Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

8 jun 2016

No me estreses más: 6 pasos para librarse de una relación tóxica................................ Silvia C. Carpallo

Guía rápida para poner límites emocionales a todas esas personas y situaciones que nos producen ansiedad o incluso depresión.

relación tóxica
Jessa y Adam, la relación más tóxica de la última temporada de 'Girls'.
Foto: HBO
La vida moderna nos ofrece muchas posibilidades, tantas, que a veces nos sentimos un tanto empachados
. Casi como intoxicados.
 Para hacer que nuestro cuerpo se sienta mejor, sabemos que podemos optar por una bebida o una dieta detox que nos ayude a equilibrar pero, ¿qué pasa con nuestra mente? ¿Existe algún remedio que nos ayude a desintoxicarla, no de las grasas, sino de los ambientes y de las personas o de una relación tóxica que nos genere estrés y angustia cada día?
Esa es la pregunta que la conocida psicóloga Silvia Olmedo, se plantea en su libro Detox emocional: Cómo sacar de tu vida lo que te impide ser feliz (Planeta, 2016).
 Sin embargo, la solución parece algo más compleja, puesto que si bien, nuestra voluntad nos ayuda a conseguir no probar un alimento que no nos sienta bien, “si hay una persona que es altamente tóxica, tú puedes tener la voluntad de intentar ponerle límites, pero si esa persona no respeta tu decisión, el proceso se puede volver extremadamente difícil”.
La experta explica que hay que estar atentos a síntomas como “una sensación de malestar, tristeza, falta de libertad, el sentir que alguien o algo tiene un exceso de control sobre nuestras vidas, o sentimientos de miedo y culpa”, alertando de que esas personas o relaciones tóxicas pueden ser también la causa de “síntomas de ansiedad y depresión”.
 Sin embargo, también insiste en que tampoco podemos obsesionarnos con esto de las personas tóxicas, ya que “no siempre se puede sacar completamente de nuestra vida una persona o un ambiente tóxico, lo que sí podemos es aprender a poner límites, para minimizar el daño que nos hacen”.
 Así, hace ver que “existen grados de toxicidad emocional y al igual que es difícil respirar aire puro o comer alimentos sin ningún químico en nuestro mundo actual, es difícil vivir en un ambiente emocional 100% sano”.
 La idea por tanto pasa por poner de nuestra parte para hacer que ese porcentaje de toxicidad sea el menor posible.
Las áreas de nuestra vida que más nos intoxican
Las personas más cercanas a nosotros son, por lógica, la que más nos influyen emocionalmente.  Unos padres excesivamente críticos pueden dañar nuestra autoestima, un amigo que solo nos utiliza y no nos aporta puede saturarnos, y una pareja con la que nos cegamos, por aquello de que “hay que hacer todo por amor”, puede minarnos en muchos sentidos.
Pero la toxicidad no viene solo de las personas, también de determinados ambientes, como por ejemplo un entorno estudiantil que genera problemas de aceptación o de autoestima o incluso los problemas que se generan en una comunidad de vecinos especialmente conflictiva.
 Ni qué decir si nos toca ser presidentes o tesoreros. Además, otra de las fuentes de mayor toxicidad es el uso de las nuevas tecnologías en nuestros espacios de descanso.
“El impacto de la toxicidad digital en nuestras vidas está creciendo exponencialmente.
