Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

10 jul 2016

Los dioses tienen sed..................................................... Rubén Amón

Una cornada silenciosa atravesó el corazón de Víctor Barrio en el suelo.

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Miembros de su cuadrilla trasladan a Barrio a la enfermería de la plaza. EFE
No estaba claro que Víctor Barrio fuera a pasar a la historia de la tauromaquia, ni que lo hiciera un toro berrendo de Los Maños
. No estaba claro hasta este sábado, cuando el diestro segoviano y Lorenzo se reunieron en la fatalidad
. Una ráfaga de viento desnudó a Barrio.
 Una cornada silenciosa le atravesó el corazón en el suelo.
Y nos acordamos de El Yiyo.
Y nos acordamos de Burlero. Porque fue igual de fulminante el pitonazo de Colmenar en 1985. Porque no había muerto ningún matador desde entonces.
 Y porque la defunción de un torero comparte la posteridad con el nombre del toro. Espartero y Perdigón, Joselito y Bailaor, Manolete e Islero, Paquirri y Avispado.
Es la manera de recrearse en la superstición del destino.
 Y de simbolizar la regla más temida de la tauromaquia: el toro muere, el torero puede morir
. No siempre Teseo escapa del Minotauro
. A veces lo espera hambriento en un requiebro del laberinto.
No lo sabía Barrio en el ensimismamiento del torero de la oportunidad
. Escribía en su último tuit que tenía puesta la cabeza en Teruel.
Ahora ha puesto también el corazón, desmesura sacrificial de un torero desgarbado, valiente y humilde que se convierte en mártir y proporciona a la Fiesta toda la gravedad de la eucaristía.
La sangre de Barrio solemniza la hondura de la tauromaquia.
Y demuestra que se muere de verdad.
Y que se muere arbitrariamente
. Los dioses tenían sed y fueron a cobrarse las vísceras de un matador que apenas se vestía de luces. Que tenía 29 años.
 Y que no se había retirado porque de haberlo hecho no estaría en Teruel el 9 de julio de 2016
. El sorteo del mediodía le puso delante la lidia y muerte de Lorenzo.
La mala suerte lo desengañó. Llegó cadáver a la enfermería.
Salió como un héroe de ella.
No será desperdiciada la sangre de Barrio.
 Nos obligará a respetar a los toreros
. Nos recordará que jugarse la vida no es un juego de palabras.
 Y que no hay toros pequeños ni ruedos de provincias.
Y que las plazas alojan una capilla y una enfermería.
 Para rezar a Dios y a las vírgenes
. Y para aferrarse a la arena cuando el cuerpo se revienta.
Víctor Barrio y Lorenzo son historia. No en la frivolidad con que se ha degradado el sustantivo, sino en la acepción plena. De tanto evitarse el uno al otro en Teruel, han terminado encontrándose.

 

El cine europeo, a la conquista del mundo.............................................. Gregorio Belinchón

Un estudio demuestra que la película tipo europea más exportable es un ‘thriller’ rodado en inglés.

Scarlett Johansson, en un fotograma de 'Lucy', la película europea más vista fuera de su país (Francia) en los últimos 5 años.

 

La taquilla del cine crece y crece
. En casi todo el mundo, y sí, también desde hace unos años en España.
En la Unión Europea desde luego los resultados hacen que sus exhibidores saquen pecho.
 Hace unas semanas, en CineEurope, la feria del sector que se celebró en Barcelona, los dueños de las salas anunciaron que los 28 países de la UE habían sumado en 2015 7.300 millones de euros en taquilla (16% más que el año anterior) y 976 millones de entradas vendidas, 67,4 millones más que en 2014, gracias al tirón de títulos como El despertar de la fuerza y Jurassic World.
Es decir, gracias a Hollywood.
 Es la mejor cifra de la última década, solo superada por 2009, el año de Avatar.
 El precio medio de la entrada en la UE ha pasado de 7 a 7,5 euros.
 En España la recaudación solo ha aumentado un 8%.
Pero como mercado, a Europa no le queda mucho más donde crecer.
 Así que el cine europeo, muy centrado en los estrenos en sus países vecinos, necesita expandirse más y mejor en Sudamérica y China, vista la dificultad que se mantiene en su estreno en Estados Unidos.

