Florence Welch acaba de convertirse en imagen de joyería y relojería de Gucci y Jared Leto, amigo del diseñador, ya es considerado su ‘muso’ masculino.
Sus diseños lo mismo son aplaudidos por chicas indie y nerd (en las que se inspira), que lucidos por raperos o mezclados con eclecticismo por iconos como Rihanna.
Incluso Beyoncé sacó hace un par de meses en su cuenta de Instagram una cazadora muy parecida a la que nos ocupa y que conjuntaba con la de su pequeña, Blue Ivy. Bolsos con pájaros como atuendo favorito de las fashionistas de pro, exitosas colecciones cápsula para templos del lujo y chaquetas denim bordadas que triunfan en los armarios más deseados. ¿Cuál será el próximo greatest hit de la maison italiana?, ¿a cuántos famosos más veremos con la cazadora de los 4.000 machacantes?
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