Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

11 jun 2016

LIBROS DE ESTA SEMANA

 LIBROS DE ESTA SEMANA / Pesquisas cariocas

"A cuenta de la muy celebrada transversalidad, ha ido creciendo el número de libros que, amparados en fórmulas de la ficción narrativa, combinan otras modalidades de la prosa como el ensayo, la crónica, el reportaje, la apuntación diarística, el recuerdo autobiográfico, etcétera.
 Hay algunos muy serios; otros, sin embargo, más bien parecen confiarse en exceso a una ocurrencia o una idea simpática.
Algunos incluso pretenden provocar un efecto epatante". Por ANA RODRÍGUEZ FISCHER
  • Foto:ANAGRAMA
  • A cuenta de la muy celebrada transversalidad, ha ido creciendo el número de libros que, amparados en fórmulas de la ficción narrativa, combinan otras modalidades de la prosa como el ensayo, la crónica, el reportaje, la apuntación diarística, el recuerdo autobiográfico, etcétera. Hay algunos muy serios; otros, sin embargo, más bien parecen confiarse en exceso a una ocurrencia o una idea simpática.
     Algunos incluso pretenden provocar un efecto epatante.
    Varados en Río, de Javier Montes, se presenta como una indagación sobre el destierro en el paraíso
    . El paraíso es Río de Janeiro en su versión de tarjeta postal: “La cidade maravilhosa donde reinan la belleza, el sol y la voluptuosidad de los cuerpos, la alegría de un Carnaval perpetuo”. Los desterrados son Rosa Chacel, Manuel Puig, Elizabeth Bishop y Stefan Zweig, con un gran protagonismo de la primera y muy escaso el del último.


    A cuenta de la muy celebrada transversalidad, ha ido creciendo el número de libros que, amparados en fórmulas de la ficción narrativa, combinan otras modalidades de la prosa como el ensayo, la crónica, el reportaje, la apuntación diarística, el recuerdo autobiográfico, etcétera. Hay algunos muy serios; otros, sin embargo, más bien parecen confiarse en exceso a una ocurrencia o una idea simpática.
     Algunos incluso pretenden provocar un efecto epatante.
    Varados en Río, de Javier Montes, se presenta como una indagación sobre el destierro en el paraíso.
     El paraíso es Río de Janeiro en su versión de tarjeta postal: “La cidade maravilhosa donde reinan la belleza, el sol y la voluptuosidad de los cuerpos, la alegría de un Carnaval perpetuo”. Los desterrados son Rosa Chacel, Manuel Puig, Elizabeth Bishop y Stefan Zweig, con un gran protagonismo de la primera y muy escaso el del último.
    La indagación se desarrolla de muy distintas maneras según los casos, pero sigue un mismo esquema.
    Partiendo de unos datos —obras de los autores, declaraciones en entrevistas, testimonios y confidencias de quienes los trataron, anécdotas y chismes­—, se reconstruyeron las andanzas de los protagonistas cuyos pasos se persiguen.
    Al mismo tiempo, se aprovecha la ocasión para contarnos las propias peripecias del autor, justificadas por un llamativo fenómeno de mimetismo, muy práctico y rentable para el relato, pero casi siempre rozando el parasitismo, y con la particularidad de que al yuxtaponer las escrituras, la propia y la ajena, el contraste es clamoroso.
     Tal identificación abarca acciones, conducta e incluso emociones y sentimientos.
    “Es lo que he hecho yo”, “es exactamente lo que siento yo” o “lo mismo le pasó a X cuando estuvo por aquí” son expresiones reiteradas una y otra vez.
     Y no nos engañemos, la presencia de un yo desaforado en un texto sólo se digiere en el caso de los muy grandes
    . Pero aquí nos cuesta avanzar en una lectura que se apoya en la hinchazón más que en la divagación o digresión pertinentes, y que demasiado a menudo bordea la banalidad e incluso la cursilería:
     “El débil haz de luz que Puig enciende en la oscuridad de la noche tropical para convocar fugazmente los rostros del sueño”, por ejemplo.
     En el caso del escritor argentino, para no revelarnos de él nada más que lo ya sabido: su tacañería, la omnipresencia de la madre o la curiosidad de que en Río nunca fue al cine (lo que Montes aprovecha para contarnos con cuánta frecuencia lo hizo él).
     En el caso de Rosa Chacel, tanto vagabundeo le conduce a detectar algunos síntomas, que sin embargo se traducen en un diagnóstico errado.
     Desconoce o parece ignorar el autor que la escritora pasó más de una década de su exilio en Buenos Aires, lo cual afecta al mencionado diagnóstico.
    Por otra parte, la lectura de La sinrazón —aunque no esté ambientada en Río— le permitiría entender la naturaleza del conflicto al que apunta
    . Y, sobre todo, elevar la anécdota a categoría.
     Podrían subrayarse otras flaquezas, ya que Montes parece desconocer textos fundamentales que afectan tanto a la visión de Chacel sobre Río como a sus relaciones con algunos escritores u otros pormenores.
    No puedo pronunciarme sobre el caso de Elizabeth Bishop.
    Pero en cuanto a Stefan Zweig, escribir que “se suicidó por cansancio” me resulta muy grave. También la apostilla ingeniosa: “El suicidio de Zweig es el de quien se exilia de su exilio”. Sorprende además la total ausencia de referencias a Brasil, el libro de Zweig publicado en 1941 —y traducido de inmediato en España; hay reedición de 2006—, donde Javier Montes encontraría abundantes y sugestivos materiales para sus pesquisas.
    Y es que a cuenta de sacudirse la caspa académica, algunos libros se confeccionan con espumas, lacas y reflejos.
     ¿El resultado? Peinados estilosos y cardadísimos. Es decir, huecos.
     