Y ahí entra un reciente estudio del Observatorio del Audiovisual Europeo.
 Según el informe, en 2014, el último año del que se tienen cifras, hubo 3.181 películas europeas (1.063 producidas ese año o el precedente) que se estrenaron fuera de su país; la mejor cifra de la historia -en comparación, en 2013 fueron 2.793 largometrajes-.

En total, el cine europeo ha vendido 181 millones de entradas en 2014 fuera de sus fronteras.
 Como le ocurre a Hollywood, unos pocos filmes hacen mucha taquilla: 26 largometrajes europeos vendieron más de un millón de tickets, y otros 93 han tenido de 150.000 a un millón de espectadores. En porcentaje: las cien más vistas suponen el 88% del mercado
. Y los cuatro grandes exportadores de cine europeo son las industrias británica, francesa (sus películas venden más de 50 millones de entradas), alemana y española (más de diez millones de espectadores fuera).
 Según el Observatorio Audiovisual Europeo, aunque hay datos de las salas, no hay datos de ventas de DVD/Blu-Ray, televisión ni video on demand, lo que deja incompleto el análisis.
Los mercados naturales del cine europeo son, como no podía ser menos, Estados Unidos, con 35 millones de entradas, y China, con 15 millones.
Los productores europeos aseguran que la exportación importa.
 Y mucho, y que tiene que crecer.
Y por eso en el festival de Cannes lo que más interesaba del estudio era qué tipo de película es la más vista.
 Y en qué idioma
. El resultado, comparando cifras, es que el 38% de las películas exportadas son dramas y que 3 de cada 4 filmes están en inglés o francés.
Más aún: fuera de Europa, el 87% de las películas europeas vistas son en inglés; en cambio dentro de Europa aumenta el mercado de Francia: 60% en inglés, 20% en francés.
Por cierto, que siete de cada 10 películas de las 100 más vistas habían pasado por grandes festivales, y el 72% de las películas que vendieron más de 4 millones de entradas fueron distribuidas por una major de Hollywood. Hasta ahí llega el poder de Hollywood.
De toda esa cascada de cifras, hay una que llama a engaño: que el 38% de las películas exportadas sean dramas no significa que ese sea el género favorito del público.
 La película europea preferida del público mundial es un thriller con más de diez millones de presupuesto y en inglés.
 En el lustro 2011-1015, la lista de películas europeas que más espectadores han tenido fuera de su país han sido tres francesas rodadas en inglés: Lucy (46 millones de entradas fuera de Francia), Venganza 2: conexión Estambul (35 millones) y V3nganza (33 millones).
La gente quiere ver a Scarlett Johansson y a Liam Neeson repartiendo estopa con Luc Besson como productor o director
. Quedan detrás películas de más calidad como El discurso del rey (4ª), The artist (9ª) o Lo imposible (10ª, la primera española).
El fenómeno Intocables está en sexta posición, con 29 millones de entradas (en Francia vendió 21 millones más).
 De las 50 más vistas, Lucy y Paddington son las más vendidas: se estrenaron en 44 territorios cinematográficos (cada territorio a veces engloba más de un país).
Otra certeza confirmada en el estudio: la animación (en inglés) viaja bien; las comedias, en cambio, salen mal al extranjero.
 Y ese puede ser un lastre para el cine español, que además no suele filmarse en inglés. En los datos aportados hace dos semanas por los productores españoles sobre esta exportación se señalaba que de 157 películas españolas que viajaron en 2014 se pasó a 132 en 2015, un 16% menos, y la recaudación internacional también se redujo, en un 14%, hasta los 160 millones.
Solo Almodóvar supera idioma y géneros fuera de Europa.