Tenemos un exceso de información que es imposible filtrar y ponderar emocionalmente”.
Poniendo un ejemplo claro para entender este impacto, Silvia Olmedo cita que “cuando entras en un cine eres consciente de que te vas a dejar llevar por la ola de emociones que transmite la película, pero cuando enciendes la pantalla de tu dispositivo móvil, sin darte cuenta estas dejándote llevar donde otros quieren, cediéndoles el timón de tu vida y muchas de las veces, están intoxicándola”. Para la experta ser consciente de este hecho es el primer paso para mejorar las cosas, lo siguiente será “poner las reglas de quién y qué entra en nuestras vidas”, o al menos, hasta dónde entra.
Cómo lograrlo:
1. Identifica quién es el tóxico emocional: “¿Es tu padre, tu pareja, un amigo o un colega o tu entorno laboral?”, nos pregunta la experta. Y es que según de dónde provenga esa toxicidad, su influencia en nosotros y, sobre todo, nuestra forma de abordarla, va a ser diferente.
2. Averigua qué quiere de ti:  Generalmente la gente, sea consciente o no, actúa con un objetivo, por ello, para saber interactuar con estas personas tóxicas, entender su forma de actuar y lo que hay por debajo, nos ayudará a saber cómo actuar en consecuencia.
 Algunos de los motivos más comunes, según Olmedo es que esa persona “quiera monopolizar o manipular tu cariño, que quiera controlarte porque es demasiado celoso, o aprovecharse de tu conocimiento para conseguir un ascenso en tu contra”.
  Aunque a veces eso de que la gente hace daño por envidia, como nos decía nuestra madre, también puede ser cierto.
3. Define qué daño te está haciendo: Una vez identificados sus objetivos, tenemos que centrarnos en nosotros y nuestros síntomas, para que seamos capaces de recuperar nuestro autocontrol.
 Así, la psicóloga plantea opciones como que esa persona te esté coartando la libertad hasta el punto de hacerte sentir asfixiado, que esté interfiriendo en tus relaciones con otras personas y esté afectando a tu vida social, que esté quitándote todo el mérito de tu trabajo y eso te genere frustración, etc. “¿Esa persona te quita tu credibilidad, te humilla?
 Reflexiona sobre qué tipo de daño te está haciendo”, será el primer paso para neutralizarlo.
4. Qué estrategias utiliza para salirse con la suya: Enfrentar a nuestro enemigo implica conocerlo. La ventaja es que siempre es alguien lo suficientemente cercano como para saber su forma de actuar, pero quizás debamos ponerle más atención, para saber si, como enumera
 Silvia Olmedo se vale de “el miedo, la amenaza o el victimismo. ¿Qué hace exactamente y cómo lo hace? Analízalo bien, seguro que te habrás dado cuenta de que ha utilizado distintas estrategias hasta que una le ha funcionado”.
5.  Cuál es tu punto de vulnerabilidad: Si esa persona actúa como actúa con nosotros, no es sólo porque él sea así, sino también porque nosotros se lo permitimos, porque conoce nuestro punto débil o porque sabe que tendemos siempre a actuar de una manera determinada.
“Y aquí está la clave, de alguna manera estás echándole leña al fuego
. Porque ahí donde le funciona, donde te duele, es donde va a poner la presión”
. Para entender esta idea tan importante, Olmedo pone como ejemplo “un jefe que te ha amenazado con no subirte el sueldo”.