Ferrante................................................. María Porcel

Ayer devoraba el final del tercer libro de la saga de Ferrante, nada que no se haya repetido con los dos primeros: voracidad, placer, series abandonadas. 

Esto roza el problema.

Una chica se sienta en el suelo para leer un libro en una librería.
Anoche —no sin ansia y pena a la vez— empecé el cuarto y último libro de Dos Amigas, la saga de Elena Ferrante
. Nada raro, si no fuera porque ayer mismo, horas antes, tambaleándome en el metro, sin tocar el periódico, ignorando mis whatsapps, devoraba el final del tercero.
 Nada que no se haya repetido, en cualquier caso, con los dos primeros: voracidad, placer, series abandonadas, todo por Ferrante. Esto roza el problema.
Mal de muchos, consuelo de tontos
. Al menos sé que no estoy sola. Es muy heavy el ferrantismo, desconocido desde hace años. Lo que aquí se cuenta parece sencillo: dos amigas, obvio, a lo largo de su vida, con Nápoles como telón de fondo.
 Luego hay mucho más, claro.
 Todo se mueve entre el realismo más duro y el puramente mágico; la que parece una lectura sencilla es más profunda, con Italia, la infancia, la sangre, las mujeres y la mafia siempre presentes, sin ser libros sobre nada de eso.
 La historia resulta increíble por su credibilidad, por ser tan real
. Y qué personajes
 Lenù y Lila, qué placer meterse en sus mentes (cuando la autora quiere, claro), ser parte de sus vidas. Conectas tanto con ellas que te contagian sus preocupaciones, sus estados de ánimo.
Ahora que Ferrante, de biografía y rostro desconocidos, ha triunfado en los círculos literarios, dicen que habrá adaptación en pantalla de esta saga.
 Por si faltaba algo, ya tienen excusa para correr a leerlo. O eso dura como Juego de Tronos o será imposible captar sus detalles, su garra, su poder.
Yo se lo dejo caer antes del verano, para que se aprovisionen de los cuatro libros y saquen cuantas horas extras.
Y ahora disculpen. Tengo que seguir leyendo.


 

Así es la cápsula de Gucci para Dover Street Market....................................... María Ballesteros.

Cuatro serán las piezas que integrarán esta mini colección que saldrá a la venta el 12 de junio en Londres, NY y Beijing

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Muere la cantante de ‘The Voice’ Christina Grimmie tras recibir varios disparos en un concierto

El presunto autor de los disparos se quitó la vida tras tirotear a la artista.

Christina Grimmie, en una actuación en marzo. Katie Darby AP EL PAÍS VÍDEO
La cantante estadounidense Christina Grimmie, conocida por su intervención en el popular programa de televisión The Voice, recibió varios disparos en la noche del viernes al finalizar uno de sus conciertos en Orlando (Florida, EE UU).
 Tras ser trasladada a un hospital en estado crítico, Grimmie falleció al poco de ingresar, según fuentes policiales.
 El presunto autor de los disparos se quitó la vida tras tirotear a la artista.
El suceso tuvo lugar en el Teatro The Plaza Live, en Orlando, cuando la cantante protagonizaba un espectáculo junto la banda Before you Exit.
 El incidente ocurrió alrededor de las 23.00, hora local (05.00, hora peninsular española) en uno de los teatros más antiguos de la ciudad.

Según dijeron varios testigos a medios locales, escucharon cuatro o cinco disparos al final de la actuación, cuando el público estaba saliendo del recinto y algunos trataban de ir a bastidores para encontrarse con la artista. Grimmie, de 22 años, también era conocida por su intensa actividad en la plataforma Youtube, y participó en el famoso programa televisivo The Voice en 2014, terminando en tercer lugar.
"Con profundo pesar, confirmamos que Christina Grimmie ha muerto a causa de sus heridas", ha indicado en su cuenta de Twitter la policía de Orlando
. Su publicista, Heather Weiss, ha pedido en un comunicado que "se respete la intimidad de su familia y amigos", tras confirmar la muerte de la cantante.