¿Cuánta keratina hay que ponerse?............................................ Boris Izaguirre


Las infanta Elena entre el embajador de Estados Unidos en España James Costos (derecha) y el marido de este, el interiorista Michael S Smith, en la fiesta del Día de la Independencia.
Independiente, luciendo una lisa y llana melena rubia, la infanta Elena celebró el 4 de julio en Madrid junto al embajador de Estados Unidos en la capital y Michael S. Smith, reabriendo el debate de cuánta keratina hay que ponerse.
 Mientras, yo lo celebraba en las aguas de la bahía de Miami.
 Allí me llegaban whastapps cargados de noticias de la actualidad española que competían con la cascada de fuegos artificiales disolviéndose en un mar repleto de yates y embarcaciones de todo tipo.
 Mis amigos mexicanos brindaban y se deseaban “feliz 4 de julio” como si fuera Año Nuevo.
 De pronto, otro whastapp: Mercedes Milá abandona Gran Hermano, y mi “¿¡qué!?” retumbó con la fuerza de un cohete.
Cientos de recuerdos me envolvieron.
 El primer domingo de emisión de Gran Hermano, en el año 2000, llamé de inmediato a Xavier Sardà: “Son los nuevos famosos”. Sardà me encomendó: “Traslada al programa tu nuevo amor”.
 Y en efecto, mientras Crónicas marcianas y Gran Hermano convivieron, ese nuevo amor fue crucial, arrollador y terrible a partes iguales.
 Para mí fue un gozoso entretenimiento, me parecía entender todo lo que sucedía en esa casa como una telenovela en directo y por eso surgió lo de “momentazo”, porque el directo del programa agigantaba en nosotros, los telespectadores, lo inmediato
. Y ese momentazo coincidió con el mejor año económico del país, con el crecimiento de la burbuja inmobiliaria, con la sensación de riqueza y de que la celebridad podía ser instantánea antes de Instagram.
Mercedes Milá capitaneó esa montaña rusa de endorfinas, testosterona y devoradora fascinación porque nunca se puso en contra del ciclón
. Jamás se asustó de que pudiera aplastarla o relegarla. Puso su experiencia a favor, que es lo que un buen actor haría ante cualquier papel.
 Contrario a lo que siempre le criticaron, Gran Hermano la ha hecho más respetable.
 Y más célebre. Pero Milá es superhumana, la televisión la adora y sabe perfectamente que GH seguirá sin ella y ella también seguirá sin GH.
Quizás por pertenecer a una generación previa a este consumo de celebridad, Miguel Ángel Aguilar ha afeado los comprometidos reportajes de Mario Vargas Llosa en EL PAÍS sobre la situación en Palestina.
  A ese prestigioso periodista que es Aguilar le molesta que Vargas Llosa salga en la foto, una imperiosa obligación del periodismo actual, de la información del siglo XXI.
 Todo es información, tanto el reportaje como el punto de vista como la foto del reportero que es, además, una estrella de la literatura y un reclamo.
 Es como si tienes a Madonna en Kenia y no pones la foto.
 No me ha gustado nada que Aguilar se refiera a Isabel Preysler como “la china”. Por un momento pensé que regresábamos a lo más chusco de la década de los ochenta.
El nuevo momentazo es que Felipe González, definitivamente, hace campaña por Mariano Rajoy.
  Quizás el Partido Popular habría conseguido mayoría suficiente, a la primera, con Felipe como candidato y no habríamos perdido seis meses con gobierno en funciones y todos felices.
Y, Charlene de Mónaco, tan infeliz como bien vestida, está a punto de terminar su contrato prenupcial de cinco años que garantizaba estabilidad matrimonial.
 Eso no quiere decir que vaya a abandonar el Principado.
Recordemos que Mónaco es como una casa de Gran Hermano, pequeño pero con una enorme repercusión mediática.
No significa que Charlene abandone la casa ni que esté nominada.
 Es tan solo una renovación de contrato.
Y es que todo cambia, aunque a veces tarde cuatro o cinco años.
 Como el matrimonio de Telma Ortiz, hermana de Letizia, que acaba de divorciarse esta semana comunicándolo por whastapp a los grandes hermanos de la prensa rosa.
Vienen otros momentazos.
El principal en Marbella, con las galas altruistas de Eva Longoria y María Bravo, que, tras dos años de separación y rivalidad, vuelven a reunirse y ahora con la actriz sola en la invitación.
 Un ejercicio de paz que deberían revisar en las zonas en conflicto.
 Porque esta guerra de fiestas benéficas fue durísima, los invitados y benefactores no sabían cómo hacer para cenar en ambas y colaborar monetariamente solo en una, dado que el conflicto estalló en lo más duro de la crisis.
 Fui invitado a ambas y en la crispación me decanté por la de Eva, porque la intérprete se echaba al ruedo y colectaba dinero como nadie.
 Tenía las mismas agallas que Mercedes Milá para convencernos de la importancia del momentazo
. Ahora, se reúnen y María aportará estrellas de Hollywood, como Richard Gere o Paris Hilton, la reina de Ibiza.
 Longoria, todo el poderío de ser la esposa del jefe más importante de Televisa, el gigante de comunicaciones mexicano. Un Gran Hermano Supervip en el calor de la Costa del Sol. Todo un momentazo.