  Si esa persona sabe que el dinero nos preocupa, sabe que con ello tiene un elemento de presión, en cambio, si no es así, tenderá a cambiar de estrategia probando a quitarnos poder dentro de nuestro equipo de trabajo o ascendiendo a otra persona, por ejemplo.
 Por lo tanto, la idea pasa por no dejar tan a la vista nuestros puntos débiles, para que no puedan atacarlos.
6. Poner límites: Una vez que entendemos lo que nos pasa, por qué o por quién nos pasa y porque esa persona tiene la capacidad de ejercer ese poder sobre nosotros, solo nos queda trabajar por bloquear esa toxicidad. Para ello, la clave es aprender a poner límites.
 La idea pasa por algo tan simple como “no entrar al trapo”. Como  explica la autora de Detox Emocional:  “no te enfades, no reproches, no des explicaciones y, en definitiva, no le abras la puerta que le permite hacerte daño”.
 De esta forma, Olmedo ejemplifica que “al igual que a los vendedores a domicilio les respondes con un ‘gracias no me interesa’, aprende a cerrar tus puertas emocionales y establece una distancia emocional para que su contacto , si es inevitable, no te haga daño”.

 

Podemos imita el catálogo de Ikea para presentar su programa

Podemos imita el catálogo de Ikea para presentar su programa

La firma sueca declina hacer valoraciones, a pesar de las múltiples semejanzas con su publicación. El año pasado se distribuyeron diez millones de ejemplares en España.

Podemos imita el catálogo de Ikea para presentar su programa

La firma sueca declina hacer valoraciones, a pesar de las múltiples semejanzas con su publicación. El año pasado se distribuyeron diez millones de ejemplares en España


Podemos ha dado a conocer este miércoles su programa electoral de cara al 26-J, con un formato muy conocido por todos. Por lo general, el texto prima en este tipo de documentos, pero el partido de Pablo Iglesias ha preferido esta vez dar importancia la imagen y recurrir al estilo del catálogo de Ikea, la que es la publicación más distribuida del mundo. Varios dirigentes de la formación posan en salones, dormitorios y cocinas, acompañados de propuestas políticas y de datos estadísticos, además de las medidas de mínimos pactadas con IU para concurrir en coalición. Tanto la forma de posar como las fotografías recuerdan al folleto de la firma sueca.
Portada del programa electoral de Podemos, al estilo Ikea
Pablo Iglesias, Iñigo Errejón, Tania Sánchez, Rafael Mayoral y Pablo Echenique, entre otros miembros de Podemos y personas anónimas, aparecen realizando labores cotidianas como tendiendo la ropa, regando las plantas o cortando queso.

Pablo Iglesias, secretario general de Podemos
Los breves textos que acompañan a las imágenes hacen referencia a ideas como "la eliminación del secreto bancario", "pacto estatal para la Ciencia y la Innovación" o "compromiso de garantizar la sostenibilidad del sistema de pensiones".
Si Podemos ha imitado a la tienda sueca de muebles es para "defender los principios que nos enseñaron nuestros padres utilizando herramientas nuevas", asegura el texto de la portada del programa electoral.

Rafael Mayoral, secretario de relaciones con la Sociedad Civil de Podemos, tendiendo la ropa
La intención del partido es hacer que su selección de medidas sea más atractiva y cercana al electorado.
 "El espíritu tiene que ver con revertir esa situación en la que nadie se lee los programas.
 Nos gustaría que este programa fuese el más leído", ha asegurado la secretaria de Programa, Carolina Bescansa, durante la presentación del mismo, en palabras recogidas por Europa Press.

Desde Ikea declaran a Verne que no tienen nada que ver con la iniciativa de Podemos y que no desean ofrecer ninguna valoración al respecto, desmarcándose de esta versión de su catálogo, del que se distribuyen diez millones de ejemplares solo en España.

 En 2010, se editaron casi 200 millones de copias en todo el mundo, en 20 idiomas distintos.

¿Duermes como el español medio?

Nueva entrega de la serie 'Radiografía de España' del diario EL PAÍS.


En España, en general, se duerme poco y tarde. De media dedicamos a esta actividad 7,1 horas, que se quedan cortas respecto a las ocho que recomiendan los expertos.
 Una de las razones de ese déficit de sueño es que nos acostamos más tarde de lo que deberíamos porque nuestro horario no se corresponde con la localización geográfica del país, que debería estar en el mismo huso horario que Reino Unido o Portugal. [Consulta aquí todos los temas de Radiografía de España]
El sueño de los españoles, un estudio publicado el 1 de junio por el Centro de Investigación del Sueño de Flex, estima que los españoles duermen de media 7 horas y las españolas 7,2
. El trabajo, realizado con una muestra de 2.000 adultos, concluye que hay siete comunidades autónomas que duermen por debajo de la media.
El País Vasco, Ceuta y Melilla son las que más déficit de sueño acumulan, mientras Cantabria y Navarra son las que más horas duermen. Entre semana Madrid duerme por debajo de la media, pero son los que más horas de sueño suman los fines de semana.
El mismo trabajo señala que el 51% de los encuestados se despiertan con la sensación de no haber descansado bien. Como explica Juan Antonio Madrid Pérez, catedrático en Fisiología y director del Laboratorio de Cronobiología de la Universidad de Murcia-IMIB, la somnolencia o el cansancio al levantarnos es síntoma de que no se han dormido las horas de sueño necesarias.
Según este experto, en España "por lo general dormimos unos 30 o 40 minutos menos que la media europea".
 Las horas de sueño varían con la edad, el género -las mujeres necesitan más- y la época del año, pero fundamentalmente dependen de la persona (que pueden tener tendencia también una tendencia natural madrugar o ser vespertinas).
 "Hay quien con seis horas puede funcionar bien, pero en general lo habitual para un adulto suele ser una media de ocho, entre siete y nueve horas, y mucha gente no está llegando".