Elle Fanning, la nueva musa.................................................. Irene Crespo

Es actriz desde los dos años, y ahora que ha cumplido los 18 tiene claro que su futuro está en una industria que la reclama.

Elle Fanning, el pasado mayo en el Festival de Cannes. GETTY IMAGES
En The Neon Demon, Elle Fanning da vida a una modelo de 16 años que viaja a Los Ángeles a probar suerte
. Al llegar, su juventud y belleza es la envidia de todas las maniquíes veteranas.
 Esos recelos despiertan en su personaje una oscuridad que nada tiene que ver con los papeles que hasta ahora había interpretado o con su verdadera personalidad: la de una “adolescente feliz”, como ella misma se definía en el estreno de la película el pasado mayo en el Festival de Cannes.
“Todo el mundo tiene un lado bueno y uno malo, y fue divertido explorar ese lado malo”, explicó. Además, como rodaron cronológicamente, pudo “comprobar cómo iba convirtiéndose en una narcisista total”.
 Algo en lo que Elle Fanning no se reconoce, a pesar de llevar trabajando en Hollywood sin parar desde los 2 años cuando en el rodaje de Yo soy Sam (2002) necesitaron a alguien para interpretar a la versión más pequeña de su hermana mayor, Dakota Fanning.

 
Dakota fue quien abrió el camino, quien quiso ser actriz e hizo a la familia mudarse de su Georgia natal a Los Ángeles cuando empezó a conseguir trabajos.
 Fue entonces cuando Elle Fanning comenzó a seguirla por todos esos rodajes, “por un mundo de sueños” en el que ha crecido.
 Algo que la animó, “porque era lo más lógico”, a seguir los pasos de su hermana, con la que dice que no compite
. “Ella no lee mis guiones ni yo leo los suyos, pero sí vemos nuestras películas una vez acabadas”, dice.