En invierno dormimos mejor

En otoño ganamos en oscuridad natural y a medida que se acerca el invierno, el tiempo de sueño aumenta.
 Por la misma razón, el incremento de las horas de luz hace que en verano disminuyan las horas de sueño, aunque en primavera hay picos en los que dormimos más.
Es un mito que España se paralice a la hora de la siesta
. Como muestra el siguiente gráfico, solo el 16% de los españoles se la echan a diario
. Pero en verano, por las vacaciones y las jornadas reducidas que disfrutan en algunas empresas, incorporamos con más frecuencia este hábito.

 

La misma bacteria provocó todas las epidemias posteriores a la peste negra.......................... Miguel Ángel Criado

Una única cepa de la 'Yersinia pestis' hizo un viaje de ida y vuelta entre Asia y Europa.


 
Fosa común en Ellwangen (sur de Alemania) en la que fueron enterrados enfermos de peste.
Una única cepa de la Yersinia pestis, la bacteria causante de la peste, está detrás de todas las epidemias de esta enfermedad que han castigado a los humanos desde la Edad Media.
 El ADN bacteriano recuperado de varios apestados confirma además que el patógeno que provocó la pandemia de peste negra en la Edad Media europea vino de Asia
. También estaría detrás de la tercera gran epidemia que, tras regresar al continente asiático, se extendió desde China al resto del planeta.
La peste es la zoonosis o enfermedad de origen animal que más humanos ha matado.
 A lo largo de la historia se han sucedido al menos tres grandes pandemias: la plaga de Justiniano, que devastó el Imperio bizantino en el siglo VI, la peste negra, que acabó con el 60% de la población europea en el siglo XIV rebrotando en los siglos siguientes y, por último, la tercera pandemia de peste, surgida en China en el siglo XIX y responsable de la gran mayoría de casos de peste de la actualidad.
Pero en la historia de la peste aún hay muchas incógnitas por despejar.
¿De dónde vino la enfermedad? ¿la misma bacteria provocó los sucesivos brotes que sufrió Europa durante 400 años? ¿Están conectadas las tres grandes plagas?
 Un grupo de investigadores europeos, con participación española, han recurrido a la genética para intentar responder a estas preguntas.
Los investigadores lograron ADN bacteriano de una treintena de apestados, algunos enterrados en Barcelona
Los científicos rebuscaron entre los dientes de casi 200 restos de humanos enterrados en fosas comunes durante brotes de la epidemia en varias ciudades de Europa, entre ellas Barcelona.
 En una treintena de casos encontraron el rastro de la Y. pestis y en tres lograron el genoma completo de la bacteria.
Comparando este material genético con el de otros apestados de otros brotes, tanto anteriores (como la plaga de Justiniano), contemporáneos (Londres o Milán) y posteriores (Marsella), los autores del estudio, publicado en Cell Host & Microbe, pudieron crear un árbol de la peste y, subiendo por sus ramas, rastrear la evolución de la enfermedad hasta hoy.
Las raíces de ese árbol estarían en Asia central, desde donde llegó la variedad de la bacteria que provocó la gran mortandad del siglo XIV.
 Primero arribó al sureste europeo y, desde allí, al resto del continente usando como vía de entrada los grandes puertos del sur como Génova, Marsella o Barcelona
. Aquí la genética confirma lo que la historia ya sabía. En meses, la llamada peste negra llegó tan lejos como Londres y en un lustro acabó con la vida de hasta el 60% de los europeos.
"No hemos encontrado ninguna diferencia entre las cepas de Barcelona y Londres, lo que sugiere que una única variedad fue la responsable de la peste negra", dice el profesor del Instituto Max Planck de Historia y Ciencias Humanas (Alemania) y coautor de esta investigación, Alexander Herbig.