Elle Fanning, el pasado mayo en el Festival de Cannes. GETTY IMAGES
En The Neon Demon, Elle Fanning da vida a una modelo de 16 años que viaja a Los Ángeles a probar suerte.
Al llegar, su juventud y belleza es la envidia de todas las maniquíes veteranas.
 Esos recelos despiertan en su personaje una oscuridad que nada tiene que ver con los papeles que hasta ahora había interpretado o con su verdadera personalidad: la de una “adolescente feliz”, como ella misma se definía en el estreno de la película el pasado mayo en el Festival de Cannes.
“Todo el mundo tiene un lado bueno y uno malo, y fue divertido explorar ese lado malo”, explicó. Además, como rodaron cronológicamente, pudo “comprobar cómo iba convirtiéndose en una narcisista total”.
 Algo en lo que Elle Fanning no se reconoce, a pesar de llevar trabajando en Hollywood sin parar desde los 2 años cuando en el rodaje de Yo soy Sam (2002) necesitaron a alguien para interpretar a la versión más pequeña de su hermana mayor, Dakota Fanning.
Dakota fue quien abrió el camino, quien quiso ser actriz e hizo a la familia mudarse de su Georgia natal a Los Ángeles cuando empezó a conseguir trabajos.
 Fue entonces cuando Elle Fanning comenzó a seguirla por todos esos rodajes, “por un mundo de sueños” en el que ha crecido.
 Algo que la animó, “porque era lo más lógico”, a seguir los pasos de su hermana, con la que dice que no compite. “Ella no lee mis guiones ni yo leo los suyos, pero sí vemos nuestras películas una vez acabadas”, dice.
“Creo que no ha pasado nada malo porque empecé recibiendo educación en casa, pero después le pedí a mi madre que me llevara a un colegio normal, y pude hacer todas las cosas normales, tuve amigos de mi edad y no estaba rodeada de adultos todo el tiempo”, explica en una reciente entrevista en el Vogue británico
. Toda su adolescencia ha compaginado esa vida normal con papeles en películas adultas. En Somewhere, el filme de Sofia Coppola que la catapultó, tenía solo 11 años y perdió su último diente de leche cuando viajaba a Venecia a recoger el gran premio
. Si se ha perdido cosas de una “adolescencia normal” no lo lamenta porque sabe que su futuro está en el cine y, por lo tanto, todo lo que ha hecho ha merecido la pena.
 También combinaba las salidas con amigos con las alfombras rojas que tanto le gustan
. Acudió a su primera gala del Met con 13 años y desde entonces es una habitual. Siempre le ha gustado la ropa, disfrazarse y arreglarse.
 Llevaba a su madre de compras por tiendas vintage en las que se atrevía con piezas imposibles, por eso es una de las preferidas para los diseñadores y para la prensa especializada: por su valentía a la hora de elegir vestidos, siempre sorprendente, pero a la vez es fiel a una misma línea algo etérea, casi de princesa, propio de su edad. Valentino y Elie Saab son sus modistos favoritos.
Y sus inspiraciones van de Marilyn Monroe, con quien está obsesionada, a Grace Kelly, ahora que es más adulta.

El despertar sexual

Aunque todos los directores con los que ha trabajado la han descrito siempre como muy madura para su edad, The Neon Demon es, de hecho, su papel más adulto hasta la fecha.
 Y se estrena cuando ella acaba de cumplir los 18 años y ha terminado el instituto, lo que le dejará más tiempo para rodar o promocionar la decena de filmes que tiene anunciados, de nuevo con Sofia Coppola o con Ben Affleck, por ejemplo.
 La película del director de Drive, Nicolas Winding Refn, es, además, su despertar sexual en pantalla, con el que se siente cómoda.
“Mi madre estuvo todos los días en el rodaje y no lo hice porque sea sexy, sino porque es fundamental para el personaje”, explica.
Su madre también la acompañó al Festival de Cannes, donde la película despertó reacciones muy opuestas: aplausos e insultos
. Pero mientras eso ocurría en la proyección para prensa, Elle estaba con su director en la gala amfAR, moviéndose con su vestido de princesa en el mismo mundo de belleza, lujo y envidias que retrata la cinta.
 “Era como estar dentro de la película, podías ver como todos miraban a Elle y querían ser ella”, cuenta el director.