lemania) y coautor de esta investigación, Alexander Herbig.
ampliar foto
El mapa muestra la ruta seguida por la bacteria de la peste con su llegada desde el este y su regreso.
El genoma bacteriano recuperado en la capital catalana procede de un apestado que enfermó, según las pruebas de radiocarbono, entre el año 1300 y el 1420.
 Aunque el lapso es muy grande, la historia y la genética permiten reducirlo.
 Por un lado, se sabe que los primeros casos de peste en Barcelona aparecieron en la primavera de 1348. En Londres, la enfermedad aparecería en el otoño de ese mismo año.
 Al ser las dos muestras idénticas, el apestado inglés y el británico debieron enfermar en la misma época y de la misma cepa de la bacteria de la peste.
 "Se difundió por toda Europa muy rápidamente y no tuvo tiempo de cambiar mucho", explica Herbig.
Otro de los genomas completos, recuperado de Ellwangen, al sur de Alemania, tampoco está datado con exactitud, pero el carbono-14 apunta a un brote de finales del siglo XVI o principios del siglo XVII. Tras la gran pandemia de la peste negra, la enfermedad se quedó en Europa, rebrotando en epidemias locales durante unos 400 años.
 Algunas de esos brotes tuvieron carácter casi de pandemia regional, como la gran peste de Viena, la de 1649, que acabó con casi la mitad de los sevillanos o la peste de Marsella de 1720, uno de los últimos grandes brotes en suelo europeo.
Pues la variedad de Ellwangen está íntimamente relacionada con la encontrada un siglo después en Marsella y, según el análisis de los investigadores, desciende de la encontrada en Barcelona y Londres
. Esto significa que los brotes surgidos en Europa desde la pandemia del siglo XIV están conectados con la peste negra que la provocó: tras ellos está la misma cepa original de la bacteria.
 Esto confirma la tesis dominante entre los historiadores que defendían la idea de que la peste vino una vez y se quedó en reservorios naturales europeos.
Otros investigadores, sin embargo, mantenían que los brotes posteriores eran fruto de sucesivas oleadas procedentes de Asia.
En realidad, el ADN antiguo parece indicar lo contrario: que la cepa que provocó la peste negra y asoló Europa durante siglos regresó a Asia.
 Lo muestra el genoma de un tercer apestado, este en la ciudad rusa de Bolgar.
Su datación es la más afinada, ya que se han encontrado monedas junto al cadáver acuñadas en 1362. Lo particular de este caso es que es una cepa emparentada tanto con las de Londres y Barcelona (de dos décadas atrás) como con la que emergió en la provincia de Yunnan en China 400 años después.

"Ha pasado mucho tiempo desde la peste negra, pero nuestro análisis demostraría que las cepas modernas descienden de la provocó la muerte negra en la Europa medieval", comenta el científico alemán.
 Así que la Y. pestis que, probablemente, salió de China a finales del siglo XIII, llegando a tierras europeas unos 40 años después, llevando la guadaña a todos sus rincones, acabó volviendo al país asiático para provocar la tercera gran epidemia iniciada a mediados del siglo XIX, matando a unos 10 millones de personas en las décadas siguientes.
 Solo una mejor higiene, el reforzamiento del sistema inmunitario y los antibióticos pudieron frenar a la peste.